5 Abril 2007

Negociar o no negociar

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 18:25

Durante los años de existencia de este blog, siempre he defendido el hablar como una de las formas más avanzadas y civilizadas de solucionar conflictos. Con frecuencia, me han atacado quienes prefieren resolverlos a bombazo limpio. Aplastar al enemigo es considerado la cima del arte de gobernar. Que Miguel Ángel Moratinos acuda a Cuba, en momentos en que el cambio, en uno u otro sentido, se ha de producir, es visto por los de siempre, como uno más de los errores del actual gobierno.

Cuando algunos nos reprochan no denunciar unas dictaduras por ser de izquierdas, cabe preguntarles si ellos no defienden otras por el hecho de que sean de derechas. En algunos casos, consideramos que la fuerza –como sucedió con el nazismo—se hace necesaria pero que en la mayoría de las ocasiones, el diálogo y la negociación han evitado dolorosos derramamientos de sangre. Se acusa al gobierno de Rodríguez Zapatero de mantener contactos con la dictadura de Castro mientras hay presos políticos en las cárceles cubanas. Pero no se dice nada de las conversaciones de María Teresa Fernández de la Vega, Vice-presidenta del gobierno con las autoridades chinas, país donde los derechos humanos no son homologables con los de la Unión Europea. El PP abandera la “santa intransigencia” contra toda conversación o negociación Gobierno-ETA. No se trata de volver a recordar los encuentros anteriores de otros presidentes de gobierno españoles que han tratado lo mismo para poner fin a cuarenta años de enfrentamiento entre el mundo del independentismo radical y el Estado español. Baste con ilustrar a los más jóvenes sobre el capote que Aznar le echó al ex-dictador Augusto Pinochet cuando Baltasar Garzón lo tenía contra las cuerdas en Londres o el encuentro entre el líder del PP, y entonces presidente del gobierno español, con Muammar al Gaddafi con regalo incluido, de un pura sangre, por parte del dictador Libio.

Conozco desde hace medio siglo la zona de Chott-al Arab, donde se produce la desembocadura del Tigris y el Eufrates. En Abadán se encuentra la refinería más importante de Irán, donde realicé varios reportajes, y me alojé en Jorramshar, situada en el mismo Chott-al Arab. Lo he cruzado para entrar en Irak durante la revolución de Karim Kassem que costó la vida al rey Faisal II en julio de 1958. Acabé en una celda de la policía iraquí de Basora que no reconocía mi visado extendido por su consul en Jorramshar, sospechoso de simpatías monárquicas. Es una zona con problemas de delimitación de frontera porque esta “se sitúa” en el centro del curso fluvial y se producen cambios por desplazamiento de tierras de uno a otro país en las curvas del río.

El GPS es un instrumento útil pero todo depende de cuando se cometió la infracción de los marinos británicos y no del momento en que se produce su arresto. Nadie ignora la delicada situación de la zona que, desde 1975, en tiempos del Shá, ha sido motivo de constantes enfrentamientos pese a los tratados. Uno de esos incidentes se produjo en 1980. Condujo a la guerra y a un millón de muertos. Solo terminó en 1988. En aquellos años, Estados Unidos apoyaron a Sadam Huseín porque el régimen de los ayatolás había humillado a Washington con el episodio de los rehenes de Teherán y el fracaso de la expedición americana helitransportada al centro de Irán.

Gran Bretaña no ignora la delicada situación de la zona. La refinería de Abadán fué británica hasta su nacionalización. Bush y Blair tienen ganas de derribar un régimen que alienta movimientos anti-israelíes como Yihad Islámica y se esfuerza por tener una política nuclear contraria a la que Occidente desea. Ir a provocar un “casus belli” mandando 15 marineros a patrullar en semejante avispero no parece ser lo más adecuado vista la tensión existente entre los dos países.

Mahmud Ahmadineyad, el presidente iraní, con un gran golpe de efecto, ha liberado a los prisioneros como “obsequio al pueblo británico”. Tony Blair se considera satisfecho por la solución del problema pero lo que todo el mundo sabe es que, detrás de esta excelente campaña publicitaria del régimen iraní, se encuentra una discreta negociación para liberar al diplomático iraní Yalal Sharafi secuestrado en Bagdad hace dos meses y liberado el martes. También, por parte americana, se ha autorizado el acceso consular a los cinco iraníes detenidos en Erbil el 11 de enero pasado. Nadie en Gran Bretaña se ha lanzado a la yugular de Tony Blair por negociar con un país considerado terrorista. El líder laborista se ha tragado su orgullo y ha declarado que no se repetiría un incidente similar.

Una vez expliqué en este blog que todos los secuestros, con posterior liberación de rehenes, concluyen con negociaciones. El periodista italiano Daniele Mastrogiacomo ha sido liberado en Afganistán mediante la liberación de cinco talibanes presos del gobierno de Hamid Karzai. Negociación. El Ministerio de Asuntos Exteriores italianos, en un comunicado tras la liberación del periodista de Repubblica, declaró que “se habían cumplido todas las condiciones pactadas con los secuestradores”. Fuera de nuestras fronteras, nadie se asusta por hablar, discutir y negociar. Tony Blair ha negado que se hubiesen celebrado negociaciones pero nadie le cree y todos comprenden que mienta en este asunto. Sólo en nuestra inexperta democracia española somos más puristas que nadie. Los mismos que criticaban el GAL son los que piden la exterminación incondicional de ETA. Además, coinciden con el fundamentalismo cristiano tan de moda. ¿Son posibles más contradicciones?

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