17 Junio 2005

UE: Maldito parné

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 9:07

Es curioso ver lo difícil que es ser europeo y considerar compatriotas a gentes que hace siglos estaban a semanas de diligencia y que hoy se encuentran a dos o tres horas de avión como mucho. Vemos lo que sucede a los polacos o los rumanos en el momento en que se producen los acontecimientos en sus países desde el televisor de nuestro salón. Ellos vienen a trabajar a España pero con las parabólicas siguen en contacto con lo que sucede en sus respectivas patrias de origen. La Historia de las Migraciones se produce de Este a Oeste, como si las gentes considerasen que el Sol les señalaba el lugar donde se escondía cada noche la fortuna y la felicidad. Aunque África nos esté enviando millones de inmigrantes, de Sur a Norte, las oleadas que han arribado a las playas del Atlántico siempre han salido de Asia y han acabado en todos nuestros finisterres. La Vía Lactea fue la intelectualización de esas migraciones.

Hace unas décadas, los países más fuertes de Europa decidieron poner fin a sus reyertas seculares y constituir un ámbito económico que tendería a serlo también de libertades. Ya se ha alcanzado ese nivel y vemos como la República Popular China ha seguido el mismo orden, el contrario que siguen varios países latinoamericanos. Las libertades no se pueden defender con el estómago vacío. Los chinos han sabido salir del subdesarrollo sin respetar las libertades políticas. Claro que ahora se hace perentorio la apertura de una democracia moderna para mantener y desarrollar lo que se tiene.

Cuando la Comunidad Económica Europea (CEE) dio cabida a países de lo que despectivamente se llamaba “Club Med” , haciendo alusión a la agencia de viajes “Club Mediterranée”, incluida la eterna tierra de emigrantes que era Irlanda, muchos creyeron que era tirar el dinero que se nos daba. Dos miedos surgieron enseguida: la invasión de mano de obra barata y la deslocalización de empresas. Nada de eso sucedió aunque si es cierto que brotaron fábricas de los países más industrializados en los recién adheridos. Pero ello fortalecía las empresas-madre. Cuatro de cada 10 kilómetros de autovías y autopistas construidos en España han sido pagados por la CEE antes y la UE después. La UE dio a España 100.000 millones de euros desde 1986 hasta ahora pero ha obtenido un superávit de su balanza comercial de 111.000 millones. Y eso apo0rtando el 25% de los fondos a nuestro país. Irlanda, gracias al idioma inglés y a haber jugado la carta de las nuevas tecnologías (lo que a nivel España está haciendo Extremadura con Rodríguez Ibarra), es hoy el segundo país de la UE con mayor renta per cápita. Los malos augurios no se han cumplido. Por lo general, los vaticinadores de desgracias fallan más que una escopeta de feria. Por eso el mundo avanza aunque sea, como decía Lenin, que “dos pasos adelante y uno hacia atrás, no es retroceder”.

Con la ampliación a 25 países europeos, renacen los mismos temores. Invasión de inmigrantes de países que no pasan del 30% de la media de la UE y pérdida de ayudas a los que ya estamos en el 90/95%, como España. Pero si en 1986, nuestro país solo tenía el 68% de la renta media europea, y no estaba en condiciones de exportar más que playa, sol y la huerta levantina, hoy en día es un país industrializado –con el defecto de estar volcada su economía en el ladrillo y no atender a nuestra industria ligera—capaz de ir a negociar a los países recién llegados a la UE. Podremos hacer negocios que compensen la perdida de fondos comunitarios que sufriremos a partir del período 2007-2013. El dinero que Alemania nos dio durante los últimos 20 años, fueron una inversión para poder vendernos trenes, locomotoras, automóviles, maquinas-herramientas hasta el punto de tener un superávit en la balanza comercial hispano-germana. También nosotros nos enriquecimos con un mercado que ocupa el 80% de nuestras compras y nuestras ventas. Véase el desarrollo de las zonas hortofrutícolas de Levante.

Los diez países que se añaden a la UE representan “solo” 75 millones de habitantes que se gastarán el dinero que les demos en los 15 que les ayuden. Es un adelanto para que nos compren. Es una magnífica oportunidad para que sus ciudadanos que llevan años con nosotros, regresen a sus países con ahorros y conocimiento y colaboren en el desarrollo de sus naciones. ¿Cuántos españoles esparcidos por la CEE regresaron a su país con sus ahorros para montar negocios y aprovechar las oportunidades que ofrecía Bruselas? ¿Se hacen una idea los jóvenes españoles de hoy de cómo supimos progresar, sin Plan Marshall, con la ayuda del turismo y de la emigración? Cuando oigo decir en las tertulias que los españoles salían a trabajar fuera de España con contratos, me entra una risa que acabo con dolores de pecho y supongo que toda mi generación padece el mismo fenómeno. Decirles que había pateras llenas que salían de Canarias para alcanzar Venezuela debe parecer a las nuevas generaciones propaganda marxista-leninista. Ni siquiera se les ocurriría pensar que se necesitaba visado de salida de España y que las chicas no lo obtenían si no habían hecho el Servicio Social obligatorio creado por Pilar Primo de Rivera y Lula de Lara, dos dirigentes falangistas.

Hoy, Marruecos no tiene una democracia pero su economía está cambiando gracias a los millones de ciudadanos que trabajan en la UE y los dineros que remiten a sus familias, el aprendizaje de modernidad que realizan y viven a diario y las ganas que tienen de regresar ricos a su pueblo van a ser la levadura del mañana marroquí. A ello contribuye un creciente turismo extranjero que está desarrollando zonas deprimidas hasta hace poco y en pleno boom, como Essaouira o Agadir. Con el desarrollo, la democracia será imparable, igual que en China Popular.

La Unión Europea, en lugar de reducir al 1% el porcentaje de su presupuesto, debería subirlo porque es una inversión importante crear, en pocos años, un mercado nuevo de 75 millones de compradores. Solo con la perspectiva de entrar en la UE, los 10 crecieron una media del 4,1% frente al 1,6% de la UE15. Y algunos de los nuevos son eminentemente agrícolas.

La agricultura de la UE tiene que evolucionar para que, si disminuyen las prestaciones de Bruselas (40% actualmente), el campo no lo sufra excesivamente porque se hayan encontrado otras fuentes de riqueza. Estamos en la etapa del turismo rural pero hace muchas décadas, en Suiza descubrí que durante el invierno, los campesinos no podían salir a la intemperie con sus animales pero aprendieron a fabricar piezas separadas de relojería y la industria helvética empezó a montar sus célebres relojes con millones de piezas fabricadas en sus casas sitiadas por la nieve en la montaña. ¡Cuantas ideas por el estilo se pueden aplicar a nuestros campos para que no se abandonen sin necesidad de bloquear a los países del tercer mundo que solo pueden vendernos productos agrícolas!

Cuando alguien pretende insultarme diciendo que soy un utópico, me siento halagado porque son tantas las utopías que se han realizado en el curso de la Historia que ya suena a tópico que lo que es utopía hoy será realidad mañana. Por ejemplo, que el hombre vuele o que pueda vivir con el corazón de un muerto. Otra cosa es la Quimera que, por definición es estéril imaginación.

Señores de la UE, no apostaban un duro por el “Club Med” y han visto lo que se ha conseguido, unos más que otros. Apuesten por los recién llegados. Jueguen algo más de lo que quieren apostar ahora. Verán como salen ganadores. Y España que abandone el ladrillo antes del petardazo y se ocupe de las exportaciones en serio y para ello que mejore la competitividad. Yo viví en el Reino Unido el boom de los créditos hipotecarios impagados y la venta de pisos y casas por cuatro cuartos. Ya vimos lo sucedido con la burbuja de la telemática. No tiene por qué ser la única.

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