21 Marzo 2006

Tres velas para Irak

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 16:03

La guerra relámpago produjo 38 bajas estadounidenses. Fue un paseo, al término del cual, la iconografía militar americana esperaba las muchachas iraquíes lanzando flores y besos a los vencedores de Sadam Huseín. “Paris era una fiesta” recordaban los G.I. que ahora vestían canas. No hubo nada de eso. Un grupo de exaltados derribó una estatua del dictador que seguía libre.

Han transcurrido 36 meses. Hay cuatro horas de electricidad en Bagdad, según palabras del embajador español Ruperez. Problemas en el suministro de agua potable. Han surgido recelos entre vecinos chiíes y suníes del mismo barrio. Hay insurgencia, resistentes, terroristas. Entre de 50.000 y 100.000 muertos, liberados por las bombas americanas o por los coches-bomba de yihadistas o resistentes. El ejército americano ataca Samarra, como antes lo hiciera con Faluya, con violencia y dice haber dado muerte a 40 sospechosos de pertenecer a Al Qaeda. Vemos en la pantalla los cuerpos de cinco niños de menos de 12 años. Igual que aquella boda, cerca de la frontera con Siria, en la que murieron muchas familias enteras invitadas al enlace. Se mata a inocentes civiles y se declara, sin posibilidad de comprobación, que han muerto medio centenar de partidarios de Osama bin Laden. Los prisioneros son sospechosos y van a pudrirse a una de las varias cárceles de tipo Abu Ghraib donde se les tortura pero ahora con prohibición de utilizar cámaras fotográficas. Pasan a ser “no-personas”, gente “missing”.

Bush proclama, fanfarrón, que los Estados Unidos jamás han perdido una guerra. Lo de Vietnam debió de ser una alucinación del resto del mundo. Su popularidad ha caído al 32%. La más baja de un presidente de los EE.UU..Pero sigue jactándose de que cada día las cosas están mejor en Irak. La democracia está ahí. Todo el mundo la puede ver. Los chiíes no solo pueden hablar libremente sino que son capaces de hacer una matanza para vengar la destrucción de la cúpula de oro de la mezquita de Samarra. Estamos en plena ashura y los hombres se flagelan en memoria de Alí. Irán paga la factura. Ya hay 2.314 soldados americanos durmiendo el sueño eterno, recubiertos con la bandera de barras y estrellas. Otros 205 muertos entre los contingentes de otras nacionalidades. Once españoles en los momentos en los que estábamos dedicados a “tareas humanitarias y de reconstrucción”. Todo el mundo quiere salir del avispero y ese genio llamado Donald Rumsfeld, declara enfáticamente que “sería como entregar la Alemania liberada a los nazis”. ¿No se ha enterado de que los aliados, una vez vencida la Alemania nazi, no ofrecieron resistencia armada? ¿Se olvida que el pueblo iraquí era un conglomerado compuesto por kurdos, suníes y chiíes, y estos últimos son mayoritarios? Los EE.UU. han abierto la caja de Pandora. El desmembramiento de Irak puede ser el final de la guerra civil que ya está teniendo lugar en el país. Cuando Bush y sus estrategas de salón anunciaron que de Irak se iba a difundir la democracia al estilo occidental, no sabían que estaban reforzando la posición de Irán, su archí- enemigo. Temen que Teherán adquiera la bomba atómica pero no se dan cuenta que la región puede ser dominada por el chiísmo que los propios americanos han alentado. Nunca hubo milicias chiíes, ni siquiera partidos políticos o asociaciones de defensa de características religiosas o culturales. Ahora las hay.

Arabia Saudí no se siente muy tranquila. Su dictadura sostenida por la amistad comercial de los petroleros tejanos, no está tranquila viendo formarse un bloque de chiíes dispuestos a derribar los wahabitas saudíes. Un Irán de 69,5 millones de habitantes tiene a su alcance un Irak de 28,8 millones de los que el 60% (17,3 millones) comparte el chiísmo iraní. Los 86,78 millones del bloque de seguidores de Alí, los que esperan la aparición del “Mahdi” pueden ser la peor de las bombas atómicas de que dispone Teherán. Y esta la han fabricado los propios americanos con una ignorancia supina de la geopolítica. El no haber querido terminar con el problema de Israel y Palestina de forma justa y equilibrada va a terminar por incendiar un Oriente Medio que, con la victoria de Hamás en las elecciones palestinas, no augura nada bueno si no se buscan soluciones de compromiso con el partido armado que ha barrido a El Fatah.

Los escándalos de corrupción que se han producido en los suministros a las fuerzas estadounidenses en Irak, han puesto en duda la honestidad de Donald Rumsfeld y del Vice-Presidente Cheney. A manos llenas se están sacando pingües beneficios del transporte de carburante o catering para los G.I. La situación de inestabilidad en la región y de auténtica guerra civil en Irak, han llevado el precio del petróleo hasta los 62 dólares por barril. ¿Quieren saber quien se beneficia de ese elevado precio? Pues todos los petroleros tejanos que están involucrados en ese negocio, entre ellos, la familia Bush. Otros que apoyaron al actual presidente, en su elección presidencial, son los de la industria armamentista. Y, como por casualidad, los lazos de buen número de colaboradores del presidente, están muy cercanos a la fabricación de las armas necesarias para sostener el conflicto.

No hay comentarios »

Aún no hay comentarios.

Suscripción RSS a los comentarios de la entrada. TrackBack URI

Deje un comentario

Clicky Web Analytics