25 Marzo 2007

La responsabilidad de los grandes

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 18:24

La verdadera democracia es la que presta atención preferente a los pequeños y no la que considera que con pactar entre fuertes, entre posibles gobernantes, eso es lo que se lleva y los demás no necesitan que se les preste atención. El PP, desde que perdió las elecciones del 14 de Marzo de 2004, no se ha dado cuenta de que con los pequeños, el PSOE constituye una mayoría parlamentaria capaz de gobernar y sacar adelante leyes sociales que interesan al ciudadano normal.

A la vez que Rajoy y su guarda pretoriana gritan que el gobierno les quiere aislar, ignora a los pequeños que no aceptaron la tesis de la conspiración del 11-M y que apoyan prácticamente sin fisura la legislación que lleva el gobierno a las Cortes.

Considerar que los únicos consensos que valen son los que se celebren entre las dos fuerzas políticas capaces de gobernar se ha incrustado tanto en la militancia del PP que no les pareció normal que un Plan Ibarretxe llegase a la carrera de San Jerónimo y se permitiese al Lehendakari defenderlo delante de toda España. Querían que se negociase negociase inter pares. Luego vimos el camino que la idea del “Estado Libre Asociado” dio de sí.

Cuando José Luis Rodríguez Zapatero dice que lo que quieran los catalanes o los navarros lo decidirán catalanes y navarros, el PP deduce que ya ha aceptado las tesis de los abertzales navarros que quieren unirse a la Comunidad Vasca o los catalanes que querían un nuevo Estatut. Son incapaces de leer lo que está dicho y escrito a fuerza de no ver más que segundas y aviesas intenciones. Zapatero se negó a dejar el consenso del Estatut en manos de los dos partidos mayoritarios. Dijo a los catalanes que respetaría lo que ellos quisiesen pero como nunca dijo que era Papa Noel, dejó que las cosas siguiesen su curso. En el Parlamento español los estatutos reformados de Cataluña fueron discutidos, enmendados, pulidos, y cuando estuvieron debidamente encajados dentro de la Constitución, los catalanes pasaron por las urnas para ratificarlos. Quedo al PP la posibilidad de recurrir al Tribunal Constitucional pero en resumen, ese es el camino aceptado por todos en 1978. Y España no se ha roto, ni con Ibarretxe ni con Maragall.

La uniformidad monolítica que presenta el PP a la ciudadanía tiene un carácter puramente folclórico. Que una voz discrepe del líder y su areópago y se le fulmina. Ha bastado que Jaime Ignacio del Burgo diese su opinión sobre el error de la guerra de Irak para que inmediatamente Miguel Ángel Acebes, con sonrisa displicente, recordase que del Burgo es de la UPN (Unión del Pueblo Navarro). Si hubiesen tenido en sus filas a una Rosa Díez hace tiempo que la hubiesen expulsado por discrepar de la dirección del PP y la hubiesen sustituido en el Parlamento Europeo. Y ella no abandona el Partido Socialista porque la interesa seguir con el escaño de Estrasburgo y sus prebendas.

La decisión de romper con el Grupo Prisa es algo sin precedentes en este país desde la llegada de la democracia. Los asesores de Comunicación del PP le han hecho un flaco favor a Rajoy. Negarse a aceptar invitaciones para intervenir en los medios propiedad de Jesús de Polanco vienen a demostrar que nadie les excluía sino que la exclusión es una táctica electoral que persigue el partido conservador. Ya quisieron boicotear el cava para hacer daño en el bolsillo a la economía catalana. Ahora quieren criminalizar al ciudadano que lleve bajo el brazo El País a la vez que quieren dañar la cuenta de resultados de un señor que ha declarado que le gustaría que España tuviese un partido de derechas laicas y moderna que no se opusiese sistemáticamente a todo lo que quieren los demás españoles y que constituyen libertades.

El gobierno socialista aguanta estoicamente los embates de la COPE con virulentos ataques de Jiménez Losantos. Nadie pidió boicotear Televisión Española en los tiempos de Urdaci y Sainz de Buruaga, ni se toman medidas contra unos manifestantes domingueros cuyos gritos apelan tanto a la “rebelión cívica” sin llegar a exigir la llegada de “la autoridad militar competente”.

El PP que defendiera la dignidad humana de los etarras en tiempos de Felipe González y condenó duramente los GAL, el equivalente de los “barbouzes” que combatieron la OAS francesa, no han abierto la boca para condenar Guantánamo, las torturas de Abu Ghraib, las cárceles secretas en países torturadores, algunos en territorio de la Unión Europea. Que Reporteros Sin Fronteras tenga que emitir una condena contra un partido político que ha tenido 10 millones de votantes en algunas ocasiones, es retrotraernos a unos tiempos que creíamos idos.

Se dice que siempre estamos hablado de las Azores, que considera el PP prehistoria pero el señor Aznar, con su nuevo “look” retro, no cesa de sacarla a relucir en cualquier tribuna que se le brinde, “neocon… por supuesto”. La ley de la Igualdad de Género ha sido votada y entró en vigor en medio de la rabieta de los populares contra Polanco al que, en tiempos de Cascos ae le quiso empapelar y llevar a los tribunales si no se asociaba con la Telefónica de Vilallonga.

Cuando nos hemos enterado de que la liberación en Afganistán del periodista italiano Daniele Mastrogiacomo del diario italiano La Repubblica, nos sentimos aliviados pero a la vez comprendemos los riesgos que se abaten sobre los demás colegas que anden trabajando por la zona. Serán moneda de intercambio para los talibanes. La muerte de Miguel Ángel Blanco, hace 9 años, se produjo porque el Gobierno de Aznar no quiso aceptar ninguna condición para liberarlo. Él, que tantos presos vascos había acercado a la península e incluso al País Vasco o excarcelados antes de tiempo, cuando trataba con todo derecho de terminar con 30 años de terrorismo . Crítico con los métodos de Felipe González y defendió los estrictos eliminando la posibilidad de ser ductil y salvar la vida de Miguel Ángel Blanco.

Si el boicot a Prisa va a tener el mismo éxito que el ostracismo al cava catalán, mejor que se dediquen a sacar símbolos nacionales que usurpan de la manera más descarada. El boicot que sufrió Franco tras el acuerdo de Postdam en 1945, el que se instauró contra Cuba en 1962, o el que se pretende contra Irán, no han servido de nada. No modificaron la vida de los ciudadanos ni la caída de los tiranos.

Se dice que José María Aznar está preparando la llegada a España del coloso News Corporation de Rupert Murdoch, el conservador por antonomasia. ¿Será el boicot a los productos del Grupo Prisa una forma de allanar el terreno para el desembarco del Conservadurismo más rancio, integrista y ortodoxo que circula actualmente por el mundo? Todo parece que así es. Esto será malo pero lo bueno es que el PP está preparando con ello el triunfo del PSOE en las elecciones de 2008 y quizá las de 2012..

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