¡Queremos saber!
Este grito recorrió España a la vista de la información sesgada que ofrecía Ángel Acebes, Ministro del Interior de Aznar cuando se produjo la tragedia del 11-M. Entre los reproches al gobierno del PP figura la indignación de los españoles por habernos metido en una guerra donde no se nos había perdido nada. Entramos como pardillos a la sombra del César que nos iba a sacar del rincón oscuro de la Historia. La zanahoria la ponía JEB Bush, el gobernador de Florida, ofreciéndonos “el oro y el moro”. Algunos exaltados llamaron “asesino” al Presidente Aznar y a los miembros de su gobierno y, según nos llega ahora la historia, con “asaltos” a las sedes del PP como si se tratase de otros tantos Palacios de Invierno. Se supone que se cometieron “dos crímenes”: llamar “asesino” a un presidente electo y no respetar la jornada de reflexión. Con 191 muertos y 1.500 heridos ambas acusaciones pasaban a segundo término. Además, si tan grave fue, los jueces de guardia estaban ahí. Nunca se ha oído sentencia condenatoria. No se pedía que se votase al PSOE. También debería perseguirse el decir que un candidato a las elecciones “ha ganado con la sangre de los muertos”.
Si era ETA la responsable, en virtud del Pacto Antiterrorista y por las Libertades debería haber entrado en acción inmediatamente, convocando al líder de la oposición, José Luis Rodríguez Zapatero. No se hizo. Por el contrario, Aznar reunió un grupo de expertos en comunicación que diseñaron la estrategia a seguir y mantener, por lo menos hasta el 15 de Marzo. El presidente, cosa insólita, habló con los directores de los medios de comunicación para decirles “su verdad”: que era ETA la causante de la matanza. Hizo otro tanto con los representantes del Parlamento Europeo y con el Consejo de Seguridad de la ONU, aunque Moscú se opuso. Hasta el lema de la manifestación, ideado por el gobierno, no dejaba lugar a dudas: “Con las víctimas, con la Constitución, por la derrota del terrorismo”. La oposición se opuso sin éxito a que figurase la palabra “Constitución” que, evidentemente, nada tendría que ver con Al Qaeda si fuese esta organización la responsable, como ya sabía el mundo entero desde el 12 de Marzo. Más no se podía influir subliminalmente en los votantes del día 14. Para demostrar que el PP tampoco respetó la jornada de reflexión, basta decir que el día 13, TVE emitió “Asesinato en Febrero” (basado en el de Fernando Buesa) y que Telemadrid lo había emitido la víspera, día 12.
Al batirse en retirada, algunos insisten en que ETA y el Reino de Marruecos estaban “de algún modo marginal”, implicados. Para demostrarlo se habla de dos vehículos que transportan explosivos. En realidad los yihadistas habían estado trayendo explosivos de Asturias a Madrid a lo largo de varias semanas. Los etarras por su parte también tenían intención de atentar en Madrid. Se detuvieron 500 kilos de explosivo robado por ellos en Francia. ¿Para qué necesitaban a los ismaelitas? ¿Por qué duplicar envíos? ¿Era necesario comprar los teléfonos móviles en Madrid? ETA podía hacer matanzas, como en el Hipercor de Barcelona, o poner coches bomba con muchos o limitados daños o simplemente atentados selectivos. El hecho de que, más o menos en las mismas fechas, y por rutas convergentes sobre Madrid, coincidiesen etarras y yihadistas es simple casualidad. Quienes no conciben que exista la casualidad, siempre buscarán teorías más o menos fantásticas. En Estados Unidos, nadie ha conseguido desmontar el Informe Warren aunque se lanzaron las más peregrinas teorías sobre el asesinato de Kennedy. Y es que la fiebre de los molinos y los gigantes no solo atacó el cerebro de Alonso Quijano.
Cuando se dice que los terroristas eran todos marroquíes, argelinos o sirios, todos afincados en España, habría que preguntar si Al Qaeda es tan tonto como para mandar los yihadistas que conocían España y hablaban español a Irak y traer los afganos, saudíes o yemeníes a cometer atentados en España sin conocer nada de nuestro país. Los musulmanes afincados en España sirven para Afganistán e Irak pero lo contrario no es cierto.
Entre el 14 de Marzo y la investidura de Rodríguez Zapatero, transcurren 33 días, más de un mes, durante los cuales, José María Aznar y su gabinete fueron el gobierno de facto, y no solo el presidente se llevó la documentación secreta de la que disponía sino que en Moncloa se quemaron numerosos documentos que no interesaba transferir al siguiente inquilino. ¿Cómo puede sospecharse que hubo manipulación de pruebas si los Servicios de Seguridad estaban bajo el mando de Acebes? Todos recordamos cuando González decía que se enteraba de ciertas cosas por los periódicos. Ahora resulta que delante de las narices de Aznar, este no se enteraba de que le estaban falsificando o sustituyendo pruebas.
Visto el éxito de aquel grito unánime de “¡Queremos saber!” lanzado por los ciudadanos que se agrupaban ante las sedes del PP (no pedían que se votase al PSOE sino que les dijeran ¿quién había sido? Por eso las denuncias fueron sobreseídas), el Partido Popular saca ahora el mismo eslogan: “¡Queremos saber!” y “¡Váyase Señor Zapatero!”. Un poco copiones.
Pensar que el rey de Marruecos tenía interés en asesinar a 191 personas en Atocha, es delirante. En primer lugar porque Osama bin Laden y Al Qaeda están en contra de Estados Unidos por su apoyo a Israel y a los regímenes dictatoriales y corruptos del mundo islámico. ¿A quien apoya EE.UU. en Marruecos? ¿A los salafistas o a la monarquía absoluta de Mohamed VI? Aznar había hecho bastantes feos a Marruecos, entre ellos resolver a lo bestia la ridícula crisis del islote de Perejil, el 17 de julio de 2002, ocupado por 6 gendarmes. Que pregunten a Colin Powell el número de llamadas de Ana Palacio para que intercediese con Rabat. ¿Y los EE.UU., íntimos amigos de Aznar iban a permitir que Marruecos se mojase, en víspera de elecciones, en un atentado de Atocha en el que murieron bastantes inmigrantes, incluidos marroquíes?
¿Es una “felonía” que Zapatero visitase Marruecos meses antes del atentado intentando mejorar nuestras relaciones entre los dos países? ¿Qué decir de José María Aznar presionando a Fox de México y a Lagos de Chile, miembros del Consejo de Seguridad, para que votasen la resolución que Bush-Blair y Aznar habían preparado para justificar la invasión de Irak? ¿Hispanoamérica no forma parte de nuestra tradicional política exterior? Felonía es ir por el mundo poniendo a parir nuestro país y publicar textos en un periódico muy leído por los inversores extranjeros, como es The Wall Street Journal. Por cierto, solo falta el ex presidente del gobierno español para pedir perdón por haber mentido a sus conciudadanos y reconocer que no había armas de destrucción masiva.




