Si es usted de centro derecha, no se le ocurra decir que Alberto Ruiz Gallardón sería una buena baza para las elecciones legislativas de Marzo de 2008. Alabar a un hombre de centro-derecha, por parte de uno de centro-izquierda, “es una trampa para que el PP pierda las elecciones”. No lo entiendo. Creo que los extremismos de cualquier color, sobran en este país y que comprendo que una persona de la derecha sensata diga que le gusta José Bono, cristiano de tono de voz más obispeño que el de Rouco Varela. No se me ocurre pensar que lo dicen por hundir a José Luis Rodríguez Zapatero sino porque al ir a misa y condenar vehemente a los etarras asesinos, Bono les parece un excelente candidato a afiliarse al PP.
Por otro lado, el problema de Mariano Rajoy, un hombre encantador y afable, gallego en ejercicio, es la gente de su inmediato entorno. Son principalmente dos que le encuadran mientras el trio avanza hacia los reporteros gráficos, por el pasillo del Congreso. Los dos hombres parecen guardaespaldas pero no lo son. No se si a este gallego registrador de la propiedad, con aspecto de tribuno del XIX, le están guardando las espaldas o le custodian para que no se salga del guión escrito por Aznar con papel de la FAES. No haberse dado cuenta de que está bajo estrecha vigilancia le va a producir un disgusto cuando se despierte. Y puede que sea ya tarde. Aquello de “¡Vayase, señor González!” les gustó tanto a los del PP que lo han sustituido por varios “raca,raca,raca,raca” como los denomina Peridis. El último modelo es “presente las actas para demostrar su inocencia!”. Frase antidemocrática si las hay. Solo la recuerdo de cuando mi padre pasó en Consejo de Guerra en 1945.
Y todo le viene al mismo tiempo al Señor de la Plastilina. Rodrigo Rato, director general del Fondo Monetario Internacional (FMI), nombrado por consenso con las principales fuerzas políticas de España y los demás gobiernos de la UE , se viene a cuidar de sus niños. Unos aseguran que lo hace para salvar la situación del PP (con malor resultados del CIS despues del debate), otros que abandonando su altísimo cargo en el Fondo, se ha cerrado la posibilidad de ser Presidente del Gobierno español por la opinión que dejá trás si. Supongo que, como José María Aznar, le compensa abandonar la política para abrazar los grandes negocios.
¿Podrá Rajoy deshacerse de sus “guardaespaldas” y entregar el puesto número dos para Ruiz Gallardón como se lo ha pedido éste? ¿Seguirán con la tradición digital de los nombramientos para respetar el gesto de Fraga que tan buenos resultados dió en 1995?
El tiempo lo dirá. Lo malo es que el tiempo se acaba y no es bueno cambiar de caballo en medio del río.