Dios y la Historia
En una esclarecedora entrevista en la ITV1, con el veterano periodista Michael Parkinson, Tony Blair ha declarado que “son Dios y la Historia quienes juzgarán su decisión de declarar la guerra a Irak”. Él debe saber que antes que ambas realidades juzguen su temeridad, las urnas probablemente emitan su veredicto. Bush había dicho que “el Señor le había guiado en su decisión de atacar a Irak”. Aznar es el único, del trío de las Azores, que se ha abstenido de dejar en manos de Dios y de la Historia el juicio que merece nuestra participación en esa guerra. Entre otras razones porque todavía sostienen, él y su partido, que fueron los socialistas, ETA y los “moros” quienes dieron un golpe de Estado el 11-M. La información privilegiada que nos confesaba tener Aznar en su entrevista de Telecinco mirándonos a la cara desde la pantalla, fue una fabricación urdida por Bush y sus más íntimos. Dije en su momento que un día saldrían a relucir los informes verdaderos de los servicios secretos. No hay organismo de Inteligencia que se deje acusar de inepto más allá de lo que se permite a un jefe.Ya se ha sabido que los informes de inteligencia fueron manipulados descaradamente. Lo vemos con los videos sobre la prevención del huracán Katrina. Una cosa es echar la culpa a los encargados de tales tareas y otra es que se dejen crucificar para exculpar al “Líder Supremo”.
En España, el PP sigue la táctica de mantener abierta una Comisión que revelaría la connivencia de ETA con el rey de Marruecos y los socialistas. Para cualquier mente con un mínimo de sentido común, se hace difícil combinar ese cóctel de origen seminarista católico, islamista y laico. Pero decir que nuestros servicios de inteligencia comulgaban con lo que decían Bush-Blair-Aznar, era algo que se iba a saber tarde o temprano. Se ha llegado a decir que se quemaron importantes documentos en la Moncloa antes de que Rodríguez Zapatero llegase al despacho presidencial. Pero, evidentemente, quedaban copias en lo referente al Centro de Inteligencia Nacional (CNI) que dirigía Jorge Dezcallar. Aznar había sido suficientemente alertado sobre el peligro de atentados islamistas como resultado de nuestra participación en la guerra de Irak. Corrobora todo ello que los tres países presentes en las Azores han sido sometidos a atentados similares. Evidentemente, ETA no estaba en Manhattan ni en Londres. Los dos países importantes que se opusieron a la invasión, Francia y Alemania, no han tenido esos atentados y, a ETA, Francia le está haciendo mucho daño desde hace más de una década. Claro que el “truco del almendruco” consiste para el PP en decir que nuestros soldados fueron a Irak para la reconstrucción y en misión humanitaria. O soy sordo o en las Azores no escuché al Presidente Aznar decir ni una cosa ni la otra. Ni la palabra “reconstrucción” ni la palabra “humanitaria”. Cuando José María Aznar presionaba a Lagos de Chile y Fox de México para que apoyasen la opción militar contra Irak ¿Les estaba pidiendo ingenieros, arquitectos y voluntarios de la Cruz Roja? ¿Los obtuvo de Honduras y El Salvador?
Decir que las encuestas anteriores al 14-M 2004 eran “netamente favorables” al PP es una exageración y, por ende, se olvidaba de que el PSOE, aunque no alcanzase la mayoría absoluta (como tampoco las mismas encuestas se la daban al PP), tenía muchas posibilidades de lograr una mayoría suficiente para formar gobierno, gracias a otros partidos. Lo mismo sucedió en 1996 cuando el PP pudo gobernar con el apoyo de partidos nacionalistas. Era la época en que Aznar “hablaba catalán en la intimidad”. Después, en el 2000, la talla del Presidente de la Generalitat disminuyó y el PP coreaba lo de “¡Pujol, enano, habla castellano!”.
No hubo ningún complot para derribar a los socialistas en 1996. Fueron sus propios errores, el GAL, la financiación ilegal de FILESA y otros escándalos los que cambiaron el gobierno. Y el PP, que se había caracterizado por su templanza con los nacionalismos, pudo reunir a su alrededor a catalanes, vascos y canarios. Fueron los cuatro mejores años de gobierno de la derecha. La segunda legislatura, ya con mayoría absoluta, reveló “otro talante” en la forma de gobernar. Se producían escándalos por corrupción, se cortaban los puentes con las mismas fuerzas nacionalistas que colaboraron en la legislatura anterior y se llevó a cabo una política económica que Pedro Solbes, en el último año de González, ya había diseñado y puesto en marcha. Por añadidura, la privatización masiva de empresas públicas, a la vez que ingresaban fuertes cantidades de dinero en las arcas del Estado, colocaba estratégicamente compañeros de pupitre de José María Aznar. La economía iba muy bien por la venta de las joyas de la abuela y los excelentes resultados económicos de nuestros socios europeos.
No haber prevenido las consecuencias de una participación en la guerra contra Irak, máxime teniendo informes fidedignos de nuestros propios servicios (dirigidos por un ex embajador de España en Marruecos) fue el colmo de la supeditación de nuestro país a George W.Bush. No tuvimos demasiados muertos porque, entre otras razones no llegamos al teatro de operaciones cuando se libraba la guerra sino cuando se combatía la “posguerra”. A nadie extraña, habida cuenta de los medios logísticos de España en cuestión de intervención rápida. La suerte ha sido que hemos tenido pocas bajas durante el tiempo que permanecimos en la zona de Diwaniya. De todos modos, nunca sabremos cuantas muertes españolas se han evitado por retirarnos de Irak respondiendo a una promesa electoral del PSOE. Hay muchas familias que, en su fuero interno, deben de estar agradecidas a tal decisión. Hoy, otras familias, en Gran Bretaña y en Estados Unidos, están reprochando a Tony Blair y a Bush la muerte de sus hijos o maridos. Sin contar la vergüenza que ha recaído sobre un ejército con un historial tan brillante como tiene el Reino Unido. La moral de los pueblos padece cuando los dirigentes permiten brutalidades como las que se practican en Irak (o en las novatadas de los reclutas en Gran Bretaña). ¿Hubiésemos acabado nosotros manchándonos las manos como lo han hecho los americanos (y siguen haciéndolo en Guantánamo) o los ingleses apaleando a unos adolescentes armados de piedras?
Finalmente, las alusiones a Dios y a la Historia, cuando se hacen desde el lado musulmán, las consideramos “fundamentalismo retrógrada” y, para más escarnio igualamos “Islam a Guerra”. En cambio, invocamos a Dios (al dios de los cristianos, claro) para imponer la justicia y la democracia en “países bárbaros”. Se dice que nosotros podemos reírnos de nuestro Dios mientras ellos se lanzan furiosos a las calles porque unas viñetas hayan representado a Mahoma con una bomba en el turbante. La diferencia es que el Corán prohíbe la representación de la figura humana mientras nuestros Evangelios no dicen nada sobre el asunto. Castigamos a los que afirman que los campos de exterminio no existieron, no permitimos mofarnos de las mujeres maltratadas y se considera punible el racismo en un campo de fútbol. El crecimiento de la extrema derecha en Dinamarca es una consecuencia de la irresponsabilidad de algunos colegas que no saben que están jugando con fuego. Recomendar a los musulmanes presentar una querella ante los tribunales, es como decir a los gobiernos occidentales que se quejen del incendio de sus representaciones diplomáticas en los tribunales “sharia”.
Las conclusiones que hay que sacar de la reciente convención del PP, merecen un artículo a parte. Y creo que aseguran la reelección de Zapatero en el 2008.




