Verdades escamoteadas
Mientras unos claman contra el PSOE por haberse entrevistado 25 veces con Herri Batasuna desde antes de que empezara la tregua, otros patrocinan un concierto de la encausada Isabel Pantoja para festejar San Isidro con cargo al erario de los madrileños. Los primeros claman contra cualquier contacto que sirva de preludio a una negociación (¿o no era negociación lo que hicieron John Major y Tony Blair con católicos del IRA y militantes Unionistas?). Los segundos no dan su brazo a torcer: cualquier candidato del PP acusado de corrupción, se puede presentar a las elecciones hasta que el Supremo, en última instancia, lo declare culpable. El resultado es que todos los golfos o sinvergüenzas, sean del color que sean, pueden seguir siendo alcaldes o concejales “presuntos” corruptos durante los años por los atascos que seguirá teniendo la Justicia antes de llegar a su expediente. Éste puede colocarse siempre debajo de la pila hasta la jubilación del “imputado bajo fianza”.
La financiación de las administraciones locales, no ha sido debidamente delimitada por los gobiernos centrales de uno y otro color. Están pendientes de que las autonomías se desprendan de parte del presupuesto que reciben de Madrid. A nivel Cataluña, Andalucía, Castilla y León o Galicia, por solo citar algunas, no son pocos los municipios que reclaman su parte de la tarta. Un 50, 25 y 25 o un 40, 30 y 30, lo que sea. La regulación de esos ingresos procedentes de la autonomía correspondiente, debería estar estatutariamente establecida para el nivel más cercano al ciudadano. El no haberlo hecho, favorece la picaresca y obliga a cada cual a buscarse los garbanzos. La recalificación de terrenos es uno de los remedios que les queda a los alcaldes y , además, es el que permite más malabarismos con los aspirantes a contratas locales. De ahí a la corrupción solo hay un paso. Los municipales hacen obra que inaugurar, dan trabajo a sus ciudadanos y cosechan votos aunque sea domiciliando a 11 personas en una cas deshabitada y en ruinas. En este país, cuando se habla de que los alcaldes quieren construir y construir en terrenos que declaran edificables, hay que recordar que es mucha mano de obra la que se beneficia de las migajas del tercer subcontrato. La subcontratación permite la multiplicación de los peces y los panes con esa diferencia de que hay quien se come las raspas y da las gracias con su voto. Si, en tiempos de Gil, preguntabas a un marbellí de condición modesta, que qué tal lo hacía como alcalde el histriónico presidente del Atlético de Madrid, todos te contestaban que maravillosamente. El albañil, el carnicero, la sirvienta, el taxista, el de los periódicos, todo ese mundo recibía las últimas ondas de la pedrada en medio del estanque. No era mucho pero algo recibían. Los partidos políticos se financian hasta hoy con donaciones anónimas, unos más que otros, en función del poder que pueden desplegar si alcanzan la Moncloa. El voto de Izquierda Unida –incluso para el ciudadano de menores recursos— tiene menos valor que el del PESOE y este algo menos que el del PP. Basta ver las donaciones anónimas que han recibido cada uno en los últimos años para saber mucho sobre el retrato socio-económico de los donantes. Otra forma de financiarse son las comisiones de obras que pasan directamente a los partidos. Hay Filesas en todas las formaciones políticas.
La lucha subterránea escamotea las derivaciones de la sanidad y la educación hacia el sector privado. Hospitales “para todos y gratuitos” pero dirigidos por empresas privadas especializadas… y amigas. No lo hacen gratuitamente claro, detraen los fondos necesarios de los impuestos, la administración correspondiente desvía los fondos necesarios disfrazados de subvención. En los colegios concertados, se rechazan, mediante criterios espurios finales, cara a cara con los inmigrantes o alumnos de clase media-baja. Pero no se habla de eso sino de Iñaki De Juana Chaos y su novia paseando por la calle, de cuantas veces han hablado los del PSE y Herri Batasuna, del número de estaciones y kilómetros de metro inaugurados en la legislatura o de que la Fórmula 1 vendrá a Valencia si sale Francisco Camps reelegido presidente de su comunidad. ¿Para qué hablar de parques más o menos míticos como sistema de enriquecer a todo el mundo? Y mientras, las verdaderas verdades… “escamoteadas”.





Lúcido, como siempre. He visto que el vertedero de PD está un poco más aseado, aun así, prefiero comentar aquí.
Salud.
Comment por Fétido — 22 Mayo 2007 @ 22:18