Rajoy y el abrazo del oso
Es curioso que el Partido Popular sea el que más donaciones anónimas recibió en 2002 y el que más quiere que se financie desde el Estado la enseñanza religiosa –léase catolicismo– en la educación pública, concertada y privada. ¿Por qué no financian los católicos ricos la enseñanza gratuita de la religión en las Iglesias? Bastaría que los padres de hijos en las escuelas públicas quisiesen que sus vástagos recibiesen la formación moral de la Iglesia Católica para que. fuera del horario escolar, chicos y chicas acudiesen a su parroquia y recibiesen esa educación. El Tribunal de Cuentas dice que en 2002, el PP recibió algo más de tres millones de euros de los que 2,7 fueron de donaciones anónimas. UDC 2,1 millones y CiU casi dos millones. El PSOE recibió 438.000 y el PSC 84.000. Entre 1992 y 2001, el PP recibió 20,4 millones de euros. ¡Asi se puede preguntar por qué la Caixa perdonó la mitad de la deuda del PSC! Hay mucho dinero en este país y aunque las donaciones anónimas no solo aparecen en las cuentas de los partidos sino también de las Fundaciones vinculadas a los mismos, este dinero podría aplicarse –si así lo desean los conservadores– a financiar la educación católica de cuantos niños y niñas lo deseasen y sus padres también. No es necesario que via presupuestos del Estado, todos los españoles, incluidos los no creyentes, los musulmanes, los judíos, los protestantes o los de cienciología tengan que costear clases de religión a niños de familias con recursos económicos limitados. La Iglesia Católica españóla, en virtud de los acuerdos entre España y la Santa Sede de 1979, está exenta del pago del IVA así como del impuesto de sucesiones o donaciones y transmisiones patrimoniales destinadas a adquisiciones, a título gratuito u oneroso, bienes o derechos destinados al culto. ¿Estarían incluidos en este capítulo las inversiones del Ecónomo de Valladolid en Gestcartera? Se supone que los colegios privados reciben ayuda económica de la Administración para ofrecer a todos la enseñanza en condiciones de gratuidad, como en los colegios públicos. Pero a cambio, esos colegios concertados se comprometen a aceptar a los alumnos del mismo modo que lo hacen los públicos, es decir, sin discriminar según los orígenes nacionales del candidato a alumno. Los hijos de inmigrantes o de extranjeros que ignoran nuestro idioma, suelen suponer un problema para los docentes y, se deduce que lo mejor es tener un pequeño grupo testimonial de extranjeros y que los rechazados vayan al colegio público donde no se les puede rechazar si hay plaza. Esto, supone que quien tendrá dificultades en la enseñanza de una clase con mucho extranjero, será la escuela pública a la que, como consecuencia, se la considerará “de inferior calidad” cuando no, como afirmaba algún eslogan de la ultima manifestación, de dar “educación marxista” (sic). La oferta de Mariano Rajoy a Rodríguez Zapatero, de pactar entre “los dos grandes partidos” toda una serie de temas, es el abrazo del oso. Saben perfectamente que, en el caso del Estatut, se alienarían a la mayoría de los catalanes. Otro tanto sucedería con la reforma de la LOE. Es curioso ver cómo el PP no se contenta con discutir y enmendar aquellos artículos que no le gustan sino que siempre pide, como primera medida, que se retiren las proposiciones de ley sin que se discutan en el Parlamento. ¿Sería considerado democrático que el gobierno y su posible alternancia resolviesen la gobernanza del país entre ellos dos, ignorando al resto de las opciones políticas de España? ¿Se resolvería así el problema de las demandas nacionalistas? Este texto se escribió el Martes 15 pero una avería telefónica me impidió colgargo hasta hoy. Entre tanto, desde Zaragoza, la Jerarquía ha estimado la deuda del Estado con la Iglesia por los servicios que esta presta a la sociedad. Este tema merece otro blog porque es indudable que esa aportación voluntaria de sacerdotes y monjas así como misioneros, entra dentro del campo de las ONG y que la Cruz Roja, Médicos sin Frantera o Medicos Mundi hacen aportaciones similares sin pedir nada a cambio.




