16 Agosto 2005

Irak: el Tercio Maldito

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 11:05

Puede decirse que quien más se parecía a nuestros sistemas políticos occidentales, ha sido quien más se ha resistido a la invasión de EE.UU. y de sus aliados. El Irak de Sadam Huseín, siendo una dictadura –como lo han sido las del Cono Sur en su momento—era el que mejor respetaba los derechos de la mujer dentro de todo el mundo árabe, exceptuado el Líbano. Era el país más laico de todo Oriente Medio. Aunque los dirigentes eran, oficialmente suníes, se les consideraba poco practicantes. El clan de Tikrit estaba muy apegado a los lujos orientales y al dinero fácil del capitalismo occidental. El Partido Baas, fundado por Michel Aflak era, en Irak y en Siria un contrapeso al radicalismo islámico.

Durante más de una década, 1991-2003, la aviación militar anglo-norteamericana ha patrullado por encima del paralelo 36º y por debajo del 33º. El resto se dejaba a Sadam Huseín y su régimen. Se trataba de proteger una minoría kurda al norte y una mayoría chií al sur. Hasta aquí todo correcto si no fuese porque ambas zonas sustraídas a la acción militar del gobierno de Bagdad, son las ricas en yacimientos petrolíferos. Como muchos que pensamos desde el principio que el interés por Irak no era la destrucción de inexistentes armas de destrucción masiva, el petróleo era el único aliciente de George W.Bush y sus amigos petroleros de Texas. Véanse mis Bitácoras desde el 31 de enero de 2003. Pingües beneficios se hicieron mientras se montaba la guerra que Papa Bush no concluyó al liberar Kuwait. La Operación Petróleo por Alimentos favoreció a no pocos políticos tanto del entorno de Sadam Huseín como del núcleo neocon de la Casa Blanca y de la ONU. Y algunos países más se beneficiaron de la corrupción a que se prestaba semejante esquema diseñado por la ONU con buenas intenciones pero dejado en manos de los mismos que iban a robar a mansalva en él.

Cuando el dinero y la ganancia obnubilan a las personas, se suelen producir distorsiones indeseadas en la previsión de las consecuencias. Por ejemplo, los kurdos se acostumbraron al autogobierno y hasta consiguieron lo que hacía un siglo no había sido posible: los Barzani y los Talaban, dos familias tradicionalmente rivales a muerte, unieron sus fuerzas para crear un sucedáneo de Estado Kurdo. Los EE.UU. no se preocupaban por la repercusión que esto podría tener en Turquía, su gran aliado de la OTAN con un problema de 16 millones de kurdos y Diyarbakir por capital in pectore. El 20% de la población iraquí, los kurdos del norte, ya tiene muy consolidada su autonomía que no ha llegado a independencia por la obstrucción norteamericana.

Por el sur, los chiíes fueron empujados por Bush padre para sublevarse contra Sadam Huseín. Como sucediera en la Hungría de 1956, Washington prometió ayuda al sublevamiento pero luego se rajó. Doscientos mil chiíes iraquíes pagaron con sus vidas el haberse sublevado contra el sátrapa de Bagdad. Esos chiíes representan el 60% de la población total del país y los suníes un 20%, como los kurdos. Una Constitución que satisfaga a las tres partes no parece fácil cuando se acumulan obstáculos y reparos de todo orden. De autonomía para los kurdos, de aplicación de la sharia como conjunto de leyes y su administración, de reparto de las riquezas del país de manera equitativa y de reforma de las costumbres que reducen el estatus de la mujer al nivel que se encuentra en las repúblicas islámicas cuando Irak ha dado libertades homologables a las de la mujer occidental y producido científicas, artistas y arquitectas destacadas internacionalmente.

La redacción de una Constitución, cuya fecha tope de presentación se produjo sin resultado el lunes 15 a medianoche, tiene un aplazamiento de una semana. Hasta el 22 de agosto. Para ello hay que conciliar federalismo con Estado Unitario, laicismo con el Islam como fuente de toda legislación, reparto desde el principio de las riquezas o control central de los ingresos y posterior reparto según las necesidades de cada una de las tres partes del país. Algunos piden confederalismo entre kurdos y árabes (independientemente de que sean suníes o chiíes), otros quieren un Estado laico para todo el mundo y que solo se aplique la sharía entre chiíes y no en zonas kurdas o suníes. De todos modos, la destrucción del baasismo, que solo es una forma árabe de socialismo, por el hecho de ser el partido de Sadam Huseín (aunque no lo creó él sino que viene de la época del general Kassem que derrocó la monarquía hachemí de Irak en 1958), ha desvertebrado el régimen anterior pero también su funcionariado y administración del Estado. Los EE.UU. van a hacer poco por defender a los suníes que les han combatido y combaten hasta ahora con fiereza en Faluya y en todo el centro de Irak. Y, sin embargo de las tres partes de que se compone el país, es la última que se ha unido a la redacción de la Constitución, la más cercana a la democracia que quieren instaurar EE.UU. y Gran Bretaña, pero es precisamente, la que más se está oponiendo a la presencia de fuerzas extranjeras en Irak y la que mimaba Sadam Huseín. ¡Paradojas de la Historia! Los EE.UU., más cercanos a los chiíes de los ayatolás hermanados al régimen que gobierna en Irán y, enfrentado a muerte con el demonio estadounidense. Sacar de la chistera el conejo que sirva al 20+20+60 de la población de Irak puede lograrse. Lo malo es predecir cuanto tiempo duraría vivo el animal.

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