28 Marzo 2006

Cordialidad y desconfianza

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 16:06

El esperado encuentro de hoy Martes 28 de Marzo, entre Mariano Rajoy y el Presidente Rodríguez Zapatero, ha sido precedido por dos circunstancias dignas de mencionarse. La primera es la salida al ruedo de un espontáneo: Francisco José Alcaraz, presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). Sus intervenciones ante los medios corren el riesgo de estar emborronando el ambiente de esperanza que ha recorrido todo el país después de la declaración de “alto el fuego permanente” por parte de ETA. Ya consiguió situar en el primer plano de la política interior española a las víctimas del terrorismo etarra pero, por su propia ascensión política, está dispuesto a convertirlas en interlocutores en una probable mesa de negociaciones. La segunda circunstancia no ha pasado desapercibida a nadie: Ángel Acebes ha sido sustituido por Gabriel Elorriaga a la hora de hablar de la postura del PP ante el que era eminente encuentro de Rajoy-Zapatero. Los hombres de Aznar parecen quedar en segundo plano.

Somos muchos los que pensamos que el unitarismo del Partido Popular era solo aparente. Aznar siempre lo consideró necesario para llevar su partido al triunfo en las elecciones pero era fácil ver que desde la extrema derecha al centro-derecha, todas esas tendencias están reunidas en el partido que fundara Manuel Fraga. Eso da unos 10 millones de votos seguros. En el Partido Socialista Obrero Español, la presencia federalista permite creer que es un conglomerado de varios partidos políticos con un peso electoral fidelizado de otros 10 millones de votos. Por supuesto que la extrema izquierda ya no está ni siquiera en Izquierda Unida sino en grupúsculos cuya presencia en la política española es irrelevante. Un Maragall y un Rodríguez Ibarra, un Guerra o un Bono pertenecen a un mismo partido pero ellos coexisten con los nacionalistas periféricos siendo españolistas tan ortodoxos como los existente en el PP. Tanto Acebes como Zaplana o el aspirante a político verbalmente incontrolable, señor Alcaraz, representan un peligro para la buena marcha de la “hoja de ruta” diseñado para alcanzar el fin de ETA. De ahí que, nada más salir del largo encuentro, los dos líderes del gobierno y la oposición hayan comunicado que serán “los únicos” que hablarán de los avances que se vayan produciendo en el delicado proceso. Los bocazas están de más.

Cuando Francisco José Alcaraz declara que la aceptación de excarcelaciones etarras podría llevar a que los familiares de las víctimas se tomaran la justicia por su mano, es evidente que está colocando a la AVT en la mesa de “conversaciones”. Luego se queja de que el presidente hable de “accidentes” al mencionar que pudiese producirse, durante el largo proceso, algún atentado. Un “Pepito Grillo” como Alcaraz es lo que menos necesita España en estos momentos de esperanza. La discreción marcó el proceso de Irlanda del Norte y hace cuatro años que parece haber, por parte de Aznar y de Zapatero, un intento de asesorarse para que se pueda llegar, en tiempo indeterminado, al fin de la pesadilla etarra. Esa discreción ha de ser absoluta entre los dos líderes de las formaciones mayoritarias del Parlamento español. Se van a producir errores por ambos lados pero de lo que se trata es de que estos no sean atribuibles ni a Rajoy ni a Zapatero sino a los pescadores de aguas revueltas. Los aspirantes a salvapatrias por un lado y los irreductibles de la ETA por el otro son los elementos a vigilar. Hacer malabarismos con lo incorrecto que es usar la palabra “Paz”, no es la mejor manera de avanzar en el largo camino que conduce al final del túnel. Si para los etarras, lo suyo era una guerra “contra un Estado opresor y ocupante”, lógico es pensar que los familiares de sus combatientes muertos o encarcelados, consideren que es Paz lo que habrá al término de esta, para ellos, “guerra de independencia”. El acercamiento de sus presos a Euskadi no es una concesión política sino respetar lo que mandan las leyes: el preso debe cumplir condena en cárcel próxima a su lugar de residencia. Esto es con el fin de no castigar a los familiares con largos y costosos desplazamientos. La dispersión fue llevada a cabo en tiempos de Felipe González para evitar el intercambio de consignas e impedir que algunos deseasen arrepentirse y abandonar la lucha.

Siempre me ha parecido que un salchichón de un metro de largo, lo puede comer una persona normal si se le ofrece en rodajas finitas. Desbrozar el camino hasta alcanzar el 70 o el 80 por ciento del recorrido es “mucho más fácil que el tramo final”, según palabras del propio Zapatero. En ese recorrido, además del acercamiento de los presos, está la posibilidad de que salgan a la calle quienes no tengan delitos graves. Los de sangre son los que necesitarán un tratamiento más severo. Será la parte más dura de la negociación. Porque negociación, habrá, no quepa la menor duda. Hay algunos que quieren que los etarras bajen del monte con los brazos en alto, pidiendo perdón, que entreguen las armas antes de hablar con el gobierno español y hagan acto de contrición por haber hecho daño a las víctimas y sus familias. Parece poco realista pensar que las cosas se produzcan de esta manera.

Dentro de la estrategia a seguir por Rajoy y Zapatero, hay que reconsiderar el papel que puede representar Arnaldo Otegui y Batasuna como voz política de más de 120.000 vascos, una cifra nada desdeñable en un territorio foral con menos población que Madrid capital. “¡Herri Batasuna nunca condenó la violencia!” Pero vamos a ver, si la hubiese condenado ¿serviría ahora como uno de los posibles intermediarios entre ETA y el gobierno español? Cuando vemos cómo se agita el PNV con un Lehendakari que ya quiere reunir una enésima mesa de partidos para no perder comba en el desarrollo de unas posibles conversaciones ¿es sensato impedir que otra fuerza más a la izquierda le haga sombra al partido de Ibarretxe?

Al no darse la posibilidad de anexiones territoriales como pretendía la ortodoxia sabiniana en el siglo XIX, queda la posibilidad de establecer una Euskal Herría con lazos culturales y económicos transfronterizos que vendrían a satisfacer bastantes anhelos que actualmente cobijan numerosos vascos llamados “independentistas”. Y no se estaría cediendo políticamente. El mundo moderno está lleno de fórmulas para que el ser humano vea sus sueños realizarse aunque sea solo en parte. “Lo perfecto es enemigo de lo bueno”

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