22 Octubre 2005

La balcanización de España

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 12:01

La disgregación de Yugoslavia no empieza porque Bosnia Herzegovina pide la independencia de Belgrado sino porque los serbios quieren deshacerse de una cultura, hasta entonces, plural para imponer la suya. Croacia aprovecha y entre los dos se quieren repartir un territorio que destacaba por su tolerancia y laicismo respetando a católicos, ortodoxos, musulmanes y judíos en igualdad de condiciones.

El bombardeo y destrucción de la Biblioteca de Sarajevo, con los valiosísimos incunables que guardaba, fue realizada por serbios nacidos en la misma capital bosnia. Sabían muy bien lo que destruían y veían el edificio desde sus trincheras en las vecinas colinas. Era el alma de un pueblo plurinacional lo que destruían. A esos serbios se les llama chetnicks (los que colaboraron con Hitler durante la guerra mundial). Los serbios de Sarajevo defendieron la ciudad, el pluralismo y la democracia y uno de ellos dirigía a los resistentes sitiados durante tres años. Del lado croata, los extremistas eran denominados ustachis, nombre que recibían los que apoyaban a Hitler durante la Segunda Guerra Mundial. En Kosovo, Slobodan Milosevic prohibió la lengua y cultura de los kosovares y forzó la integración en la Gran Serbia de una población musulmana de origen albanés. Yugoslavia nace en la práctica en 1943 y el hombre que la sustenta es un croata llamado Josip Broz, Tito, que dirigió la lucha contra el nazismo alemán. Siete territorios que fueron arrancados al Imperio Austro-Húngaro después de la Primera Guerra Mundial, constituían esta federación yugoslava. La muerte del hombre que la dirigió hábilmente, trajo los separatismos. Nada que ver con los cinco siglos de existencia de España y los que vivimos romanizados como Hispania. Pero no lo cree así José María Aznar cuando proclama vehementemente: “España se balcaniza”. Nunca se vio a un Jimmy Carter o un Clinton, demócratas, abandonar la Casa Blanca para ir por el mundo poniendo a parir al republicano George W. Bush. Aznar se ha propuesto hacer carrera denigrando a su país por todo el mundo y ser portaestandarte de los Estados Unidos en contra de la Unión Europea. Cuando creíamos que Mariano Rajoy se desmarcaba de semejante padrino y buscaba el centro del espectro sociológico de nuestro país, nos dice que ahora “la figura de Aznar se multiplica hasta el infinito”. La estrategia de 1996 parece ser el último descubrimiento del PP para derrotar a Rodríguez Zapatero. A este y su partido se le acusa de querer aislar al PP cuando todo el mundo sabe que de 2000 a 2004, Aznar no se entrevistaba con nadie y que había pasado de hablar catalán en familia a que su gente gritase en la calle Génova eso de Pujol, enano, habla castellano. De socio a adversario. El señor Mas, líder actual de CiU, partido de derechas como el PP, se rebela contra el pactismo del PSC y sus socios del Tripartito por su docilidad ante el PSOE. Ahora resulta que los más independentistas son los antiguos aliados de Aznar (cuando hablaba catalán en la intimidad). ¡Cosas veredes!

La crispación como táctica electoral es un arma de doble filo. Cuando algunos medios de comunicación y políticos recuerdan que estamos al borde de una guerra civil, invitan indirectamente a abuchear a Santiago Carrillo en la Universidad, están haciendo un flaco favor a la derecha civilizada porque la asocian con la cuarentena de estudiantes que brazo en alto, con una bandera pre-constitucional y hasta un cinturón con bandera española incorporada, abuchearon a uno de los hombres fundamentales de la transición. Trescientos compañeros los expulsaron del anfiteatro. Todos demasiado jóvenes para saber de la guerra civil más que lo que les contaron sus padres o abuelos haciéndoles un flaco favor después de que las fuerzas opuestas, en 1978, renunciasen a cualquier venganza y olvidaran el pasado. Los dramáticos acontecimientos del asesinato de los abogados laboralistas del bufete de Atocha, pudo haber lanzado a la calle al aguerrido partido comunista y hubiésemos vuelto a las andadas. Santiago Carrillo, entonces Secretario General del PC, impidió que se reanimasen las brasas de la guerra civil.

Son muchos los que han olvidado que en 1976-78 la izquierda que salía del exilio y de la clandestinidad, fue tremendamente generosa. Acataron la monarquía y la bandera rojo y gualda. Se habla siempre de Paracuellos y los más serios historiadores han sido incapaces de encontrar responsabilidad en Santiago Carrillo. De todos modos, los vencedores fueron los sublevados contra el orden constitucional republicano y empezaron a socavarla tres años despues de ser proclamada la República, con el general Sanjurjo. Una prima hermana mía, con 89 años, me sigue recordando cada vez que hablamos, que su padre murió asesinado por Carrillo en Paracuellos. Intento decirla que olvide y que si no puede hacerlo, recuerde los millares de ejecutados que yacen en fosas comunes en toda España por el delito de ser alcalde, maestro o médico republicano. Mi propio padre pasó en Consejo de Guerra por el hecho de haber sido Gobernador Civil de Segovia en el gobierno de Alejandro Lerroux que perdió las elecciones ante el Frente Popular en febrero de 1936.

Exacerbar los ánimos de la tercera generación de la democracia, es hacer un flaco favor al país y un patriotismo más que dudoso. La COPE, la emisora radiofónica de la Conferencia Episcopal, no se da cuenta de que es el mejor fabricante de laicismo de este país. Con su ayuda, los españoles asocian a la Jerarquía Eclesiástica con todas las campañas que se hacen contra la modernidad. Hemos vivido la oposición de la Iglesia al divorcio, al aborto, a la Constitución laica, a los anticonceptivos, a la no mención de raíces cristianas en la Constitución europea, al matrimonio de los gays y lesbianas, y la enseñanza religiosa en la escuela, etc.. Deberían darse cuenta de que cada una de esas barreras restan fieles por millares, y acaban por ser adoptadas mayoritariamente, incluso por miembros del PP o de CiU.

El PP debería ponerse seriamente a trabajar sobre el Estatut propuesto por el Parlamento catalán. Descartada la enmienda a la totalidad, Rajoy y sus colegas, con la colaboración de Rodríguez Zapatero y los suyos, debería pulir todo aquello que considere que violenta la Constitución de 1978. Esta actitud será recompensada por toda la ciudadanía. Agarrarse a lo que dijo Zapatero (Aceptaría el proyecto que viniese del Parlamento catalán) sin explicar que desde su investidura subrayó que nada se haría fuera de la Constitución y que esta es el techo de las posibilidades de cambio, es falaz. Todos los representantes del Congreso y del Senado tienen que pronunciarse sobre cualquier proposición de cambio de estatutos autonómicos y si afecta a la Constitución, habrá que ver si una enmienda a esta es posible. La norteamericana, desde 1776, ha admitido buen número de enmiendas hasta ser la actual. ¿Cómo es posible que PSOE y PP se hayan puesto de acuerdo con el nuevo Estatuto de Valencia, donde se menciona el Reino de Valencia como antecedente histórico? No ha habido crispación ni siquiera exceso de crítica sobre el resultado del nuevo Estatuto. ¿Son los valencianos más inteligentes y dúctiles que todos los demás?

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