18 Marzo 2006

El botellón Y

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 15:45

“Un aire de “Fronda” sopla este matino,

creo que ruge contra Mazarino.”

Esta cancioncilla popular corría las calles del Paris de mediados del siglo XVII para mostrar el descontento y la cólera del pueblo contra el Primer Ministro de Ana de Austria, regenta de Luis XIV. Desde siempre, el francés es “frondeur” por naturaleza. Ese malhumor contra el poder le llevó a tomar la Bastilla y cambiar la Historia del mundo. Hoy se rebelan contra la propuesta ley del Primer Ministro Dominique de Villepin que pretende facilitar el despido de los jóvenes en los dos primeros años de su trabajo. Y los estudiantes se lanzan a la calle. Lo hacen con frecuencia en defensa de sus ideas. Son manifestaciones ruidosas en las que la policía personifica el Poder que hay que escarmentar. Y se les hostiga por respeto a las tradiciones republicanas.

Mas al sur, la muchachada se dedica al noble arte de beber más de la cuenta. Es el culto de Baco en todo su esplendor. En Francia son Asterix y Obelix contra el poder romano, en España es la “juerga”, palabra tan ambigua que procede de “huelga, holgar y, folgar”….y, ya me entienden. Aquí, se decía en mi juventud que “el español cuando canta, o rabia o no tiene blanca”. Con Franco se daban las dos circunstancias y acabábamos alabando desmesuradamente “el vino que vende Asunción”. Al orujo de Salamanca, los estudiantes lo llamábamos “petrolina”, porque ardía con llama azul.

Una de las menos conocidas de las conquistas de la Revolución Francesa de 1789 fue el derecho que adquirieron las porteras de Paris a que se las tratase de “Madame”, señora. No es poca cosa. Olvídese hoy en día de decir al entrar en su casa: “Bonjour, Madame la Concierge” y verá la reacción de la concernida. Hay conquistas que se obtienen con las armas en la mano. Francia es un país de gremios, de hermandades, de “compañeros”. Reformar cualquier grupo profesional es tarea ímproba. Todos tienen historiales de lucha, sindicalismo a ultranza y reivindicaciones pendientes. Quitarle o modificar cualquier cosa a los carteros, a los ferroviarios, a los camioneros o a los maestros es casi imposible. El nacionalismo francés explica que defiendan su “excepción cultural” como ningún otro país europeo. Monsieur Chauvin era, evidentemente, francés.

Cuando Felipe González llega al poder en España, lo único que nacionaliza es la red de distribución eléctrica. Las compañías de electricidad siguen tan privadas como siempre. En Francia, privatizar empresas es un verdadero combate con los miles de empleados que trabajan en ellas. Gaz de France, Electricité de France, Postes, Télegraphe et Télephone (PTT) son auténticos baluartes del Estado Francés. La facilidad con la que España ha privatizado empresas estatales no se corresponde con el control que ejerce Francia sobre las suyas. Esa rigidez, y los costosos privilegios de ciertos sectores de servicios, dificultan el acceso de nuevas generaciones al trabajo y a fundar una familia.

Los trabajos basura en nuestro país no han levantado ninguna Fronda. En parte, las familias sirven de colchón para resolver los problemas más perentorios hasta el punto de que no son pocos los que aprecian demasiado los cuidados maternos y no hay quien los desaloje. En Francia, escapar de la casa paterna es casi una aspiración general. Y lo era en la España de mi adolescencia pero hemos desarrollado un deseo de ser propietarios que considero muy negativo para el desarrollo de la persona. Que seamos dueños de nuestro piso se convierte en un freno a la deslocalización personal. Hay trabajo en otros lugares pero no sabemos como quitarnos las raíces que nos retienen. Los amigos de cada fin de semana (cuando no de cada día) cierran el paso a nuevas amistades. La edad de adquirir un apartamento en propiedad debería ser después de haber viajado y trabajado. Yo estuve de alquiler (salvo un par de años que heredamos mis hermanos y yo un dinero y lo invertimos en una vivienda) hasta 1973 en muchísimos países diferentes. A los 44 años me hice propietario. Ahora a los 25 ya buscan la hipoteca y la compra de una vivienda. Se esclavizan y al querer todos lo mismo elevan el valor de los pisos para beneficio de inmobiliarias.

El norte de Francia, y especialmente Paris, tiene en el largo invierno un cielo gris muy bajo. Las nubes rozan los techos grises de pizarra. Paris sin dinero es una de las ciudades más deprimentes. Con dinero es la capital de la diversión mundial. En España en general, y especialmente de Madrid hacia el Sur, los cielos son altos, azules aunque haga un frío polar. Ese cielo no aplasta como el de Paris. La calle invita a salir y socializar. Es difícil la rebeldía en tales circunstancias. Además, la familia está ahí para ayudarnos. En Paris, la célula familiar es menos protectora. La facilidad para encontrar pisos de alquiler en Francia contrasta con las dificultades que encuentran los jóvenes en España. Sin embargo, los jóvenes franceses que vienen a estudiar a nuestro país están encantados con los botellones, la juerga y el desenfado de la movida. La alegría de vivir es uno de los atractivos de nuestro país pero también convendría equilibrar ese lado lúdico de la vida con políticas de emancipación de los jóvenes. No es posible permitir que muchas empresas funcionen con becarios o con jóvenes inmigrantes de los que se puede prescindir sin justificación. El periodismo actual es uno de los sectores más castigados con este sistema de bajos salarios. Otro es la medicina interina.

Ultima reflexión sobre el tema del botellón: ¿se han fijado los destrozos e intervenciones policiales que han tenido lugar en las autonomías donde está prohibido beber en la calle? ¿Han visto como mayores concentraciones de jóvenes, en Sevilla, Granada o Córdoba, han tenido lugar sin molestar demasiado a los vecinos y sin enfrentamientos con las fuerzas de orden público? Aunque hayan dejado bastante sucios los lugares de concentración, a pesar de disponer hasta de urinarios. Encauzar las masas en vez de provocarlas, es la solución más razonable.

Algunos intentan contraponer el Mayo 68 a las actuales revueltas de jóvenes en Francia. No se parecen en nada las dos circunstancias. Mayo 68 fue una fantástica toma de conciencia de problemas reales de la globalización incipiente. Un movimiento de análisis intelectual que se refleja en sus eslóganes. “Prohibido prohibir”, “Sed razonables, pedir lo imposible”, “La playa está debajo de los adoquines”, “La Imaginación al poder”. Analicen cada una de estas consignas y verán que reflejan ansias todavía insatisfechas: La libertad sin cortapisas y con ayudas (i.e.botellón andaluz); aspirar a lo imposible para alcanzar el máximo; protestar contra el urbanismo desaforado (Benidorm, Almería); llevar al gobierno gente capaz de aportar imaginación en la resolución de los problemas y descartar aprovechados profesionales de la política. Una importante revolución cultural que tropezó con el conservadurismo cerril pero que ha dejado huellas indelebles. Los que ahora alardean de botellón gigante, dentro de veinte años protestarán por el ruido que no les deja descansar. La vida no es una tómbola. Es una noria.

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