23 Febrero 2007

Las Amapolas de Afganistán

Archivado en: Oriente Medio — Enrique Meneses @ 15:08

La razón para atacar Afganistán estaba clara: allí se encontraba Osama bin Laden y su organización terrorista Al Qaeda. El régimen de los talibanes, que tan buenas migas hicieron con los estadounidenses a la hora de expulsar a los soviéticos del país, cobijaba al hombre que había herido el corazón de Manhattan destruyendo sus Torres Gemelas.

El gobierno comunista de Kabul, gobierno laico por definición y aliado de Moscú, había pasado a manos de integristas musulmanes y toleraba campos de entrenamiento a los yihadistas de bin Laden. No se sabe qué era peor para el mundo occidental. En 1996, Mohamed Najibulá, el último dirigente comunista de Afganistán era ahorcado en Kabul sin que EE.UU. protestase por ese hecho. El laicismo de los comunistas era sustituido por la sharia talibán a los que Washington había armado y entrenado.
Los talibanes fueron “derrotados” por los americanos, cinco años más tarde, a finales del 2001. En realidad la mayoría de ellos se replegaron hacia la frontera de Pakistán, el grueso, concretamente, se instaló en lo que se llama la “Frontera del Noroeste”. Cualquiera que se haya interesado un poco por el pasado británico en la región sabrá que nunca pudieron controlar del todo las tribus de estos territorios y tampoco lo ha conseguido el gobierno militar de Parvez Musharraf. Pashtunes unos y pashtunes otros, los talibanes campan a su antojo por una región de unos 74.500 km2 poblado por 20 millones de habitantes de los que muchos no tienen más obediencia que la tribal. En lo que se refiere a la religión, Afganistán es suní en un 84% y Pakistán en un 75%. Las complicidades y los lazos familiares entre ambos lados de la frontera, en una región atravesada por el Hindu Kush, una cadena de montañas con picos de más de 7.000 metros de altitud, convierten las fuerzas de la OTAN y de la ONU en ratoncitos con los que juega el temible grupo Al Qaeda y sus socios talibanes.

De los 31.000 soldados que llegaron a Afganistán para luchar contra los talibanes, 24.000 son estadounidenses. Algo menos de la mitad de estos americanos forma parte de las fuerzas de la ISAF y el resto está dedicado a la búsqueda y captura de Osama bin Laden, el mulah Omar y las gentes de Al Qaeda, especialmente en la franja oriental del país. Del lado pakistaní, son constantes las incursiones de la OTAN en connivencia con el ejército de Islamabad.

Sin haber afianzado lo que en un primer momento se había logrado, George W.Bush se lanzó sobre Irak, un país que nada tenía que ver con Al Qaeda. Era una dictadura pero desde luego ni era la única ni la más beligerante contra el aliado israelí. De ahí que el petróleo y derrocar al “hombre que quiso asesinar a (su) papa”(Bush padre) fuese la única razón para volcarse contra una dictadura laica con la que habían hecho negocios los americanos, los ingleses, los franceses y los alemanes. Disponer de unos 180.000 hombres en Irak (434 mil km2 y 24 millones de habitantes) y solo 31.000 en Afganistán (652 mil km2 y 13,7 millones de habitantes) con una orografía endiablada, parece una insensatez en la que España hace acto de presencia en virtud de sus compromisos tanto con la OTAN como con las Naciones Unidas.
Para abarcar la magnitud de los errores cometidos por George W.Bush, Donald Rumsfeld y Dick Cheney, baste decir que Pakistán es una dictadura militar que en un país de 796 mil km2 (más de una vez y media España), tiene 149 millones de habitantes entre los más pobres de la tierra. Para colmo, disponen de la bomba atómica y de la cohetería necesaria para alcanzar puntos neurálgicos de Oriente Medio. El derrocamiento del general Musharraf y la toma del poder por unas masas con un 57% de analfabetismo, formadas en las madrasas integristas de los territorios tribales, podría suponer un desastre colosal para toda la región.

El loable deseo de convertir Afganistán en una democracia, en la que la mujer quede liberada de su secular postergación, solo se podría conseguir volcando todo el esfuerzo bélico en esa tarea en lugar de dividirlo en dos frentes y permitirse amenazar un tercero: el Irán chií. Probablemente haya más yihadistas ahora en Irak que en la zona oriental de Afganistán. Los suministros de dinero, con los cultivos de amapola, garantizan la supervivencia económica de los talibanes, de Osama bin Laden y de Al Qaeda. La producción de opio y heroína es el tradicional recurso económico de los “Señores de la Guerra”. En 2006, se han producido 600 toneladas de heroína. Y estos cultivos se sitúan en las regiones de Herat (donde se encuentran las tropas españolas) y Farah. En la región de Helmand, bajo control británico, la producción de opiáceos se ha triplicado en un año.

La decisión de Blair de retirar 1.600 soldados de la región de Basora es el inicio del abandono de Irak por parte del Reino Unido. Dinamarca ya ha anunciado la retirada de sus 460 soldados. En este mes de febrero de 2007, y sin contar estos dos países, son ya 10.474 los soldados retirados dejando en 168.755 el número de efectivos de la Coalición que queda sobre el terreno. Habría que decidir si es compatible la retirada de Gran Bretaña y Dinamarca con la petición de George W.Bush a sus compatriotas para aumentar el número de hombres en Irak. Se habla (The New York Times, 22/02/07) de movilizar 14.000 hombres de la Reserva (Guardia Nacional).

Afganistán, al igual que Irak, es un avispero en el que o se meten más tropas o se abandona el país a su suerte. Por la fuerza de las armas, Occidente debe olvidarse de democratizar países donde las estructuras tradicionales requieren cambios de mentalidad más que imposición de costumbres ajenas a su cultura. Los cambios deben de hacerse, a través de la educación, de abajo hacia arriba pero no colocando los Hamid Karzai de Afganistán o los Nuri Al Maliki de Irak al mando de esos países.

10 Febrero 2007

Aznar, ¡el último en enterarse!

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 18:14

La oportunidad de pedir perdón por haber metido a España en una guerra rechazada por el 92% del país (71% entre los votantes del PP), ha sido desperdiciada por José María Aznar. Hace dos años que el responsable de todo el drama, George W.Bush ordenó, a sus 1.200 especialistas, abandonar la búsqueda de armas de destrucción masiva (ADM).

Delante de la pantalla de Antena 3, el 13 de febrero de 2003, el entonces presidente del gobierno nos miraba directamente a los ojos para decirnos, con ese aire de superioridad que tienen quienes se consideran en posesión de la verdad: “Puede estar usted seguro y pueden estar seguras todas las personas que nos ven que les estoy diciendo la verdad. El régimen iraquí tiene armas de destrucción masiva”. Era un mes antes del ataque del 20 de marzo.

José María Aznar no tuvo mucha vista cuando, al querer sacar a España del rincón oscuro de la Historia, se unió a George W.Bush y Tony Blair, dos aparentes ganadores en la escena internacional. Nuestro presidente fue, por falta de poderío militar comparable al de sus dos amigos, el hombre que redactó la “Carta de los Ocho”. Con ella certificaba el nacimiento de la “Nueva Europa”. La componían Portugal, el Reino Unido, España, Dinamarca, la República Checa, Polonia y Hungría, los que apoyaban así a George W.Bush considerando que fuera de ese grupo de países europeos, estaba la “Vieja Europa”. Nada menos que la caduca, la que constituye el núcleo fuerte de la Unión Europea, la que nos había ayudado a desarrollarnos hasta hoy, la de sus fundadores, incluida la Italia del impresentable Berlusconi que supo nadar y guardar la ropa. Francia, Alemania, Bélgica, Holanda y Luxemburgo consideraban injustificada aquella guerra y pedían tiempo como el sueco Hans Blix y sus inspectores. Mohamed El Baradei, director de la OIEA, negaba el intento iraquí de comprar uranio a Níger y también pidió más tiempo el 7 de marzo de 2003 en el Consejo de Seguridad en el que se sentaba la ministra Ana Palacio.

El 16 de marzo de 2003, Aznar aportaba el tercer rostro al trío de las Azores. No se sabe si buscaba sacar a España de una inexistente y polvorienta modorra o hacía méritos para lograr la Medalla del Congreso de los Estados Unidos. Decir que nadie sabía que no había armas de destrucción masiva es tomar a la gente por tonta. Y lo corrobora con el tono jocoso con el que trata un asunto que ha costado 600.000 muertos iraquíes y la destrucción de un país. En primer lugar despreció los servicios de inteligencia de España, Francia, Alemania y otros países europeos con larga experiencia en Oriente Medio árabe y musulmán. La misma Italia no apareció con Berlusconi en las Azores, con lo que le gustan las fotos al “Cavallieri” . Quería estar y no estar.

Cuando Aznar nos hablaba en la televisión, estaba repitiendo como un papagayo lo que Bush le decía, apoyado en informes fabricados por unos servicios de inteligencia estadounidenses que falsificaban sistemáticamente todos los datos. Él era el “War President” y Aznar el fiel escudero que presionaba a Chile y México para que votasen en el Consejo de Seguridad lo que quería el tejano. La primera pregunta que se hacía todo el mundo era: ¿Por qué había ya un ejército de 100.000 hombres aguardando en Kuwait mucho antes de que la Comisión Blix diese su veredicto sobre la existencia o no de ADM en Irak? Cada vez que Colin Powell señalaba un lugar donde se podían encontrar depósitos de armas prohibidas o laboratorios móviles, los periodistas extranjeros sobre el terreno, corrían a verificarlo y no encontraban nada.

Jactarse de que cuando todo el mundo supo que no había tales armas, también lo supo él, es confundir a la opinión porque las hemerotecas están llenas de pruebas de que éramos muchos los que sabíamos que no había tales armas, teniendo el Reino Unido y EE.UU. una constante vigilancia del territorio iraquí al sur del paralelo 33º y al norte del 36º además de sofisticados satélites. Y si las hubiese tenido en 1991, las hubiese utilizado contra la Coalición que lo expulsó de Kuwait.

Hay que remontarse a Felipe González, diciendo que se había enterado del GAL por los periódicos, para volver a escuchar otra confesión igual de divertida: “Tengo el problema de no haber sido tan listo de saberlo antes. Nadie lo sabía”. Menos mal que 9 días después de tomar posesión del gobierno, un “bobo solemne” retiraba los 1.300 soldados españoles de Irak. Algunos siguen diciendo que fuimos allí con fines humanitarios porque enviamos un buque hospital al Golfo Pérsico. Reconozcamos que llegamos tarde porque no disponemos de los medios de llegar antes. De todos modos, fuimos los primeros en retirarnos sin pérdidas humanas pero desde entonces lo han hecho buen número de países de la Coalición y en Estados Unidos y Gran Bretaña, el porcentaje de los que reclaman la retirada de sus soldados, es ya mayoritario.

Ahora empieza el macro-juicio del 11-M. Esperemos que José María Aznar no tarde otros cuatro años para informarnos de que ETA no participó en la matanza de Atocha. Es capaz de decirnos que, hasta entonces (2008) “todo el mundo sabía que ETA había participado en el atentado”.

4 Febrero 2007

¿ETA estaba derrotada?

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 18:09

De repente, la Kale Borroka fue disminuyendo y rápidamente dejó de producirse en el País Vasco. Unos pensaron que ETA y sus cachorros estaban acabados, las medidas que se habían ido tomando para acorralar a los etarras, los habían llevado contra las cuerdas. Otros atribuyeron el nuevo silencio en el mundo del alboroto a un descanso, un deseo de reflexionar sobre la actividad que se llevaba a cabo. No matar fue, para el PP, señal de que solo faltaba darles la puntilla para que se derrumbasen. La falta de muertes ha sido, para el resto de las formaciones parlamentarias españolas, una señal –quizá un espejismo– de que ETA había decidido hablar con la boca. Hay que aprovechar para aplastarlos como cucarachas, dijeron unos. Hay que retomar los múltiples intentos que hicieron todos los gobiernos de la Democracia, para poner fin a la locura criminal, respondieron otros.

Cuando la lucha callejera se reanudó, hubo quien interesadamente dijo que los pacifistas habían dado tiempo a ETA para reorganizarse. Pero ¿había dejado de estar organizada? ¿Rearmarse? ¿Dónde y cuando había entregado las armas? Nadie había dado un respiro al otro. La policía y la Justicia seguían actuando contundentes. En tono menor, los etarras extorsionaban a los empresarios pero, ahora, presentando su petición de dinero como ayuda a la independencia de Euskal Herría. Cada cual juzgaba la situación, creada por tres años sin muertes, según sus propios deseos. Es evidente que el gobierno, y la mayoría de partidos del arco parlamentario, observaban la situación con optimismo. ¿Era posible poner fin a décadas de terrorismo y a una lista de más de 800 muertos caídos por el lado españolista de la lucha? Siempre he pensado que la Historia la hacen los optimistas. No conozco ningún caso de avance de la Humanidad llevado a cabo por pesimistas. El pesimista no toma riesgos. Se queda donde está. Pero, electoralmente, acusar a “Bambi” de ingenuidad venía que ni pintado para los “halcones” del PP. Subrayo lo de halcones porque me consta que en la derecha española hay una mayoría que quiere alcanzar la paz y no le preocupa quien la consiga. De todos modos, Rodríguez Zapatero anunció, desde un principio, que la tarea sería larga, llena de dificultades y que, quizá, no fuese el actual gobierno quien rematase la operación. Podría ser el PP cuando se produjese otra vez la alternancia. A pesar de todo, en la manifestación de hoy sábado, se gritó “¡Zapatero Dimisión!” sin saber muy bien lo que se dice. Aparecieron las consabidas banderas pre-constitucionales y hasta se tocó el himno nacional en una usurpación de símbolos que ya es habitual.

Uno de los principales errores cometidos por el ala dura del PP es confundir el sentido de las palabras. “Libertad”, “Paz” “conversaciones”, “negociaciones”, son palabras unívocas a menos de hacer un ejercicio de cinismo. En una manifestación organizada por las asociaciones de ecuatorianos y los sindicatos, el Foro de Ermua y el PP anunciaron que participarían en ella si se incluía en el lema “la defensa de la libertad”. Como los organizadores no hicieron ninguna objeción y aceptaron incluirla al día siguiente, el Foro convocaba otra manifestación junto con el PP y la AVT de Alcaraz y rechazaban asistir a la primera. Ni los sindicatos (se trataba de dos trabajadores muertos en Barajas) ni las organizaciones ecuatorianas mayoritarias en España, merecieron –después de incluir la expresión “defensa de la libertad”– que PP y Ermua les diesen la espalda. En definitiva, los ecuatorianos, principales y únicas dos victimas del atentado de la T-4, han estado ausentes (excepto una organización creada recientemente ad hoc en la Comunidad de Madrid). Afirmar que el gobierno quiere aislar al PP recuerda mucho el chiste del automovilista que iba en dirección contraria y consideraba que todos los demás conductores estaban locos.

En un comentario de televisión, un tertuliano afirmó que era inaceptable manifestarse tras el lema de “En Defensa de Nuestras Instituciones”. Según él deberían considerar las Instituciones de España suyas y no las de la Autonomía Vasca. Los presidentes de cada una de las autonomías en que se divide nuestro país, y los tribunales territoriales correspondientes, son “Instituciones del Estado Español”. Que se refiriesen a sus instituciones específicamente autonómicas o a las de todos los españoles, el valor de lo dicho es el mismo y no merece reproche. La política en una democracia, no se ejercita solo en el Parlamento (de parlar = hablar) sino que también se ejerce en conversaciones con todas las fuerzas que componen la sociedad inmediata. Herri Batasuna puede estar ilegalizada como partido, por lo que no puede presentarse a las elecciones si no acata las condiciones que se exigen a todos los partidos democráticos,. pero los 150.000 votantes de esta organización no pueden ser ignorados por el resto de los demócratas. La libertad y el derecho que asiste a cualquier persona es responsabilidad de todos los demócratas. Condenar conversaciones entre el lehendakari Ibarretxe y Arnaldo Otegui, cuando no se ha hecho al entrevistarse el portavoz de los batasunos con Patxi López, es mandar cientos de miles de personas al ostracismo en la misma tierra en que nacieron. Hablar no mata.

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