28 Enero 2007

Juan Ignacio de Juana Chaos

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 18:04

Si en el momento en que un preso ha cumplido su condena, se le impide recobrar la libertad sacando a relucir una acusación de amenazas por escrito en el diario Gara, en mi opinión, se está buscando una excusa para impedir que ese individuo recobre su libertad a pesar de haber cumplido la pena que las leyes le impusieron. Que las leyes permiten interpretaciones, eso lo sabemos por experiencia hasta los más legos. Baste ver como, con dinero y buenos abogados, un delito importante puede ser rebajado hasta su mínima expresión. En Estados Unidos, la diferencia puede permitir escapar de la silla electrica.

Si 30 años de cárcel nos parecen pocos para ciertos crímenes odiosos, cambiemos la legislación pero no utilicemos vericuetos para impedir que una persona, que ha cumplido su condena, salga a la calle libre. Los artículos a que se refiere el nuevo juicio, son de 1 y 30 de diciembre de 2004. Fueron publicados en el diario GARA y llevaban por título “El Escudo” y “Galliza”. En el auto correspondiente, los jueces hablan de “amenazas veladas” y añaden de que “no contienen de forma exacta la descripción del mal al que se refieren”. Más adelante se dice que “las referencias a los 5 directores de prisiones “lo son en un tono más injurioso que amenazante, e incluso calumnioso”. No parecen apreciarse las amenazas de muerte que algunos medios han utilizado para dramatizar el caso.

En la sentencia se dice algo que debería preocuparnos a todos los defensores de la libertad de expresión: “Quien de modo consciente, aunque no pertenezca a la organización terrorista, contribuye a la consecución de sus objetivos, y no de modo ocasional o esporádico, sino continuo a través de diversos artículos periodísticos publicados en periódicos del entorno de la izquierda abertzale, aportando elementos favorecedores de aquella actividad, está realizando una actividad delictiva encuadrable en lo que cabría entender como un acto de colaboración con organización terrorista”. Podemos tranquilizarnos porque no cumplimos varias de las condiciones para que se nos acuse de “colaboración con organización terrorista”. Tampoco escribimos en periódicos “del entorno de la izquierda abertzale”.

Estamos acostumbrados a que algunas sentencias creen alarma social. Cuando hemos visto que un juez ha responsabilizado a la victima de una violación por la manera “provocativa” de vestir, media España ha pegado un salto. La otra media sigue viviendo en el medioevo. La lentitud de la justicia nos proporciona, con cierta frecuencia, casos como los de una persona rehabilitada, con trabajo estable, casada y con hijos, que ha de ingresar en prisión por un delito menor cometido hace 10 años. A muchos les choca que un hombre –por muy asesino que sea— cuando esté a punto de salir libre de la cárcel, se le saque a relucir otro supuesto delito que aún no ha sido juzgado, que está pendiente de una apelación y que, en su momento no tuvo la resonancia que se le ha dado posteriormente para justificar que se le impida salir de prisión.

La ley es independiente pero los hombres que la administran son sujetos a emociones de todo tipo. Como la ley se interpreta según quienes la han de aplicar, es obvio que tres jueces pueden decidir una cosa que 12 de los 16 jueces de la Sala de lo Penal echan abajo. Esto no es de extrañar visto el peso de los jueces conservadores que componen el pleno. Mariano Rajoy ha declarado a este propósito: “Me he llevado una de las mayores alegrías de mi vida”. Yo sentí profunda repugnancia cuando De Juana Chaos brindó con champaña para celebrar el asesinato del matrimonio Jiménez Becerril. Probablemente era uno de los días más felices del asesino.

España sigue dividida entre quienes quieren exterminar a ETA sin darse cuenta de que detrás de esta organización terrorista hay millares de familiares y amigos, muchos de los cuales, irán reponiendo las bajas que sufra la banda, y los que sostenemos que es necesario dejar una puerta abierta para que consideren deponer las armas y rehacer sus vidas. Hace poco hemos sabido que los británicos cometieron 15 “asesinatos selectivos” en el Ulster. Lo primero que he recordado es el GAL que practicaba la misma lucha sucia contra los etarras. ¿Por qué nadie en Gran Bretaña se ha escandalizado? Yo residía temporalmente en Londres cuando estaba prohibido dar la palabra a los miembros del IRA en los medios de comunicación. Tuvo que llegar un cambio de política para que les dejasen expresar sus opiniones por muy desagradables y odiosas que fuesen para las autoridades del Reino Unido. La lucha contra cualquier forma de terrorismo debe de llevarse a cabo con un cuidado exquisito en los métodos y en la forma. José María Aznar venció a Felipe González precisamente denunciando la guerra sucia.Los socialistas perdieron las elecciones por el GAL. Posteriormente, durante su segunda legislatura, Aznar estrechó sus alianzas internacionales con Bush y Blair que, cuando lo han considerado oportuno, han cometido asesinatos selectivos y torturado sin limitaciones de ningún tipo.

Cuando se dice que atenuar las condiciones penitenciarias a Juan Ignacio de Juana Chaos sentaría un precedente, no se está diciendo la verdad ya que cualquier preso no se encuentra a punto de salir libre cuando le acusan de un nuevo delito para impedir que salga después de haber cumplido el primero. No es fácil que otros presos etarras, o de cualquier otro tipo, reuniesen la serie de circunstancias que se han dado en el caso de De Juana Chaos.

El gobernante tiene obligación de prever las consecuencias de sus actos. Puede darse el caso de que se actúe dentro de la ley y que se pueda causar un daño superior al castigo que se quiere imponer a un delincuente. Con un atracador de banco que dispone de rehenes, se le habla, se negocia y se pacta una salida que preserve la vida de los secuestrados. Cerrarse en banda y no negociar con atracadores (terroristas) es poner en peligro la vida de gente inocente. Si recordamos que en tiempo de Aznar se acercó a la península al mismo De Juana Chaos, no se comprende muy bien la alegría de Rajoy al ver su dureza reconocida por una mayoría de jueces conservadores.

11 Enero 2007

T-4: Qui Prodest?

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 17:58

¿A quien beneficia el atentado de la Terminal 4 de Barajas? Evidentemente, a nadie. Todos querían y quieren la Paz, con mayúscula. Sin embargo, si partimos del principio de que la unión hace la fuerza, vemos que la desunión predomina en todas las partes. En principio hemos de admitir que hay dos bandos: el de los partidarios de la independencia o secesión de España y los que se oponen al desmembramiento de nuestro país.

En el primer bando, unos optaron por defender sus ideas pacíficamente en el Parlamento autonómico y otros con las armas en la mano. Pero hay más que esos dos segmentos en la población vasca: están los que quieren que, después de siglos desde que constituimos una nación, sigamos unidos y formando una misma España. Entre estos, los hay de derechas y de izquierdas, todos con la misma idea de España. Dentro de los que buscan mayor independencia por medios pacíficos se encuentra el Partido Nacionalista Vasco que gobierna desde la Transición. Es un partido de derechas, católico y conservador. Le disputa el poder un partido independentista, Herri Batasuna, que se considera izquierda nacionalista y que es considerado el brazo político de la organización terrorista ETA. Arnaldo Otegui aparecía hasta ahora como un interlocutor si no respetado sí considerado válido por muchos entre la banda y el gobierno español. El brutal atentado del 30 de diciembre de 2006 que ha costado la vida a dos jóvenes inmigrantes ecuatorianos, ha cambiado totalmente el panorama.

Para empezar, la condena inmediata y enérgica de Jon Imaz, presidente del PNV ha gustado a todos los del bando constitucional, aunque algunos no lo hayan remarcado. La ausencia de condena –una vez más– por parte de Arnaldo Otegui al hablar en nombre de Batasuna, ha demostrado dos cosas: que el al llamado “socialismo abertzale” no controla a ETA, la que se consideraba su brazo armado, y que transcurrirá mucho tiempo antes de que el 10 por ciento del electorado vasco que representa pueda desbancar al nacionalismo parlamentario. Dentro de ETA están divididos –como antaño los “gudaris” y los poli-milis—unos veteranos que han llegado a la conclusión de que esta batalla nunca la podrán ganar y los recién llegados, jóvenes, de músculo tenso, que añoran los tiempos en que sus padres o abuelos luchaban contra el franquismo, pasaban la muga durante la guerra mundial a judíos o pilotos ingleses abatidos sobre Francia. Al lado de todo esto hay vascos del PP o del PSOE o de Ezquer Batua Berdeak (Izquierda Unida-Los Verdes), gente que trabaja, no se mete con nadie y se dedica a vivir y dejar vivir. Todo esto representa 2.082.587 habitantes (2001), repartidos sobre 7.230 km2. Todo esto incrustado en 505.000 km2 y 44.millones de habitantes.

En el resto de España, las demás autonomías se dividen en derechas e izquierdas, tendencias que, a su vez, se encuentran en todos los partidos, incluidos los nacionalistas de Galicia, Cataluña, Andalucía, Canarias, etc…. Todo el mundo quiere la unidad para acabar con ETA y sus asesinatos selectivos o indiscriminados pero cada cual tiene su receta, igual que las alineaciones en el campo de fútbol. . En tres ocasiones se ha querido dialogar con la organización terrorista y en otras tantas, estas han acabado por romper la baraja. Todos los presidentes que intentaron ver lo que se podía hacer para acabar con la pesadilla merecían nuestro apoyo más absoluto. Los tres han fracasado. Algunos reprochan a Rodríguez Zapatero haberlo intentado sabiendo que Aznar se encontró ante una “tregua-trampa”. Pero ninguna de las tres ocasiones –Felipe González, José María Aznar o José Luis Rodríguez Zapatero—ha sido igual a las otras. Siempre había circunstancias diferentes. Por ejemplo, en este último caso, el atentado islamista de Atocha había traumatizado a la población española hasta el punto de que bastantes simpatías hacia el independentismo vasco, desaparecieron. Comparen el tono de Xavier Arzalluz antaño con el de Jon Imaz ahora. Pero esto no significa que en ETA se hayan producido los mismos cambios en todos sus miembros. Después de tres años sin matar, pese a extorsiones, robo de armas y explosivos, kale borroka y algunos encuentros con representantes del gobierno español, la gente seguía creyendo en la posibilidad de poner punto final a 47 años de lucha armada y terrorismo.

La división de los partidos democráticos es lamentable. Discutir si se participa o no en una manifestación según se ponga o no se ponga la palabra “Libertad” en el eslogan principal parece el colmo de lo absurdo. Creer que se puede contar con la lógica de ETA, que convierte en 30.000 toneladas de escombros la Terminal 4 de Barajas y a la vez anuncia que el “alto el fuego” se mantiene, es infantil. Cuando tantas comparaciones se han hecho con el proceso del Ulster, conviene subrayar que el terrible atentado de Omagh el 18 de agosto de 1998, que produjo 28 muertos, no impidió que se llegase finalmente a acuerdos. Que ETA, o un sector duro de la misma, opuesto a todo diálogo con el gobierno español, produjese un atentado como el del 30 de diciembre de 2006 en la T-4 de Barajas, no era algo imposible.

También parece increíble que el PP y la AVT de Alcaraz, anuncien que no acudirán a la manifestación organizada por la Asociación de Emigrantes ecuatorianos de España. La Conferencia Episcopal Española no se ha pronunciado cuando suele estar en primera fila a la hora de manifestarse según que partido político encabece la convocatoria.

Decretar la suspensión de la autonomía vasca porque Tony Blair haya suspendido temporalmente la del Ulster es olvidar que Gran Bretaña no tiene un sistema autonómico como España y que mandó el ejército a Irlanda del Norte mientras Franco, siendo militar, comprendió que el terrorismo no se combate con tanques, cosa que ignora Bush. Cualquier medida drástica, que sugieran quienes pierden fácilmente los nervios, solo beneficia a los etarras que, definitivamente son quienes marcan la agenda del gobierno y el parlamento españoles.

Los que piden la dimisión de Zapatero, y en su día no pidieron la de Aznar ¿son tontos útiles o inconscientes colaboradores del independentismo violento?

Post Data.

Mi ausencia del blog obedece a que mi libro Fidel Castro, publicado hace 40 años, necesita ponerse al día y cerrar con unos capítulos de prospectiva sobre el post-fidelismo. Mi editor me apremia y la salud de Castro no es muy fiable.

1 Enero 2007

¿Dónde están las concesiones?

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 17:55

Que Rajoy siga hablando de negociaciones, en vez de diálogo, parece una manipulación calculada. No solo no había negociaciones sino que por ello estaban cabreados los de ETA. Pero los habituales palmeros de Pedro Jota y la COPE nos habían dicho que la entrega de Navarra ya estaba hecha, que la autodeterminación se había aceptado por el gobierno de Zapatero y que los presos iban a salir a la calle de forma inmediata. Mientras los policías y los jueces siguen cumpliendo con su deber y se deja el acercamiento de presos a cárceles vascas para la “negociación” cuando llegue. No sé cómo se les habrá quedado la cara después de la burrada de la T-4 de Barajas.

En 1989 y 1998 nadie reclamaba luz y taquígrafos a Felipe González y a José María Aznar. ¿Por qué se ha estado acosando a José Luis Rodríguez Zapatero pinchándole, para que diese información, acusándole de haber entregado a ETA todo lo que esta quería? La realidad es que Aznar dio más pasos en 1998 acercando los presos al País Vasco desde el primer momento, reconociéndolos como “Movimiento Nacional de Liberación del País Vasco” y anunciando que “sería generoso” con la reinserción de presos. Nada de eso ha prometido José Luis Rodríguez Zapatero que se ha ceñido al mandato del Parlamento. El PP se ha querido aislar del resto del arco parlamentario aunque diga que el PSOE intenta arrinconarlo y condenarlo al ostracismo. Lo hizo hasta con el Estatuto catalán. Haciendo el juego a quienes reclaman el relato minuto a minuto de los contactos preliminares, Mariano Rajoy sale de sus encuentros en la Moncloa diciendo que el presidente “no le ha dicho nada nuevo y no le garantiza nada”. Y Acebes y Zaplana tocan a rebato y siguen machacando lo de que ha hecho concesiones secretas. La conspiración en ciertos sectores de la derecha, recuerda el “contubernio de Munich” de la dictadura.

Por un lado, el no haber aceptado la derrota en las urnas el 14 de Marzo de 2004 ha llevado al PP a la contradicción de decir a la vez que en aquellas fechas ETA estaba contra las cuerdas y, al mismo tiempo, que era la responsable del atentado del día 11-M. Menudo K.O.. Una contradicción que arrastran desde entonces en vez de proponer un proyecto electoral que les permita recuperar el poder en 2008. El intento de desgaste del gobierno actual está perjudicando a quienes quieren una derecha moderada, más centrista que la que abanderan Acebes y Zaplana. Es difícil imaginar un triunfo del PP con Mariano Rajoy si el actual líder de la oposición no suelta lastre con suficiente tiempo. De todos modos, Rodríguez Zapatero dijo que este proceso, con vistas a la paz, iba a ser largo y duro y, probablemente iba a exigir más legislaturas, incluso de otro signo político. No olvidemos que los primeros pasos con el IRA se dieron en tiempos de John Major, el líder del partido conservador. Y todavía no está funcionando el Parlamento que cerró Blair. Puede que Cameron, el nuevo líder conservador, cierre la página.

Volviendo a ETA. No hay precedentes de acuerdo en conflictos donde, antes de hablar, se exigiese la entrega de las armas. Ni con el IRA ni con los Palestinos, ni con los Tamiles ni con las FARC colombianas cuando llegue el enésimo momento. Un sector del IRA ha cometido atentados después de los acuerdos y no ha entregado todas sus armas. ETA –al igual que sucede en todos los conflictos de este tipo— está tan dividido, sobre los pasos que hay que dar, como lo están el PP y los demás partidos del Parlamento español, incluidos algunos socialistas. Lo vimos cuando los Poli-Milis decidieron abandonar la lucha. No todos fueron Mario Onaindía, Kepa Aulestia o Juan María Bandrés, en 1986. Muchos siguieron la lucha con el sector irreducible de la banda. Lo mismo debe de estar sucediendo en este momento con los etarras que quieren poner fin a la lucha. Si eso está sucediendo entre los demócratas ¿por qué pensar que no sucede lo mismo entre los etarras libres o encarcelados?

Para muchísimos franceses, Argelia era una provincia francesa. En ella había autóctonos y gentes de inmigración metropolitana de Francia y España. Los argelinos fueron considerados “terroristas” durante mucho tiempo y hasta el señor Le Pen reconoce haber torturado prisioneros cuando era paracaidista en el ejército francés. De Gaulle declaró públicamente en Argel: “Je vous ai compris!” (Os he comprendido) dirigiéndose a los “pieds noirs” que se negaban a reconocer la independencia de Argelia. Y sin que nadie se opusiese, de un plumazo, en secreto Charles De Gaulle llevó el asunto hasta las conversaciones de Evian. No estoy comparando Argelia con el País Vasco, sino explicando que los conflictos se tienen que resolver, sin poner condiciones previas por ninguna de las dos partes y sentándose a discutir, punto por punto, lo que cada cual pretende sacar de esas reuniones. Si los etarras entregan las armas ¿qué les queda para discutir? La Kale Borroka, el robo de pistolas, los intentos de extorsiones, pueden considerarse como formas de presión por la no existencia de negociaciones. Con ello desautorizan a los que sostienen que Rodríguez Zapatero se ha entregado sin condiciones a los etarras.

No cabe la menor duda de que ciertos sectores del PP solo pretenden descabalgar al gobierno socialista por el medio que sea. Los independentistas armados, ellos, están encantados de ver la desunión creada entre los dos principales partidos españoles. Ellos tendrán sus divisiones internas, entre los que quieren abandonar la lucha armada y los que la consideran un medio de vida. Por nuestro lado, también tenemos una división que no existió en las dos treguas anteriores. Incluso Otegui se permitía lanzar la insidiosa acusación de que “Zapatero no cumplía su parte del acuerdo”. No existe tal parte ni tal acuerdo pero desde luego que eso sirve para alimentar la querella insensata entre PP y PSOE.

Finalmente, la hora y el lugar elegidos por los etarras, demuestran que quería marcar brutalmente su fuerza y coaccionar a toda España pero evitando muertes. No era fácil prever que dos ecuatorianos estuviesen durmiendo dentro de sus vehículos. Un poco de sangre fría por parte de todos, nos evitará cometer errores de apreciación. Una cosa es analizar y otra servir de propagandistas de quienes buscan beneficios partidistas del atentado.

Finalmente, he recibido invitación para protestar porque la prensa extranjera diga “independentistas vascos” en vez de “etarras asesinos” o “terroristas vascos”. Adjetivar no es tarea de los periodistas extranjeros. ¿Alguien puede negar que los etarras buscan la independencia por las armas? Cada ser humano tiene más de una forma de ser descrito mediante adjetivos. Que los etarras que colocaron la bomba en Barajas son terroristas es una de ellas. Un periodista extranjero no tiene por qué enumerarlas todas. En Irak hemos comprobado el simplismo inicial de considerar que todos los que atacan a los soldados estadounidenses, o al gobierno instalado por Washington, son terroristas. Hace ya tiempo que The New York Times o The Washington Post, los denominan “insurgents”. No “terrorists”. Mientras existen discrepancias sobre el sentido de las palabras o la utilización de las mismas, no se puede ni empezar a hablar de camino de la paz.

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