28 Julio 2006

¡No jueguen con el Golfo Pérsico!

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 16:54

Se escucha hablar con bastante alegría de asestar un golpe a Siria e Irán para acabar con Hezbolah. Las amenazas verbales, tan frecuentes en el lenguaje de Oriente Medio, son también utilizadas por Estados Unidos y algunos de los más incondicionales amigos de George W.Bush. Tampoco son mancos los de Al Qaeda cuando Ayman al Zawahiri pide la Yihad desde Al Andalus hasta Irak. Creerse esta amenaza es no conocer las fanfarronadas de unos y otros. Cuando se escucha que Israel va a acabar con Hezbollah, me lo creo tanto como la eminente reconquista de Al Andalus. Mahmud Ahmadineyad habla de destruir el Estado de Israel y el presidente de EE.UU. de impedir la nuclearización de Irán. Mientras, su aliado en Pakistán, el general Parvez Musharraf, musulmán, dirigente de un país anti-americano, prosigue con sus proyectos de enriquecimiento de Plutonio y, como resultado, fabricación de más bombas atómicas de las que ya tiene. Y, además, posee los misiles capaces de transportarlas. No es la primera vez que sus científicos venden tecnología nuclear a correligionarios.

Durante la guerra fría, Estados Unidos se alió con los talibanes y, apoyado por un amigo de la familia Bush, llamado Osama ben Laden, combatió a los soldados soviéticos con armas e información sofisticada. Los soviéticos se fueron y cayó la URSS pero los talibanes y Osama ben Laden siguieron en Afganistán con las armas que habían recibido de EE.UU. y las capturadas al Ejército Rojo durante la guerra. Cualquiera puede imaginar el fantástico entrenamiento de aquellos hombres durante años de lucha contra la URSS. Moscú acabó retirándose del país. ¿Por qué lo van a hacer mejor EE.UU. y sus aliados? ¿No es suficiente prueba lo que está sucediendo en Irak desde 2003? Estamos en 2006 y ni hay democracia, ni victoria de la Coalición. Por más que algunos repetimos desde hace años que un ejército moderno no es el instrumento idóneo para combatir “terrorismo”, “insurgencia” o “guerrilleros”, en una palabra, los convencidos de que sí es posible, siguen insistiendo en el enfrentamiento entre fuerzas incompatibles. A Franco no se le ocurrión mandar al Ejército a luchar contra ETA.

Las declaraciones de José María Aznar al programa de la BBC, HardTalk, son alucinantes. Propone que la OTAN se dedique a la lucha anti terrorista puesto que la URSS y el Pacto de Varsovia han desaparecido, y que Israel entre a formar parte de esa nueva OTAN con lo que todos los miembros de esta organización tendríamos que acudir al Líbano, Siria o Irán a combatir “los terroristas islámicos”. Producen vergüenza ajena las apariciones en el extranjero (y en casa) del líder de la derecha española. Si decir que Rodríguez Zapatero ha atacado de palabra a Israel por decir que su reacción ante el secuestro de unos soldados ha sido desproporcionada, y se ha añadido la foto robada con una kufíya alrededor del cuello como prueba de antisemitismo, entonces es que no hay demasiados argumentos en la calle Génova para hacer política interna con nuestra postura internacional. Un bofetón al osado palestino que le puso a Zapatero el pañuelo al cuello hubiese sido la actitud correcta del presidente, según Mariano Rajoy, Zaplana y Acebes. Mejor el paseo por el jardín de la Moncloa con un joven palestino y otro israelí a cada lado, deseando que un día puedan vivir las dos comunidades en paz. No causan escándalo las declaraciones del ex-presidente del gobierno español pidiendo que la OTAN se involucre en la lucha contra “el terrorismo islámico”. El mismo que no supo impedir el 11-M. Sigue en sus trece: “Todos los terrorismos son iguales”. No es de extrañar que algunos comentaristas de este blog confundan socialismo con marxismo o inquisición. Ignoran que Torquemada era judío converso, o que, cuando mencionan el colectivismo, se olvidan de lo que es un kibutz. No digamos nada de los que afirman que todas las musulmanas van con burka o que en Beirut, Damasco, El Cairo, Amman y Bagdad en tiempos de Sadam Huseín, las mujeres llevaban el rostro tapado.

Alentar una guerra total contra una religión que tiene más de mil millones de adeptos, es de una irresponsabilidad que produce escalofríos. Bombardear “barrios chiíes” de Beirut suena normal a muchos pero nos repugna a otros. Ni todos los cristianos somos “cruzados” contra el Islam, como afirma el loco de Ayman Al Zawahiri, ni todos los chiíes son unos “criminales pertenecientes a Hezbollah”. La Gran Siria, o “Creciente Fértil” (Líbano dependió de Damasco con los Omeyas), es tan absurda hoy como querer reconstruir el “Gran Israel” (Heretz Israel). John Balfour, Secretario de Estado de Exteriores británico en 1919, habló de “dar un hogar al pueblo judío en Palestina”, no dijo nada de quitarles la tierra a los palestinos que la poseían y donde llevaban 20 siglos conviviendo, pacíficamente hasta 1940, con los “sabras” judíos. Cuando se habla del Gran Mufti pro-Hitler, se está desbarrando. No representaba más que un Leon Degrelle con relación al pueblo belga o un Quisling al noruego.

Se habla mucho entre Bush y sus amigos, de atacar a Siria e Irán para eliminar la financiación y los santuarios de Hezbollah o Yihad Islámica mientras se hace lo mismo con Hamás, un partido democráticamente electo, en los territorios ocupados por Israel.

He sobrevolado el Golfo Pérsico de punta a punta en varias ocasiones. Una de ellas en pequeño avión para TVE, con el cámara Emilio Polo que puede confirmar lo que digo. La imagen está en los archivos de la televisión pública. Nos pilotaba el hermano del Shá, en aquel 1973. De un lado, el lado norte, tenemos un país de mayoría, casi total, chií, con una extensión de 645.258 km2 y una población de 69,5 millones de habitantes. Tienen frontera con Afganistán, Irak y Pakistán (con poblaciones o gobiernos poco amigos de EE.UU.), entre otros países. Al sur del Golfo Pérsico, entre Arabia Saudí, Bahrein, Emiratos, Qatar, Omán y Kuwait, la población alcanza 35,9 millones de habitantes, muchos de ellos descontentos con sus despóticos gobernantes y, desde luego, sin ningún tipo de democracia pero, mientras sean amigos de EE.UU. nadie intentará imponerles la democracia que se quiso para Irak… ¿O era su petróleo? Los éxitos de la Coalición en este país son cada día más notorios como comprobamos gracias a la labor de los corresponsales de guerra de cualquier nacionalidad que sean.

Ese Golfo Pérsico controla todo el tráfico de petróleo de la región a excepción de los oleoductos de Irak (28,8 millones de habitantes, de los que 2/3 son chiíes) o de Arabia Saudí, fáciles de sabotear. Algunos oleoductos iraquíes cruzan Siria (detalle importante en caso de ataque occidental a este país). La superficie del golfo Pérsico es de 230.000 km2, equivalente a la décima parte del Mediterráneo. Su longitud es de 989 Km. y sus anchuras van del máximo de 338 Km. a 56,3 Km. en el punto mas estrecho. Cuando lo sobrevolamos, el piloto nos explicó que una de sus misiones era detectar desde el aire los posibles submarinistas que podían sabotear el paso de petroleros mediante minas-lapa. El cierre del Estrecho de Hormuz –como el bloqueo del Canal de Suez hundiendo un barco cargado de cemento, puesto en práctica en 1956— no es fácil de realizar pero con materia tan inflamable como el petróleo, no es imposible crear el caos.

Los Estados Unidos ya sufrieron un revés, en tiempos de Jimmy Carter, en el desierto iraní, cuando fracasó la operación relámpago que se llevó a cabo para liberar a los rehenes de su embajada de Teherán. Los chiíes son bastante más fanáticos y espartanos, en su forma de vivir el Islam, que los suníes. Durante 8 años aguantaron el ataque iraquí (1980-88) siendo atacados por Sadam Huseín con sofisticado armamento (incluidos gases químicos) procedentes de “sus amigos americanos” que utilizaron al gobierno baazistas para debilitar el régimen de los ayatolás. Por cierto, el Shá cayó por deseo de la CIA como cayera anteriormente Mossadegh antes de que Washington pusiese a Reza Pahleví en el trono de Ciro. Recuerden la frase de Henry Kissinger (judío austriaco) hablando de Anastasio Somoza: “Es un hijo de puta pero es nuestro hijo de puta” y “Estados Unidos no tiene amigos permanentes sino intereses permanentes”.

Más datos. Exportación de petróleo del Golfo Pérsico (incluido Irak): 29,05% de todo el consumo mundial. Reservas de la región: 64,39% de las mundiales, sin contar Irak. Estos datos están al alcance de cualquiera. Lo que es más importante es reflexionar sobre el desastre económico, ecológico y humano que se produciría si la confrontación con Irán se llega a producir. Pero con Bush, hay que temerse cualquiera de sus genialidades de estratega en pañales. ¡Con lo decidido que estaba, leyendo un cuento a los niños de una escuela de párvulos, mientras ardían las Torres Gemelas!

No hay comentarios »

Aún no hay comentarios.

Suscripción RSS a los comentarios de la entrada. TrackBack URI

Deje un comentario

Clicky Web Analytics