24 Septiembre 2006

La miel y el vinagre

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 17:10

Son muchas las personas que creen que el Islam son los rostros de las dos docenas de primeros planos vociferantes que observan en la pantalla de su televisor. Soy un veterano en esta profesión del fotoperiodismo y tengo muchos amigos lectores que acaban de acceder a este maravilloso oficio en brazos de la tecnología que convierte a todo el mundo en reportero o analista de Opinión. Si un fotoperiodista se encuentra ante una masa que vocifera enarbolando pancartas con virulentos mensajes y observa un grupo de personas que se manifiestan civilizadamente, es seguro que acudirá a fotografiar o filmar a los energúmenos. Es una cuestión de plástica y coreografía. En 1963, yo estaba en Nueva York cuando se organizaron, delante del Consulado General de España, sendas manifestaciones motivadas por la ejecución del comunista español Julian Grimau. Una contra Franco, al que llamaban asesino, y otra favorable al dictador acusando a la Brigada Lincoln de haber cometido genocidio en España. Ambas se movían tranquilamente por las dos aceras separadas por el tráfico y la policía. Tan pronto me acercaba yo a una de las dos manifestaciones, se alzaban más altas las pancartas y aumentaban las consignas y el volumen acústico para atraer la atención de mis cámaras fotográficas.

Los más de mil millones de musulmanes del mundo son gente tranquila a la que les duele la triste suerte de los palestinos y padecen en sus países dictaduras que apoyamos por nuestra propia conveniencia. Una minoría de musulmanes que ha crecido en los últimos 10 años, está radicalizando a sus compatriotas y orquestando irracionalmente campañas anti-Occidente –especialmente USA—a la vez que lleva a cabo una interminable lucha de guerrilla contra intereses o fuerzas militares americanas o de la OTAN. Frente a estas minoritarias pero crecientes masas de fanáticos, hay dos tipos de personas. Los pirómanos y los bomberos. Los primeros, tan fanáticos como los mal llamados “yihadistas” y los que intentan racionalizar los problemas después de analizar las causas que los producen. Yihad es esfuerzo que hace uno mismo para controlar sus instintos y alcanzar la perfección. Un “camino de santidad” en terminología católica. Si a esa palabra se le añade el adjetivo “Santa” se ha desvirtuado totalmente el sentido. Nuestra palabra “guerra” puede trocarse también según le añadamos “a la pobreza”, “Santa” o como dijo Bush tras el 11-S: “al terrorismo”.

Cuando el Papa Benedicto XVI hablaba de un texto del siglo XIV donde el Islam aparece como una religión violenta, sin mencionar a la vez la tantas veces demostrada por el cristianismo, sabía muy bien lo que hacía: Favorecer los puntos de vista de los “Integristas cristianos”, especialmente episcopalianos y los “neocons” de EE.UU..

Cuando el ex-presidente de gobierno español, José María Aznar dice que los musulmanes no le pidieron “a él” (sic) “perdón por haber conquistado España y por haber mantenido su presencia en España durante ocho siglos” se me ocurre preguntarle si él solicitó de su amigo Silvio Berlusconi que nos pidiese perdón porque los romanos invadieron y ocuparon España durante muchos siglos, y de paso a Gert Schröder por los visigodos, etc…. Y nosotros no hemos pedido perdón por la ocupación de tierras americanas y el expolio de sus riquezas. Sería tan ridículo como los anteriores perdones. Para rizar el rizo, proclamó antes la audiencia conservadora del Hudson Institute de Washington, que consideraba a los reyes Católicos unos grandes monarcas porque con ellos “concluyó la Reconquista”. En un país donde los judíos gozan de un merecido peso y posición social, la referencia a Isabel y Fernando debió de oler a cuerno quemado.

Europa, especialmente con Javier Solana, ha intentado desactivar la amenaza que representan las pésimas relaciones entre George W.Bush y el presidente Mahmud Ahmadineyad. También hemos podido observar el tono conciliador, en la Asamblea General de la ONU, del líder iraní probablemente satisfecho del reconocimiento como potencia decisiva que los europeos (entre ellos Felipe González) hacen de su país. El inquilino de la Casa Blanca venía dispuesto a presentar a los iraníes como un nuevo peligro atómico al que había que parar los pies antes de que sea tarde. Y ese enemigo potencial incluso se ha permitido defender al Papa por las controvertidas palabras de su discurso de Ratisbona. Ahmadineyad está de acuerdo en que las religiones no incitan a la violencia.

La revista TIME ha publicado recientemente un trabajo del Pentágono en el que se detalla el costo de un enfrentamiento militar con Irán, un país con 70 millones de habitantes. Yo publiqué hace algunas fechas el enorme daño que una guerra en el Golfo Pérsico acarrearía para nuestros suministros de crudo. El 40% del petróleo que Occidente consume. Y añado: el general Parvez Musharraf, lider de Pakistán (157 millones de habitantes) ha denunciado las presiones de Bush para que colaborase en una guerra extremadamente impopular entre la población pashtún del país. La firma de un acuerdo con las Tribus de la Frontera no ha gustado nada a Bush pero Musharraf tiene no puede oponerse a su población. ¿Qué pasaría en un país musulmán con la bomba atómica y misiles de largo alcance si cayese el régimen del actual presidente?

Hoy, 24 de septiembre, The Washington Post informa de que se acaba de filtrar un informe NIE (National Intelligence Estimates) de 30 páginas redactado a petición del National Intelligence Council (NIC) y con participación de 16 servicios de inteligencia estadounidenses. La conclusión es que: “La guerra de Irak se ha convertido en el principal medio de reclutamiento de violentos extremistas musulmanes, brindando motivación a una nueva generación de potenciales terroristas alrededor del mundo y cuyo numero puede estar creciendo más rapidez de la que EE.UU. y sus aliados pueden aplicar para reducir la amenaza”.La salida de Irak es, para George W.Bush, una pesadilla. Sobre el terreno sus generales le piden más hombres y en casa que concluya la aventura y regresen los soldados. Si alguien puede ayudar a EE.UU. e Israel a salir del avispero de Oriente Medio, ese es Irán que controla el chiísmo y el temible Hezbolá que opera en el Líbano y cuyo multitudinario apoyo al jeque Hasán Hasralá acaba de ser escenificado en las calles de Beirut. Los chiíes de Irak saldrán ganando sobre los suníes, mayoritarios en la región si Irán colabora en la pacificación iraquí.

Dos países hacen pinza en Afganistán: Pakistán –cuya población es pro-talibanes en el Oeste y en la zona Tribal– e Irán que tiene fronteras importantísimas con Pakistán y Afganistán por su larga frontera oriental. En esas fronteras se encuentra la guerrilla que lucha contra la OTAN.

Volviendo al informe del NIC, sus redactores “reconocen que los Estados Unidos han dañado seriamente el liderazgo de al Qaeda e interrumpido su habilidad para planificar y dirigir operaciones importantes pero han proliferado redes islámicas radicales y descentralizadas”. Y añade más lejos que “los miembros de las células solo se comunican entre ellos y derivan su inspiración, ideología y tácticas de las más de 5.000 webs de radicalismo Islámico”.

Entre tanto, George W. Bush declaraba a principios de este mes en la Asociación Americana de Oficiales Militares: “…hemos eliminado santuarios terroristas, desmontado su red financiera, dado muerte y capturados directivos importantes, roto células terroristas en America y otros países e impedido nuevos ataques antes de que se produjesen. Estamos llevando adelante la ofensiva en todos los frentes de batalla y no aceptaremos nada que no sea la victoria total.” ¿A que suena a algunos españoles hablando de ETA?

Se cazan más moscas con miel que con vinagre, me decía mi madre. Y tenía más razón que un santo, aunque algunos no lo crean.

17 Septiembre 2006

¡Leña al fuego!

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 17:08

El escándalo alrededor de Günther Grass que fué llamado a incorporarse a las Waffen SS en 1944, a finales de la Segunda Guerra Mundial, cuando tenía 17 años y solo lo ha confesado ahora, no se ha producido alrededor de Joseph Ratzinger, el actual Papa Benedicto XVI que sirvió en una batería antiaérea que protegía la fábrica de BMW cerca de su ciudad natal. Estos flakhelfers o jóvenes llamados a filas, acabarían en el mismo campo de prisioneros de Bad Sibling. Al escritor se le ha reprochado que, durante 60 años, hubiese guardado el secreto de su reclutamiento por parte de las SS. Cuando él ha sido el alemán que más ha exigido toda la verdad sobre la segunda guerra mundial. Al Papa nadie le ha reprochado haber vestido uniforme nazi con la misma edad que Günther Grass. El escritor es 6 meses más joven que Benedicto XVI. El Papa no ha tenido que confesar su participación en la Segunda Guerra Mundial y ha bastado que se preguntase dónde estaba Dios en aquellos años mientras recorría el campo de exterminio de Auschwitz.

Sea lo que fuere, no se puede condenar a dos adolescentes, o a los demás flakhelfers, por haber sido reclutados por un régimen en el que pocos adultos hicieron nada para evitar el holocausto. Los que sabían entonces, no tenían 17 años. Tengo dos años menos de Grass y Ratzinger y sé de lo que hablo al decir que los adolescentes suelen vivir una guerra como una oportunidad de escapar de la autoridad paterna y de tomar partido en su dialéctica. Como yo me encontraba en el Paris ocupado, lo lógico era estar más influido por los llamamientos a la resistencia de De Gaulle desde Londres, que por el ensalzamiento de las victorias germanas como estaban Grass y Ratzinger. De todos modos, unos y otros, salimos de una experiencia brutal que nos ha hecho odiar las guerras y restarlas esa aureola de vibrante épica. Algunos hemos sabido frenarnos a la hora de magnificar agravios nacionales que yacen bajo polvorientas páginas de la Historia. La reconciliación franco-alemana se ha hecho sobre esta actitud. Dos pueblos, a cada lado del Rin, cuyos abuelos, padres e hijos lucharon y a veces perdieron la vida por no se supo nunca la razón (1870-1914-1939).

Joseph Ratzinger se hizo sacerdote, llegó a ser jefe del Santo Oficio, la Inquisición, aunque se cambiase el nombre del departamento. Guardián de la Fe, a la sombra de un Karol Wogtyla que impulsó el diálogo entre religiones, era consciente de la importancia que su predecesor otorgaba a que las diversas creencias monoteistas se uniesen para luchar contra el ateísmo, la pobreza y las desigualdades. No siempre acertó, como cuando negaba los preservativos en un África carcomida por el SIDA o recomendase la abstinencia a los jóvenes del mundo para combatir la enfermedad.

En el discurso que Benedicto XVI ha pronunciado en la Universidad de Ratisbona, aludiendo al debate que sostuvieron alrededor de 1391 el emperador Manuel II Paleólogo con un desconocido erudito persa, recordó la diferencia entre cristianismo e Islam al asegurar que esta última religión no aportó nada nuevo al ser la tercera del Libro y basar su expansión en la violencia de la yihad. Es dificil hacer comprender a muchos que el significado primero de yihad es “esfuerzo, lucha interior de uno mismo”. Intencionalmente se le añade la palabra “Santa” para significar que es una religión y una cultura que se propagan por la fuerza. Se habla con mucha alegría de Guerra Santa y de fatuas amenazantes contra occidentales que osan ofender cualquier aspecto del Islam. Los “cruzados” están brotando como setas empujados por unos “defensores de la fe cristiana” que se apuntan a un bombardeo sin preocuparse de que ambas religiones conviven en muchos lugares en una armonía más o menos frágil por culpa de agravios reales o imaginarios. Dos iglesias cristianas han sido atacadas en Cisjordania. Eso no es nada comparado con lo que puede llegar a ser este repentino fervor cristiano, parecido al siglo de las cruzadas de Godofredo de Bouillón, Raimundo de Tolosa y de Ricardo Corazón de León.

Hablar de fanatismo yihadista cuando la Iglesia Católica y el Protestantismo han dado pruebas de intolerancia, en tiempos en los que el Islam se mantenía tranquilo, es puro sarcasmo. Cabría preguntarse, como me señalaba el bibliotecario encargado de la Biblioteca de los Jesuitas en la calle Solimán Pachá de El Cairo, como pudo conquistar Egipto un general Amr ibn el As de Arabia con 50.000 hombres cuando el país de los faraones tenía solo en el Sinaí 50.000 anacoretas cristianos y las ciudades de Alejandría y Tebas contaban cada una con un millón de habitantes. Yo he conocido Arabia Saudí en 1968 con 5 millones de habitantes, confesados por los oficiales encargados del censo y reclutamiento de las Fuerzas Armadas. ¿Qué población y qué ejércitos podía haber organizado el Islam en el siglo VII con semejante demografía, necesariamente inferior a la de 1968, en Arabia Saudí. Lo más cavernícola de España suele ser islamófobo, anti-francés y admirador sin sentido crítico de todo lo que los españoles hicimos en América. Son admiradores de unos Estados Unidos donde se habla de “gold thristy Spanbiards”(Time Magazine, 1963) Tuve muchas discusiones con Torcuato Luca de Tena sobre Fray Bartolomé de las Casas al que el director de ABC consideraba un traidor a España al dar argumentos, con sus denuncias, a la Leyenda Negra.

Los que dicen que la inquisición solo actuó durante unos años en España se olvidan de que nació en Francia para combatir la herejía cátara y, en nuestro país,del siglo XV al XIX, la hizo desaparecer un francés, el abstemio José Bonaparte que los castizos llamaban Pepe Botella. Su coetáneo Francisco de Goya si sentía el aliento de la Inquisición y así lo reflejó en sus dibujos. A los “gabachos” debemos el Código Napoleón, tan importante como el Derecho Romano.

En vísperas de su visita a Turquía, país que fue cristianizado mucho antes que España, el discurso de Joseph Ratzinger es, por lo menos, poco diplomático y desde luego una metedura de pata. Claro que insiste en que las raíces de Europa son el cristianismo (al que últimamente ha sumado el helenismo, inventor de la democracia). El voto de Benedicto XVI contra la entrada de Turquía en Europa, está garantizado cuando llegue el momento. Mientras, si echamos algo más de leña al fuego, calentaremos el ambiente a gusto de los valientes belicistas, la reserva moral de Occidente. Todavía recordamos “la limpia espada de Franco” al que daban guardia los moros del Rif.

11 Septiembre 2006

Las torres más altas cayeron

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 17:07

El 27 de Febrero de 1991, tras la expulsión de Irak de territorio kuwaití, invadido por Sadam Huseín 6 meses antes, la Coalición militar había hecho respetar los artículos 39 y 40 de la Carta de las Naciones Unidas, sobre la integridad territorial de los Estados miembros. No fueron pocos los que solicitaron que los libertadores siguiesen avanzando hasta Bagdad y derrocasen al dictador iraquí. George Herbert Walker Bush, de 67 años, 41º presidente de los EE.UU. se negó a sobrepasar el mandato de la Comunidad Internacional. Detuvo las operaciones y retrocedió hasta la frontera, abandonando la zona iraquí de los pantanos a la que habían llegado las tropas americanas.

Un impetuoso hijo, George W.Bush, de 45 años entonces, se sintió frustrado por la decisión de su padre, el Presidente de los EE.UU.. No importaba que la familia hubiese tenido fructíferos negocios con el sátrapa de Bagdad, que Huseín hubiese desgastado al Irán que retuvo a 52 diplomáticos estadounidenses en su embajada de Teherán durante 444 días desde el 4 de noviembre de 1979. La prudencia del padre, antiguo director de la CIA, irritaba al hijo del presidente. Cuando este, George W.Bush, sucedió al Demócrata Bill Clinton, tras una rocambolesca elección que se resolvió en Miami con la ayuda impagable de John (JEB)Bush, su hermano y gobernador de Florida, el segundo Bush alcanzó la Casa Blanca. Habían bastado para derrotar a Al Gore, los tradicionales apoyos de las industrias armamentistas y petroleras, además de las poderosas amistades trenzadas entre Bush padre y el mundo empresarial estadounidense. Lo bueno de los Estados Unidos, como todo el mundo sabe, es que cualquiera puede acceder a la presidencia de los Estados Unidos.

Estaba el recién estrenado presidente en el Salón Oval, en enero de 2001, cuando ya tenía en mente completar lo que su padre no había terminado en 1991, una década antes. No importaban los negocios realizados con Sadam Huseín, ni las amistades peligrosas con la familia saudí, que había permitido establecer una base militar americana en Dhahrán, en el norte de Arabia, cuando la liberación de Kuwait. Aquella presencia militar de infieles en la tierra donde naciera el profeta Mahoma era, para muchos devotos islamistas, un sacrilegio. Desde que hace 50 años, en 1956, la presencia franco-británica fuese sustituida en Oriente Medio por Estados Unidos, las amistades de Washington con la región fueron siempre un ejercicio de arriesgado funambulismo.

Una adinerada familia saudí, la de Mohamed bin Laden, no solo estaba entre las más ricas del reino sino que sus hijos habían establecido excelentes relaciones en Gran Bretaña y Estados Unidos, en el mundo de los negocios y en el de las finanzas. Entre enero de 1976 y enero 1977, George H.W.Bush fue Director de la CIA y, por consiguiente tenía información privilegiada y contactos muy estrechos con servicios de inteligencia de países con intereses en Oriente Medio. La invasión soviética de Afganistán en Diciembre de 1979, un mes después de la toma de rehenes americanos en Teherán, complicaba el tablero de la región a los estrategas del Pentágono. El ateísmo comunista encontró al principio una débil oposición por parte de unos mujahidin poco numerosos y mal armados. Dentro del contexto de la guerra fría, Estados Unidos no podía dejar que la URSS –que antaño se había apoderado del Azerbaiyán iraní– prosiguiese su avance en la región. El joven Osama bin Laden se ofreció a luchar, junto con los resistentes afganos, contra el ateismo marxista. Se instaló el millonario de 22 años, con sus cuatro mujeres y 15 hijos, en Peshawar, (Provincia Frontera del Noroeste paquistaní). Acogido por Jamaat-e-Islami (Asociación Islamista), intimó así con el jeque jordano-palestino Abdullah Yusuf Azzam, un intelectual islamista.

Osama bin Laden, con su dinero, inicia en 1988 su lucha contra el ateísmo soviético mandando la considerada Brigada Internacional Árabe. Le apoyaron los Servicios Secretos de Arabia (Istajbarat), de Pakistán (ISI) y de EE.UU. (CIA). Ronald Reagan los denominaba “Freedom Fighters” (luchadores por la Libertad). Su deseo era que Irán no pudiese ocupar en Afganistán el vacío que dejase la URSS cuando llegase el momento de que esta se retirase. En 1988, Osama bin Laden funda Al Qaeda (La Base) y crea varios centros de adiestramiento de guerrilleros que hostigan a los soviéticos sin descanso. Después de aguantar 15.000 bajas y con malestar creciente entre la población de la URSS, Moscú ordena la retirada en febrero de 1989, cuando Mijail Gorbachov quiso enfrentarse a la realidad del comunismo soviético. El Presidente afgano, Mohamed Najibullah y su régimen laico y marxista, siguieron resistiendo hasta Abril de 1992.

En 1990, Salem bin Laden, hermano de Osama y encargado de los intereses financieros de la familia desde Estados Unidos, muere en un accidente de avión en Tejas. El fundador de Al Qaeda regresa a Arabia Saudí como un héroe que ha conseguido montar un ejército de unos 20.000 hombres entrenados en la lucha de guerrillas, los talibanes. Se lleva mal contra todo lo que suponga “islamismo light”. Para empezar no aprueba que la familia real saudí, guardiana de los Santos Lugares de Medina y La Meca, admita en su suelo unos ejércitos infieles, principalmente americanos, que revolucionan las costumbres austeras de un pueblo nómada y muy ligado a su religión. Por añadidura, los príncipes saudíes se pasan la vida en Beirut o El Cairo bebiendo y llevando vidas licenciosas en lugar de estar predicando con el ejemplo el wahabismo familiar y defendiéndolo de otras sectas más propicias a la interpretación modernizada del Corán y los hadices (hechos y palabras del profeta).

Retirado el apoyo americano a Osama bin Laden y su respetable ejército, el millonario saudí siguió financiando organizaciones de ayuda a los mujahidin. Tomó el relevo de Salem en la dirección de las empresas familiares y empezó a canalizar el malestar que hervía en secreto entre la población de Arabia. Los ataques a intereses americanos empezaron a prodigarse. Se produjeron atentados contra buques de guerra, contra embajadas USA, contra áreas de residencia occidentales, se establecieron lazos de cooperación con Yihad Islámica egipcia y otros grupos. La protección de EE.UU. a las dictaduras oligárquicas del mundo árabe e islamista así como el apoyo incondicional al Estado de Israel, han ayudado a reforzar lo que era un movimiento pequeño y sectario de un Islam purista, en una gran franquicia del terrorismo. Hay pruebas de que Sadam Huseín intentó capturar a Ayman al Zawahiri cuando se dijo que andaba por Irak. El brazo derecho de Osama bin Laden estaba aliado al saudí desde 1988, cuando participó en la creación de Al Qaeda y es el mentor ideológico del grupo que, por otro lado, asesinó al presidente Sadat de Egipto.

El atentado de las Torres Gemelas dejó a los EE.UU., hoy hace 5 años, en estado de choc, parecido al del ataque japonés a Pearl Harbour el 7 de diciembre de 1941. Desde un principio se supo que Al Qaeda estaba detrás del atentado y, pese a ello, la familia de Osama bin Laden fue autorizada a abandonar precipitadamente EE.UU. cuando estaba prohibido a cualquier avión despegar del territorio americano. Se declaró la guerra contra el terrorismo como si este fuese un ejército tradicional sometido a reglas militares estudiadas en West Point. Se atacó Afganistán con el fin de destruir Al Qaeda en su nido pero no se estimaron correctamente ni la orografía ni las necesidades de esa guerra y ahora los mandos reclaman más hombres para luchar contra los talibanes. Entre tanto, estancados en Irak, en una guerra imposible de ganar, 135.000 hombres dejan el frente afgano desprotegido. El Comité de Inteligencia del Congreso emite un comunicado que certifica lo que todos hemos sabido desde el principio: Sadam Huseín no tiene nada que ver con Al Qaeda. Al derrocarlo se ha dado entrada a todos los yihadistas del mundo islámico que se han confundido con quienes realmente luchan contra un ejército de ocupación de su país.

Pruebas falsas toscamente fabricadas por los servicios secretos americanos y aceptados sin discusión por Tony Blair y José María Aznar, así como unos polacos que son más pro-EE.UU. que europeístas. No existían armas de destrucción masiva, no había relaciones entre el régimen de Sadam Huseín y Al Qaeda. Se ha desestabilizado un país que, con mano de hierro, el dictador mantenía unido (kurdos, suníes, chiíes, cristianos caldeos). Alguna vez he pensado lo que hubiese sucedido si en 1945, los Aliados hubiesen invadido España para derrocar a Franco, aliado de Hitler y Mussolini. ¿Qué hubiesen hecho vascos y catalanes? En Irak, los kurdos, prácticamente, ya son independientes, en una zona petrolera importante y pegados a Turquía, un aliado de EE.UU. que tiene 16 millones de kurdos separatistas dentro de sus fronteras.

Además de todas estas torpezas, el mundo occidental ve como se destruyen un Líbano tomado como tierra de entrenamiento para una operación contra Irán, se recortan nuestras libertades, se hace angustioso viajar, se colabora ofreciendo albergar cárceles secretas para torturar y que EE.UU. siga presumiendo de que ellos no torturan. La vergüenza de Guantánamo, la desmoralización y el encanallamiento de un ejército que muchos quieren seguir viendo a través de los ojos de Hollywood pero que es juzgado por sus propios mandos y no por tribunales penales internacionales.

Hoy hace 5 años, el país que presume de ser el faro de la democracia, nos ha arrebatado nuestras creencias más profundas en la Libertad, la Democracia y lo que la Unión Europea representaba para sus habitantes, antes de contaminarse. Hay quien se preguntará si el GAL era tan condenable vistos los métodos de lucha antiterrorista que se estilan en nuestros días.

6 Septiembre 2006

Venus sustituye a Marte

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 17:05

No son pocos los que están considerando inútiles las rondas de conversaciones con dirigentes de Oriente Medio con el fin de reconducir una situación que no ha tenido salida por otros medios más destructivos. Los que todo lo traducen en términos partidistas se preguntan a qué ha ido Felipe González a Teherán para entrevistarse con el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad invitado por este último. A nadie le extraña que Jimmy Carter ande siempre de la Ceca a la Meca utilizando su influencia y experiencia de ex presidente de los Estados Unidos de América. Tampoco debiera extrañarnos que José María Aznar aprovechase sus contactos y relaciones personales para ayudar a su país. Lo que sucede es que algunas de sus actuaciones más bien están destinadas a destruir la imagen de su patria cosa que no se les ha ocurrido ni a Carter ni a Clinton.

Marte, en Oriente Medio se está apuntando un fracaso tras otro. Los pusilánimes dicen que Irak está al borde de una guerra civil. Nosotros lo estamos diciendo en este blog desde hace tiempo: Que está en plena guerra civil. Los aprendices de brujo del Pentágono y del Departamento de Estado solo han conseguido empeorar las cosas con cada gesto que han hecho para corregir el error anterior. Ehud Olmert ha toreado a Kofi Annan porque hace tiempo que los EE.UU. han devaluado un organismo que ellos mismos crearon después de la Segunda Guerra Mundial. Ha insistido el primer ministro israelí en que no retirará el bloqueo del Líbano hasta que no esté desplegada la FINUL en el sur del país de los cedros. Sin embargo, los mismos EE.UU. han tenido que aceptar que la Unión Europea mande la mitad de los hombres necesarios para neutralizar el territorio que separa la frontera de Israel del río Litani. Hablamos de una fuerza de interposición y va armada como cualquier fuerza militar. Los que actuaban sin armas en Gran Bretaña, hace tiempo, eran los “bobbies”, los policías ingleses, no su ejército. Pero el señor Rajoy insiste en que esta es una intervención como la que patrocinó Aznar en 2003 contra Irak…porque llevan armas nuestros soldados de la FINUL como las llevan en el Congo o antes en Haiti o las llevan en Afganistán.

Ehud Olmert, que se metió en una guerra destinada a servir de modelo para la que George W.Bush quiere llevar a cabo en Irán, ahora confiesa que está negociando el intercambio de presos palestinos por los tres soldados israelíes secuestrados por un grupo palestino de resistentes en Gaza y Hezbolá en el sur del Líbano. Mientras, Israel ha secuestrado a media docena de miembros del gobierno palestino de Hamás. Tanto muerto y tanta destrucción para acabar haciendo lo que se debía de haber hecho desde un principio. Los militares y civiles judíos muertos durante los 33 días de implacable destrucción del Líbano, constituyen un alegato en forma de familiares que preguntan por qué se jugó tan alegremente con sus vidas. Los reservistas israelíes han pedido una investigación seria e independiente para exigir responsabilidades políticas y militares. Marte ha sido un fiasco.

¿Qué Bush ha escarmentado? No parece que semejante cosa sea posible en una cabeza tan cuadrada como la suya y la de sus asesores. Quiere destruir el Irán chií después de que en Irak apoya el chiísmo contra al sunismo de Sadam Huseín. El partido Baaz era un partido laico aunque, en el caso de algunos países de la región, esté en manos de dictadores. A estos dictadores, que el laicismo árabe o el islamismo moderado han querido derribar para establecer estados modernos, Occidente, especialmente EE.UU. han estado apoyando con armas que compran sin mesura países que las quieren para defenderse de sus propios ciudadanos. Tanto la UE como los americanos, han pensado que con tener Israel armado hasta los dientes, manteníamos la región instalada en el statu quo. Estaban equivocados.

Israel es vulnerable y lo acaba de demostrar pese a su brutal agresión contra el Líbano, un país que mantenía relaciones amistosas tanto con EE.UU. y Gran Bretaña como con el resto de la UE, especialmente Francia, su antigua potencia protectora. La Coalición que se embarcó en Irak creyendo en las mentiras fabricadas por Estados unidos y Gran Bretaña, solo puede salir del avispero en el que se ha metido, mediante una retirada tajante –a lo Rodríguez Zapatero—o con la ayuda del chiísmo iraní. Pero Mahmud Ahmadinayad no va a aceptar suspender su programa nuclear porque se lo pidan los occidentales, ni siquiera la ONU. Algunos dicen que, teniendo el petróleo que tiene, para qué necesita la bomba atómica. Mariano Rajoy pide que se despida a Máximo Cajal por haber dicho que Irán tiene el mismo derecho que Israel, Pakistán o la India a tener armas atómicas. Y es cierto. En el caso de Irán, el arma nuclear es una garantía de que no van a ser atacados por EE.UU. y sus aliados. No es para sustituir su petróleo.

Dentro de la ristra de equivocaciones de Bush y su gobierno en materia de política exterior, está la creencia que tienen los EE.UU. de contar con la población pakistaní creyendo que el dictador general Pervez Musharraf es todo Pakistán. Por el bien de todos, espero que el país no caiga en manos de los partidarios de Al Qaeda. Está demostrado que cada vez Israel podrá infligir a sus adversarios derrotas menos definitivas, ha llegado pues la hora de negociar. Ya lo está haciendo Ehud Olmert con Hezbolá por mediación de la inútil ONU. Los dos soldados israelíes y algunos prisioneros yihadistas, serán liberados. Lo mismo seguirá con Hamás y el tercer prisionero judío. Y habremos llegado a donde estábamos antes de que empezase esta locura pero con muerte y destrucción que solo han conseguido aumentar el odio a Israel y a EE.UU. que permitió que se retrasase el alto el fuego creyendo que Israel acabaría con Hezbolá.

La Unión Europea tiene ahora la posibilidad de aportar sus propias soluciones empezando por no aislar a Irán y convertirlo en un león herido. Estados Unidos y Gran Bretaña han dejado de ser útiles como creadores de iniciativas. Nuevas Hojas de Ruta serían totalmente rechazadas por un yihadismo reforzado en su creencia de la posibilidad de una victoria sobre Israel y una bajada de humos de los Estados Unidos. Si las armas ya no valen lo que valían al día siguiente del 11-S para combatir el terrorismo, se hace evidente que solo queda el diálogo, la persuasión. Pero Ehud Olmert elije estos días para autorizar la construcción de 700 viviendas en Cisjordania, al Este de Jerusalem y a pocos kilómetros de Belén. Esto significa complicar la inevitable evacuación de colonos que, indefectiblemente tendrá que hacerse tarde o temprano si se quiere tener paz. Por fin se demuestra que la ONU y la Unión Europea son organizaciones supranacionales que los Estados Unidos deben de respetar y considerar sus iguales en lugar de creer que ambas deben olvidarse de discrepar de lo que manda Washington. El trilateralismo es más necesario que nunca para que la soberbia no se le suba a la cabeza de la que, en algunos aspectos, es superior a los demás pero que todavía no ha descubierto otra política que no sea la de las cañoneras. En 1956, hace ahora 50 años, Estados Unidos sustituyeron a Francia y a Gran Bretaña en Oriente Medio. Ahora, la Unión Europea, con Francia a la cabeza, ocupa en Oriente Medio el puesto que le corresponde en defensa de sus “intereses vitales” como importadores principales del petróleo de la región.

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