¿Partido bisagra o PP bis?
La iniciativa de Rosa Díez, Fernando Sabater y otros de crear un partido a similitud de Ciutadans de Catalunya, parece, por la buena acogida que ha recibido de Eduardo Zaplana, agua bendita para el PP. Dividir al socialismo español es una forma de asegurarse la victoria en las próximas elecciones autonómicas y municipales. El centro no existe en ningún país democrático y menos aún en los que no lo son. Suelen tener carácter reformista y todos recordamos la experiencia de Mikel Roca Junyent, Joaquín Garrigues y, mucho antes, Ignacio Camuñas y Gabriel Elgorriaga padre. El centro es un importante porcentaje de la población que acepta cosas de la derecha y cosas de la izquierda. Votan a unos u otros según las circunstancias, contrariamente a los irreductibles de los dos grandes partidos antagónicos. Es un híbrido del que participa mucha gente. La lucha electoral consiste en que PP y PSOE se lleven a su huerto particular al mayor número posible de “centristas”.
Ciutadans obtuvo tres escaños en el Parlamento Catalán pero ya están a la greña. Albert Rivera, el presidente, y Antonio Robles, secretario general, se disputan la dirección del partido. El destino de la nueva, y parecida formación nacida en el País Vasco, pronto se estará disputando el rumbo del conjunto. Quienes crean que hacen un favor al país afiliándose al llamado centrismo, se equivocan y, en realidad, están votando a un partido nacional asentado en detrimento de otro igualmente nacional y asentado.
Un programa cuya línea única y exclusiva es responder al dilema “acabar con ETA por el diálogo o la derrota sin paliativos”, no tiene ningún futuro. Quien vote ahora por él que recuerde que está votando por la sanidad y la educación privadas, por considerar que toda España es urbanizable y por imitar a los “neocons” estadounidenses. Que luego no se queje si gana.





Efectivamente, poco recorrido tendrán con esos mimbres.
Los altavoces mediáticos del PP dejarán de hacerles el juego porque supondrán -por más que se definan como “centro-izquierda”- una pequeña sangría de votos para la derecha (un poco como Ciutadans: “en Catalunya lo que queráis pero a Madrid no vengáis a tocar las harbaidas”) que, en lugares en los que son casi extraparlamentarios como Euskadi, no sé si podrán soportar.
Así que no le arriendo las ganancias, ni a este desconocido Savater, ni a esta impresentable (para mí, por no haber renunciado a su carnet ni acta de eurodiputada) señora Díez.
Comentario por Fétido — 24 Mayo 2007 @ 11:34