22 Julio 2006

Mis invasores semitas

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 16:48

Yo tenía un blog donde, razonablemente, discutíamos de temas de actualidad, lo que en EE.UU. llaman “topics”. De repente, dos soldados israelíes son muertos y un tercero es secuestrado por un grupo de extremistas de Hamás. Un secuestro anterior de palestinos inocentes, por parte judía y el ametrallamiento de la playa de Gaza con muerte de algunos ciudadanos que se dedicaban a la peligrosa tarea de pescar o bañarse. El primer secuestro solo se publicó en la prensa turca. La munición que alcanzó la playa procedía de un barco de guerra de Israel. Hasta aquí incidentes que se parecen mucho a los miles de episodios semejantes que se han producido en los 39 años de ocupación israelí de Gaza y Cisjordania. Ciudadanos de muchas nacionalidades, incluso colegas de la prensa, han sido secuestrados en Irak. Uno de The Wall Street Journal fue asesinado en Pakistán. En algunos casos, se negoció y se pudieron liberar los abducidos, en otros fueron vilmente ejecutados pero, en ningún caso, se produjo una respuesta como la que ha desencadenado el gobierno de Tel Aviv.

Si yo digo que el Primer Ministro israelí, Ehud Olmert, presionado por los halcones de su gobierno y parlamento, y respaldado por una política de vaquero tejano, ejerció una fuerza desmesurada, soy inmediatamente considerado un “antisemita”. Si en un festival de juventudes, donde hay también muchachada judía con kipa, unos palestinos colocan una “kufía” alrededor del cuello de Rodríguez Zapatero y se le hace una foto, el gobierno español es acusado de “antisemita” y el partido más defensor de España, por boca de dos pipiolos de la diplomacia, Arístegui y Moragás, gritan a los cuatro vientos que la mayoría de los españoles que apoyan al Presidente del Gobierno español, son “antisemitas”. No me gusta ser grosero pero formo parte de esa millonada de españoles, europeos y judíos que están hasta los cojones de ser tachados de antisemitas cuando nos indignamos por la masacre de poblaciones semitas libanesas y palestinas, tan semitas como los judíos. No criticamos al pueblo judío, ni al israelí sino a un gobierno en concreto. Nos indignamos cuando un israelí como Isaac Rabín fue asesinado por un extremista también israelí.

Hace poco, un defensor del revisionismo de la historia de los últimos 120 años de Palestina y del sionismo en Oriente Medio, recomendó en este blog la lectura de Shlomo Ben-Ami como un autor que debíamos conocer para comprender la verdad de Israel.Pues bien, el 18 de Julio de 2006, en el vilipendiado diario El País, el ex embajador de Israel en España y ex Ministro de Asuntos Exteriores de su país, escribía cosas tan suculentas como la siguiente:

“Si el primer ministro Olmert desea salvar su `plan de convergencia´(el abandono unilateral de Gaza por parte judía), tendría que coordinarlo con un socio palestino que solo puede ser el Gobierno de Hamás presidido por Ismail Hanyieh. Eso significa, fundamentalmente, utilizar la guerra actual en Gaza como oportunidad para alcanzar un acuerdo con Hamás que no se reduzca al problema del soldado secuestrado. Un Gobierno israelí dispuesto a abandonar la inercia de las incursiones y los asesinatos selectivos debería ser capaz de aprovechar el sondeo del Instituto Reut (de Tel Aviv) que indica que al menos el 45% de los israelíes apoyaría hoy unas negociaciones directas con Hamás.”

Es increíble la visión sesgada que tienen algunos occidentales sobre los movimientos panárabes primero y panislamistas más tarde y hasta hoy. Hamás ha sido vencedor de unas elecciones libres y vigiladas por representantes de organizaciones internacionales, incluida la UE. Las mujeres –tan maltratadas por el Islam en algunos países (y por algunos ignorantes de la realidad muy variada de esta religión según el país que se examine)—han votado mayoritariamente a Hamás. Incluso los cristianos. La teoría que defiende el “big stick” de Theodore Roosevelt, la que preconiza el respeto ante la fuerza y el silencio de los demás, lo primero que hace es olvidarse de David y Goliat. El pequeño David judío no se amilanó ante el gigante Goliat y lo venció con una certera pedrada. Hoy, Goliat es judío y quien no lo vea así es que es un ignorante o un sectario sin capacidad de reflexión. ¿Hay quien tache a Shlomo Ben-Ami de “antisemita”? En ambos bandos hay gentes que reflexionan, que no tienen su índice de “testiculina” descontrolado y que buscan soluciones en vez de pretender marcar goles aunque sea de penalti o con la mano.

En las actuales circunstancias, los intelectuales John Berger, Noam Chomsky, Harold Pinter y José Saramago lanzan un mensaje “En Defensa del Pueblo Palestino”.

“Hoy un ultraje se sucede a otro; misiles improvisados se cruzan con otros sofisticados. Estos últimos, generalmente encuentran su objetivo situado donde los pobres viven desheredados y abarrotados, esperando lo que en un tiempo se llamó Justicia. Los dos tipos de misiles desgarran cuerpos horriblemente, ¿cómo pueden los jefes militares olvidar esto por un solo momento? Cada provocación y contra-provocación es contestada y aireada. Pero las discusiones subsiguientes, las acusaciones y las promesas, todas ellas, sirven como una perturbación para distraer la atención mundial de una larga práctica militar, económica y geográfica cuya intención política es nada menos que la liquidación de la nación palestina.”

Noam Chomsky y Harold Pinter, figuran en la lista de celebridades mundiales del judaísmo publicada por uno de mis críticos en este blog. Falta Susan Sontag, judía también, que estuvo en el Sarajevo sitiado al lado de la pluriconfesional población bosnia, mayoritariamente musulmana “y que no usa burka” ni aplica la sharía.

En 1970 escribí en “Nasser el Último Faraón” (Editorial Prensa Española), que “los árabes estaban siempre luchando la guerra anterior”. Con ello quise decir que pretendían obtener lo que habían rechazado la vez anterior y contra más se movían en la mala dirección, más se cerraba el nudo de la soga que les atenaza el cuello. Ni Israel puede pretender llegar a construir el “Heretz Israel” de algunos, ni los palestinos pueden destruir Israel o echarlo al mar. Europa está decepcionando a muchos que creímos que sería un faro de libertades y de justicia para el mundo, un equilibrio entre las grandes potencias de la guerra fría o las hoy emergentes. Otros pretenden que el señor Bush, cuya catadura se vio a micrófono abierto hablando con Blair y dando una lección de política internacional de talla solucionando el problema con solo “hacer que Hezbolá acabe con esa mierda”, es el hombre que ha traido la democracia a Oriente Medio.

Lamento repetirlo. He pasado 7 años de mi vida profesional en Oriente Medio, he conocido gente como Moshé Dayán, Nasser, rey Huseín, Faisal II de Arabia, el Shá de Irán, Kamal Jumlatt del Líbano, Chukri el Kuatli presidente de Siria, y me cuesta mucho no invitar a salir de este blog a una partida de propagandistas del sionismo más bajo (hay otro de nivel cultural superior) que entran en mi casa para insultarme e insultar a mis demás huéspedes. Si es cierto que pertenecen a una raza superior supongo que su educación será también exquisita. En cualquier caso no me van a callar.

Para terminar, los que hayan escuchado a Shlomo Ben-Ami entrevistado en La Cuatro hace unas noches, le habrán oído decir que todo gobierno tiene obligación de aguantar la crítica política sin por ello acusar a los críticos de antisemitas. Lo dijo a propósito del exabrupto de Mauricio Hachuel, a quien le paró los piés un gran especialista en Oriente Medio, Miguel Ángel Moratinos, y que el PP ha aprovechado para desprestigiar–como es su costumbre desde lo del “pedigüeño” González que negociaba los fondos europeos para nuestro país— y desprestigiar al Gobierno legítimo de España por motivos partidistas. No es preciso mencionarlos. “Son los hombres del consenso”.

Post Data: Para quienes critican la política de inmigración del gobierno socialista, nos gustaría conocer, a bombo y platillo, las felicitaciones del PP y de Durao Barroso, Presidente de la Comisión Europea, por la solución Zapatero del problema con Malta y los 51 náufragos inmigrantes. Existe esa España que no se rompe. Compuesta de, entre otros, gallegos y levantinos que han dado una lección de humanidad a la Unión Europea. Me siento orgulloso de ser español cuando veo que nuestras mejores esencias se encuentran en un puñado de modestos pescadores de nuestra tierra. Y que nuestro gobierno ha respondido con rapidez para premiar la actitud de estos hombres de la mar.

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