El mejor embajador
Según noticias escuchadas en Canal + a última hora del 12, el rey Juan Carlos habló tres veces con Mohamed VI para pedirle que retirase la presión que los inmigrantes subsaharianos estaban poniendo sobre las verjas de Melilla y Ceuta. El resultado no se ha hecho esperar. Aunque Marruecos sea una monarquía absoluta, es nuestra vecina del sur y hemos de tratar con toda clase de regímenes. ¿Cuantos países democráticos trataban con Franco y su régimen? Franco mantuvo relaciones con Castro en todo momento, hasta que el embajador Lojendio se enfrentó con el joven rebelde en la televisión habanera. Manuel Fraga ha mantenido un diálogo fluido entre Galicia y Cuba y ambos políticos se han visitado. Ultimamente ha sido Raúl Castro. Mi primer reportaje con Don Juan Carlos tuvo lugar en 1958. El Principe era soltero y se interesó por mi estancia de 11 meses como Enviado Especial de Paris-Match en la revolución cubana, cuatro de esos meses en Sierra Maestra con Fidel, el Ché Guevara y centenar y medio de hombres más. Me invitó a tomar una copa en Puerta de Hierro donde había estado montando a caballo para el reportaje. Luego me llevó a mi casa conduciendo el automóvil que estaba puesto a su disposición por Franco. Dentro de la Zarzuela me puso música en su “pick-up”, como se decía entonces, y charlamos de todo. Hice la petición de mano en Lausanne y la boda en Atenas. Luego desaparecí de la escena porque sabía que Juan Carlos no quería ni mudarse a El Pardo o al Palacio Real, ni tener cortesanos, ni salirse del guión vital que se había propuesto. Y yo tenía mi propio trabajo y profesión viajera. Tragaron muchos sapos, él y doña Sofía, por culpa de los feos de doña Carmen Polo que tenía sueños de grandeza viendo a su nieta casada con don Alfonso de Borbón. Pero siempre he sabido que aquel joven al que despectivamente llamaban “Juanito el Breve” ,iba a sorprender al mundo entero. Heredó todos los poderes del dictador pero en dos años se deshizo de la herencia para devolver la soberanía al pueblo. La educación recibida, especialmente de su padre que contrarrestó la que Franco quería inculcarle, ha sido excelente y está siendo mal utilizada por los diversos gobiernos de España. El prestigio del rey en el exterior es increible. Cuando algunos presumían de poner los pies sobre la mesa en el rancho de George W.Bush, en Crawford, y se reían posteriormente de las malas relaciones que el presidente de EE.UU. tenía con Rodríguez Zapatero, especialmente por no haberse levantado delante de la bandera norteamericana, los reyes acuden al mismo rancho invitados por los Bush y todo el mundo se queda con la boca abierta. Por añadidura si la bandera de barras y estrellas representa al pueblo de EE.UU. y no a los Bush, el rey de España representa más a nuestro país que cualquier Presidente del Gobierno, sea del color que sea. Es un símbolo. El rey de España está consideradísimo entre todas las familias reinantes en el mundo y se lleva bien con derechas e izquierdas. La química que le une a Fidel Castro está en sintonía con la epopeya de 1957-58, con la Sierra. Pero en las cumbres Iberoamericanas, los dos hombres se sienten a gusto charlando. El rey quiso ir a Cuba para el Centenario de su independencia. Era un gesto deportivo de quien sabe perder, como España perdió en 1898. Tuvo que ser José María Aznar quien dijo: “No toca” y se perdió una ocasión de demostrar al pueblo cubano, de Cuba y de la diáspora, que España quería compartir con él su alegría. En vez de correr detrás de Colin Powell, como hizo Ana Palacio, la ministra de exteriores de Aznar, rogándole que interviniese con Mohamed VI, el rey Juan Carlos, “hermano mayor” del monarca alauita, hubiese resuelto el problema de Peregil por si solo y con el mismo resultado que ahora. El Presidente francés disfruta de prerrogativas constitucionales en materia de política internacional, independientemente de que el gobierno tenga un Ministro de Asuntos Extranjeros. ¿Por qué no se le conceden al rey poderes en esta materia habida cuenta de sus excelentes contactos personales? España se beneficiaría de su simpatía y habilidad para un hombre siempre dispuesto a echar una mano a su país y que no tiene dificultades para expresarse en cinco o seis idiomas sin ninguna dificultad. Cuando lee discursos no es Demóstenes. Su hijo Felipe lo hace mucho mejor pero es cierto que hablando sin textos el rey tiene una conversación cálida y fluida. En estos días, en Salamanca, vamos a tener oportunidad de ver esa colaboración entre José Luis Rodriguez Zapatero, Moratinos y el rey. En beneficio de todos los españoles. La ausencia de los socios de Maragall en el Tripartito, en el día de la Hispanidad, ha sido deplorable. Muy bien el “President de la Generalitat”. La palabra Hispania nos fué dada por los romanos y en la colonización de América intervinieron numerosos catalanes y baleares así como vascos y de otras tierras de la península.




