¿Quién aventurero y quién turista?
Después de patearme el mundo, sin agotarlo, saqué como conclusión de que los españoles habíamos dejado hacía tiempo de salir de nuestras fronteras en busca de lo desconocido, de lo insólito. España inventó la literatura de viajes en los siglos XVI, XVII y XVIII. Nuestra aventura no solo fue americana, aunque sí principalmente, hasta nuestros misioneros alcanzaron Japón y, por supuesto, Filipinas. De repente, nuestro país se replegó sobre sí mismo y cedió nuestra primacía a franceses y alemanes. Y yo me desesperaba empujando a mis compatriotas a perderse por el ancho mundo, a tomar posesión del mismo, a someterse a ese maravilloso aprendizaje de vencer los obstáculos para afianzar nuestra propia personalidad.
Como periodista y comunicador, decidí crear un programa en Radio Nacional de España, Radio 1, invitando a los españoles a irse en busca de la aventura, a descubrir nuevos mundos aunque algunos ya estuviesen descubiertos. Ver que el continente africano se encuentra a 14 kilómetros del europeo y que pocos españoles se lanzaban a descubrir Marruecos, me indignaba. Mandar periodistas a los lugares más exóticos para contarnos lo que veían me parecía un curso de geografía para oyentes apoltronados. Los programas los quise realizar a partir de hombres y mujeres auténticamente aficionados. No se trataba de gente que se inscribía en un grupo de turismo alternativo para vivir una aventura organizada por profesionales.
Seleccionábamos las aventuras que nos ofrecían en función del exotismo pero también de las vicisitudes vividas por los interesados. ¿Se imaginan a un mercenario español en el Congo ex belga que se casa con media docena de chicas indígenas, hijas de notables jefes de tribu, y que nuestro hombre, vasco para más señas, se divorcie pasado un tiempo de todas a la vez regalándolas otras tantas máquinas de coser manuales ? ¿Y un español, maquinista de tren, preso de los simbas de Katanga, que se escapa con una locomotora a vapor? ¿Un jovencito Manu Leguineche, al servicio de un chino estafador, vendiendo píldoras PTY australianas por Tailandia haciéndose pasar por un Herr Doktor alemán que garantizaba la autenticidad de los resultados médicos? ¿Hacerse guía turista en 24 horas estudiándose la literatura correspondiente en Estambul y trabajar al día siguiente con grupos españoles captados en el hall de un hotel? Docenas de aventureros españoles que agudizaban el ingenio, desarrollaban la audacia y aprendían a desenvolverse con éxito en cualquier circunstancia adversa. Nuestra fuente de información era la de nuestros oyentes que habían vivido las aventuras. Éramos una mesa de redacción puesta a disposición del público aventurero.
Después de la experiencia radiofónica, suspendida por un nuevo Director de RN1 (diferente del que la aprobara en su día) que reconoció a este autor, haber viajado una sola vez al extranjero, a Marruecos concretamente, y que había jurado no volver a abandonar nuestro país. Para colmo era vasco, un pueblo amante de la aventura que ha dado viajeros alternativos a mansalva. Saqué la revista mensual “Los Aventureros” que duró siete años en el mercado y de la que saqué una edición inglesa en Londres, “The Adventurers”. La filosofía era siempre la misma. Que fuesen personas normales, con trabajos normales quiénes viviesen las aventuras y animasen a “sus” lectores a lanzarse por el vasto mundo, siempre motivados por un proyecto concreto que se había estudiado detenidamente antes de partir.
El placer para el aventurero ofrece tres partes a cual más placentera: Planificar detalladamente el viaje, llevar a cabo la aventura y narrarla posteriormente con el máximo de documentación. La visión del profesional es distinta, pasa por un toque inevitablemente construido y no tiene la espontaneidad del autor de la aventura. No es el envío de la información desde un centro organizado sino que éste es el que recibe la savia de experiencias sentidas. El camino inverso al tradicional y sin el artificio de la profesionalidad.




Yo vivo en Cádiz, y mi mujer y yo hemos pensado alguna vez ir a Tánger en el Ferry, pero no sabemos si ir en coche (un polo del 90) y perdernos por las carreteras de allí, o ir a pié sólo por la ciudad. Lo malo es que sólo tenemos libre sábados por la tarde y domingos y no da tiempo a mucho más. Cualquier consejo por tu parte será recibido de muy buen grado. Un saludo.
Comentario by erwillillo — 3 julio 2007 @ 16:08
Vale. También habrás hecho algo digno de crítica, ¿no?
Porque al final me paso el día aplaudiendo y se me queda la autoestima por los suelos.
Es broma.
Comentario by Fétido — 4 julio 2007 @ 9:48
Todos somos turistas pero nadie lo admite.
Supongo que es mejor imaginarse a uno mismo como Javier Reverte o Enrique Meneses que como un guiri de cámara digital y mapa de bolsillo.
Por cierto, gracias por el comentario sobre Scarlett O´Hara.
Comentario by Nada importa — 4 julio 2007 @ 22:20
A mi me ha parecido muy sintomatico que los turistas de muertos en Yemen fueran casi todos del Pais Vasco y Catalunya (no escribo asi por afinidad nacionalista, es que tengo teclado ingles, de ahi la falta de tildes tambien) ambas regiones con gran tradicion viajera. Si no contamos a los gallegos que partieron a tierras mas prosperas buscando trabajo, la verdad es que no hay mucho aventurero en este pais, pero con los precios de la vivienda, uno no quiere torturarse en vacaciones yendose a Laponia a que le coman los mosquitos. A mi me queman las fronteras, los visados y todo aquello que me impida ir a donde quiero ir. La gran esperanza del aventurero se ha quedado en el famoso mochilero, que no es mas que un grupo de pedantes ricachones que tiran de la tarjeta de credito de papa para colocarse en cualquier rincon del mundo. Mientras cambiaba dinero en el aeropuerto de Kuala, en mi viaje a Camboya, habia un mochilero delante de mi preguntando a otro turista que que habia para ver en CAmboya. En mi mundo, eso habria merecido la expulsion permanente del pais de por vida. Tambien he visto a muchos otros turistas exoticos yendo a El Nido, en Palawan, para quedarse en hoteles de lujo que poco tienen que ver con la aventura o con la forma de vida de los filipinos. Un amigo que trabaja en el Banco Mundial en Hondurass se queja de que alli los aventureros y trabajadores que viajan a la zona solo se mezclan con los ricos, y los pobres no entienden por que el prefiere emborracharse con los pobres. El mundo esta mas cerca que nunca, pero la aventura, como dices, no es realizar un viaje organizado a un complejo de lujo en medio de la mierda, ni trabajar para una gran empresa en zonas en desasrrollo. Es algo mas, es ver a la gente, saber como viven y aprender con cada paso.
Comentario by Veronica — 5 julio 2007 @ 10:12
Pues Verónica tiene toda la razón del mundo. Yo lo puedo decir por México. Mi mujer es de un pueblo de Jalisco. México es lo más bonito, agradable, tranquilo y hospitalario que te puedas imaginar. La gente en el estanco sólo me hablan de la delincuencia del D.F., de las mujeres asesinadas en la frontera con los pinches gringos del otro lado (algo tendrán que ver con todo eso) y de robos y demás inconvenientes en las zonas de turismo internacional (Acapulco y Cancún). México es infinitamente mucho más que eso, pero claro, los viajes organizados no te van a llevar allí. A mí nunca me ha pasado nada, yendo solo incluso por uno de los barrios más conflictivos del D.F., Tepito. Pero claro, no vayas con aires de superioridad y con un relojazo y tu cámara digital de p. madre.
Comentario by erwillillo — 5 julio 2007 @ 15:34
¡Que envidia!, la cantidad de vivencias de Meneses, que por supuesto es mucho mas que la clásica visita turística, es el conocimiento real del modo de vivir y la cultura de los pueblos.
¿Es Verónica la misma que posteaba en P.D.? Si es así bienvenida, la verdad es que la echaba de menos.
Comentario by zaquirrez — 5 julio 2007 @ 20:44
Efectivamente, Zaquirrez, soy la misma.
Muy contenta de poder tener tiempo e internet para poder dedicar mas tiempo a leeros a todos.
Comentario by Veronica — 6 julio 2007 @ 10:13
Pues mire vd. Sr Meneses, un servidor llegó a la conclusión hace ya mucho años, que eso de ir de vacaciones hacerse la tostada-tortilla en alguna playa con servicios de hotel de todo incluido,acabó con mi paciencia y forma de concebir los viajes de placer. Desde hace más de 12 años vengo haciendo viajes a los que he denominado de solidaridad con los pueblos más pobres y oprimidos de la tierra. Es decir, mi presupueto vacacional lo dedico para llevar alguna ilusión a los niños más pobres del mundo. De paso recorro el país de destino, visitando las comunidades más áisladas y en lugares donde no existe la civilización o la modernidad no se ha instalado aún. Claro que tambien es verdad que me valgo de apoyos logisticos de algunas Ongs de la que soy miembro o socio solidario.
Comentario by Libertché — 8 julio 2007 @ 19:36
Estimados amigos: Entren por favor en…
http://www.galiciaunica.es/personaje/?p=716
…y verán a un perfecto aventurero que ha recorrido todo el mundo sobre una moto.
Un saludo afectuoso.
Fernando Castaño.
Comentario by Gernando Castaño — 21 enero 2012 @ 22:49