2 Agosto 2006

El castrismo sin Fidel

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 16:55

En muchas ocasiones he dicho que Fidel Castro se hizo comunista cuando, después de una semana de paseo por toda la isla besando jovencitas y niños, llegó a La Habana y se encontró con el Partido Comunista Cubano instalado en el poder. Le habían robado su revolución. En Sierra Maestra asistí a muchos encuentros curiosos de enviados especiales. El hermano Ramón que pedía a Fidel, en nombre de la madre de ellos, que no la quemasen los cañaverales; Bacardí con idéntica petición respaldada con dinero para la revolución y los emisarios de Blas Roca, Secretario General del PCC que querían saber cual sería su recompensa si colaboraban en la lucha.El Comandante Fidel mandó al cuerno a todos los pedigüeños.

Meses más tarde, el 8 de Marzo de 1958, cuando un comando fidelísta quiso tomar CMQ Televisión, se encontró con los comunistas armados de barras de hierro para impedirlo. Pero los comunistas de Sierra Maestra, miembros del centenar y medio de hombres que luchaban junto al Comandante, esos habían llegado a La Habana poco después de la huida de Fulgencio Batista y habían permitido el vuelco de las alianzas. Anibal Escalante, Raúl Castro junto con Luis Orlando Rodríguez, Ramiro Valdés, y el propio Ernesto Ché Guevara (aunque pro-Chino), colaboraron en la sustitución del Movimiento 26 de Julio, creado por Fidel Castro tras el ataque al Moncada, en el partido comunista unificado junto con el Partido Socialista Popular (PSP). Camilo Cienfuegos, católico, y Huber Matos se rebelan contra el escamoteo de la victoria por el PCC pero ambos son laminados.

La caída del Comunismo soviético, la desaparición del Pacto de Varsovia y del COMECON, deja a Cuba sin soporte internacional ni la ayuda económica que venía recibiendo para oponerse a Estados Unidos cuyo imperialismo combate con testarudez. Fidel no logra sacar adelante la isla sin la colaboración de la URSS y sus satélites. El embargo a la isla le servirá de pretexto para justificar todas las ineptitudes del sistema. En Cuba se habla de bloqueo por mantener al pueblo unido en la resistencia pero un bloqueo es el que se produjo en 1962 cuando la crisis de los misiles. Se trataba de impedir la llegada de proyectiles soviéticos con capacidad nuclear. La falta de divisas es la única limitación que ha impedido al régimen de Castro abastecerse en cualquier país del mundo que no fuese EE.UU. Pero esas divisas brillan por su ausencia a pesar del turismo principalmente en manos de españoles.

Como sucedió en España, la desaparición de Fidel Castro va a plantear algunos problemas, agravados por el hecho de que Raúl es un hombre con menos formación política que su hermano. Después de Franco, los hombres del exilio no tuvieron muchas oportunidades de jugar un papel en España. Fueron los Adolfo Suárez, Torcuato Fernández Miranda bajo la batuta de Juan Carlo I,los que organizaron la transición. La llegada de figuras históricas desde el exilio, Santiago Carrillo, Dolores Ibarruri “ Pasionaria”, , Alberti o Enrique Lister dieron visibilidad al cambio pero no lo afectaron en su meollo. En Cuba, los hombres de la transición, son los que dentro de la isla no han estado comprometidos con Sierra Maestra pero que han viajado y han podido valorar en su justa medida el peso del sistema político castrista en el mundo. Conocen todos los resortes del poder de la Cuba Revolucionaria, como Adolfo Suárez conocía los de la España franquista. Los cubanos de Florida tienen poco que hacer en el cambio que inevitablemente se ha de producir, salvo ayudar al desarrollo del “caimán dormido” como lo denominaba Ché Guevara. Si un Estado geriátrico como era la Florida anterior a la invasión cubana de los balseros, se ha convertido en uno tan joven y dinámico como la Florida de hoy, podemos imaginar el gran cambio que se avecina en la isla tras la desaparición de Fidel.

Raúl Castro Ruz tiene 75 años, su formación ha sido la de un hombre de armas donde cosechó muchos éxitos tanto en Sierra Maestra como después de la victoria, en las intervenciones africanas del Ejército cubano. Tiene una fuerza militar estructurada pero el carisma de su hermano Fidel era lo que mantenía al pueblo aglutinado y a las tendencias internas de la revolución. No cabe la menor duda de que ni como orador, ni como figura de talla internacional, Raúl puede competir con su hermano. Entre los hombres que han estado cerca de Fidel, siendo a la vez la joven generación de treinta añeros y cuarentones, se encuentran los hombres que van a liderar la transición hacia la libertad de Cuba. Y vivirán etapas que nosotros hemos conocido bien y que son imprescindibles para consolidar una democracia moderna homologable con el mundo occidental. Y España deberá estar presente en ese momento.

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