España, Europa, el Mundo
Últimamente estamos asistiendo a un cambio generacional en nuestro continente. Cada uno de los países que conforman la Unión Europea, está trayendo a la escena política, líderes más jóvenes. Como siempre ha sucedido, nunca coinciden todos, del mismo color político, al mismo tiempo. Eso es un factor de equilibrio en el avance europeo hacia una mayor integración. En unas etapas de esa construcción, ha prevalecido lo social y en otras lo económico según hubiese mayoría de países con gobierno de izquierda o de derechas.
Las enseñanzas que el medio siglo de Unión Europea nos han aportado son que rara vez se desmantela lo que ya se consiguió, aunque lo fuese con gobiernos de uno u otro color. Tony Blair, que desaparece ahora de la escena política de su país y del resto del mundo, trajo de su mano la “Tercera Vía”. Si se resume su impacto en la vida del Reino Unido, habrán que reconocerse los importantes avances obtenidos en el crecimiento sostenido. Rompió con el thatcherismo, que favorecía un desarrollo salvaje y dejaba deteriorarse el sector público, hasta entonces modélico para muchos países. Ha conseguido un desarrollo espectacular del que no es ajeno Gordon Brown, su ministro de economía. El sector público está corrigiendo sus defectos y alcanzará los niveles de sus mejores tiempos pero, a la vez, la política económica va viento en popa. De no ser por el desastre de la guerra de Irak, Blair hubiese pasado a la Historia de su país como uno de sus mejores primeros ministros. En una década, Tony Blair y el laborismo reformado, han demostrado que no es necesario una Dama de Hierro para que un país prospere.
La necesidad de que “la tarta crezca”, para su mejor reparto, no siempre se cumple. Blair ha favorecido el aumento de la riqueza nacional pero hay más super-millonarios que en tiempos de Margaret Thatcher. Al mismo tiempo, los trabajadores han conseguido el salario mínimo obligatorio y la aceptación de la Carta Social Europea (CSE). La renta per cápita de los británicos, en esta década, ha superado la alemana y la francesa. Los salarios semanales han aumentado, según The Guardian, de 525 a 717 euros (de 1950 mensuales a 2.663 con 14 pagas).
David Cameron, de 41 años, es el líder de los Conservadores desde hace 17 meses, tiene ideas muy parecidas a las que traía Tony Blair en 1997, cuando alcanzó el 10 de Downing Street. El panorama generacional de los líderes de la UE occidental es el siguiente: Gordon Brown, 46 años y David Cameron, 41 en Gran Bretaña. Nicolas Sarkozy, 52 y Ségolène Royal, 54; Ángela Merkel, 53; José Luis Rodríguez Zapatero, 47 y Mariano Rajoy, 52. El portugués José Sócrates, 50 y el más veterano, el italiano Romano Prodi, 66. Los socialistas, excepto en Francia, han abandonado el dogmatismo tradicional para convertirse en socialdemócratas. El marxismo y la lucha de clases se ha quedado reducido a partidos minoritarios y hasta testimoniales. Tony Blair se retira del gobierno británico con 54 años. La edad en que otros empiezan su carrera política. La guerra de Irak le ha pasado factura pero la economía y la paz en el Ulster han equilibrado la balanza.
Europa no es un territorio ni una lengua ni una población indoeuropea, ni una bandera o un himno. Es una manera de enfocar los retos del Tiempo en la organización social y una moral laica que permite cualquier forma de pensar o de asociarse siempre que no incite a la destrucción de otros grupos. La mejor forma de manejar la globalización es la de hacerla suya e impregnarla de sus valores. Quienes pretenden combatir esa globalización con demostraciones de fuerza callejera no se dan cuenta que ceden el terreno a la parte más inhumana: la de las altas finanzas, la del crimen organizado y la de la destrucción acelerada de los recursos del planeta. El modelo europeo de organización política y económica es exportable pese a lo que digan algunos. Incluso, en casos como MERCOSUR, la lengua y la idiosincrasia permiten en teoría una mayor cohesión. Las nuevas tecnologías favorecen la realización de las utopías más audaces. El islamismo radical utiliza hoy Internet con más eficacia que sus adversarios desarrollados. Hay que invertir esa situación.
En la Unión Europea, dos tendencias se enfrentan: los que desean un mero mercado común y los que desean unos Estados Unidos de Europa. El Oeste fundador tropieza con unos europeos del Este recién llegados y que consideran EE.UU. como los únicos garantes de su seguridad frente a una Rusia que no acaba de dar confianza a quienes, durante 40 duros años, fueron reprimidos por la URSS y el Pacto de Varsovia. Urgentemente necesita la UE una Constitución que permita avanzar en su gobernanza mediante mayorías y abandonar las unanimidades que solo funcionaron hasta los 15 pero muestra graves inconvenientes con 27. Polonia, Chequia y algún país báltico, ya han empezado a dar quebraderos de cabeza a Bruselas.
Los Estados Unidos han disfrutado de un período de hegemonía insostenible por mucho tiempo con el acceso de nuevas potencias como China, la India, Rusia y algún día, Indonesia o Pakistán. Es inevitable pensar en multipluralidad y no aferrarse a unos Estados Unidos faro de la Humanidad. El Trasatlantismo debe de ser cosa de dos fuerzas similares que juntas representan una garantía en el ámbito mundial pero que tampoco ella, como ahora los EE.UU. solos, se crea única. Solo los valores morales laicos de la UE son capaces de frenar las luchas de religión que se producen fuera de nuestra área de influencia. De ahí que Nicolas Sarkozy y otros que piensan como él, tendrán que revisar sus opiniones sobre la entrada de Turquía en la UE. No es posible que los franceses de origen armenio puedan orientar la política exterior de Bruselas. Repito lo que muchas veces he dicho: Prefiero que las fronteras de Europa lleguen a Irán y Siria que no que el islamismo radical llegue a las de Grecia y Bulgaria. La sociedad turca está dando una lección de europeísmo laico que ya quisiéramos tener en muchos países de la actual Unión Europea. Sarkozy, rechaza rotundamente la entrada de Turquía en Europa pero propone un Mercado Común Mediterráneo para alejar a la vez, el terrorismo yihadista y la inmigración masiva procedente de África. Una idea que le inspiró Rodríguez Zapatero y que tiene en Barcelona su primer punto de encuentro.
Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia y España, tienen suficiente peso para llevar la nave de los 27 a buen puerto, con políticas liberales en lo económico y soportables pero profundas en lo social. En esos cinco países, quizá sea España la que ha percibido mejor el rumbo y de ahí que vaya a crecer este año un 4%, más del doble de Francia.





Agudísima su reflexión sobre las fronteras. Si vuelvo a escribir sobre Turquía, como hice ayer en mi blog, prometo copiarle la imagen
Aprovecho para darle las gracias y felicitarle, al mismo tiempo, por su nuevo blog.
Una abrazo.
Comentario por Francisco Polo — 15 Mayo 2007 @ 15:40