29 Junio 2005

¡… Hasta en el infierno!

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 9:11

Lo que se escucha en todos los medios de derechas es que no se puede gobernar con partidos minoritarios y menos si son “soberanistas”. Los llamados “radicales” parece que son un peligro para la unidad de España. Yo, cuando era pequeño en el siglo pasado, había oído muchas veces lo de las Españas y solo se me ocurría pensar que había una España cubana, una España mexicana, una España argentina y una España catalana, andalusí o gallega. En cambio, cuando me decían que ”En el principio fue el Verbo”, eso si que ni lo comprendí entonces ni ahora. No estudié teología como César Vidal aunque no me hubiese importado estudiarla con Miret Magdalena. Cuando millones y millones de personas salen a la calle diciendo que lo hacen en defensa de la Familia, pensé que reclamaban más ayudas, guarderías, pisos baratos para los novios que desean formar una. Pues no. Me equivoqué. Dicen que no están contra el hecho de que se casen los homosexuales pero que no se llamen matrimonio. ¿Millones de personas en la calle por defender una palabra? ¡Y luego dicen que en España hay mucha incultura! ¡Díganme otro país que se puede romper por el significado taumatúrgico de una palabra, que sea “matrimonio” o “nación”! En cambio me extrañó que, contra el hambre, solo hubiese 50.000 personas y que los Obispos de la gorra estuviesen ausentes.

En el programa “59 segundos” de TV1, Amando de Miguel –quien le viera y quien le ve—se niega a decir que los socialistas van a gobernar en Cataluña y Galicia sino que los que van a mandar son Carod Rovira y Anxo Quintana. Insistía en llamar a esos partidos, ERC y BNG, “sectas”. Nos hemos americanizado tanto que solo concebimos dos partidos en un mismo país. Demócratas y Republicanos en USA, Laboristas y Conservadores en el Reino Unido, PP y PSOE. ¿Y por qué dos partidos nada más? Se me antoja que esa simplificación que buscan algunos no es sana. Por ejemplo, cada uno de los grandes encierra un abanico de tendencias porque la vida no es contestar “Si” o “No” a todas las preguntas. José Bono es en el PSOE la Democracia Cristiana que está afiliada al PP. José María Ruiz Gallardón es el “socialista” de la calle Génova. En la derecha del PSOE nos topamos con Guerra (quien lo hubiese dicho) e Ibarra. No critico a ninguno. Tienen derecho a contestar de distinta forma a diferentes preguntas. De ahí que sea importante gobernar –no dejar que te manden—apoyándote en minorías. En la defensa de los pequeños, soy un maniático, lo reconozco. Estaré con el ciclista ante el automovilista (soy esto último y no practico el deporte de Indurain). Y lo mismo con quien quiere que Cataluña o Catalunya (reconozco que en castellano es lo primero) sea grande, llegue al límite.

Cuando los partidos minoritarios, nacionalistas, soberanistas o como se les quiera designar, entran en un gobierno autonómico, lo primero que pienso es que el partido mayoritario va a tener una sana oposición dentro de su coalición. Lo segundo es que al tocar poder, ese pequeño partido radical, suaviza sus modales, pierde virulencia. No es lo mismo sembrar que dar trigo. El Partido Popular ha tenido dos legislaturas que todos los españoles hemos podido analizar y que muchos recordamos. De 1996 a 2000 y de 2000 a 2004. En el primer cuatrienio, José María Aznar gobernó en minoría pero se apoyó en el PNV, en Coalición Canaria y en CiU. Y lo hizo bastante bien. Incluso tuvo un éxito económico destacado, siguiendo los consejos de Pedro Solbes sobre las cuentas cuadradas y déficit “0”, y aprovechando a tope lo que el “pedigüeño” Felipe González arrancó de la Comunidad Económica Europea. Gobernaba escuchando otras voces y haciéndolas caso.

Vino el segundo cuatrienio en el que Aznar obtuvo la mayoría absoluta y solo le faltó meter una mano en su pechera para recordarnos al vencedor de Austerlitz. Empezó por no recibir a nadie. A los presidentes de Comunidades Autónomas con ideas soberanistas no se les debía escuchar, si siquiera recibir. Y la célebre frase de Alfonso Guerra, “el que se mueva no sale en la foto” se aplicó en el PP como si fuera el bálsamo de Fierabrás. La uniformidad de los partidarios del PP recuerda lo de “prietas las filas” del falangismo más rancio. La intervención militar en Irak sacó a cientos de miles de personas del PP, gente que no tiene nada de roja, atea o comunista, en contra de la guerra. Si yo digo que me gusta Mariano Rajoy cuando no se pone a contentar a Ángel Acebes o Zaplana, cuando señalo a Ruiz Gallardón como un gran político (solo le reprocho su afición por los agujeros en el suelo madrileño), me caen una sarta de improperios acusándome de querer dividir a la derecha. Yo me pregunto ¿dónde se fue Blas Piñar? ¿Está con IU junto a Llamazares? No. Desde la añorada UCD hasta el Frente Nacional de Piñar, están en el Partido Popular. Los socialistas tendrían el mismo problema si hubiesen intentado tener a Carod Rovira, Quintana o Madrazo dentro de sus filas. Si Fraga hubiese podido pactar con alguien en Galicia, ahora estaría gobernando una vez más. De nada sirve decir que ha obtenido más votos. Es una victoria pirrica. La aritmética es la aritmética y hay que cultivarla antes de las elecciones, constantemente.

José Luis Rodríguez Zapatero, al que la derecha considera un pelele en manos de minorías radicales, es el único político español que hoy puede hacer uso de amigos en otros partidos sin dejar de ser él quien gobierna. Desde luego, si lograse el fin de ETA, la actual estructura mental del PP puede despedirse de la Moncloa durante bastante tiempo.

¿ Qué tiene que empezar a hacer Mariano Rajoy, desde mañana mismo por la mañana? Para empezar bajar la agresividad de su tono, aunque no le guste a Aznar ni a sus seguidores más acérrimos (además, no le va porque tiene una pinta de buena persona que no puede ni disimularla). No hacer caso a los halcones de su partido que solo son correas de transmisión de la filosofía de Aznar. Los socialistas padecieron las interferencias de Felipe González hasta que desapareció esa tutela. Rajoy no debe echar a Fraga de la dirección del PP gallego. Debe organizar unas primarias que resulten en un nuevo líder, joven de centro-derecha, mientras se deja al viejo Tiranosaurio Rex que descanse y escriba sus memorias.

En lugar de meter miedo a la gente, el PP debe de dar confianza en el futuro, decir que todo tiene arreglo menos la muerte, volver a estar junto al gobierno como el PSOE estuvo junto a Aznar en la lucha contra el terrorismo. No olvidemos que Zapatero es el padre del Pacto Anti-terrorista y por las Libertades y que se le reclama que cuente lo que sabe sobre un posible fin de la lucha cuando a Aznar, sus partidarios que ahora vociferan, sólo decían ante sus decisiones: “Yes, Sir!”. Reconstituir lazos amistosos con partidos minoritarios, pero que todos juntos representan un buen sector de la población, es una tarea que le interesa al PP emprender ya si quiere volver a gobernar este país. Hay que tener amigos hasta en el Infierno” y eso no lo ha aprendido todavía el PP. Última observación: Al centro no se puede ir con Zaplana, Aguirre y Acebes, delegados de FAES en la sede de Génova, 13.

NOTA. Mi anterior Bitácora ha levantado bastante revuelo. Agradezco a todos los que me han apoyado y a los que me critican con argumentos. Lamento haber dado a entender que el portal www.liberalismo.org es un lugar donde se reúnen los más obtusos de nuestros compatriotas. El texto sobre las mujeres de derechas e izquierdas, es producto de un contertulio de ese foro que, para que no haya dudas, se firma “Imperio”. Está en su derecho de expresar lo que siente porque, como dijo Lord Acton, “Me dejaré matar para que usted pueda expresar sus opiniones que son, totalmente, contrarias a las mías”. Por favor, no demonicemos ese portal, ni ningún otro. Y perdone, Sr. Rutland si he sido injusto con los creadores del portal.

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