Aumento de “testiculina”
Alguien está agitando al Ejercito desde la trastienda. No es la primera vez en nuestra Historia que “valientes” civiles manejan los hilos del guiñol engañando a algunos militares acostumbrados a considerarse salvadores de la “Patria en Peligro”. En el “río revuelto” no son pocos los que quieren ganarse una página en el “Celtiberia Show” del inolvidable Luis Carandell.
Cataluña y el País Vasco se convierten en las canchas donde se pretende dilucidar si Zapatero-Pavía-Tejero robó la victoria a Mariano Rajoy con malas artes organizando con “Rub al Kaba” (así lo llaman algunos exaltados aznaristas) el atentado de Atocha y el “asalto con teas ardiendo” a las sedes del PP por toda España. ETA, Al Qaeda, Mohamed VI, Polanco y Fidel Castro cometieron la espantosa matanza que dejó 191 muertos y 1.500 heridos. Si los partidos afines a los terroristas vascos (Aznar los denominaba, curiosamente, “Movimiento de Liberación Nacional Vasco, MLNV”) quieren reunirse — quizá para discutir democráticamente qué camino tomar con sus reivindicaciones y transmitir el resultado a ETA– hay la consigna de no dejarles que se reúnan. Ya sé que están ilegalizados los de Herri Batasuna o Batasuna a secas pero no deja de ser un buen mediador entre la sociedad española y el grupo terrorista.
La gente se ha olvidado ya de que José María Aznar ordenó un encuentro con Batasuna en Burgos aprovechando la huelga indefinida decretada por ETA en septiembre de 1998. En esa reunión, los representantes del entonces Presidente del Gobierno, eran el Obispo de Bilbao Juan María Uriarte; Javier Zarzalejos, secretario general de la Presidencia; el secretario de Estado de Seguridad, Ricardo Martí Fluxá y el asesor personal de Aznar, Pedro Arriola. Del lado de Batasuna: Arnaldo Otegui, Rafael Díez Usabiaga y Pernando Barrena. Batasuna sirvió para preparar el encuentro de Zurich (Suiza) que tuvo lugar el 19 de mayo de 1999. Del lado del gobierno, acudieron los mismos que estuvieron en Burgos con Batasuna. Del lado de ETA, Mikel Antza, jefe de su aparato político; Vicente Goikoetxea; Belén González Peñalva y Jokin Etxeberría, brazo derecho de Antza. Poco después de las conversaciones en Suiza, estos dos últimos fueron detenidos. ¡Seguramente porque los buscaba la Justicia! Trillo diría: “¡Manda huevos!”
Somos muchos los que desconocemos todo lo que se trató en aquellas conversaciones. Se llevaron a cabo con gran sigilo e ignoramos de quien fue la culpa de que no diesen resultado. Pero se puede asegurar que el gobierno de Aznar no ignoraba los lazos invisibles que unían a Batasuna con ETA. La organización política no estaba aún declarada “terrorista” pero se sabía que había sido instrumental a la hora de poner al habla ETA y el gobierno de Madrid. No estoy buscando responsabilidad por parte de unos u otros en el fracaso de la negociación. Esta se produjo con Juan José Rosón en tiempos de Suárez y con González en Argelia. El de Aznar fue el tercer intento. ¿Por qué se tiene que considerar que nadie debe volver a probar suerte? En su día se negoció con los “polis-milis” y todos recordamos cómo, Mario Onaindía y otros, se acogieron a la oferta de integrarse en la joven democracia española y hacer política. Los tiempos han cambiado, todos somos más viejos, incluidos los históricos de ETA que firman cartas desde la cárcel abogando por negociar el fin de la lucha armada. Aunque no hayan declarado formalmente una tregua, hace dos años que ETA no mata y puede hacerlo si quiere. Sigue extorsionando pero es que la vida se les ha hecho cuesta arriba. Hay un compás de espera, gestos por ambas partes, mas no es posible exigir a Rodríguez Zapatero que retransmita paso a paso el partido que se está jugando detrás de las bambalinas. Pero el PP no quiere dejarle gobernar.
Cuando escucho decir que hay que avisar a Francia para que impida la celebración del Congreso de Batasuna en Iparralde, me asalta la duda de si la gente del PP quiere de verdad que llegue la paz a Euskadi. Que se entreguen con armas y bagajes antes de sentarse a negociar las condiciones del “Adiós a las Armas” es una estampa que no tiene precedentes. La hemos visto en Irlanda del Norte como colofón de las negociaciones, excarcelaciones, elecciones, formación de un gobierno con representación de protestantes y católicos pero no como inicio de todo el proceso de pacificación. Y pese a los avances en el Ulster,todo estuvo a punto de zozobrar varias veces, y se produjeron atentados en el camino hacia la paz.
La AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo) es muy respetable pero ni ella ni el PP tienen que marcar las pautas que el gobierno de Rodríguez Zapatero se ha marcado en la lucha anti terrorista. Las víctimas de ayer no pueden, por cerrazón o espíritu de revancha, obstaculizar un arreglo que impida que haya más muertos. Los 900 y algo son suficientes y en la generosidad de sus familiares hay que buscar apoyo para que un arreglo, sin concesiones políticas, se produzca. El PP acusa de tibieza al Fiscal General, que no intervino enseguida para prohibir el Congreso anunciado para hoy día 21 de Enero, pero ha aplaudido a rabiar a Fernando Grande-Marlaska, un “enérgico” juez de la Audiencia Nacional. “¡Al enemigo, ni agua!” Es necesario impedir que se reúnan los de Batasuna, no sea que vayan a decidir pedirle a ETA que deje definitivamente la violencia. “Primero que condenen esa violencia” dicen los puristas de las esencias democráticas y la unidad e integridad de España. ¿Y como deciden cambiar su opinión sobre la violencia si no es discutiéndolo en Congreso? Mientras tanto, se atiza a los ciudadanos armados, o sea los militares. Se hace ver a algunos de ellos, tan patéticos como Tejero y Armada, que el desmembramiento de España ha empezado ya, que el Estatut requiere cambios de la Constitución de 1978 y que eso es el “principio del fin”. Como si el PP y la mayoría del PSOE no tuviese nada que decir en las Cortes Generales a la hora de votar. Si piensan estos indocumentados que Zapatero quiere aceptar la secesión catalana a cambio de que le apoyen a “agarrarse a la poltrona” ¿nos pueden explicar como, siendo Cataluña independiente podría esta apoyar parlamentariamente al presidente de “una nación extranjera?”
El caso es que aumente la “testiculina” en los cuarteles y que algunos oficiales miren de reojo al compañero para averiguar si le va a pisar la exclusividad sublevándose el primero o si estaría dispuesto a seguirle a él en un nuevo y “Glorioso Alzamiento Nacional” que viniese a salvar España y su integridad. En otros tiempos, los gobernantes les hubiesen dado otra guerra del Rif o un peñón de Perejil. Para que se entretuviesen.



