13 Diciembre 2005

¿Por qué crispar ahora?

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 13:09

El halcón –el dios Horus de los antiguos egipcios—es la única ave rapaz que caza teniendo el sol de frente y no la espera su víctima. Simboliza la búsqueda de la Verdad.

El “Prestige”, la guerra de Irak, la autoría del atentado de Atocha salen nuevamente a la actualidad como respuesta a otros argumentos crispantes. Cuando el PP ostentaba el poder, y más cuando fue poder absoluto entre 2000 y 2004, cualquier caso de corrupción que denunciase la oposición socialista saltaba, como si tuviese un muelle, el asunto Filesa. Los GAL, “guerra sucia” muy de moda en la actualidad internacional, estaba siempre en la boca del gobernante de turno o de la oposición y los socialistas protestaban alegando que era agua pasada y que, ya habían pagado su deuda en las urnas. Desde el 14 de Marzo de 2004, se repite el escenario con nuevos actores. El PP empieza por no asimilar la pérdida de las elecciones el 14-M. Ellos consideran que existe connivencia entre Al Qaeda, ETA y “servicios especiales” del PSOE, para derrotar a la derecha. Lo que fuera una petición de información “verdadera” sobre la autoría de la masacre (¿Quién ha sido?), se ha convertido en “asalto y quema de sedes del PP”. Todo muy útil para que la imagen de hace 20 meses, se parezca con la pintada en 1936 por los militares africanistas que justificaron su “defensa de la Patria” con las armas en la mano.

En el momento actual –y tras esos 20 meses de acoso al gobierno, con o sin razón—se mantienen las acusaciones de ilegitimidad de su victoria en las urnas y se saca a relucir una condonación de crédito al PSC por parte de La Caixa. Recuerdo que cuando el PSOE en la Oposición se quejaba de los “amigos de pupitre” de Aznar, el PP respondía que lo que hacía Telefónica eran asuntos de una empresa “privada” que ellos habían privatizado (entre otras). Ahora no admiten que el tema de la OPA sea un asunto entre empresas privadas. Hasta involucran a la Comisión Europea con tal de poner en apuros a Zapatero. La misma mano tiene el PSC sobre La Caixa que tenía el PP sobre Telefónica cuando nombró a Juan Vilallonga a la cabeza de la primera empresa del país.

La exigencia de decencia del gobierno en la lucha contra ETA –muy eficiente y limpia con el PP de Aznar—había protestado en la Oposición con indignación por el asesinato de Lasa y Zabala a manos de los GAL. El paroxismo se alcanzó con el secuestro, por equivocación, de Segundo Marey a manos del mismo grupo anti-terrorista creado por dirigentes del PSOE. Por eso, ahora hemos echado de menos a los líderes del primer partido de la Oposición protestando por las torturas practicadas por nuestros aliados americanos en un caso muy similar. El Segundo Marey de Bush se llama Khaled al Masri y si el primero tenía pasaporte francés, este último, que ha sido torturado en Afganistán hasta descubrir que era inocente, era ciudadano alemán. Menos mal que la Unión de Libertades Civiles de EE.UU. ha presentado una demanda contra el gobierno de Washington exigiendo reparación por una detención ilegal de cinco meses. Marey fue compensado por la Justicia española. Esperemos que la americana atienda mejor a Al Masri que como lo hizo con José Couso, el cámara de Telecinco.

Siempre que se desclasifican documentos, cualquiera que sea el país y el gobierno, resucitan los viejos enigmas o problemas. Cuando los estadounidenses llegaron a la conclusión de que España no había saboteado el “Maine”, buque de la Marina de los EE.UU. en visita amistosa en el puerto de La Habana, ya no podíamos hacer nada, salvo dejar la página de la ignominia correctamente escrita para la posteridad.

Incomprensiblemente, las cintas grabadas de las conversaciones entre el Director general de la Marina Mercante, José Luis López Sors y Pedro Sánchez, jefe del Centro Nacional de Salvamento, el 13 de noviembre de 2002, dos horas después del siniestro, aparecen ahora. Ya se sabe que el PP pagó políticamente sus culpas con la pérdida de las elecciones, no solo por el “Prestige”, nuestra participación en la guerra de Irak, el atentado de Atocha y Gescartera, etc… sino también por haber mentido con demasiada frecuencia. Creer a ETA cuando le conviene y despreciar lo que esta y Arnaldo Otegui dicen, es contradictorio. Un libro del líder de la ilegal Herri Batasuna resulta ahora tan creíble que requiere la presencia de Rodríguez Zapatero en el Congreso de los Diputados para dar explicaciones sobre la confesión de Otegui según la cual llevan cinco años los socialistas vascos dialogando con HB. Todos recordamos como Ángel Acebes tachaba de “miserables” a quienes dijesen que ETA no había participado en la masacre del 11-M. Yo fui uno de los “miserables”.

Los pormenores de 6 subcontrataciones, desaparición de dineros presupuestados para el Yak-42 y falta de atención técnica del avión alquilado por parte del Ejército del Aire español, han ido apareciendo junto con la premura que se impuso a los forenses militares para tapar cuanto antes el escándalo. Yo recibo bastantes críticas llamándome comunista, vendido, paniaguado, pesebrero y toda la retahíla del argumentario de la dialéctica cavernícola pero ninguno me dice donde estoy equivocado al hablar del papel de Federico Trillo como Ministro de Defensa. José Bono se pasa en la otra dirección pero Trillo sigue justificando sus deficiencias en un nuevo libro. El “dejen a los muertos tranquilos” no debe de rezar con él porque le ha tomado gusto a vender ejemplares intentando explicar lo inexplicable. No me cabe la menor duda de que los forenses militares españoles lo hubiesen hecho igual de bien que sus colegas turcos pero lo mismo que se prohibía filmar despedidas de soldados que partían “en misión humanitaria” hacia Irak, era preciso cerrar rápidamente 62 féretros, imponerles otras tantas medallas y entregar a las familias un cóctel de cadáveres sin identificar. “Tapar los errores a toda velocidad” , alguien debió dar esa orden y ciertamente no fue el rey.

Mariano Rajoy, más empujado por el sector “viril” de su partido que por su propio carácter tranquilo, exige comparecencias en el Parlamento y la respuesta no se hace esperar. El gobierno pide que él mismo, en su día vice-presidente del gobierno de Aznar, en tiempos del “Prestige”, explique cómo se tomaron las decisiones de alejar al petrolero, siguiendo el “consejo de los técnicos”. El país no está por la escalada de crispación pero no vale eso de tener la última palabra y callar todos los demás. Detrás de un escalón, viene otro. ¿Veremos al tremendista Eduardo Zaplana contarnos su versión de lo sucedido en “Terra Mítica”?

Finalmente, para hablar de responsabilidades políticas es bueno recordar hoy lo que decía el entonces líder de la Oposición, José María Aznar, en el debate del Estado de la Nación del 19 de abril de 1994, dirigiéndose al entonces presidente, Felipe González: “ El responsable político ante la nación es el Gobierno, quien usted señale del Gobierno o, en su defecto, usted mismo. Aquí no hemos venido a tratar de las culpas de las personas que usted nombró, sino de la responsabilidad que le alcanza a usted por lo que hayan hecho, que son cosas muy distintas… Haga lo único que la democracia exige en estas circunstancias: señale a los responsables”.¡Pues eso!

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