La exterminación como solución (II)
“¡Alea jacta est!” (La suerte está echada) La Justicia ha prohibido el congreso de Batasuna que tenía que celebrarse este sábado 21 de Enero en Baracaldo. Eso por la de cal, y la de arena es que Arnaldo Otegui no va a la cárcel. Pero en la tertulia de María Teresa Campos, en Antena-3, Eduardo Zaplana nos decía que si no es por la Justicia, Rodríguez Zapatero daba la independencia al País Vasco y a Cataluña con tal de mantenerse en el poder apoyado por sus minoritarios socios. El portavoz del PP en la Diputación Permanente del Congreso, Ignacio Astarloa, por su lado, declaraba: “ no puede seguir pasando que se tenga la impresión de que todo esto se produce porque existe un proyecto político que conecta con lo que está siendo la petición del terror, que es cambiar armas por naciones”. Se pueden decir todas las insensateces que se quiera siempre que no nos tomen a los demás por “bobos”.
El PP quiere aplastar a ETA de la que dice Eduardo Zaplana, en la misma tertulia, que está haciéndose fuerte nuevamente. Dos años después de no haberse producido ningún atentado con resultado de muerte. Qué sigue la presión de ETA para cobrar el “impuesto revolucionario” es comprensible, precisamente porque necesitan dinero. Las Fuerzas de Seguridad siguen deteniendo etarras, en Francia y en España. Dejar las armas antes de empezar a hablar, no lo ha hecho ningún grupo terrorista antes de haberse sentado a hablar con quien tiene la fuerza. En este momento los americanos están contactando con los insurgentes en Irak para que se separen de los extranjeros venidos en apoyo de la lucha contra la Coalición. Incluso han negociado el regreso de algunos mandos del Baaz para que ayuden al nuevo gobierno iraquí. No sabemos qué se hubiese discutido en ninguna situación similar (independencia de Argelia, IRA o las FARC), de entregar previamente las armas. Hacerlas callar, por supuesto, y es posible que la actual falta de víctimas mortales sea consecuencia de las señales percibidas para ello pero antes hay que sentarse a hablar. El mismo Aznar lo hizo en Suiza y antes Felipe González en Argelia. El Sinn Fein tenía prohibido aparecer en las televisiones del Reino Unido hasta que se decidió, en el 10 de Downing Street, desbloquear la situación.
En el País Vasco, sabemos que hay unos 150.000 abertzales. Lo sabemos porque han podido votar a diversas formaciones políticas que actuaron como tales en las diversas elecciones. De cerrárseles esa salida, evidentemente votarán por formaciones nacionalistas o no votarán. En ambos casos no les interesa ni al PSOE ni al PP marginalizarlos. Cuando este partido dice que se ha ofrecido muchas veces a apoyar a Rodríguez Zapatero y que no dependa para gobernar de las minorías independentistas, se les ve el plumero. Dan a entender que una coalición a la alemana permitiría gobernar el país sin imposiciones de ERC en Cataluña y en el resto de España. ¡Vamos, a Zaplana solo le falta añadir que hubiesen votado la LOE junto al PSOE, la ley del matrimonio de Homosexuales y Lesbianas y todo lo que lleva legislada la mayoría parlamentaria actual!
Al PP, que lo hizo muy bien con ETA durante sus ocho años de gobierno, le debe asustar la idea de que el PSOE logre un acuerdo con las fuerzas nacionalistas y que el fin de la violencia se selle dejando la imagen de un “débil y bobo” presidente como artífice de la paz. Rajoy y el PP buscan afanosamente estar asociados a ese posible fin de ETA, los dos solos, Mariano y José Luis, subidos al cajón superior del podio. No quieren a nadie más. Si fuese por ellos, y ya lo he dicho otras veces, copiaríamos el sistema anglosajón, especialmente estadounidense: dos partidos alternándose en el poder. Lo malo es que en Estados Unidos, Demócratas y Republicanos votaron por invadir Irak y es muy difícil ahora que el partido de Bush encuentre verdadera oposición en las próximas elecciones. El éxito del PSOE el 14 de Marzo de 2004 se debió a que encabezó la oposición popular (dicen que hasta un 56% de votantes del PP) que estaba contra esa guerra. Que prometía repatriar a nuestras tropas y que denunciaba una alineación absoluta al presidente George W.Bush.
En España no hay una masa crítica de antiamericanos pero si de españoles que resienten cualquier acto imperialista por parte de Washington. El PP quiso olvidar las raíces del descontento latinoamericano hacia EE.UU.. Soy “persona non grata” en la Cuba de Fidel Castro pese a que algunos me reprochen no hablar de derechos humanos violados en la tierra de Martí. Debo decirles que rechacé la política del dictador Castro desde que tomó el poder el 1 de Enero de 1959 pero que antes de hablar de derechos humanos en la entrañable isla, tengo en fila y esperando medio centenar de países con peores marcas democráticas.
¿Nos imaginamos al PP dejando a Zapatero llevar a cabo su política exterior totalmente opuesta a la que llevó Aznar en América? ¿Visualizan la imagen de Evo Morales de Bolivia en la escalinata de la Moncloa con un sonriente José María Aznar tendiéndole la mano? España está deseando que los problemas se resuelvan sin acritud y con magnanimidad. La política debe de ser como un partido de tenis en el que el vencedor, quitándose gorra o banda de la cabeza, corre hacia el contrincante derrotado tendiéndole la mano para felicitarle. Una especie de “Rendición de Breda” en minúsculo. En “Gran Hermano”, Jesús, uno de los buenos jugadores de este “Reality Show” dice que en el ajedrez, hay que ir a por el rey del adversario y no detrás de sus peones, alfiles, caballos, torres o dama. ¿Quién le habrá enseñado a jugar al ajedrez a este muchacho? Precisamente hay que deshacerse de todo el entorno que defiende al rey antes de que este caiga. Con ETA, eso lo hicieron Baltasar Garzón y José María Aznar eliminando los apoyos del entorno. Ahora se trata de que el ámbito político de ETA se dé cuenta de que ha llegado la hora de que tomen el relevo del brazo armado. Solo Batasuna, o cualquier denominación equivalente, puede realizar la sustitución de las pistolas y la Goma-2 por la política. Exigir que antes de cualquier conversación condenen la violencia, de que antes de sentarse en una mesa de negociación acudan al cuartelillo de la Guardia Civil a entregar las armas de ETA, no solo es desear que no haya un punto final a esta masacre que ha dejado casi un millar de muertos inocentes en el camino, sino que no tiene parangón con ningún otro final de hostilidades conocido. Pedir al interlocutor que reconozca que estaba equivocado antes de que se siente a hablar, me parece lo contrario de lo que dicen los cánones en materia de negociación.




