27 Junio 2006

El juego de los espejos

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 16:41

Imaginemos por un momento un espejo que reflejase algo diferente a lo que se le ponía delante. Por ejemplo, un rostro sonriente que apareciese lloroso o crispado en la superficie del espejo. Ciertamente, esa falta de mimetismo nos llamaría la atención, acostumbrados como estamos a obtener un reflejo clónico de lo que se pone delante de ese espejo. Pues bien, se mire por donde se mire, nuestro mundo actual refleja imágenes contradictorias de lo que ha sido la Historia. No se trata de meros cambios sino de una total vuelta de calcetín del análisis de lo sucedido. A los espejos de feria que producen risa por sus deformaciones, hay que añadir ahora el de las mentiras paralelas.

George W.Bush se dirige al pueblo húngaro para decirle que la democracia que disfruta ahora es obra de la tenacidad norteamericana durante la guerra fría que facilitó el sublevamiento de los estudiantes de Budapest, este año se cumple medio siglo. Lo cierto es que la insurrección fue alentada por Radio Free Europe con la promesa de que EE.UU. intervendría en caso de que los tanques soviéticos entrasen en la capital húngara. Estos entraron en Budapest –donde cayó herido de muerte mi compañero de Paris-Match, Jean Pierre Pedrazzini, abatido por una ráfaga de ametralladora— pero los americanos, pese a los angustiosos llamamientos de los sublevados, no cumplieron su promesa de intervenir. Pedrazzini fue evacuado a Viena en un avión medicalizado y murió en Paris. El hombre que gestionó con los rusos el aterrizaje y despeje del aparato, fue Paul Mathías, un joven anti-comunista fichado y buscado por los servicios secretos húngaros y del KGB. Aprovechó la circunstancia para huir del país en el avión privado que sacaba al reportero. En Nueva York, almorzando con él en un restaurante no se privó, en voz alta, de denunciar la responsabilidad de Washington en la cruel represión que siguió el alzamiento húngaro.

En 1991, el sublevamiento de los chiíes del sur de Irak fue alentado con millones de pasquines lanzados desde los aviones americanos y con las proclamas de radio difundidas desde Kuwait, una vez liberado este país de la invasión iraquí. La represión de los chiíes por parte de Sadam Huseín fue sangrienta sin que la impidiesen las fuerzas americanas estacionadas a pocos kilómetros de la zona y sobrevoladas por la US Air Force y la RAF. La ambigua respuesta de la embajadora de EE.UU. en Bagdad, cuando en 1990 Sadam Huseín preguntó cuál sería la reacción estadounidense si Irak invadía su vecino del sur, provocó la guerra que todos conocemos.

El ”Make believe” del profesor británico Hugh Trevor-Roper, aplicado a China, es el que utiliza EE.UU. para producir efectos contrarios a los que aparentemente pretende. La desinformación juega un papel importante en este juego de espejos que transforma la realidad real en una ficticia, virtual que muchos creen que es la única verdadera. Son bastantes los que afirman que EE.UU. dejó que el ataque japonés a Pearl Harbour se produjese con el fin de sacar al pueblo norteamericano de su posición netamente no-intervencionista. Personalmente no lo creo pero tampoco creo que se haya intervenido en Irak por el peligro que representaba su posesión de armas de destrucción masiva y por ofrecer a los iraquíes una democracia a la americana.

La lista de atropellos a los fundamentos de la democracia que está realizando EE.UU. desde que George W.Bush llegó a la Casa Blanca, es impresionante. Todo vale para el poderoso tejano amigo de José María Aznar (el enemigo de tomar “atajos” en la lucha contra ETA). La inviolabilidad de las comunicaciones, la presunción de inocencia, el traslado de sospechoso para países que admiten la tortura, todo ello nos ofrece un desalentador panorama que, so pretexto de luchar contra el terrorismo, nos convierte a todos en colaboradores de Al Qaeda. El juego de las comparaciones permite enloquecer a todo el mundo. Hasta Santiago Carrillo se permite decir que la derecha española actual se parece a la de 1936. En esta subasta de sandeces, Aznar, el “caballero sin miedo y sin reproche”, como se denominaba al héroe francés, Señor de Bayard a principios del siglo XVI, acepta el suculento cargo de Consejero de News Corporation, del magnate neo-con de la prensa, Rupert Murdoch y abandona su puesto en el Consejo de Estado. Hasta aquí muy bien. Pero es que no ha dejado por eso de dar consejos al resto de los españoles como ayer mismo desde Durango.

Que unos empresarios sean traídos a la Audiencia Nacional por haber pagado el impuesto revolucionario a ETA nos hace buscar en la memoria cuándo vimos semejante imagen en tiempos de Felipe González o José María Aznar. Serán cientos los empresarios que pagaron sin ser molestados por la justicia. Todos recordamos al secuestrado Emiliano Revilla en 1988.

El encuentro en Burgos entre los representantes de Aznar con Otegi, preparatoria del encuentro de Zurich con ETA, se quiere presentar como una gestión para saber donde y cuando entregarían las armas pero es en aquellas fechas, ¡Oh casualidad! que 133 presos de la organización fueron transferidos a cárceles cercanas al País Vasco, algo que no es una concesión sino que lo recomiendan las propias leyes. Decir ahora que Batasuna está ilegalizada, para justificar que no se hable con ellos, es querer ignorar que sus delitos eran los mismos un día antes de la ilegalización, que representan grosso modo 200.000 votos o 15% del censo de la autonomía vasca. Se puede ilegalizar una organización pero no se puede cercenar el derecho de expresión a un español invitado por un medio de comunicación El Periódico de Catalunya, poco sospechoso de connivencia con ETA.

Todo cuanto se hizo en tiempos de Aznar, para acabar con ETA, aparece, para el PP, deformado frente al espejo de lo que quiere hacer el PSOE en este momento. Si se le hubiesen puesto los mismos obstáculos a Leopoldo Calvo-Sotelo y su titular de Interior, Juan José Rosón, para acabar con los Poli-Milis, negociando silenciosamente con Mario Onaindía y Juan María Bandrés, nunca se hubiese disuelto este sector de ETA.

Finalmente, todos recordamos que, cuando le convenía al PP, por boca del entonces ministro del Interior, Ángel Acebes, ETA carecía de credibilidad….. y era un miserable quien dijese que no era la organización terrorista la causante de la matanza del 11-M. Ahora, el mismo hombre presta toda la credibilidad del mundo a los comunicados de ETA, comunicados que están destinados a mantener la cohesión entre las diversas facciones y tendencias que están dispuestas a proseguir la lucha o las que consideran que es hora de deponer las armas. Diferentes varas para medir lo mismo.

1 comentario »

  1. hola yo quiero saber mas cuentos de terror x q a mis migas y a mi nos gusta mucho contalrlos envisme algunos cuentos de terror a mi correo chauuu espero tu mensaje

    Comentario por Narela Flores — 23 Octubre 2007 @ 22:57

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