23 Abril 2007

El Dilema Francés: Royal o Sarkozy

Archivado en: General — Enrique Meneses @ 22:46

Lo más destacable de la primera vuelta de las presidenciales francesas ha sido la altísima participación del electorado: 85%. En segundo lugar, la caída espectacular de Le Pen, un hombre de 79 años, dieciséis meses mayor que yo. Una edad inadecuada para tomar las riendas de una gran nación como Francia. Contrariamente a lo que piensa la mayoría de la gente, francesa y europea, la incontinencia en la crítica de los inmigrantes le ha hecho perder mucho apoyo. Baste pensar que en la anterior elección pasó a la segunda vuelta con un 16,9% y que Chirac, una derecha civilizada, necesitó del apoyo de la izquierda para impedir, con un 82,2%, que el ultraderechista ganase.

Otro punto destacable, en estas elecciones, es el cambio generacional de los otros tres candidatos. Nicolas Sarkozy (UMP), 52 años, Ségolène Royal (PS) 54 y François Bayrou (UDF) 56. Sarkozy representa una derecha más cercana a Bush y Blair que a Jacques Chirac con el que las relaciones han sido más bien tensas últimamente. Su trayectoria, desde la rebelión de los suburbios hasta hoy, ha sido en la línea dura de considerar “chusma” a los jóvenes de segunda y tercera generación de inmigrantes con el fin de “robarle” a Le Pen parte de un electorado entonces valorado en el 15% del censo. Su investigación sobre su colega de Villepin, como ministro del Interior, ha sido considerada como despreciable.

Ahora necesitará templar gaitas si quiere llevarse parte de los votantes del centrista Bayrou. En realidad, los dos, Sarkozy y Royal van a querer pescar en el caladero de la Unión Democrática Francesa. Pero su líder no piensa pronunciarse antes del miércoles sobre el apoyo de su partido a uno u otra. Le Pen lo hará el 1 de Mayo, fiesta de Jeanne d´Arc, la heroína francesa por antonomasia, una Agustina de Aragón que luchó contra el invasor inglés.
Los “gurús” del socialismo, no han apoyado a Ségolène Royal con mucho entusiasmo. Eso ha favorecido a la candidata. El socialismo francés no ha conseguido convertirse a la social-democracia como en el resto de Europa. Es un socialismo de lucha de clases, anclado en la primera mitad del siglo XX. Francia es excesivamente conservadora y ello ha sido un lastre para competir en el mundo de nuestros días. La globalización y las deslocalizaciones asustan a los franceses que han llegado a tener alma de funcionarios ansiosos por preservar sus puestos de trabajo vitalicios y actúan con un corporativismo que impide muchas reformas necesarias.

El corporativismo no solo se manifiesta a niveles de la masa laboral sino de las elites gobernantes. Los “enarcas” – salidos de la Escuela Nacional de Administración, donde se forman los cuadros públicos y privados—que sean de derechas, como Chirac, o de izquierdas, como Michel Rocard, actúan como una mafia, una masonería de la excelencia. Ségolène Royal también es una “enarca” pero trae aire fresco al panorama político galo. Nada parecido tenemos en España como no sean, a nivel endogamia, los compañeros de colegios y universidades de elite o del lugar de nacimiento.

El peso del Estado francés, en los sectores más estratégicos, es muy superior al de los países de su entorno, incluida España. Electricité de France (EDF) no tiene nada que ver con nuestro sector eléctrico, lo mismo que los ferrocarriles (SNCF), Air France, France Telecom, Correos, Gaz de France, etc.. En lo económico, España es más liberal que Francia y nuestros sindicatos comprendieron mejor los ajustes que se requerían para llevarnos a ser la octava potencia mundial. Los cambios estructurales, la descentralización del territorio, rebajar el peso de una Historia que muchos franceses, de reciente cuño, no pueden comprender. Una de las frases célebres con las que empezaba el libro de Historia escolar, decía: “Nos ancêtres les gaulois….” (Nuestros antepasados los galos…). Hacerle recitar eso a un camerunés, francés de segunda generación, suena extraño. No se identifican con unos valores republicanos que hacían la cohesión francesa en mis tiempos de colegial parisino.

El miedo es un arma moderna de la derecha clásica y, en Estados Unidos, ha dado el poder a una extrema derecha que decide combatir el Mal con acciones preventivas y con celo misionero. Decir que la matanza de Centreville (Virginia) no se hubiese producido si los demás estudiantes hubiesen estado armados, indica hasta qué punto el miedo ha penetrado en una sociedad que necesita estar armada desde niños y que ataca un país por si acaso este se convierte en una amenaza para EE.UU. Preguntado por un periodista que a quien iría a visitar en primer lugar si gana las elecciones, a Bush o a Putin, el candidato dijo sin dudarlo a Bush cuando, normalmente, las relaciones entre Francia y Alemania son la espina dorsal de la Unión Europea.

“Quiero decir a todos los franceses que tienen miedo, que tienen miedo del futuro, que yo les voy a proteger contra la violencia, contra la delincuencia, contra la competencia desleal, contra la degradación de las condiciones de trabajo”.

Preconiza “un sueño francés” a imagen del “sueño americano”. El modelo “neocons” le atrae mucho y la Unión Europea le importa menos que a los anteriores presidentes, cualquiera que fuese su color. Su rechazo a la Constitución (que quiere reducir a un mero Tratado, como preconiza Tony Blair) y su negativa a que Turquía entre en la UE (Royal ha declarado que ésta puede adherirse si “hace sus deberes”), traen a su memoria genética una Hungría bajo la ocupación turca.

La semana de 35 hora y los privilegios adquiridos por sectores de trabajadores en empresas administradas por el Estado, como el ferroviario (SNCF), correos (PTT), gas (Gaz de France), France Telecom, electricidad (EDF), son lastres por abajo al igual que lo es la endogamia enarca por arriba. Francia necesita rejuvenecer y ponerse al día. La búsqueda de votos en el caladero de François Bayrou obligará a ambos contendientes a acercarse más al Centro en sus acuerdos con el árbitro de la segunda ronda. De todos modos, tiene ventaja Nicolas Sarkozy porque Ségolène Royal necesitaría arrancar un 70% de los partidarios de François Bayrou.

En España, un François Bayrou –líder centrado de un partido de derechas que fundara Giscard d´Estaing—tendría a Ruiz Gallardón como referente por su posición en el arco político.

1 comentario »

  1. Que bueno encontrar a Enrique Meneses fuera de la jungla de periodista digital. Le ha quedado muy bonito este blog.

    Comentario por lucas p — 26 Abril 2007 @ 14:42

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