Sísifo en Oriente Medio
Desde 1947, en la Historia de la región, donde nacen las tres religiones monoteístas, las del Libro, la búsqueda de la Paz es como subir la pesada piedra de la mitología hasta la cima de la montaña para que, en el último momento, corto de fuerzas, Sísifo no pueda seguir empujando y la piedra ruede cuesta abajo hasta los pies de la misma y sea preciso volver a subirla. Y así hasta el final de los Tiempos.
El secuestro de un soldado israelí –en Irak ha habido cantidad de secuestros de marines y de periodistas— ha producido, por parte de Tel Aviv una reacción desmesurada. Matar familias enteras de palestinos para presionar a su gobierno electo, no parece la solución más sensata de las varias posibles. Hoy hay ocho israelíes muertos y tres soldados prisioneros o secuestrados, llámeseles como se quiera. He vivido de adolescente las represalias alemanas contra los franceses que atentaban contra uno solo de los soldados del Tercer Reich. Un joven empujado en el anden del metro Trocadero le costó el fusilamiento a 10 ciudadanos franceses que nada tenían que ver con el atentado. La negociación entre el gobierno israelí y el de Hamás utilizando intermediarios neutrales hubiese obtenido la liberación del joven militar sin necesidad de que hayan muerto siete niños de una misma familia con sus padres en un bombardeo selectivo sobre su casa. Hemos visto muchas liberaciones en Irak para decir que negociar con terroristas es inútil.
Espero resignado la consabida acusación de antisemita. Ya estoy acostumbrado. Me gustaría saber qué piensan los familiares de esos tres militares israelíes capturados según los palestinos o secuestrados según los judíos. Los 80 muertos que ya acumulan los palestinos, entre ellos buen número de menores, aumentan constantemente los riesgos que corren los soldados de Israel. Ninguno de los dos bandos ha sido capaz de resolver un problema inicial que un mínimo de buena voluntad hubiese concluido satisfactoriamente en menos de una semana.
Destrucciones masivas en Gaza primero y ahora en el Líbano solo pretenden demostrar un exceso de “testiculina” por ambas partes. La paz no puede llegar nunca, por muy cercana que haya parecido a veces, porque existe una fauna extremadamente belicosa por ambos lados. Pero no solo se reprochan las acciones y reacciones del otro, el ojo por ojo y diente por diente sino que hay dirigentes políticos y cantidades ingentes de dinero en ayudas que serían innecesarias si la paz y la prosperidad llegasen algún día a esta región. Hay tráfico de armas, corrupciones, profesionalización de la delincuencia patriótica, etc… Cuando un helicóptero es abatido por el adversario, hay unos fabricantes de armas que saben que hay que reponerlo y eso son ventas, eso sí, de boquilla lamentarán los militares fallecidos. El miedo y la muerte son lucrativos negocios internacionales en los que rivalizan los estados y los aventureros del mercado negro de las armas.
El lobby judío de Washington tiene una fuerza tal, frente a la Casa Blanca, que decir de EE.UU. que tiene una política internacional en Oriente Medio es una falacia. La agenda de Condoleezza Rice la lleva Tel Aviv. La resolución de Qatar, presentada en el Consejo de Seguridad de la ONU, era bastante razonable y obtuvo 10 votos a favor y cuatro abstenciones (entre estas la del Reino Unido),pero cayó al agua por el enésimo veto de EE.UU. en favor de Israel. Pensar que lo que está sucediendo está producido por el secuestro del soldado judío Guilad Shalit, parece cosa de locos.
Otro punto que quisiera tocar en este blog de hoy: Cuando leemos que EE.UU. o Israel han lanzado un ataque “selectivo” contra tal o cual dirigente o combatiente enemigo, nadie se pregunta por la verificación de tales afirmaciones. Recuerdo que los rebeldes de Fidel Castro se dejaron las barbas para evitar, por parte de las fuerzas batistianas, ejecuciones, por represalias, de campesinos que se presentaban a la prensa como rebeldes caídos en combate. La barba fue el elemento protector de los 50.000 guajiros de Sierra Maestra. Ahora basta decir que se ha dado muerte a un líder de Hamás o de Hezbolah o de Al Qaeda cuando se han matado una docena de pacíficos civiles cenando alrededor de una mesa familiar. Es una manera de hacer justificable lo que no lo es. En España, ya que “no tenemos cojones”, como dice un energúmeno comentarista de este blog, no hemos vengado la muerte de un soldado español de origen peruano en Afganistán, destruyendo un par de aldeas vecinas, incluyendo mujeres, niños y ancianos. De lo que no hemos hecho y me felicito, otros encontrarán motivo para atacar la debilidad del actual gobierno español. Y no me hablen de Rodríguez Zapatero, José María Aznar, con muy buen criterio, tampoco pidió represalias sobre población iraquí tras la muerte de nuestros ocho agentes del entonces CESID.




