29 Noviembre 2005

¿Qué es terrorismo?

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 13:02

¿En la Conferencia Euromediterránea se ha notado el peso de la influencia de Estados Unidos e Israel a la hora de definir lo que es terrorismo. Según el Diccionario de Julio Casares, “es una sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror”. Es evidente que tanto individuos como grupos o ejércitos pueden “infundir terror” en atentados o ataques planificados por un Estado Mayor dependiente de un gobierno.

Se suele distinguir la intencionalidad según se trate de daños colaterales difíciles de evitar en algunas ocasiones o de actos destinados a desmoralizar al adversario. La guerra convencional tiene unas reglas regidas por las Convenciones de Ginebra sobre trato a los prisioneros uniformados y a las poblaciones civiles, especialmente cuando se encuentran bajo un ejército ocupante. Cuando se produjo el 11-S en Nueva York, es evidente que Al Qaeda intentaba asestar a EE.UU. un golpe demoledor a su presunción de imbatibilidad y aterrorizar a una población poco acostumbrada a sufrir atentados de ese tamaño en su territorio. Durante la Segunda Guerra Mundial, las dos bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki tenían por finalidad –además de probar empíricamente los efectos de estas armas—empujar al Japón a rendirse horrorizado por las consecuencias de sendos ataques aéreos.

Los primeros soldados americanos que fueron capturados por la Guardia Republicana de Sadam Huseín en Irak, y que aparecieron despeinados y asustados ante las cámaras de la televisión iraquí, produjeron la indignación del gobierno de EE.UU. que exigió que se respetase la Convención de Ginebra. Al mismo tiempo que requería la aplicación de tan humanitario acuerdo, que regula las normas de la guerra, decretaba que los soldados enemigos no tenían el estatuto de combatientes y se podía hacer con ellos lo que se quisiese. Desde ponerlos en el limbo de Guantánamo por tiempo indefinido sin derecho a defensa ni a que se les acuse formal y puntualmente a cada uno dentro de un plazo legal, hasta proteger su reputación de democracia basada en el imperio de la ley subcontratando cárceles y torturadores de países menos exigentes en materia de derechos humanos. El desprestigio que el gobierno de George W.Bush ha volcado sobre su país, y contra el que se rebelan cada día más americanos, es de tal calibre que se tardarán décadas en recomponer las imágenes del soldado estadounidense proyectada por Hollywood.

Cuando apareció el GAL en nuestro país, se habló de “guerra sucia” como respuesta a los atentados de ETA. Muchos creyeron que esta lucha entre las cloacas del Estado y la banda terrorista, estaban financiadas por empresarios vascos que no aceptaban ni una independencia de España ni las extorsiones al soporte económico de su tierra. Había que llevar el terror a las filas de los terroristas, incluso en Francia si era necesario. José María Aznar, con muy buen criterio, consideró que el Estado de Derecho no puede comportarse como los terroristas reproduciendo sus mismos métodos. Y se demostró que se podía combatir a la banda con la ley en la mano, sin “utilizar atajos”. El gobierno de Felipe González cayó, entre otras razones, por haber combatido de manera sucia la lacra del terrorismo. ¿Me gustaría saber qué opina el ex presidente Aznar sobre el respeto de los derechos humanos que guarda su amigo Bush en la lucha contra el terrorismo? ¿Qué comentarios le inspiraron al Presidente de FAES las fotografías de un ejército que abusó de los prisioneros iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib? ¿Si se traga el que, cada vez que se bombardea con fósforo vivo una población, hay que creer la cifra de insurgentes muertos en la operación cuando estamos viendo niños y mujeres o ancianos entre las víctimas? ¿Es terrorismo solamente lo que practican los iraquíes y daños colaterales las victimas del ejército de los Estados Unidos?

Cuando se habla de los etarras, el término “terrorismo” está perfectamente utilizado porque disponen en la Comunidad Autónoma Vasca de todos los medios y derechos para expresar y reclamar sus ideas sin necesidad de matar. Esa es la diferencia entre los Palestinos y los etarras. Israel ocupa un país que Naciones Unidas ha decretado que pertenece, desde la partición de 1947, a los árabes. Los enfrentamientos son entre ocupante y ocupado, como no fue terrorismo la lucha entre “resistentes” franceses y ocupantes alemanes durante los años 1940-45. Los españoles no fuimos terroristas cuando nos sublevamos contra las fuerzas de Napoleón en muchos lugares de España. Éramos patriotas defendiendo su patria contra un invasor extranjero. Tratar de definir lo que es “terrorismo”, no es tan difícil si no fuese porque hay muchos y variados intereses detrás de esa palabra. Es terrorismo todo aquello que cause víctimas no combatientes aunque, en la lucha, puedan producirse bajas colaterales. Lo mismo puede decirse cuando un ejército intenta atacar un enemigo debidamente identificado y junto al lugar donde este se esconde, se está celebrando una boda. Hay un terrorismo de Estado cuando se pretende atemorizar una población para mejor dominarla. De todos modos, la prensa estadounidense, que en 2003 trataba de “terroristas” a las fuerzas irregulares iraquíes, ya solo utiliza la palabra “insurgente” que es equidistante entre “terrorista” y “resistente”. Ahora falta que George W.Bush, adopte el nuevo vocabulario. De todos modos, en Barcelona, la ausencia de jefes de estado árabes se ha debido, sin lugar a dudas, a que, frente a sus pueblos, no pueden llamar terrorismo a la lucha armada contra EE.UU. y a este no le gustaría escuchar que está luchando contra patriotas que defienden su tierra.

22 Noviembre 2005

El Rey del exilio

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 12:59

Realizando un reportaje para Paris-Match, tuve la ocasión de pasar varios días en Estoril fotografiando la vida cotidiana de don Juan de Borbón y Battenberg y su familia. “Juanito” estaba estudiando en Madrid. Algunos decían que Franco había querido así la cosa para neutralizar la influencia del padre. Excepto por su partida de golf, el heredero de don Alfonso XIII, se pasaba el día en su despacho leyendo prensa, respondiendo al correo y estudiando documentos llegados de España o recibiendo sencillos grupos de excursionistas venidos de nuestro país. Fotografié cómo bailaba ante él un grupo de chicas extremeñas y lo feliz que se sentía don Juan con su visita.

Tempranito, las “niñas”, doña Pilar y doña Margarita, habían tomado el “escarabajo” Volkswagen y se habían marchado a Lisboa donde estudiaban enfermería y puericultura. Doña María de las Mercedes Borbón y Orleans, con tijeras de jardinero en mano, inspeccionaba los rosales del jardín. Conviene decir que el dinero no sobraba en aquella casa. He vuelto años más tarde, ya durante el reinado de don Juan Carlos I, y Villa Giralda está abandonada después de que la habitase un ciudadano de Estados Unidos quizá ignorante de que aquel chalet había sido muchos años, la residencia de la exiliada familia real española.

Si algo caracterizaba a don Juan era su gran añoranza de España y su tremenda campechanería. Por todos los medios intentaba contrarrestar la influencia franquista que se pudiese introducir en la educación de Juan Carlos. Ser un día “rey de todos los españoles” hoy nos suena a frase del monarca pero se la escuché con frecuencia a su padre.

En mayo de 1956, salí de la cárcel del Buró de Investigaciones, junto al río Almendares de La Habana, tras una semana de palizas continuas por parte de la policía secreta de la dictadura cuabana. Fuí expulsado por Batista acusado de haber realizado, durante 4 meses, más de 2.000 fotografías de Fidel Castro y de sus hombres y haberlas hecho llegar, escondidas en las enaguas de una muchacha, a mi redacción de Paris. Regresado a Europa, Paris-Match, tras felicitarme como nunca lo había hecho el propietario, Jean Prouvost, a ninguno de sus 98 periodistas, se me encargó realizar un reportaje sobre la vida de Juan Carlos en España. Durante casi una semana, estuve todos los días siguiendo en exclusiva al futuro rey de España. Es curioso recordar la escasez de periodistas que le trataban entonces comparado con lo que sucede hoy alrededor de cualquier “famosilla”. Estudiando, visitando el Escorial, poniendo música en la Zarzuela, con su preceptor, montando a caballo en el Club de Campo junto al excelente jinete que era el Marqués de Mondejar. En Puerta de Hierro me invitó el primer día a contarle todo sobre Fidel Castro mientras nos tomábamos un limón helado. Me extrañaron varias cosas de él. La atención que presta al escuchar, el interés por saber cómo creía yo que acabaría la dictadura de Fulgencio Batista y, finalmente, que se ofreciese a llevarme a mi casa en su coche. Con relación a Fidel, sentía una simpatía que más tarde sería la de la juventud del mundo entero que inundaría las habitaciones de jóvenes como él, de posters de Ernesto “Ché” Guevara. Estamos hablando del primer Castro, el de la Sierra Maestra que solo tenía unos doscientos hombres a su lado.

Yo vivía en la calle Enrique Larreta y sin más escolta que su chofer, Juan Carlos se puso al volante, el mecánico a su lado y detrás, el Marqués de Mondéjar y yo. Bajando por José Abascal hacia la Castellana y a punto de entrar en esta avenida, nos detuvimos por el semáforo en rojo. El Príncipe miró a su izquierda y descubrió una hermosa muchacha al volante de un SEAT. El futuro rey, bajó la ventanilla y empezó a sisear a la moza. Hay que recordar que, en 1958, Juan Carlos tenía veinte años. Mondejar le llamó la atención con tono severo. La chica no se dio por aludida por lo que el Príncipe se metió dos dedos en la boca y soltó un impresionante silbido que hizo que la muchacha diese un salto en su asiento. “Mondejar, es que la niña está como un bonbón!” dijo Juan Carlos al Marqués antes de que este volviese a regañarle. El chofer y yo nos estábamos tronchando. Siempre he dicho que aquella joven, hoy probablemente abuela, por no girar la cabeza y mirar quien la piropeaba, nunca supo que el futuro Juan Carlos I la había expresado su admiración de aquella forma tan natural.

Fotografié con mi hermano Augusto la boda de Atenas y, anteriormente, el noviazgo en Lausanne. Seguí la pareja por Atenas, Turcolímano, Miteras y hasta la isla de Spetsopulas en el Egeo. Era el único periodista y yo no agobiaba a los novios por lo que el trato entre nosotros era muy fluido. Los días que precedieron la boda tuvimos una avalancha de periodistas del mundo entero que cayeron sobre Atenas. El reparto de los 9 asientos previstos para los gráficos para la ceremonia en la Catedral Católica fue distribuido por Madame Vourloumis, secretaria de la reina Federica. Me encontré que me retiraron la acreditación de la Catedral Católica y me dieron plaza en la Ortodoxa. Me parecía un atropello. El embajador especial, Juan Ignacio Luca de Tena, propietario del ABC se negó a ayudarme por ser parte interesada. “Campúa ha venido con una carta de Franco para que le consideremos su fotógrafo particular. No hay nada que arreglar”.

Don Juan ofreció una recepción en el Club de Tenis a todos los españoles que habían acudido a Atenas en un barco especialmente fletado y docenas de aviones. Me acerqué a él y le expuse mi problema. “Parece ridículo que el descendiente de los Católicos Reyes de España se casen por la Iglesia Ortodoxa que se está vendiendo en España como `ceremonia civil´” le expliqué a don Juan. “¿Y con quien hay que hablar?” Me preguntó el padre de Juan Carlos. “Con la reina Federica”. Hubo un silencio entre nosotros y don Juan soltó un sonoro:”¡Jodeeeer!” Era marino hasta en su lenguaje. Consiguió arreglarlo.

Mucho antes de la boda, charlando con don Juan Carlos, me dijo que nunca habitaría el Palacio Real por la frialdad del mismo y “por la cantidad de servicio que requiere”. Para él, la Zarzuela era más que suficiente. Otra cosa que me llamó la atención es lo consciente que era de que no debía tener una corte. Aquello se supo y hubo cierto escándalo entre quienes se consideraban merecedores de constituir el entorno natural de un rey de España. Pero Juan Carlos siempre supo que si quería reinar tenía que apoyarse en la austeridad y consejo de su padre y en las izquierdas españolas que obligaron a su abuelo a abandonar España en 1931.

Se cuenta que la primera vez que Carrillo acudió a la Zarzuela, el Ayudante del rey le advirtió de que es cortesía de los Borbones tratar de “tu” a la gente pero que, evidentemente, a la inversa, no se podía utilizar el tuteo hacia el rey. “Pues si me tutea ¡yo le tuteo!” exclamó el Secretario del partido Comunista de España. Advertido don Juan Carlos de la actitud resuelta de su visitante, el rey no se inmutó y entró en el salón tendiendo su mano y sonriente: “¿Cómo está USTED, don Santiago!”

Han pasado 30 años desde que se coronó a un hombre al que casi todo el mundo consideró que sería “don Juan Carlos el Breve”. Supo, con la ayuda de un pueblo que hoy le otorga los mayores porcentajes de aprobación en las encuestas, cambiar este país en tres décadas tanto como los países europeos más avanzados en dos siglos. Utilizó de bisagra, gentes jovenes que procedían del régimen anterior pero tuvo la valentía, con Adolfo Suárez y el general Gutierrez Mellado, de reconocer al Partido Comunista de España. Muchos de los que ahora se ven crispados y crispando ante lo que denominan la “destrucción de la unidad de España”, deberían tomar ejemplo de un hombre que está tranquiilo y confía en los españoles como lo hizo el 22 de noviembre de 1975. Para quienes le han llamado traidor y chaquetero, les recuerdo que es el primer caso que conozco en la Historia contemporánea de un hombre que hereda poderes absolutos y se los entrega al pueblo cuya soberanía, el rey reconoce por encima de cualquier otra consideración. Para los jóvenes que ven en imágenes a don Juan Carlos el día de su proclamación como rey de España. Detrás de él, de uniforme, con bigotito, el general Alfonso Armada que copatrocinaría, el 23 de Febrero de 1981, la toma del Congreso de los Diputados con el Teniente Coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero. Es simbólico, lo cerca que estaba de la Corona el peligro de una involución y que todo se fuese al garete. Pero ahí estuvo el rey. Algunos le acusaron de haber estado metido en la asonada. Si el rey hubiese querido dar un golpe de Estado, tengan la seguridad que este hubiese triunfado en aquel momento, aún a costa de una nueva guerra civil.

20 Noviembre 2005

Los nostálgicos del franquismo

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 12:57

Cuando la Historia de 40 años de dictadura la cuentan unos padres o abuelos a las nuevas generaciones, suelen poner en ello sus propias vivencias y estas moldean la realidad hasta hacerla irreconocible. Los jóvenes sin inquietudes políticas o sociales de entonces, veían una realidad diferente a la de sus progenitores. Estaban bien físicamente porque eran jóvenes y eso dulcifica el recuerdo de la tragedia. En aquellos años oscuros, se bailaba en los bajos del Hotel Rex de Madrid con la orquesta de Kurt Dogan, se organizaban guateques en casa del amigo que tenía un “pick-up” y vinilos de “boogy-boogy” y veía un poco de muslo en Pasapoga. La cerveza era bebida de “maricas”, los “chatos de vino” era de machotes y las chicas tenían que estar en casa a las 10 de la noche. Pero aquellos jóvenes no eran los únicos jóvenes. Los había que entraban en Yeserías cumpliéndose la Ley de Vagos y Maleantes y reaparecían despues de unos meses con el pelo cortado al cero. Otros eran enviados a realizar trabajos forzados en Cuelgamuros. Yo regresé de Francia, vía Portugal, en 1945. Había vivido, desde 1936 a 1944 en la libertad de Francia, en la ocupación alemana de Paris y, el último año, en el embarcadero portugués desde donde cientos de miles de europeos aguardaban un medio de transporte para emigrar a América. En el Liceo Francés de Madrid, además de Raimundo Saporta que dirigía el equipo de baloncesto, había vigilantes de estudio, como los hermanos Lamana, que con la ayuda de algunos de nosotros, sacabamos un periódico clandestino mediante un ciclostil Roneo sobre papel verde. Claro, un día llegó la policía y uno de los hermanos Lamana acabó con el hijo de Sánchez Albornoz construyendo el monumento del Valle de los Caidos a Francisco Franco, Caudillo de España por la Gracia de Dios. En la boca de metro de Colón, un grupo de falangista me dió una paliza y desgarró la solapa de mi chaqueta porque minutos antes, Antonio Cavero, hermano del que sería Ministro de Justicia con la UCD, me había colocado una insignia de don Juan de Borbón con un JIII plateado. Mi padre había pasado en Consejo de Guerra por haber sido Gobernador Civil de Segovia con el gobierno Lerroux y, conmutada la pena de muerte solicitada, cumplía la sentencia de dos años en nuestro piso de la calle Nuñez de Balboa. Así perdió su agencia Prensa Mundial y años más tarde, yo perdí la mía por haber distribuido colaboraciones de Jesús Galindez, representante del PNV en Nueva York, asesinado despues por los esbirros del dictador dominicano Trujillo. Hoy en día quienes defienden el franquismo y los 40 años de dictadura, siguen repitiendo las mentiras del régimen de entonces, mentiras que pretendían convencer a todo el mundo de que los sublevados generales africanos eran el régimen legítimo que había sido atacado por el comunismo marxista-leninista, por la masonería y por los judíos. A nadie se le ocurría indagar sobre los Franco Bahamonde, dos apellidos judíos sefardíes. Francisco quiso entrar en la masonería y fue rechazado. Su hermano Ramón fue masón hasta su muerte. A mi padre, entre otras cosas, le acusaron de haber detenido en el altar a un sacerdote, en plena misa, en Febrero de 1936. Se había limitado a exigir que no se amenazase con el fuego eterno a los fieles que votasen a las izquierdas. Fue absuelto tanto por la defensa que de él hicieron militares franquistas de alta graduación, miembros de mi familia, como por los testimonios de eclesiasticos que conocían la religiosidad de mi padre. Baste decir que a los 14 años, con sus ahorros, había costeado los rayos de plata Meneses que luce detrás de sí la Virgen de la Paloma. Aquel exceso de celo católico de mi padre quizá sea responsable de mi indiferencia ante el fenómeno religioso. Mi padre se libró del pelotón de fusilamiento pero nadie le devolvió la agencia Prensa Mundial que había creado en Paris y en la que trabajaron gentes tan poco sospechosas como Carlos Sentís, “Gregorito” Marañón Moya o Julián Cortés Cabanillas. Alvaro de Laiglesia, falangista en su juventud y alistado en la División Azul, llegó a trabajar con mi padre y ser un oponente al régimen franquista desde las páginas de La Codorniz . Se atrevió a publicar en su semanario de humor: “Reina un fresco general procedente de Galicia” o aquel anuncio por palabras con motivo de la visita de la emperatriz Soraya de Irán a la que atendía solícito el Marqués de Villaverde, marido de Carmencita Franco: “Cambio marquesina en buen estado por persiana estupenda”. Con Franco, muchos sufrieron muerte, cárcel o exilio pero otros crearon una clase social de nuevos ricos que circulaban con aparatosos “Haygas”, expresión con la que se designaba la supina ignorancia de la gramática de aquellos trepas. Hacían dinero revendiendo licencias de importación de materias primas necesarias para la escuálida industria española de entonces. Una invitación a cazar con Franco representaba la fortuna de una familia que proclamaba haber sido “de derechas de toda la vida”. Conocí a un señor que me pidió, como estudiante de bachillerato, que le explicase para qué servía el producto químico que figuraba en la licencia de importación recién concedida por enchufe. Le daba igual porque ya la tenía revendida con jugoso beneficio. Era solo curiosidad. En las casas, unas familias contaban a los nietos cómo el abuelo médico o maestro de pueblo había sido asesinado en una cuneta por gritar “Viva la República”. Otros recordaban la matanza de la plaza de toros extremeña donde fueron centenares los muertos. Los moros de Franco traían consigo una leyenda de violencia y crueldad recompensada más tarde con el servicio de la Guardia Mora que escoltaba a caballo al Caudillo. Otras familias narraban a sus vástagos como el abuelo fué arrastrado a una “checa” madrileña donde le torturaron hasta la muerte. Les hablaban de los rusos que se paseaban por el hall del Hotel Gaylors con sus chaquetones de cuero desgastado, correaje y pistola y los tachaban de temidos interrogadores del comunismo internacional. Se dice que hubo 60.000 asesinados en la zona republicana durante los tres años de guerra civil y 150.000 en los 40 años de dictadura “nacional”. De esa historia oral de la guerra civil y de los 40 años de dictadura, se han nutrido algunos de los jóvenes que no vivieron aquellos acontecimientos. Porque no se repitiese la pugna de las dos Españas que ya representara Francisco de Goya, se acallaron muchos recuerdos en 1975. Hace hoy 30 años. Ambos bandos tenían miedo aquel 20 de noviembre, casi se percibía el silencio como sucede con las aves en los corrales cuando se avecina un terremoto. Algunos saben del aprecio que el rey siente por Santiago Carrillo y es que los dos vivieron el exilio. Don Juan Carlos nació en el exilio y su padre y hermanas lo vivieron en Portugal. Los nostálgicos de la dictadura, en 2005, son un puñado de gentes que, como los alemanes que niegan el holocausto, siguen contando lo que, de pequeños escucharon en su casa. Algunos conservan en naftalina sus camisas azules y sus boinas rojas y omiten hablar de las purgas de aceite de ricino utilizadas en los interrogatorios de los “rojos”. Algunos me preguntan si hay posibilidad de que las dos Españas se vuelvan a enfrentar en una guerra civil. Es imposible bajo todos los puntos de vista. En primer lugar, en 1936 estaban de moda las dictaduras fascista de Italia y nazi de Alemania. Frente al “Duce” que resucitaba las glorias romanas del “Imperium”, delante del victorioso “führer” que devolvía a la vida los héroes germánicos de los Nibelungos, José Antonio Primo de Rivera nos aportaba la España como “Unidad de Destino en lo universal”. Rafael García Serrano nos ofrecía su pluma de “Cuando los dioses nacían en Extremadura” y José María Sánchez Silva su lloroso “Marcelino Pan y Vino”. Nada de eso existe en la Europa de nuestro entorno. Los fundamentalismos islámico o cristiano están ahí pero entusiasman a pocos por falta de parafernalia. El recuerdo de nuestra tragedia se va perdiendo en lontananza y acabará siendo residual como lo es la guerra civil estadounidense, convertida en recuerdos confederados de los estados del sur. La palabra “rojo” o “facha” son simples insultos incapaces de levantar ejércitos. Ahora, los “ultras” del futbol son más peligrosos que las “centurias” falangistas de antaño. Se quejan unos de que se retiren estatuas y cambien nombres de calle. En este último caso, se suele devolver el nombre anterior a la victoria franquista. Yo nací en la calle Principe de Vergara que, durante 40 años, fué rebautizada con el nombre del insurrecto General Mola. Ahora ha vuelto a su antigua denominación. Treinta años son muchos en la vida de un ser humano pero poca cosa en la Historia de un país. Los nostálgicos del franquismo ¿donde se encuentran ubicados? Pues son una parte pequeña del Partido Popular.

16 Noviembre 2005

Rajoy y el abrazo del oso

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 12:56

Es curioso que el Partido Popular sea el que más donaciones anónimas recibió en 2002 y el que más quiere que se financie desde el Estado la enseñanza religiosa –léase catolicismo– en la educación pública, concertada y privada. ¿Por qué no financian los católicos ricos la enseñanza gratuita de la religión en las Iglesias? Bastaría que los padres de hijos en las escuelas públicas quisiesen que sus vástagos recibiesen la formación moral de la Iglesia Católica para que. fuera del horario escolar, chicos y chicas acudiesen a su parroquia y recibiesen esa educación. El Tribunal de Cuentas dice que en 2002, el PP recibió algo más de tres millones de euros de los que 2,7 fueron de donaciones anónimas. UDC 2,1 millones y CiU casi dos millones. El PSOE recibió 438.000 y el PSC 84.000. Entre 1992 y 2001, el PP recibió 20,4 millones de euros. ¡Asi se puede preguntar por qué la Caixa perdonó la mitad de la deuda del PSC! Hay mucho dinero en este país y aunque las donaciones anónimas no solo aparecen en las cuentas de los partidos sino también de las Fundaciones vinculadas a los mismos, este dinero podría aplicarse –si así lo desean los conservadores– a financiar la educación católica de cuantos niños y niñas lo deseasen y sus padres también. No es necesario que via presupuestos del Estado, todos los españoles, incluidos los no creyentes, los musulmanes, los judíos, los protestantes o los de cienciología tengan que costear clases de religión a niños de familias con recursos económicos limitados. La Iglesia Católica españóla, en virtud de los acuerdos entre España y la Santa Sede de 1979, está exenta del pago del IVA así como del impuesto de sucesiones o donaciones y transmisiones patrimoniales destinadas a adquisiciones, a título gratuito u oneroso, bienes o derechos destinados al culto. ¿Estarían incluidos en este capítulo las inversiones del Ecónomo de Valladolid en Gestcartera? Se supone que los colegios privados reciben ayuda económica de la Administración para ofrecer a todos la enseñanza en condiciones de gratuidad, como en los colegios públicos. Pero a cambio, esos colegios concertados se comprometen a aceptar a los alumnos del mismo modo que lo hacen los públicos, es decir, sin discriminar según los orígenes nacionales del candidato a alumno. Los hijos de inmigrantes o de extranjeros que ignoran nuestro idioma, suelen suponer un problema para los docentes y, se deduce que lo mejor es tener un pequeño grupo testimonial de extranjeros y que los rechazados vayan al colegio público donde no se les puede rechazar si hay plaza. Esto, supone que quien tendrá dificultades en la enseñanza de una clase con mucho extranjero, será la escuela pública a la que, como consecuencia, se la considerará “de inferior calidad” cuando no, como afirmaba algún eslogan de la ultima manifestación, de dar “educación marxista” (sic). La oferta de Mariano Rajoy a Rodríguez Zapatero, de pactar entre “los dos grandes partidos” toda una serie de temas, es el abrazo del oso. Saben perfectamente que, en el caso del Estatut, se alienarían a la mayoría de los catalanes. Otro tanto sucedería con la reforma de la LOE. Es curioso ver cómo el PP no se contenta con discutir y enmendar aquellos artículos que no le gustan sino que siempre pide, como primera medida, que se retiren las proposiciones de ley sin que se discutan en el Parlamento. ¿Sería considerado democrático que el gobierno y su posible alternancia resolviesen la gobernanza del país entre ellos dos, ignorando al resto de las opciones políticas de España? ¿Se resolvería así el problema de las demandas nacionalistas? Este texto se escribió el Martes 15 pero una avería telefónica me impidió colgargo hasta hoy. Entre tanto, desde Zaragoza, la Jerarquía ha estimado la deuda del Estado con la Iglesia por los servicios que esta presta a la sociedad. Este tema merece otro blog porque es indudable que esa aportación voluntaria de sacerdotes y monjas así como misioneros, entra dentro del campo de las ONG y que la Cruz Roja, Médicos sin Frantera o Medicos Mundi hacen aportaciones similares sin pedir nada a cambio.

11 Noviembre 2005

Una Iglesia muy particular

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 12:52

Basta recordar las veces que la jerarquía católica salió a la calle detrás de pancartas, y siempre con traslados masivos de fieles en trenes, autocares, bocatas, y este sábado en dos aviones, para ver que no siempre lo hacen de acuerdo con lo que se espera de ella. Y claro, no puede faltar la consabida participación del Partido Popular.

Por ejemplo, no se vieron los obispos en la masiva manifestación “Contra la Guerra” en 2003. Se produjo en todas las ciudades importantes del país, sin ninguna infraestructura visible. El Papa Juan Pablo II condenó la guerra de Irak a punto de iniciarse pero la Jerarquía Española es “más papista que el Papa”, y brilló por su ausencia en las marchas y su silencio en los púlpitos. La última manifestación en la que se notó su ausencia fué “Contra el Hambre”. La Iglesia española no se dió por aludida y creo que solo un obispo se sintió obligado a asistir en la comitiva, por supuesto nada de multitudinaria. Contra el hecho de llamar “matrimonio” a la unión entre homosexuales o lesbianas, salió una inmensa manifestación con abundancia de miembros de la Jerarquía Episcopal ataviados con gorras de “base-ball” para demostrar que están en primera línea de la modernidad. Y somos muchos los que no veíamos cual era el criterio para juzgar más importante que dos hombres se casen por lo civil o que mueran millones de seres humanos por guerras o sequías pertinaces. Tampoco entendíamos que aquella manifestación se hiciese en “Defensa de la Familia”. Llámenme “sociata o rojo” pero creo que Cristo se rascaría también la coronilla sin comprender por qué una cosa echa a la calle a todos los cristianos de este país, detrás de sus obispos y dirigentes de la derecha, y en cuando la manifestación es para pedir que se ayude más al pobre y al hambriento o se impida una guerra, desaparecen de la circulación y se vacían las calles de fieles cristianos, obispos y políticos del PP.

Decir que la religión católica está perseguida en España es realmente abusar de la credulidad de los españoles. No hay un país europeo que tenga ´la enseñanza religiosa en su nomina. Nosotros la pagamos y la Conferencia Episcopal la selecciona y la despide según sus criterios. Una mujer, que se ponga a vivir con un hombre sin casarse y sea profesora de religión, se verá rescindir su contrato por parte de la Iglesia sin que los sindicatos o la justicia ordinaria tenga nada que decir por esa ruptura de contrato laboral.

Los padres reclaman el derecho a elegir el tipo de enseñanza que reciban sus hijos pero luego no son capaces de involucrarse en esa enseñanza cuando los niños regresan a casa. La religión no se les inculca a los hijos en la mayoría de los hogares que se consideran “católicos practicantes”. Tan es así que no ha enseñado a sus vástagos a aceptar el sacrificio de estudiar religión mientras, con el mismo derecho a otros padres partidarios del laicismo, se les impone a sus hijos una asignatura compensatoria. Saben´muchos padres católicos que sus hijos preferirían el recreo o llegar una hora más tarde al colegio o salir antes que sus compañeros no practicantes. La libertad de los padres católicos y de sus organizaciones, infringe la libertad de otros padres que no son católicos o que no son partidarios de ninguna religión. Por añadidura, estos padres que quieren que la religión esté fuera de la enseñanza obligatoria, están costeando una religión que o no es la suya o no les interesa para sus hijos. Si el colegio no ofrece ballet o judo, los que quieran que sus hijos los practiquen, pueden costearselos fuera del horario y el recinto escolar. En Francia se enseña religión y su costo y los lugares de culto con el mantenimiento correspondiente, se hace con la aportación de los fieles. Personalmente creo que un católico francés tiene más mérito que uno español. En Alemania, los fieles pagan una parte de su salario para el mantenimiento del culto. Es como tener televisión con canon o gratuita.

Las encuestas europeas nos sitúan justo por delante de Malta y Portugal en la calidad de nuestra enseñanza, en abandono de los estudios secundarios (28%) y en las inversiones en educación. Oyendo a las familias españolas, son muchas las que quieren una educación de pago porque la calidad de la pública no ha cesado de ir cayendo en la última década. ¿No sería más normal dejar que los padres manden a sus hijos a donde les apetezca y puedan por su economía? El dinero que se gasta en financiar enseñanza religiosa y en colegios concertados debería invertirse en la construcción de nuevas escuelas públicas y mejora de la enseñanza en las mismas. Se necesita reforzar el número de profesores en aquellas clases donde hay un porcentaje elevado de hijos de inmigrantes. Concertar aquellos colegios que admiten el mismo porcentaje de extranjeros que la escuela pública. Con igual financiación, veríamos entonces cual de los dos colegios sería mejor. Reforzar la Enseñanza Profesional para los que se atraganten con una educación orientada a servir de base a estudios superiores. Sectores como la salud de los mayores, la pequeña industria, la hostelería, el ocio organizado pueden abrir puertas a muchos estudiantes que no quieren o no son capaces de absorber conceptos abstráctos en los que no ven una rentabilidad económica inmediata.

Ningún país de la Unión Europea tiene un Concordato como el que hemos heredado de la época de Franco y que en 1978 nadie quiso denunciar por no envenenar una situación que bastante tensa se presentaba con los ruidos de sable. Las nuevas generaciones ignoran los equilibrios y concesiones que hubo de hacerse para sacar adelante un documento que contentase –aunque a nadie totalmente– a unos españoles que no deseaban volver a las andadas rompiendo el frágil equilibrio que siguió a la cesión, por parte del rey, de los plenos poderes que heredaba en favor de los ciudadanos de este país. En aquel entonces hubo un clero que se desmarcó de la jerarquía que había bendecido el sublevamiento del Ejército de Africa contra el gobierno legítimo de la República. La “Cruzada” de los cardenales de 1936 fué compensada con otros sacerdotes que trabajaron en las barriadas de inmigrantes, que echaban manos a la herramienta en las fábricas y que, en Iberoamérica, crearon la “Teología de la Liberación. El Nacional-catolicismo se fué desdibujando gracias a una clase sacerdotal inmersa en la vida social y laboral de quienes más lo necesitaban. Mientras, ya se escucharon voces que pedían que, al cardenal Tarancón le diesen paredón.

Decirle a la Vice-Presidenta del Gobierno que con quien tiene que hablar de los problemas que existen entre el Gobierno de Rodríguez Zapatero y la Iglesia española, los tiene que discutir con la Conferencia Episcopal, es insultante. El Vaticano es un Estado y España es otro. El segundo hombre en ese Estado Pontificio es el cardenal Angelo Sodano. El Concordato es un tratado entre dos Estados soberanos, no entre un poder superior y un protectorado. El nivel del encuentro entre María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta primera del gobierno español y el secretario de Estado, cardenal Angelo Sodano, es el adecuado y las ironías de Eduardo Zaplana, sobre este tema, son solo pequeños aguijones para el gobierno socialista. Yo, en lo que a mi se refiere, la denuncia del Concordato entre España y el Vaticano me parece una necesidad de primer orden por la intromisión constante que hace la Iglesia –”Mi Reino no es de este Mundo”– en la vida de los ciudadanos. Respetuosos sí pero con todas las creencias, a las que se debe tratar por igual, incluidos los que creemos en Darwin y no en el “Diseño Inteligente” que Bush quiere imponer en los colegios estadounidenses.

9 Noviembre 2005

Perder el tren del cambio

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 12:51

Cuando José Luis Rodríguez Zapatero dijo que aceptaría el “Estatut” tal y como saliese del Parlamento Catalán, no tenía por qué añadir nada sobre la Constitución. Ese límite ya lo había explicitado en su discurso de Investidura, en 2004. Dijo claramente que habría cambios, en las autonomías y en la sociedad, poniendo por techo la Constitución. Y esta exige que haya igualdad, cohesión, solidaridad y unidad entre las diversas autonomías que componen España.

Tal y como salió el texto del Estatuto catalán, con su 90% de apoyo de las fuerzas políticas de Cataluña, fué presentado en el Parlamento Español, donde reside la representación de la soberanía española que “reside en el pueblo español”. El Partido Popular no desea que se admitiese a trámite porque solo quiere negociar todo con el PSOE, despreciando a los partidos nacionalistas como si estos fuesen ilegales o “hijos bastardos” de la Constitución de 1978. La palabra parlamento implica “hablar”, discutir. Es una de las cualidades más nobles del ser humano, si se hace limpiamente, buscando la “mejor verdad”, la que satisfaga a todos.

ZP y su partido, junto con el resto de los partidos del arco parlamentario, exceptuado el PP, aceptaron a trámite el Estatuto Catalán tal y como venía del Parlamento Catalán. ¿Quien dice que no cumplió con lo prometido? Lo aceptó tal y como salió de Barcelona pero ahora hay que pulirlo. No solo cumple Rodríguez Zapatero sino que los del PP dicen que se precipitó retirando las tropas españolas de Irak (ignoramos cuantas bajas españolas tendríamos en este momento); que la ley de matrimonios homosexuales no era preocupación de la mayoría de españoles; algunos criticaron la ley de protección de la mujer; se opone el PP a que se cambie el escandaloso sistema de imponer la religión a todo un país desde la escuela pública o concertada (la otra que haga lo que quiera con el dinero de sus fieles, incluido ofrecer gratuidad a los padres que no tengan medios y a los hijos de inmigrantes). Decir que no cumple ZP es no querer enterarse y exhibir mala fe.

¿Por qué la rabieta del lehendakari Ibarretxe? ¿Considera que lo que trajo a la Carrera de San Jeróniomo era igual que lo que presentaron las fuerzas políticas catalanas excepto el PP? Venir al Congreso de los Diputados proponiendo convertir Euskadi en “un Estado Libre Asociado”, una especie de Puerto Rico (con perdón de los boricuas), era encontrar el rechazo unánime de todos los representantes del pueblo español menos los suyos. Hay una diferencia entre rozar el 51% a favor del proyecto que se presenta (de semi secesión) a tener más del 90% como los catalanes que no mencionan para nada dejar de ser España.

El Estatuto catalán va a salir adelante porque, todo el mundo está de acuerdo en esto, acabará siendo un problema de dineros aunque se esquilmen todas las inconstitucionalidades. Estamos en una coyuntura económica favorable y el Gobierno de la Nación puede permitirse ser generoso, no solo con Cataluña, sino con todas las autonomías. Si es rechazado el acuerdo final, por Mariano Rajoy y sus incondicionales, ¿harán otro tanto, por dignidad, los presidentes de sus autonomías, un incremento de financiación y de transferencias? Ya los valencianos han dicho, adelantándose a todos, que lo que obtenga Cataluña también lo quiere el señor Camps.

Esperanza Aguirre, que ve su legitimidad puesta en duda por las novedades que se descubren alrededor de la espantada de los transfugas socialistas Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez; que se inventa un sistema tramposo de cálculo de las listas de esperas en Sanidad (¡se cuenta el tiempo a partir del momento en que se hacen las pruebas para operar!) para ganar a todos sus colegas autónomicos; que llora porque el Gobierno Central no la da el dinero que ella pide para competir con Alberto Ruiz Gallardón haciendo agujeros en el suelo madrileño ¿Rechazará una mejora de sus finanzas? ¿Seguirá recurriendo a la iniciativa privada para construir autopistas alternativas de peaje que no son rentables porque la gente prefiere atasco a gasto?

El PP puede encontrarse, a la vuelta de la esquina, más aislado de lo que está si utiliza un reiterativo y sistematico “niet” a cuando propone el gobierno. Todo para tener que aceptar finalmente lo que vote la mayoría del Congreso de Diputados. Lo de los 10 millones de españoles que respaldan al PP son una falacia. Lo mismo digo del apoyo que los socialistas creen tener en cualquier momento. Todo depende del tema que tratemos. Hay unos dos o tres millones de españoles que oscilan entre PP y PSOE según se hable de unos proyectos de ley o de otros. Baste escuchar a José Bono y a Alberto Ruiz Gallardón para darse cuenta de que el PSOE tiene su derecha (deseamos que se reponga Rodríguez Ibarra de su infarto) y que el PP tiene su izquierda en la figura del Alcalde de Madrid, el “Agujereador General del Reino”. Si a este hombre no le quitan la tuneladora más grande del mundo, un día de estos se hunde la Puerta del Sol. Y Doña Esperanza que con su garbo y belleza de Club de Campo, se quiere convertir en la verdadera heredera de José María Aznar aunque guardando la distancia que separa Embrujada de El Predicador.

7 Noviembre 2005

¿Por qué arde Francia?

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 12:36

En tiempos de Lionel Jospin, se desarrollaron políticas destinadas a mejorar la suerte de los inmigrantes cuyos hijos y, hasta en algunos casos, los nietos ya nacieron en Francia y son franceses. El desarraigo correspondía a los primeros llegados pero sus descendientes, de lo que sufren es de paro elevadísimo, de discriminación y de estar encerrados en “ghettos”. ¿Puede una situación similar a la revuelta incendiaria que vive Francia, producirse en España?

El problema no es de fácil solución. Francia y Alemania llevan unos años de crecimiento inapreciable. Los dos son países exportadores y la fortaleza del euro, así como la competencia asiática, están erosionando la capacidad productiva de los dos países. España se salva porque la construcción y el turismo mantienen un crecimiento de 3,6% anual. Hemos construido 800.000 viviendas, en un año, más que lo construido en Francia, Alemania e Italia juntas. Este sector requiere mano de obra poco cualificada, exactamente la que mayoritariamente ha llegado a España estos últimos años. Nosotros no estamos conviviendo con la segunda o tercera generación de inmigrantes muchos con nacionalidad española. Los recién llegados viennen con ganas de trabajar en cualquier tarea que los españoles ya no quieren realizar. No sucederá lo mismo con los hijos de estos inmigrantes que están ya en nuestras escuelas. Disponemos de algunos años para llevar a cabo inteligentes políticas de integración, estudiando muy seriamente los errores cometidos por otros países de la Unión Europea con más experiencia que nosotros.

En primer lugar, hay que evitar que los extranjeros que vienen a nuestro país se agrupen en zonas concretas de nuestras ciudades o autonomías. Esto dificulta esa integración pero es culpa de unos y otros. Los españoles que rehusan alquilar sus pisos a los inmigrantes porque temen que se subarriende por habitaciones a otros inmigrantes,o se marchen sin pagar y destrozando el mobiliario, lo hacen porque la legislación no es adecuada para expulsar un inquilino que no paga y porque consideran que se desvaloriza su propiedad al tener sudamericanos o africanos como vecinos. Por otro lado, los recién llegados tienden a agruparse como medida de autodefensa y ayuda. Las fiestas y costumbres de los recién llegados, resucitan en zonas concretas de nuestra geografía, en mercadillos, en locutorios, en organizaciones que se encargan de enviar ahorros al país de orígen. Asi nacen los “ghettos”.

En España,las escuelas públicas están aguantando el grueso de los hijos de inmigrantes procedentes de áreas de cuatro continentes bien diferentes: Iberoamérica, del americano, Maghreb y África Subsahariana, del africano, y de la Europa del Este. El aspecto físico y los apellidos van a ser los que produzcan rechazo o aceptación. Ello repercutirá en el alquiler de una vivienda. Las escuelas de pago, recibirán a un grupo seleccionado de alumnos extranjeros con padres de cierto nivel económico y cultural. Los concertados deberán aumentar el porcentaje de niños extranjeros y, junto con los públicos, necesitarán apoyo económico y de profesorado especializado para compensar retrasos y deficiencias en el conocimiento del idioma. El dinero es un factor importante y los gobiernos de derechas en Francia, redujeron las prestaciones sociales en materia de vivienda, educación y policía de proximidad. El resultado lo estamos viendo.

Hay dos maneras de evitar lo que está sucediendo en Francia: construir cárceles o gastarse ese dinero en políticas sociales. Mientras la primera generación vive la nostalgia de su tierra de orígen, no protesta para no ser expulsado, sus hijos y nietos son ciudadanos del país donde arribaron sus padres, han estudiado y no aceptarán cualquier sacrificio como hicieron sus progenitores. Discriminarlos es empujarlos a la marginación y la delincuencia. El 30% de esos jóvenes franceses que se dedican a quemar coches, escuelas, guarderías y polideportivos, está en paro. La mala situación económica de Francia la resienten más esas masas de franceses de segunda o tercera generación. Si encima, un descendiente de inmigrantes como el Ministro del Interior Nicolas Sarkozy, les llama racaille (chusma), para ganarse unos votos en su lucha por la presidencia de la República frente a su rival Dominique de Villepin, el fuego alcanza proporciones desastrosas. Ni padres ni líderes religiosos han sido convocados y apoyados por las autoridades para limitar el incendio. Solo se está hablando de medidas de fuerza, de llamar al ejército, pero no se arbitran rápidamente medidas tendentes a solucionar el problema civilizadamente.

Convertir la inmigración en arma para la lucha partidista, no parece la mejor forma de impedir el contagio a nuestro país aunque, insisto, todavía no estamos con segunda o tercera generación de inmigrantes en España. Cualquiera que sea el partido que gobierne en nuestro país, el problema requerirá un pacto de todo el abanico parlamentario español para que no se produzca el conato de guerra civil que padece Francia. Aunque en el país vecino solo el 5% de los hijos de inmigrantes es universitario, hay masas con educación secundaria que no aceptarán, siendo ciudadanos franceses, trabajo de barrendero, servicio doméstico o albañil. Uno de los primeros efectos de la educación es el abandono del miedo y la resignación.

5 Noviembre 2005

Bush, desde el circo de las Azores a hoy

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 12:26

Estaba cantado que el sino de los asistentes a la reunión de las Azores, no iba a ser tan brillante como lo proclamaban. José María Aznar había tenido la precaución de anunciar su retirada despues de dos mandatos y, aunque su partido perdiese las elecciones de 2004 por su apoyo al César Bush, él puede decir que se perdieron por su ausencia en el cartel electoral. Tony Blair no solo ha batido el record de ministros de su gabinete que, por una razón u otra, han dimitido como consecuencia de la intervención británica en la guerra de Irak sino que hasta tuvo el suicidio de un experto en armas de destrucción masiva. Actualmente, la rebelión de un nucleo importante de líderes del laborismo, están oscureciendo el final de su carrera política. Los escándalos del entorno de George Bush en la Casa Blanca, están despertendo una opinión pública que suele ser más lenta en cambiar de opinión sobre el Comandante en Jefe de sus Fuerzas Armadas, que en la de su Presidente. Un ignorante en política exterior, como demostró ser Bush ante la televisión en un exámen somero llevado a cabo por un periodista, consiguió, a base de falsificaciones de documentos y de compra de voluntades, engañar a sus socios de las Azores y al medio mundo más incauto. Muchos eran los que confiaban en la capacidad organizativa de los estadounidenses. Otros sabíamos de lo lenta que es para cambiar de opinión la ciudadanía en ese gran país. La prensa de élite en EE.UU. se compone de media docena de periódicos llamados “de calidad”. The New York Times, The Washington Post, Los Angeles Times y unos cuantos más, son diarios de reducida tirada que no equilibran el peso de los medios de “provincia” de la América rural que dominan en todo el territorio estadounidense. No es nada raro que esos diarios pongan en primera página la boda de la hija del alcalde mientras EE.UU. lleva a cabo operaciones militares en otro lugar del planeta. Con la guerra de Vietnam, el pueblo norteamericano aguantó 56.000 muertos antes de detener la sangría. Con la guerra de Irak, las primeras movilizaciones y manifestaciones callejeras, han empezado al alcanzar los 2.000 soldados muertos. Las víctimas civiles o colaterales, en ambas guerras solo son lamentadas por las organizaciones civiles de Derechos Humanos, menos fuertes en EE.UU. de lo que debieran ser. El presidente George W.Bush, el hombre que quiso enmendar la plana a su padre saltándose las reglas de la ONU que su progenitor respetó, que ignoró la opinión contraria del general Norman Schwarzcopf, vencedor en 1991 de Sadam Huseín, está en plena caida libre según las encuentas de su país. No solo la credibilidad de los hombres de la Vice-Presidencia que han mentido sobre la venta de uranio del Niger, falsificando pruebas en apoyo de sus tesis, sino que tambien está cansando a las clases medias de su país con los recortes de gastos “excepto para defensa” y “seguridad”. El 20 por ciento de la población más rica de EE.UU. ha sido favorecida por los recortes de impuestos, en pago por el apoyo financiero durante las elecciones presidenciales. El 15% de la población, es decir 45 millones de personas han visto los recortes empujarles hacia la pobreza y la marginación. Los dos programas de asistencia al ciudadano, Medicaid (ayuda a los ingresos más bajos) y Medicare (a los mayores de 65 años sin recursos) están siendo combatidos por la mayoría republicana en el Congreso. En el primer caso, eliminados sus ahorros y en el segundo aumentando el pago de una parte de los servicios médicos y farmacéuticos que alcanza los 3 dólares y llegará a los 5 en 2008 por cada uno de ellos. El americano medio tiene que aguantar un gigantesco déficit en las cuentas nacionales. Hace dos años, extrañaba la pasividad del estadounidense medio ante las señales de alerta que venían de numerosos países amigos y hasta aliados de EE.UU. Hoy despiertan ante la forma inadecuada de comportarse de su gobierno y las gentes que componen el entorno inmediato del Presidente. Las encuestas muestran que el 40 por ciento considera a Bush honesto cuando hace 18 meses era el 53 por ciento. El 58 por ciento tiene dudas sobre su honestidad. Es la primera vez, en toda su presidencia que la mayoría ha puesto en duda su integridad personal. El procesamiento de I.Lewis Libby, el brazo derecho del Vice Presidente Cheney, por la intoxicación de la CIA en el caso Plame del uranio del Niger, viene a sumarse al rechazo de la candidata a presidir el Tribunal Supremo, la abogada de Bush, por sospecharse que sea lesbiana. Osama bin Laden y Al Zarqaui siguen sueltos cuatro años despues de haber proclamado la guerra al terrorismo internacional. Dos países, Afganistán e Irak solo aparentemente tienen gobiernos viables. La retirada de tropas estadounidenses no tiene fecha y el reclutamiento de soldados que puedan sustituir a los que han sobrepasado su tiempo de enganche, es cada vez más problemático. Los segundos mandatos de los presidentes de EE.UU. suelen servir para colocarles en las páginas de Historia como autores de grandes hazañas. En el caso de George W.Bush, puede que el futuro lo recuerde como un Richard Nixon más. Algunos dirán que también Bill Clinton estuvo a punto de sufrir el impeachment por haber mentido. Dijo que no había tenido sexo con Mónica Lewinsky y es que, para él, una felación no es fornicar. Y se salvó.

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