Comunidad Iberoamericana
De todas las comunidades supranacionales, quizá la que más razón de ser tiene sea la iberoamericana. La “Commonwealth” británica se mantiene por un lazo común entre países que fueron colonias o protectorados dentro del Imperio Británico. En muchos casos, hablan el inglés como segunda lengua. Y algunos países miembros han renunciado a que su representación estatal sea la Monarquía británica. Varias son repúblicas y solo mantienen intereses comerciales y geopolíticos con Londres. Los franceses han creado la “francophonie” con el conjunto de territorios que fueron colonias, protectorados o territorios franceses de ultramar. En la mayoría de los casos son países independientes que guardan, a nivel de élites, el francés como lingua franca pero se expresan en su propia lengua en la cotidianeidad. El contacto con Francia se ha hecho a través de la enseñanza y de la política. El avance del inglés a nivel mundial hace que los países llamados “francófonos” estén interesándose cada vez más en el inglés, la lengua del Imperio. Se habló de la “Comunidad Lusófona” pero el peso de Brasil entre los países que fueron territorios portugueses, impidió hacer un conjunto en el que Mozambique y Angola pudiesen codearse con un gigantesco Brasil que, por intereses de vecindad, está imponiendo el español como segunda lengua. Para Portugal, la Comunidad Iberoaméricana es más apropiada por similitud de culturas e Historia. Y hay muchas razones para pertenecer a la Comunidad Iberoamericana. Es la más antigua de todas, la que se basa, en términos generales, en una lengua “materna” común, el español-castellano. Quechua u otras lenguas indígenas se mantienen en zonas limitadas. Una larga Historia conjunta hasta que, hace dos siglos, se emancipa la mayoría de los países que componen esta Comunidad Iberoamericana. Las abundantes migraciones de España y Portugal, hacia el continente que descubriera Colón, tienen actualmente un cambio de dirección que nos trae de vuelta cientos de miles de latinoamericanos a España. Quiero recordar que en tiempos de Franco, había que decir “hispanoamericano” porque se consideraba que Francia o Italia querían despojarnos de algo que formaba parte de nuestra “unidad de destino”. Nada de eso. Se dice latina porque tenemos las mismas raíces idiomáticas, jurídicas, religiosas, de la antigua Roma. Es una forma de distinguirse de la América Anglosajona. Las cumbres Iberoamericanas empezaron hace 15 años, en México. La vieja expresión de “Madre Patria” tan manoseada en tiempos de la dictadura, ha dado paso a “naciones hermanas” , España ni siquiera es ya el mayor país de habla castellana. Esta Mexico y pronto los Estados Unidos nos dejarán atrás con sus actuales 40 millones de hispanoparlantes. Muchas de estas cumbres han rebajado sus expectativas, como dice el presidente colombiano Uribe, porque se han convertido en “turismo presidencial” debido a la poca sustancia que tienen estas reuniones. Es preciso recordar el potencial que esta organización tiene y que sobrepasa los de la Commonwealth y la Francophonie. Enrique Iglesias, que fuera Presidente del Banco Inberoamericano de Desarrollo (BID), y que habiendo nacido en Asturias es ciudadano uruguayo, se encargará de dar forma práctica y efectiva a esta entidad llamada “Comunidad Iberoamericana de Naciones”. Hay que recalcar que España y Portugal son los intermediarios naturales entre ese bloque, relativamente homogéneo, si lo comparamos con otros similares, y la Unión Europea. La retórica carcterizó las primeras cumbres, aquellas en las que el Presidente Balaguer de la República Dominicana se daba al lirismo más mieloso y excesivo. Los 22 países van a tener una Secretaría General con el prestigioso Enrique Iglesias dirigiéndola permanentemente pero los 5 millones de euros que se le han asignado sirven para poca cosa. Habrá que revisar esa cantidad. El énfasis que se ha puesto sobre la educación y la condonación de la deuda para convertirla en programas educativos, se ha visto un poco escamoteada por las proclamas contra la ley Helms-Burton y el “bloqueo” o “embargo” de los Estados Unidos sobre Cuba. Aunque las Naciones Unidas hayan traducido al castellano “bloqueo” cuando en inglés se dice “embargo”, la realidad es que es esto último lo que corresponde a la realidad. Sería bloqueo si buques de guerra estadounidenses detuviesen mercantes dirigiéndose hacia Cuba y les obligasen a ir a puertos de Florida o Texas. Fidel Castro se ha aprovechado de la palabra “bloqueo” para incrementar el victimismo y que el pueblo cubano aceptase la larga penuria que le brinda la desastrosa política económica de Fidel Castro. Planes de Educación, Sanidad, minicréditos para poblaciones deprimidas, intercambio de especialistas en desarrollo sostenible, ecología, planificación familiar, organización regional para hacer frente a desastres naturales, reforzamiento ecológico, adaptación de legislación selectiva de la UE para acercarse a los estandares de Bruselas, enseñanza profesional adaptada a las caracterìsticas de cada miembro de la Comunidad Iberoamericana, unificación de gramática y lingüistica por parte de la Real Academia, representación única y defensa común en algunos foros internacionales por parte de los participantes más idóneos en cada caso. Apoyo unánime de los miembros en organismos internacionales como la Organización de Comercio o la de Trabajo. Un enorme programa que necesita tenacidad, dinero y buena voluntad.




