11 Enero 2007

T-4: Qui Prodest?

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 17:58

¿A quien beneficia el atentado de la Terminal 4 de Barajas? Evidentemente, a nadie. Todos querían y quieren la Paz, con mayúscula. Sin embargo, si partimos del principio de que la unión hace la fuerza, vemos que la desunión predomina en todas las partes. En principio hemos de admitir que hay dos bandos: el de los partidarios de la independencia o secesión de España y los que se oponen al desmembramiento de nuestro país.

En el primer bando, unos optaron por defender sus ideas pacíficamente en el Parlamento autonómico y otros con las armas en la mano. Pero hay más que esos dos segmentos en la población vasca: están los que quieren que, después de siglos desde que constituimos una nación, sigamos unidos y formando una misma España. Entre estos, los hay de derechas y de izquierdas, todos con la misma idea de España. Dentro de los que buscan mayor independencia por medios pacíficos se encuentra el Partido Nacionalista Vasco que gobierna desde la Transición. Es un partido de derechas, católico y conservador. Le disputa el poder un partido independentista, Herri Batasuna, que se considera izquierda nacionalista y que es considerado el brazo político de la organización terrorista ETA. Arnaldo Otegui aparecía hasta ahora como un interlocutor si no respetado sí considerado válido por muchos entre la banda y el gobierno español. El brutal atentado del 30 de diciembre de 2006 que ha costado la vida a dos jóvenes inmigrantes ecuatorianos, ha cambiado totalmente el panorama.

Para empezar, la condena inmediata y enérgica de Jon Imaz, presidente del PNV ha gustado a todos los del bando constitucional, aunque algunos no lo hayan remarcado. La ausencia de condena –una vez más– por parte de Arnaldo Otegui al hablar en nombre de Batasuna, ha demostrado dos cosas: que el al llamado “socialismo abertzale” no controla a ETA, la que se consideraba su brazo armado, y que transcurrirá mucho tiempo antes de que el 10 por ciento del electorado vasco que representa pueda desbancar al nacionalismo parlamentario. Dentro de ETA están divididos –como antaño los “gudaris” y los poli-milis—unos veteranos que han llegado a la conclusión de que esta batalla nunca la podrán ganar y los recién llegados, jóvenes, de músculo tenso, que añoran los tiempos en que sus padres o abuelos luchaban contra el franquismo, pasaban la muga durante la guerra mundial a judíos o pilotos ingleses abatidos sobre Francia. Al lado de todo esto hay vascos del PP o del PSOE o de Ezquer Batua Berdeak (Izquierda Unida-Los Verdes), gente que trabaja, no se mete con nadie y se dedica a vivir y dejar vivir. Todo esto representa 2.082.587 habitantes (2001), repartidos sobre 7.230 km2. Todo esto incrustado en 505.000 km2 y 44.millones de habitantes.

En el resto de España, las demás autonomías se dividen en derechas e izquierdas, tendencias que, a su vez, se encuentran en todos los partidos, incluidos los nacionalistas de Galicia, Cataluña, Andalucía, Canarias, etc…. Todo el mundo quiere la unidad para acabar con ETA y sus asesinatos selectivos o indiscriminados pero cada cual tiene su receta, igual que las alineaciones en el campo de fútbol. . En tres ocasiones se ha querido dialogar con la organización terrorista y en otras tantas, estas han acabado por romper la baraja. Todos los presidentes que intentaron ver lo que se podía hacer para acabar con la pesadilla merecían nuestro apoyo más absoluto. Los tres han fracasado. Algunos reprochan a Rodríguez Zapatero haberlo intentado sabiendo que Aznar se encontró ante una “tregua-trampa”. Pero ninguna de las tres ocasiones –Felipe González, José María Aznar o José Luis Rodríguez Zapatero—ha sido igual a las otras. Siempre había circunstancias diferentes. Por ejemplo, en este último caso, el atentado islamista de Atocha había traumatizado a la población española hasta el punto de que bastantes simpatías hacia el independentismo vasco, desaparecieron. Comparen el tono de Xavier Arzalluz antaño con el de Jon Imaz ahora. Pero esto no significa que en ETA se hayan producido los mismos cambios en todos sus miembros. Después de tres años sin matar, pese a extorsiones, robo de armas y explosivos, kale borroka y algunos encuentros con representantes del gobierno español, la gente seguía creyendo en la posibilidad de poner punto final a 47 años de lucha armada y terrorismo.

La división de los partidos democráticos es lamentable. Discutir si se participa o no en una manifestación según se ponga o no se ponga la palabra “Libertad” en el eslogan principal parece el colmo de lo absurdo. Creer que se puede contar con la lógica de ETA, que convierte en 30.000 toneladas de escombros la Terminal 4 de Barajas y a la vez anuncia que el “alto el fuego” se mantiene, es infantil. Cuando tantas comparaciones se han hecho con el proceso del Ulster, conviene subrayar que el terrible atentado de Omagh el 18 de agosto de 1998, que produjo 28 muertos, no impidió que se llegase finalmente a acuerdos. Que ETA, o un sector duro de la misma, opuesto a todo diálogo con el gobierno español, produjese un atentado como el del 30 de diciembre de 2006 en la T-4 de Barajas, no era algo imposible.

También parece increíble que el PP y la AVT de Alcaraz, anuncien que no acudirán a la manifestación organizada por la Asociación de Emigrantes ecuatorianos de España. La Conferencia Episcopal Española no se ha pronunciado cuando suele estar en primera fila a la hora de manifestarse según que partido político encabece la convocatoria.

Decretar la suspensión de la autonomía vasca porque Tony Blair haya suspendido temporalmente la del Ulster es olvidar que Gran Bretaña no tiene un sistema autonómico como España y que mandó el ejército a Irlanda del Norte mientras Franco, siendo militar, comprendió que el terrorismo no se combate con tanques, cosa que ignora Bush. Cualquier medida drástica, que sugieran quienes pierden fácilmente los nervios, solo beneficia a los etarras que, definitivamente son quienes marcan la agenda del gobierno y el parlamento españoles.

Los que piden la dimisión de Zapatero, y en su día no pidieron la de Aznar ¿son tontos útiles o inconscientes colaboradores del independentismo violento?

Post Data.

Mi ausencia del blog obedece a que mi libro Fidel Castro, publicado hace 40 años, necesita ponerse al día y cerrar con unos capítulos de prospectiva sobre el post-fidelismo. Mi editor me apremia y la salud de Castro no es muy fiable.

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