ETA, la larga espera
Este país, nación, Estado, espacio geográfico o como se le quiera denominar, es como los dientes de una sierra. Sube y baja su humor con una regularidad increíble. Camilo José Cela decía que en España, “el que aguanta, gana”. Y tenía razón en cierto modo.Llevamos cuarenta años aguantando a ETA. Rodríguez Zapatero ha dicho que alcanzar la paz en Euskadi iba a llevar tiempo, quizá varias legislaturas. En procesos enquistados como es el caso del independentismo vasco, hablar de pasado-mañana es decir una tontería. Los coletazos que traerá un eventual “Adiós a las armas” son inevitables y forman parte del libro de ruta de todas las insurrecciones, terroristas o de insurgencia y resistencia.
Acabamos de ver cómo practicantes del secuestro-express se han identificado como grapos cuando la banda los había expulsado hacía tiempo. Ellos no se consideran excluidos sino el núcleo fuerte. Los demás han renunciado a la lucha o están en la cárcel. Suponiendo que ETA depusiese las armas, seguiría habiendo extorsiones y esporádicos atentados reivindicados por la ETA que no hubiese aceptado la rendición o que no sabrá cómo vivir sin el dinero del chantaje.
Querer que el Presidente del Gobierno explique a la ciudadanía cuales son sus intenciones con relación al final de la lucha armada de ETA es ignorar cómo se llevan a cabo este tipo de contactos. Exigir, en nombre de ese “patriotismo” que se atribuyen algunos, que se explique detalladamente cuales son los pasos que se piensan dar, es condenar al fracaso el intento, es abortarlo. Quizá es lo que desean algunos. Como en el programa famoso del “Un, Dos, Tres”, Rodríguez Zapatero dirá: “hasta aquí podemos contarle”. Cuando el señor Dávila se indigna porque todo siga igual y considera el comunicado como reiteración de las tesis etarras de siempre, se olvida decir que aunque no haya tregua tampoco hay muertos desde hace tres años. Al quedarse sin ese argumento, alega que la extorsión es como matar a una persona al privarle de su medio de vida (!). Aquellos que no quieren que la paz llegue al País Vasco durante el mandato de Zapatero saben que el Presidente no ha dicho que se alcance el final en esta o la siguiente legislatura. Ha repetido hasta la saciedad de que es un proceso largo y que necesita el apoyo de todos los que desean el final de la pesadilla. Escuchar a Rajoy, Acebes y Zaplana es comprobar que no van a prestar su apoyo. Luego dirán que se les aísla y ningunea.
Se acaba de inaugurar la faraónica terminal T4 de Barajas y acudió invitado Álvarez Cascos, el anterior titular de Fomento, bajo cuyo mandato se iniciaron las obras. Y es lógico que ambos partidos estén satisfechos de lo realizado y compartan el triunfo. Nadie quita a Aznar el mérito de haber luchado con eficacia contra ETA durante sus ocho años de gobierno pero debe de comprender que un tumor que tiene 40 años de existencia, no se concluye en cuatro días.
En 1978, la Constitución que ahora defiende el PP a rajatabla cuando algunos de sus miembros prominentes la criticaban entonces, se consensuó con negociaciones secretas de las que nada sabíamos entonces los periodistas y menos aún los ciudadanos de a pie. Personalmente creo que el gobierno hace bien en no dar más que un mínimo de ánimo a los españoles afirmando que estamos “ante el principio del fin”. La gente ha pensado que pasado mañana vería un desfile de etarras depositando sus armas sobre una mesa que presidirían el gobierno y las Fuerzas de Seguridad del Estado. Las cosas serán muy diferentes. Cuando se inició el proceso de paz en el Ulster, el IRA estaba menos debilitado que lo está ETA actualmente. El Acuerdo de Viernes Santo de 1998 se produjo después de una tregua consolidada (la anterior fue rota). La declaración formal no es necesaria. Basta que sea una tregua de ipso, sin sangre. Las bombas que ETA sigue poniendo “sin muertos” tienen dos funciones: obtener dinero por medio de la extorsión y sacar pecho ante la negociación que ven inevitable, entre ellos y el Presidente del Gobierno. Cuando alguien se apresta a negociar un contrato, no acude a la reunión sin afeitar y desaliñado. Viene mostrando un aspecto que rebose fuerza y capacidad sobradas. Nueve bombas, sin víctimas, les permite presentarse fuertes. Desean obtener todas las ventajas que puedan pero renunciarán a muchas de ellas dando a entender que, en cualquier momento, pueden reanudar las hostilidades. Para facilitar las cosas, los abertzales serán de gran ayuda aunque estén ilegalizados y no pidan a ETA que deje de matar. Sacralizar las palabras no lleva a ningún sitio.
El proceso de desarme en el Ulster empezó en 2001, tres años después del Acuerdo de Viernes Santo. No contemos con que ETA va a ser tan torpe que deje las armas antes de haber comprobado que las contrapartidas ofrecidas por el gobierno se cumplen. Hasta 2005 el IRA no ha renunciado formalmente al uso de la fuerza. No se ha disuelto y algunos de sus miembros siguen con robos y extorsiones. Es el mismo pistolerísmo que se dio al final de las Brigadas Rojas, de la OAS y de la banda Baader-Meinhof.
Por supuesto que las víctimas del terrorismo merecen que la sociedad se ocupe de sus necesidades y que les tenga en palmitas. Pero todas las víctimas, las de ETA, las de Atocha, los ejecutados después de la victoria de Franco y que aparecen en las cunetas de nuestras carreteras, los “niños de la guerra” con pensiones ínfimas por culpa de un sublevamiento militar contra un gobierno salido de las urnas. Hay que ayudar a las víctimas pero no se puede poner Rodríguez Zapatero a negociar con las diversas asociaciones antes de hablar con quienes pueden poner fin al terrorismo. Ya ha dicho que no habrá contrapartidas políticas. Una cosa son los familiares de las víctimas y otra las nuevas víctimas que se podrían producir si todos los intentos de terminar con la pesadilla, resultan infructuosos.
Francisco José Alcaraz, presidente de ATV, puede constituir un partido y meterse en política pero no tiene derecho a arrastrar a las víctimas del terrorismo en una campaña de oposición a Rodríguez Zapatero. Ya me pareció excesiva su presencia en la “Comisión del el 11-M”. Pilar Manjón tenía todo el derecho y conmovió a todo el mundo pidiendo que dejasen a un lado el partidismo. Los representantes de todo el arco parlamentario agradecieron sus palabras y prometieron pelearse menos como ella pedía. Solo Eduardo Zaplana se ausentó y dejó a una compañera responder a Manjón en nombre del PP. La AVT estuvo presente en la Comisión para sostener la falacia de que ETA estaba involucrada en el atentado de Atocha. Algo que se ha demostrado tan veraz como la presencia de armas de destrucción masiva en Irak.
Lo malo que tienen los que crispan, con el deseo de provocar elecciones anticipadas, es que cada vez que llaman “mentiroso” a Rodríguez Zapatero, nos acordamos de que nos mintieron otros sobre las ADM de Sadam Huseín, sobre lo seguro que era el Yak-42, sobre el “hilito de plastilina” que se escapaba del Prestige, sobre la seguridad de los informes geológicos del Ministerio de Fomento frente a los de sus colegas aragoneses que advertían de los socavones. Habrá que dejar pasar un tiempo para olvidar quienes mintieron de verdad.
Nota La corrección y selección de fotos para mis memorias, HASTA AQUI HEMOS LLEGADO, me ha impedido estar en esta Bitácora desde hace 6 días. Ruego perdonen mi ausencia. El libro se pone a la venta el 5 de Marzo y se presenta el 9 de Marzo en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, a las 20 horas.





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Un saludo
Carlos Manuel Balderas
Director de Operaciones WIP
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Comentario por Jorge Velandia — 28 Noviembre 2007 @ 5:12