25 Junio 2007

Paliativo no es eutanasia

Archivado en: Servicios Públicos — Enrique Meneses @ 12:31

Mi mujer murió en 1977 de metástasis tras 36 meses de aguantar esperanzados los cuatro ataques del cáncer, tres de los cuales fueron operados por unos cirujanos españoles que dejaron maravillados a sus colegas estadounidenses del Mount Sinai. Me confesaron que los litigios a los que eran sometidos por organizaciones de pacientes y ambiciosos abogados, les obligaban a practicar una cirurgía violenta, de “carniceros”. Cortar más allá de lo necesario era una forma de defenderse de costosos pleitos. Al mismo tiempo, los seguros que esos médicos tienen que suscribir repercuten en el costo de la medicina estadounidense que, recordemos, es privada.

La lucha contra la metástasis fue inútil. El último tumor era cerebral y requería destruir la mitad del rostro de mi mujer. Opté por dejarla morir tranquilamente en su casa. No quería que la agobiasen con preparaciones religiosas al supuesto más allá. Entonces me topé con los médicos que sólo me autorizaban una inyección de morfina diaria. Acepté. El practicante me anunció que solo podía poner a Bárbara, una de esas inyecciones diaria. Todo estaba orientado por ideas religiosas que me eran insoportables. Recurrí a varios médicos amigos, algunos de los cuales tenían un concepto de la caridad más desarrollado que el del Opus Dei que más trató a mi mujer. Al practicante le agradecí sus servicios anunciándole que yo mismo me encargaba de inyectarla en el momento del día que lo requiriese. Me privé de esa última charla que todos queremos tener con un ser querido pero creo que de aquel modo sufrió lo mínimo. Dos cosas hice en aquel último mes: mandar mi hija de vacaciones con unos amigos y sedar a mi mujer cada vez que se quejaba del dolor. Murió al principio de agosto de 1977. Quise que mi hija de 9 años entonces, no la viese desfigurada, que guardase una bella imagen de su madre. Todavía me queda por casa, alguna ampolla de morfina. Pero no sufrió que era mi preocupación.

Hace 28 meses, en el Hospital Severo Ochoa de Leganés, el Consejero de Sanidad y Consumo, Manuel Lamela, tomó en consideración unas denuncias anónimas donde se acusaba a los Servicios de Urgencia del doctor Luis Montes, de “400 homicidios” con enfermos terminales. Después de numerosos juicios y estudios de expertos, las 400 sedaciones presentadas por la acusación como “eutanasias”, solo 15 casos son mencionados en el sobreseimiento. “Se ha practicado mal la Medicina, pero no consta que las muertes sean consecuencias de ello”, dice el juez, que no ha encontrado elementos suficientes para determinar si los fallecimientos se debieron “a la sedación indebida o a su enfermedad inicial”.

Detrás de tan sórdido asunto hay dos razones, una de orígen religioso subconsciente, porque “hemos venido a sufrir a este valle de lágrimas” y otra ideológica: la empresa privada es más eficiente y rigurosa en sus actuaciones. Soy un producto de la excelente escuela pública francesa y sólo tengo elogios al hablar de nuestro Servicio Público Sanitario. Al doctor Luis Montes y a sus 15 compañeros, la ciudadanía les debe un homenaje de desagravio. Habilmente, Esperanza Aguirre ha cambiado a Manuel Lamela de la Consejería de Sanidad para ubicarlo en la de Transportes. Los juicios contra este político deben proseguir hasta que justicia con el doctor Montes sea hecha. Entre tanto, en los transportes….¡Agárrense que vienen curvas!

¿Qué han obtenido las asociaciones de defensa del paciente orientadas a la derecha? Que los médicos encargados de casos terminales limiten al máximo los cuidados paliativos de nuestros enfermos. Ninguno va a querer que le caiga encima un proceso como el que han soportado Luis Montes y sus compañeros. No juguemos con la ética profesional de los médicos. Es un boomerang.

13 comentarios »

  1. Hola, Enrique. No puedo evitar emocionarme al leer lo que escribes. Mañana tengo que madrugar, pero no me puedo aguantar hasta mañana. Te explico por qué me emociona. Por un lado, tu experiencia personal, obviamente; y no necesita más explicaciones. Y por otro, porque me enciende enormemente cómo cuestiones fundamentales en la vida de las personas, que son universales y no entienden de ideologías ni de creencias, según muchas personas tienen que pasar por ese rasero, por ese filtro, o como se pueda decir. Yo me he criado en una familia de derechas, con miembros pertenecientes al opus dei (Escribá canonizado: ¿puede haber algo más grotesco?). Sé de qué hablas, y me entristece muchísimo la manipulación de los conceptos, la relatividad de los principios morales. No sé, podría dar muchos ejemplos: “la vida” de un óvulo fecundado puede dar lugar a las más encarnizada discusión en pro de su defensa, mientras que la muerte de irakíes inocentes se acepta como algo secundario, casi permisible y lógico. En este caso de que nos hablas, el sufrimiento subordinado a un precepto religioso: sólo Dios nos da o quita la vida. Qué manía con echarle a Dios la culpa de todo. Si crees en Dios, ¿crees que él no va a querer que alguien muera sin sufrir? ¿Por qué atribuimos a Dios nuestra crueldad? Yo no sé si creo en Dios o no, creo en las personas y en lo “divino” que puede haber en nosotros. Si hay Dios, digo yo que será el amor. Y no hay mejor ejemplo de amor que lo que hiciste por tu mujer y tu hija.

    Comentario por erwillillo — 26 Junio 2007 @ 0:43

  2. Desde luego, aunque haya pasado por un caso ciertamente similar, aún a día de hoy, me resulta muy complicado pronunciarme sobre este tipo de cuestiones. A veces nunca estamos preparados para poder hacerlo…

    Comentario por Jose Cebrian — 26 Junio 2007 @ 9:18

  3. Hola Enrique,que decirte que no sepas tu del cancer,con lo que has tenido q sufrir.
    Mi padre tambien murio de cancer y se lo cruel que es la enfermedad.
    como veras me meti aqui nada mas que para saludarte y que nos vemos en la tienda y felicidades porque ya tenemos 30 ligas. jejejejejejejeje
    un saludo

    TOMAS ROT

    Comentario por tomy — 26 Junio 2007 @ 15:57

  4. Felicidades por la bitácora y sobre todo por este relato emocionante en primera persona que relata muy bien el sufrimiento de tod@s los que sufren en su propia piel o en la de algun familiar.
    Pero sobre todo demuestra que algunos que desde su atalaya de poder son incapaces de comprender la realidad del “pie de calle” demostrando la ignorancia que les carazteriza.
    PD: desde este momento agrego tu bitácora a mi colección de indispensables y si no ves inconvenientes, dejo tambien el enlace en mi bitácora para publicitar la tuya en la medida de mis humildes posibilidades.

    Comentario por po78 — 26 Junio 2007 @ 18:19

  5. Hola Enrique: Soy una médico anestesióloga y, entre mis funciones está la de atender en la Unidad del Dolor de mi servicio, a todos aquellos pacientes con dolor crónico que requieren de nosotros. Entre ellos, están aquellos cuyo dolor crónico es oncológico y otros muchos que están ya en una situación terminal por otras patologías, llamadas de modo “casi ofensivo”: “No Malignas”.
    Es evidente que, tanto los primeros, como los segundos, sufren unos dolores y otras sintomatologías similares y que ambos tendrán desgraciadamente el mismo triste y rápido final..(se llame Maligna ó no su enfermedad)
    Como puedes comprender, casi cada día veo pacientes y familiares en una situación límite, desconsolados, impotentes y sin modo de ayudar de un modo eficaz a esos seres queridos. Es evidente que esto me hace ver las cosas de un modo similar a lo que tu refieres en tu escrito.
    Creo, sinceramente, que hay que ser muy frio y deshumanizado, para permitir y dejar pasar por tu lado a esos pacientes y familias, sin hacer nada que pueda ayudarles a soportar esa carga y esa impotencia.
    Creo, asimismo, que la religión y algunas otras ideas, sean del tipo que fueren, están haciendo un terrible daño,tanto a esas personas, como a los mútiples profesionales que nos dedicamos a esta ingrata profesión.
    Se defiende que ayudarles a soportar el dolor, paliar el miedo, el terror que a cada uno de los mortales nos ocasiona la enfermedad, el dolor, lo desconocido que queda por llegar y, por último, ese gran paso que es la muerte, “es acortarles la vida, llamandole Eutanasia y defendiendo que a eso solo tiene derecho Dios”.
    Se nos insulta a menudo diciendonos que hemos llegado a tal punto que nos creemos Dios y que por aligerar nuestro trabajo, somos capaces de acortar la vida de nuestros pacientes voluntaria y premeditadamente.
    A muchos, como ha sido el caso de Leganés, se les sienta en el banquillo, como si de criminales se tratase y se les expone a la crítica de cualquier persona que tienda a creer lo que, a veces tan injustamente, se escribe en los medios de comunicación.
    En otros casos, y como muy bién expones en tu escrito, se llama a un abogado, se denuncia y se intenta “sacar tajada” de la muerte de ese ser que luego llaman “querido”.
    Y me pregunto…¿De verdad alguien puede creerse que nosotros, los médicos, somos tan insensibles e insensatos para jugar a ser Dioses?
    ¿De verdad puede alguien llegar a creerse que nos importa tan poco la vida de los demás, que matamos cuando queremos a nuestros pacientes, que disponemos de sus vidas a nuestro capricho ó que nuestras actuaciones son tantas veces producto de la negligencia y de la deshumanización de nuestra profesión?
    Desde luego, desconocen y olvidan que nosotros tambien somos mortales, que tenemos un corazón y una conciencia, que enfermamos, que somos igualmente vulnerables al dolor y a la enfermedad, que nuestras familias y amigos sufren en muchos casos los mismos males y que, por tanto, nos sentimos en muchos momentos de nuestras vidas tan mal como ellos. Que todos nosotros hemos tenido que pasar por terribles situaciones, similares a la que tu has vivido, en algún momento de nuestras vidas. Y…sobre todo, que algún día (y espero que no sea así), podemos estar nosotros en similar situación a la que tantos defienden, como mortales que somos.
    Por tanto, defiendo y seguiré defendiendo, muy a pesar de lo que puedan decir políticas ó credos religiosos, que continuaré usando tanta morfina ó sedaciones como haga falta, que no pasaré de largo ante la impotencia y el dolor de pacientes y familiares, que a aquellos que sufran y no puedan alcanzar el beneficio de una curación ó que ya estén sentenciados a no poder llevar una vida digna durante casi ni un solo minuto de lo que les quede por vivir, seguiré proporcionándoles cualquier medicación que pueda tener en mi mano para paliar su dolor, para aliviar su miedo y para cambiar de sus ojos esa expresión de terror que tan a menudo nos enseñan, por otra muy diferente de paz, de descanso, de confianza y de tranquilidad.
    Lamentablemente, eso será lo único que aquel ideal que he tenido en mi juventud, cuando estudiaba esta profesión y creía que podría curar a la gran mayoría de mis futuros pacientes, me sigue proporcionando fuerza para seguir ejerciendo la medicina que hoy en día, tantos vapulean, denuncian y critican constantemente.
    A ti, Enrique, déjame felicitarte: Por haber tenido el valor, la entereza y la sabiduría de dejar a un lado el dolor, la soledad y la tristeza que esa situación te producía.
    Por haber sido tan altruista y por amar tanto a la mujer que compartía tu vida y, sobre todo, por haber sabido proporcionarle ese alivio y esa paz que todos deseamos para vivir ó para morir dignamente.
    Un abrazo Rosa

    Comentario por Rosa — 26 Junio 2007 @ 21:39

  6. Sólo una pequeña corrección sobre lo que comenté ayer. El personaje éste de Balaguer, creo que no fue canonizado, sino beatificado, pero entre las personas cercanas al opus dei, le llaman San Jose María. Me parto… Lo que no haga el dinero…

    Comentario por erwillillo — 27 Junio 2007 @ 0:35

  7. Y por cierto, Michael Moore, ahora tiene problemillas con la justicia americana por su última peli-documental, creo que se llama Psicho o algo así, por poner de relieve lo que todo el mundo sabe ya, lo cruel que es el sistema sanitario norteamericano (y otras cuestiones relacionadas con el hecho de haber rodado parte de la peli en Cuba). Pero claro, en un país con pena de muerte qué cabe esperar…
    Y por último, y no doy más la vara, mi mujer es de México; en el escudo mexicano pone “Estados Unidos Mexicanos”, y según tengo entendido México aún se considera geográficamente de norteamérica. Así que los “USA”, ¿qué significa? ¿No es como si aquí en Europa un país se llamara “Estado Europeo”?

    Comentario por erwillillo — 27 Junio 2007 @ 0:46

  8. erwillillo, la película de Moore se titula SICKO. “Sick” en inglés significa “enfermo”. En EE.UU. están muy orgullosos de no subvencionar o ayudar a nadie si no es mediante la “caridad cristiana”, protestante o católica, poco importa. Algunos creemos que todo el mundo debe de tener las mismas oportunidades en el punto de salida de esta carrera que es la vida: igualdad física o correctivos para conseguirla; igualdad en la educación para lo que las becas son importantísimas y acceso a la función pública en igualdad de condiciones con otros candidatos. Despues de eso, que cada cual triunfe de acuerdo con su empuje y ambición.

    Comentario por Enrique Meneses — 27 Junio 2007 @ 2:26

  9. Y después nos venden películas abanderando la libertad y que son la caña. Para mí son como el típico gamberro del barrio que por la fuerza bruta tiene amedrentado a todos los chabales, pero con la diferencia de que éstos tienen la aprobación de la mayoría de los países. ¿Qué es en el fonfo el terrorismo? ¿Qué diferencia hay entre el secuestro de un periodista inglés y la cantidad de presos que hay en Guantánamo? Y después tengo que aguantar en mi casa que la visita de Condoleezza fue una vergüenza… que querían ¿que encima le hicieran un homenaje? La Cía reconoce que no había armas de destrucción masiva en Irak y QUE TAMPOCO HABÍA INDICIOS de que las hubiera, y la derecha de este país no se pregunta en qué se basó Aznar, siendo presidente, para PROMETERLES a los españoles que había armas en Irak. En mi pueblo eso se llama MENTIRA.
    Un abrazo y mi enhorabuena a Rosa por su sinceridad y por su humanidad.

    Comentario por erwillillo — 27 Junio 2007 @ 14:28

  10. Menos mal que todavía quedan personas, de esas con sentimientos… Nadie está preparado para la muerte, ni la de un ser querido ni la suya propia, pues ello delata que nos somos invencibles como nos creemos.
    Éste es el gran miedo del ser humano. Somos vulnerables y nos aferramos a todo antes de caer al vacío.

    Da rabia ver como quienes no se encuentran en una situación como esta opinan, critican y hablan en nombre de dios. Nadie, más que quienes lo han vivido, pueden saber cómo cambia la forma de ver la vida y de tomar decisiones que no siempre son fáciles.

    Cada línea de este artículo ha sido un suspiro, sincero. Como lo es siempre. También los comentarios de “erwillillo” y Rosa. Que aun viviendo en situaciones tan adversas su ética y su vocación por la vida les unen en un mismo sentimiento.

    Un saludo muy grande Enrique, valiente

    Comentario por Lucci — 28 Junio 2007 @ 0:08

  11. Soy médico en una Unidad De Hospitalización a Domicilio.Tratamos y sobre todo cuidamos de pacientes en muchos casos que requieren cuidados paliativos y vivimos a diario el sufrimiento de las familias y nuestros pacientes; y no hay nada que pueda reconfortar más a estas familias, al paciente y a nosotros mismos , que el saber que vivirán con dignidad sus últimos dias , con el cuidado médico necesario,el amor de sus seres queridos ,en su entorno, el alivio se esos sintomas y del sufrimiento,la escucha de todo aquello que quieren decir,la compañia ,el apoyo y el respeto de los que compartimos esos momentos.
    Me asombro a diario de la entereza y valentia con la que muchos de ellos se enfrentan a estas situaciones y me ayudan a crecer tanto profesional como personalmente.
    Nuestra profesionalidad es cuestionada a diario,nuestra labor es criticada por muchos (incluso dentro de la profesión) , la mayoría de los cuales , desconocen realmente en que consiste, pero tengo la certeza de que es algo por lo que debemos de luchar , como tu hiciste , y a lo que todo ser humano tiene derecho: a ser cuidado.
    Estoy orgullosa del trabajo que realizo , pese a lo duro que a veces parece el día a día , y de la labor que junto con otros muchos profesionales se está realizando en este sentido.
    Doy gracias por que cada día somos más los médicos y profesionales sanitarios que no sólo queremos curar sino aliviar a nuestros pacientes y por los cambios que se están produciendo en la actual medicina , humanizandola , aunque sea poco a poco.

    Comentario por Núria — 28 Julio 2007 @ 22:01

  12. No he podido evitar emocinarme al leer cada uno de los comentarios. Ni tan siquiera tenía pensado pronunciarme al respecto, paro aquí estoy, casi sin querer.

    Mi padre pasó ese calvario, sufrió como muchos saben o pueden imaginar. Todos le acompañamos como pudimos mas hoy me aterra la idea de que incluso en el último momento mi egoismo interior gritaba: “Espera, no te vayas papa!!”

    Han pasado unos cuantos años y según escribo estas lineas me doy cuenta que no los suficientes para dejar de alterarme. Pero hoy se una cosa, que ese debate seguirá abierto en mi fuero interno hasta que, Dios o el destino no lo quiera, se vuelva a presentar una batalla similar. Porque no se si hablará mi egoismo a mi amor por esa persona querida. Sólo se que hay tengo caras, el amor interesado que me llevaría a querer seguir teniendo “aquí” a esa persona o la capacidad de hacer lo imposible por ayudarla. Supongo que eso se verá en su momento.

    Comentario por Oscar — 8 Agosto 2007 @ 22:36

  13. Estoy leyendo todas estos argumentos y se me ponen los pelos de punta,hace una semana que hemos perdido a mi padre y todavia al escribir esto se me saltan las lagrimas,de la impotencia que hemos sentido y el dolor del sufrimiento de mi padre,padecia un carcinoma epidermoide de suelo de boca: un tipo cancer muy agresivo y doloroso por la zona que afecta de nervios. Se le intervino en tres ocasiones y en ultima intervencion le fue seccionada un tercio de la lengua. Casi no podia hablar, comia por sonda nasogastrica pero todavia nos dieron esperanzas,hasta que a los dos meses se volvio a reproducir el cancer y ya no habia solucion. Excepto los cuidados paliativos. Nosotros y mi padre no estabamos de acuerdo queriamos la eutanasia ya no habia solucion y él era consciente en todo momento de lo que estaba ocurriend. El daño psicologico que mi padre padeció cada dia, fue casi peor que la propia enfermedad.Pedia la sedacion, gasto hojas y hojas escribiendo lo mismo. No podian hacer nada. No era legal dicen los medicos ,pero lo que a mi no me parece legal es el sufrimiento que ha tenido que pasar mi padre (ni el sulfato de morfina podia aliviarle). A pesar de que la doctora de paliativos era muy positiva con su evolucion de repente una mañana aparecio en el suelo, no sabemos cuanto tiempo estuvo alli tirado, rigido y frio, cagado y meado, inconsciente. Indescriptible. Pero eso se queda en el alma de mi madre y mi hermana que fueron quienes le encontraron. Mi hermana llamo al 061: infarto, dijeron e infeccion respiratoria aguda. El paso por los box de urgencias del Hospital 12 de Octubre fue la peor pesadilla que tuvo mi padre despierto. La desatencion por una parte del personal fue imperdonable. El caos reinante alli superaba la ficcion. Yo creo que el no sabia si soñaba o la pesadilla era real. Escribia una y otra vez: Acelera esto, por favor. Acelera esto. Cuando llegamos por la mañana mi padre estaba muy violento le habian intentado atar a la cama, le habian puesto las barreras, estaba con el pañal lleno de caca y de pis, la manos y el cuello y las sabanas llenas de sangre porque no le curaron las ulceras de la garganta y el en su delirio se hurgaba una y otra vez. Se ahogaba en sus propias flemas y le daba asco hasta su propio olor.
    Al tercer dia fue trasladado al Hospital de San Rafael. No tengo palabras de halago para el personal que le atendio alli. Ascendio del infierno al paraiso para estar una semana mas con nosotros. Finalmente se fue, al dia siguiente de leerle en la prensa que Zapatero iba a legalizar la “muerte digna” en esta legislatura. Levanto el puño en señal de victoria y al dia siguiente se marcho.
    Estamos en la capital de Europa donde se realizan todos los transplantes conocidos hasta el momento, aun asi la gente se muere como puede, como le dejan, a veces con dolor, a veces sin dolor. Aconsejo a todos los responsables que estan en contra de la “muerte digna” que pasen por una experiencia como esta. No todos creemos que Dios da la vida y Dios la quita. Creo que cada uno tiene derecho a morir como le venga en gana, sin sufrimiento, sin dolor, sin encontrarte una mañana entre tu propia caca, sin intimidad….sin vida, sin mas esperanza que la de que tu maldito corazon deje de latir cualquier dia.

    Comentario por raquel Palop — 18 Julio 2008 @ 15:28

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