3 Marzo 2006

Pensar en blanco y negro

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 15:35

La imagen de George W.Bush en un colegio, enterándose del ataque a las Torres Gemelas por parte de dos aviones comerciales, y el tiempo que transcurre antes de que tome una decisión, llamó la atención de muchos espectadores de aquella secuencia recuperada por Michael Moore en su documental-denuncia, “Fahrenheit 9-11”. El disparo del vice-presidente Dick Cheney que alcanzó a su amigo Harry Whittington en un fin de semana de caza en Texas, accidente conocido solo 24 horas después de tener lugar, viene a demostrar otras consideraciones que pasaron por su cabeza antes de dar a la prensa una explicación. Dos personas que ocupan los cargos más importantes de la política internacional, en el país más poderosos de la Tierra, son personas a las que paraliza la sorpresa. Una cualidad que debe exigirse a los gobernantes es, precisamente, reflexionar antes de tomar decisiones y tomarlas con la celeridad necesaria.

El Senador Bob Kerrey, un condecorado veterano de la guerra de Vietnam comentó sobre el accidente: “Cheney es el tipo de hombre que solo piensa en términos de blanco y negro. Ahora ha utilizado un arma de la manera que lo hace con frecuencia un soldado, con resultados inesperados que aparecen en diversas tonalidades de gris. Puede que ahora tenga una mejor percepción de por qué mandó a nuestras tropas a donde están”. Hay que decir que Cheney, que tiene ahora 65 años, rechazó cinco llamamientos para luchar en Vietnam. “Tenía otras prioridades”, dijo en guisa de excusa. El historial militar de Bush Jr. es parecido. John F. Kennedy combatió en la Segunda Guerra Mundial y se le reprochó la no intervención en Bahía de Cochinos (o Playa Girón). La operación había sido diseñada y preparada por la CIA en los últimos meses del gobierno de Dwight D.Eisenhower. Kennedy hacía tres meses, que era presidente (abril 1961), al producirse el desembarco de la Brigada 2506. Cuando la crisis de los mísiles en Octubre de 1962, había tomado en consideración los pros y los contras de su amenaza a Moscú. Los “muchos grises” que van del blanco al negro. Abordar buques soviéticos, portadores de bombas nucleares y con rumbo a Cuba, no era un acto baladí, sobre todo en aguas internacionales. No se implicó más de lo prudente en Bahía de Cochinos y calculó las consecuencias de abordar buques de transporte militar de la URSS.

La decisión de llevar la guerra al Irak de Sadam Huseín, sin tener prevista otra posibilidad que no fuese la entrada triunfal en Bagdad con flores y besos de las jóvenes bagdadíes, vino en apoyo de quienes consideran que el tandem Bush-Cheney ve las cosas en blanco y negro y va cambiando los argumentos iniciales que sustentan su decisión por otros igual de inaceptables. De pensar en las armas de destrucción masiva, se pasó a derribar una dictadura no más cruel que otras muchas, se denunciaron complicidades con Al Qaeda que no han sido demostradas, se predicó la democracia regional por ondas contagiosas para descubrir que el antiamericanismo ha progresado en la región, que Irán pretende protegerse con la obtención de la bomba atómica, que progresan los Hermanos Musulmanes en Egipto y Hamás en Palestina,que el pakistán amigo se convierte en territorio talibán, que el ejército estadounidense se agota en una guerra interminable y que haber tomado a los chiíes por “aliados naturales” es un error de bulto teniendo al lado al Irán de los muláhs. El juego del ajedrez consiste en saber que si yo hago tal movimiento, existen varias posibles respuestas de mi contrincante y que cada una de ellas me ofrece nuevas posibilidades. El mejor jugador es el que mentalmente, y dentro de un plazo de tiempo marcado, llega lo más lejos posible en toda la “gama de grises” que se presentan delante de nosotros. Bush y Cheney solo consideraron la primera jugada y pensaron que podrían irse librando de los obstáculos que surgiesen con su dialéctica y encantos personales.

En el caso del huracan Katrina, la historia se ha vuelto a repetir. Se empezó por asegurar que todo estaba bajo control, se omitieron todas las voces de alerta dadas por los Organismos de Prevención de Huracanes. Nueva Orleáns no estaba preparada para aguantar con sus viejos diques el embate de “Katrina”. Lo sabían las autoridades locales, las estatales y las federales. Pero Bush tranquilizaba a todo el mundo sin tomar ninguna decisión y esperando que la “Divina Providencia” pasase por la célebre capital del Jazz sudista sin despeinarla. “A Dios rogando y con el mazo dando” es un sabio consejo que no por antiguo deja de ser siempre de rabiosa actualidad. Katrina podía pasar de largo o arrasar el 80% de Nueva Orleáns. O blanco o negro. No se tuvo en cuenta las diferencias de fuerza ni la ruta que seguiría ni la fragilidad de las construcciones de negros e hispanos. El ejército fue llamado cuando Katrina había demostrado que ya el daño estaba hecho. La teoría de “las guerras preventivas”, no parece ser aplicable a la prevención de desastres. No extraña que la popularidad de Bush haya caído al 32 por ciento.

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