2 Octubre 2005

Un “sí” para Turquía

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 11:45

En un momento tan delicado como el actual en las relaciones entre el Islam y Occidente, la aceptación de Turquía en la Unión Europea es tener visión de futuro. Este país está entusiasmado con la idea de entrar en la Unión Europea y está cumpliendo satisfactoriamente con los cambios que Bruselas le ha impuesto a su lesgislación y a sus costumbres. Es curioso que cuando el euroescepticismo se ha apoderado de muchos europeos despues del “no” franco-holandés a la constitución, el entusiasmo y las ganas de hacer de la UE la mejor área geopolítica del mundo, nos venga de Turquía. Un país con 64 millones de habitantes y 780.000 km2, con un islam más que moderado, dará a la UE una dimensión geográfica, comercial, política, extraordinaria en el mundo y, particularmente, en Oriente Medio. Seríamos vecinos de un Irán que inquieta a todo el mundo, especialmente a los EE.UU. Turquía es un buen aliado de Estados Unidos y desde 1953, mucho antes que nosotros, luchó en la OTAN contra Corea del Norte. No representa ninguna preocupación para Washington y serviría como modelo para la democratización de países musulmanes regidos por dictaduras partidarias de la sharia. España sabe mucho de cómo soñábamos con la Comunidad Europea durante el régimen franquista.Hemos visto los progresos realizados en nuestro país en todos los órdenes, político, económico y de formas de vida. Ni Grecia ni España ni Portugal exportaron mano de obra barata al resto de la CEE cuando nos adherimos a ella. Lo mismo sucederá con Turquía. Las ayudas para que se desarrrolle el país, anclarán la población en su tierra y hasta atraerá a muchos de los dos millones que trabajan actualmente en Alemania. Que Austria tenga miedo a una invasión turca es un temor infundado y se basa en la presencia musulmana a las puertas de Viena en el siglo XVII y la ocupación de partes del Imperio Austro-húngaro como Bosnia-Herzegovina que al ser invadida por los imperiales provocó la primera guerra mundial. Turquía pertenece al Consejo de Europa y a la OSCE. Ha suprimido la pena de muerte por lo que el lider independentista kurdo Abdulah Oçalan, ha salvado su vida gracias a la UE. Todo ello permite demostrar que la democracia se puede ejercitar en un país musulmán con estructuras láicas. La mujer en los países donde carece de derechos verá que se puede igualar a los hombres y que la patria potestad sobre los hijos es compartida. Ver jóvenes muchachas turcas con el ombligo al aire y sin velo es tan corriente como en la Europa de la Unión. Durante 13 siglos, Turquía ha sido cristiana y helénica mientras media España era musulmana. Los restos de aquella etapa forman parte del acervo histórico de nuestro continente. Y lo que es más alentador: los turcos quieren ser europeos. ¿No se decía antaño que Turquía era el enfermo de Europa? Ya no lo es.

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