24 Septiembre 2006

La miel y el vinagre

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 17:10

Son muchas las personas que creen que el Islam son los rostros de las dos docenas de primeros planos vociferantes que observan en la pantalla de su televisor. Soy un veterano en esta profesión del fotoperiodismo y tengo muchos amigos lectores que acaban de acceder a este maravilloso oficio en brazos de la tecnología que convierte a todo el mundo en reportero o analista de Opinión. Si un fotoperiodista se encuentra ante una masa que vocifera enarbolando pancartas con virulentos mensajes y observa un grupo de personas que se manifiestan civilizadamente, es seguro que acudirá a fotografiar o filmar a los energúmenos. Es una cuestión de plástica y coreografía. En 1963, yo estaba en Nueva York cuando se organizaron, delante del Consulado General de España, sendas manifestaciones motivadas por la ejecución del comunista español Julian Grimau. Una contra Franco, al que llamaban asesino, y otra favorable al dictador acusando a la Brigada Lincoln de haber cometido genocidio en España. Ambas se movían tranquilamente por las dos aceras separadas por el tráfico y la policía. Tan pronto me acercaba yo a una de las dos manifestaciones, se alzaban más altas las pancartas y aumentaban las consignas y el volumen acústico para atraer la atención de mis cámaras fotográficas.

Los más de mil millones de musulmanes del mundo son gente tranquila a la que les duele la triste suerte de los palestinos y padecen en sus países dictaduras que apoyamos por nuestra propia conveniencia. Una minoría de musulmanes que ha crecido en los últimos 10 años, está radicalizando a sus compatriotas y orquestando irracionalmente campañas anti-Occidente –especialmente USA—a la vez que lleva a cabo una interminable lucha de guerrilla contra intereses o fuerzas militares americanas o de la OTAN. Frente a estas minoritarias pero crecientes masas de fanáticos, hay dos tipos de personas. Los pirómanos y los bomberos. Los primeros, tan fanáticos como los mal llamados “yihadistas” y los que intentan racionalizar los problemas después de analizar las causas que los producen. Yihad es esfuerzo que hace uno mismo para controlar sus instintos y alcanzar la perfección. Un “camino de santidad” en terminología católica. Si a esa palabra se le añade el adjetivo “Santa” se ha desvirtuado totalmente el sentido. Nuestra palabra “guerra” puede trocarse también según le añadamos “a la pobreza”, “Santa” o como dijo Bush tras el 11-S: “al terrorismo”.

Cuando el Papa Benedicto XVI hablaba de un texto del siglo XIV donde el Islam aparece como una religión violenta, sin mencionar a la vez la tantas veces demostrada por el cristianismo, sabía muy bien lo que hacía: Favorecer los puntos de vista de los “Integristas cristianos”, especialmente episcopalianos y los “neocons” de EE.UU..

Cuando el ex-presidente de gobierno español, José María Aznar dice que los musulmanes no le pidieron “a él” (sic) “perdón por haber conquistado España y por haber mantenido su presencia en España durante ocho siglos” se me ocurre preguntarle si él solicitó de su amigo Silvio Berlusconi que nos pidiese perdón porque los romanos invadieron y ocuparon España durante muchos siglos, y de paso a Gert Schröder por los visigodos, etc…. Y nosotros no hemos pedido perdón por la ocupación de tierras americanas y el expolio de sus riquezas. Sería tan ridículo como los anteriores perdones. Para rizar el rizo, proclamó antes la audiencia conservadora del Hudson Institute de Washington, que consideraba a los reyes Católicos unos grandes monarcas porque con ellos “concluyó la Reconquista”. En un país donde los judíos gozan de un merecido peso y posición social, la referencia a Isabel y Fernando debió de oler a cuerno quemado.

Europa, especialmente con Javier Solana, ha intentado desactivar la amenaza que representan las pésimas relaciones entre George W.Bush y el presidente Mahmud Ahmadineyad. También hemos podido observar el tono conciliador, en la Asamblea General de la ONU, del líder iraní probablemente satisfecho del reconocimiento como potencia decisiva que los europeos (entre ellos Felipe González) hacen de su país. El inquilino de la Casa Blanca venía dispuesto a presentar a los iraníes como un nuevo peligro atómico al que había que parar los pies antes de que sea tarde. Y ese enemigo potencial incluso se ha permitido defender al Papa por las controvertidas palabras de su discurso de Ratisbona. Ahmadineyad está de acuerdo en que las religiones no incitan a la violencia.

La revista TIME ha publicado recientemente un trabajo del Pentágono en el que se detalla el costo de un enfrentamiento militar con Irán, un país con 70 millones de habitantes. Yo publiqué hace algunas fechas el enorme daño que una guerra en el Golfo Pérsico acarrearía para nuestros suministros de crudo. El 40% del petróleo que Occidente consume. Y añado: el general Parvez Musharraf, lider de Pakistán (157 millones de habitantes) ha denunciado las presiones de Bush para que colaborase en una guerra extremadamente impopular entre la población pashtún del país. La firma de un acuerdo con las Tribus de la Frontera no ha gustado nada a Bush pero Musharraf tiene no puede oponerse a su población. ¿Qué pasaría en un país musulmán con la bomba atómica y misiles de largo alcance si cayese el régimen del actual presidente?

Hoy, 24 de septiembre, The Washington Post informa de que se acaba de filtrar un informe NIE (National Intelligence Estimates) de 30 páginas redactado a petición del National Intelligence Council (NIC) y con participación de 16 servicios de inteligencia estadounidenses. La conclusión es que: “La guerra de Irak se ha convertido en el principal medio de reclutamiento de violentos extremistas musulmanes, brindando motivación a una nueva generación de potenciales terroristas alrededor del mundo y cuyo numero puede estar creciendo más rapidez de la que EE.UU. y sus aliados pueden aplicar para reducir la amenaza”.La salida de Irak es, para George W.Bush, una pesadilla. Sobre el terreno sus generales le piden más hombres y en casa que concluya la aventura y regresen los soldados. Si alguien puede ayudar a EE.UU. e Israel a salir del avispero de Oriente Medio, ese es Irán que controla el chiísmo y el temible Hezbolá que opera en el Líbano y cuyo multitudinario apoyo al jeque Hasán Hasralá acaba de ser escenificado en las calles de Beirut. Los chiíes de Irak saldrán ganando sobre los suníes, mayoritarios en la región si Irán colabora en la pacificación iraquí.

Dos países hacen pinza en Afganistán: Pakistán –cuya población es pro-talibanes en el Oeste y en la zona Tribal– e Irán que tiene fronteras importantísimas con Pakistán y Afganistán por su larga frontera oriental. En esas fronteras se encuentra la guerrilla que lucha contra la OTAN.

Volviendo al informe del NIC, sus redactores “reconocen que los Estados Unidos han dañado seriamente el liderazgo de al Qaeda e interrumpido su habilidad para planificar y dirigir operaciones importantes pero han proliferado redes islámicas radicales y descentralizadas”. Y añade más lejos que “los miembros de las células solo se comunican entre ellos y derivan su inspiración, ideología y tácticas de las más de 5.000 webs de radicalismo Islámico”.

Entre tanto, George W. Bush declaraba a principios de este mes en la Asociación Americana de Oficiales Militares: “…hemos eliminado santuarios terroristas, desmontado su red financiera, dado muerte y capturados directivos importantes, roto células terroristas en America y otros países e impedido nuevos ataques antes de que se produjesen. Estamos llevando adelante la ofensiva en todos los frentes de batalla y no aceptaremos nada que no sea la victoria total.” ¿A que suena a algunos españoles hablando de ETA?

Se cazan más moscas con miel que con vinagre, me decía mi madre. Y tenía más razón que un santo, aunque algunos no lo crean.

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