Música y Poetas, Poetas y Música
Música para nuestros poetas, poesía para nuestra canción.
Con este título publicaba yo en mi revista “Cosmópolis”, de noviembre de 1968, un artículo pidiendo que se produjese un maridaje entre poesía y música españolas que acabase con las ramplonas letras de la época. Hablamos de hace casi 40 años atrás. Educado en Francia, me sabía de memoria las canciones francesas con cantantes como Gilbert Bécaud, Edith Piaf, Leo Ferré, Yves Montand, Charles Aznavour, Hugues Auffray, Jacques Brel, Georges Brassens y tantos otros que representaban con cada canción el pequeño drama de su historia.
España ha cambiado, la canción protesta de los Paco Ibáñez, de Raimón, de Lluis Llach, de Jarcha, influyó en las nuevas generaciones y hoy tenemos excelentes cantautores que nada tienen que envidiar a los franceses. Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, en su gira por España son la prueba de lo que digo, sin olvidar una jovencita “Cecília” Sobredo o José Antonio Labordeta, hoy diputado aragonés. Por fín los Alberti, los Machado y Miguel Hernández, gracias a los cantautores españoles, siguen escuhándose por las calles de nuestras ciudades. El tachán-tachán de los pasodobles con letras ramplonas ha quedado para una generación de nostálgicos de una España más parecida a la de Prospére Mérimé que a la de Javier Krahe.
Noviembre de 1968
De todos los cantantes ligeros es el francés el que goza de más prestigio por lo exigente que es a la hora de llenar su repertorio. Sabe, cuando aún es un desconocido, que no puede triunfar en París por el camino de la concesión. Desde sus primeras actuaciones en pequeñas salas de fiestas o en verbenas de arrabal tiene el cantante francés la seguridad de que no puede resbalar con una canción insignificante. Cuando luego alcanza la fama, ser exigente es más fácil porque compositores y letristas acuden en su busca y entonces elige. Lo difícil es hacerlo al principio.En Francia una canción insignificante es aquella que no dice nada. Es una melodía más o menos agraciada sobre la que se apoya un texto sin valor poético o humano. Y el público francés puede perdonar a un artista excentricidades de todo tipo, le consiente lo mismo sus desviaciones sexuales que su falta de respeto hacia el público, pero siempre que el artista lo sea de cuerpo entero y lo que diga llegue al corazón o a la mente.
Una de las bases del éxito de cantantes y compositores franceses es la calidad de la letras. Construyen su canción pensando tanto en la música como en el mensaje poético que ha de llevar. Para ello utilizan dos fórmulas: O componen para los poetas o logran que lo poetas escriban para los compositores. Ni unos ni otros se sienten ofendidos en este maridaje porque ambos representan facetas de un mismo arte. ¿Es menos Jacques Prevert porque “les feuilles Mortes” dio la vuelta al mundo sobre una melodía excepcional y la voz cálida de Yves Montand? ¿Es menos poeta Leo Ferré porque todos sus versos son escritos para ser cantados? ¿No es un gran poeta Charles Trenet porque su vida transcurrió componiendo canciones y letras para éstas? Jacques Brel, Gilbert Becaud, Georges Brassens, Charles Aznavour son cantantes poetas-compositores o compositores-poetas que cantan. ¡Qué más da!
Lo importante es que hay poetas franceses que nunca hubiesen traspasado las fronteras de su idioma si no se hubiesen apoyado sobre el pentagrama de una canción. También hay músicas selectas que, gracias a una poesía que inspiraron y a una voz que supo interpretar el conjunto, han alcanzado una difusión que nunca hubiesen tenido de permanecer encerradas en el reducido círculo de los entendidos.
¿Y en España? ¿Qué letras son las que acompañan a nuestras canciones? ¿Qué compositores se han molestado en rebuscar entre nuestros poetas, clásicos y modernos, para encontrar su inspiración? Por lo general, y aunque hay excepciones dignas de encomio, surgidas principalmente en los últimos años, la letra de nuestras canciones es lamentable. Poesía ramplona, barata, carente de esa vena popular que no ha dado una música folklórica con versos populares, pero enteros. Y que no se diga que el idioma francés “se presta mejor” que el español para las letras de las canciones, porque entonces hay que contestar que en Hispanoamérica se escriben mejores letras que en España, aunque también allí es en el folklore donde hay que bucear para encontrar poesía popular de calidad.
En España tenemos muchos poetas, buenos y malos, pero muchos de éstos viven su vida, alejados de esa hermana de la poesía que es la música. Para ellos, en general, canción significa algo inferior a poesía. Y así, de espaldas, viven poetas y compositores, mientras tienen intérprete de las calidad de María Dolores Pradera, para quienes la poesía en sus canciones de determinante. ¿No están mejor en compañía de poetas, esos jóvenes compositores que no encuentran término medio entre el ‘jingle’ publicitario y el concierto sinfónico, y que muchas veces acaban poniendo una música buena en manos de un letrista de canciones comerciales? ¿Por qué no unir a ese compositor con aquel poeta? ¿Por qué nuestros compositores no buscan entre los poetas de ayer y de hoy aquellos que pueden dar a su música el complemento que lleve ambas al éxito? ¿Es tan difícil en Barcelona y Madrid lo que sucede a diario en París? Creemos que no. Se trata de intentarlo.
COSMOPOLIS tiene abiertas sus páginas para los consagrados y aquéllos que un día lo serán. En esta sección, dedicada a la música no siempre trataremos de la canción ligera, sino de la música general. Si hoy hemos tocado el tema de la letra de nuestras canciones es porque lo creemos de primera importancia. Aquellos poetas que consideren tener obras aptas para canción y aquellos músicos que busquen casar sus melodías con textos de calidad encontrarán en estas páginas un lugar acogedor para citarse. En cuanto nos sea posible, les ayudaremos a ponerse en contacto, a hacer fructífera su colaboración y encontrar la salida comercial que corone esa cooperación. Que ambos recuerden la íntima relación entre música y poesía que le hace exclamar a Leo Ferré en su canción sobre “Los Poetas”:
“Ce sont de drôles de types qui chantent le malheur
Sur les pianos du coeur et les violons de l’âme”(Son tipos extraños que cantan la desgracia
sobre los pianos del corazón y los violines del alma).




Admirado Enrique, me resulta interesantísimo este último post. Para un periodista musical como un servidor, es un lujazo que alguien como usted escriba sobre música y poesía. Abrazos.
Comentario by Alfaro — 26 agosto 2007 @ 2:58
El caso es decir lo que dicen, recitar lo que cantan, cantar lo que escriben, el caso es llegar, que Todo lo que no se da, se pierde y que no estan los tiempos para no sentirlos, y no esta el recuerdo para olvidarlo, ni la memoria para perderla, que no esta la vida para no vivirla, que no estamos nosotros para no querenos.
Suma y sigue, sigue poniendo el punto sobre las ies mi queridisimo mar de sabiduría, mi queridisimo Enrique. Que tu bien lo tienes que saber, remueves tripas, almas, corazones cada vez que dices.
Comentario by Serena — 26 agosto 2007 @ 3:58
Hay poemas con música bellísima de Ernesto y Rodolfo Halffter, Federico Mompou, Román Alís, Josep Soler y otros compositores españoles a los que se olvida sistemáticamente en nuestro país.
Un fuerte abrazo,
Diego
Comentario by Diego Fernández — 26 agosto 2007 @ 11:23
Y sin embargo, la actividad literaria en España deja mucho más sitio a la poesía que en Francia. Hiperión o Visor no tienen un equivalente de la misma talla en Francia. Quizás porque es poesía, surgen cantantes de slam (Grand corps malade”)o de Hip-hop que triunfan, sí se hacen un sitio, pero por lo general, la “rentrée” suele darlo todo por la novela. Paralelamente, sí bien aquí salen grandes poetas, pienso en Vicente Gallego o el colectivo de La Palabra Itinerante, por ejemplo, no está tan claro que existan novelistas jóvenes que causen el impacto que tuvo , por ejemplo, Guillaume Dustan, hace unos años, en Francia. Son temas interesantísimos, y su post es muy acertado.
Muy atentamente,
Comentario by Abenyusuf — 26 agosto 2007 @ 11:47
…y la gran aportación flamenca metiendo en letras de los más diferentes palos a poetas de todo tipo. Camarón, como siempre, pionero.
Comentario by Carmen Esteban — 26 agosto 2007 @ 15:53
Carmen, Camarón no es de 1968 que es cuando yo me quejaba de la pobreza de los textos de las canciones de entonces. En aquellos tiempos se buscaba la canción pegadiza, la que hoy se llama “canción del verano”, la canción que le puede ir a una marca comercial y triunfar por lo repetitiva en los medios de comunicación. De todos modos, el flamenco clásico tenía mejores letristas (y más anónimos) que la mayoría de las canciones de la época. Uno de los que aportó talento al flamenco y al teatro popular, fue Federico García Lorca.
Escuchando el repertorio actual de moda, no todo son los grandes cantautores antes citados: Sigue habiendo música y letras ramplonas escritas para “triunfitos”.
Comentario by Enrique Meneses — 26 agosto 2007 @ 17:56
Pues yo D. Enrique, voy a reivindicar la copla, alguna copla que entre la ramplonería del bailable se escuchaba en la radio a pesar de que, a poco que preciaras tu cabeza de pre-progre, tenías que negarla y canturrear por lo bajini…
No sé como sería la canción popular en Francia en el 68, pero según mi apreciación, en los 70, y yo vivía allí y no tenía más que radio, era cursi, vulgarcilla y carente de la mínima calidad. Lo clásicos son los que han quedado, claro, como quedarán los nuestros, en cuanto nos pusimos a ello, con el décalage propio de nuestra historia. Y entre ellos Aute, también.
Y en el flamenco no todo es Camarón, que es, pues hay un tal Menese que canta letras de Moreno Galván que, como diría Libertché, es que no se pué aguantar!!!
Comentario by Marian — 26 agosto 2007 @ 19:06
Querida Marian:
No mencioné más que a Camaron porque es quien señalaba Carmen Esteban pero claro que hay otros como Enrique Morente o el que tu subrayas, José Menese(s) Scott, pariente lejano y del que tengo su biografía dedicada con su apellido completo, Meneses. Pero no solo hay que hablar de voces sino de letras.
No veo lo que tiene que ver ser progre con la “chanson française”. Nunca consideraría este género como “copla” ni lo enfrentaría a la tuna con sus “clavelitos” o su “niña hermosa yo te daré una cosa que yo solo sé….”. Cualquier canción del repertorio de los cantantes franceses que he mencionado es una pieza memorable y, subrayo, no es que el cantante haya hecho la letra o la música, sino la interpretación. Es evidente que muchas de esas canciones francesas requieren bastante conocimiento del idioma para poderlas apreciar.
Comentario by Enrique Meneses — 26 agosto 2007 @ 19:26
Hay algunas coplas tremendamente bien escritas. No es por comparar la chanson con la copla, pero desgraciadamente, en España, hemos condenado a la copla al más absoluto de los desprecios. Y, aunque algunos les parezca mentira, hay verdaderas joyitas en forma de copla.
Abrazos
Comentario by Alfaro — 27 agosto 2007 @ 8:16
¡Uy, uy, uy! Hay letras de coplas que échate a temblar. Por ejemplo: “Mi marío”. Acojonante. Digo yo si la violencia de género le debe algo a ciertas letras como ésta. (Polémica)
Comentario by erwillillo — 27 agosto 2007 @ 13:49
(Lo he copiado de una página)
TÚ ERES MI MARÍO
I
¿Por qué inclinas la cabesa?
¿Por qué llegas a la mesa
sin mirarme cara a cara?
¿Qué cavilas? ¿Dónde estás?
Como si un remordimiento
te amargara el pensamiento
y un delito me ocurtaras
que no puedes confesá.
¿Qué te pasa a ti, arma mía,
que despresias la comía,
que te está asomando er llanto
sin motivo ni rasón
y te pones amarillo
cuando miras er cuchillo
como si te diera espanto
de una mala tentasión?
Toma tu copita,
tu sigarro puro,
y anda y que te miren las niñas bonitas.
¡Te tengo seguro!
Que si ayer viniste
casi amanesiendo
fue por los amigos… Que te entretuviste…
¡Yo to lo comprendo!
Yo soy mu dichosa,
yo no desconfío…
Por más que le gustes a las buenas mosas…
¡Tú eres mi marío!
II
¿Por qué duermes intranquilo?
¿Por qué vives siempre en vilo
si yo no te pido cuentas
de ande vienes y ande vas?
¡Si es por mí por quien suspiras!
Lo demás sé que es mentira…
Ni le pasas una renta,
ni es tu amó, ni lo será.
Ni mereses un castigo
porque hablando tú conmigo
te equivoques y me suertes
otro nombre de mujé…
Son cosillas pasajeras
que, si yo me las creyera,
meresiera hasta la muerte
por dudá de tu queré.
Ese oló que llevas
a mí no me asusta…
Tú te has perfumado por hasé la prueba…
Pa ve si me gusta.
Toma, este pañuelo…
¿Quién te lo ha prestao?
No me gastes bromas para darme selos…
¡Qué susto m’has dao!
Vete a da una güerta,
tráeme argún regalo,
que yo no m’acuesto… Yo estaré en la puerta
por si vienes malo.
No vivas pendiente
del murmullo ajeno,
ni de que me venga contando la gente…
¡Yo sé que eres bueno!
¡Yo soy mu dichosa!
¡Yo no desconfío!…
Son criticasiones de cuatro envidiosas…
¡Yo sé que eres mío!
Comentario by erwillillo — 27 agosto 2007 @ 18:42
De canción francesa no tengo ni idea, ya que de francés tampoco.
He estado en el concierto “2 pájaros de un tiro” de Serrat y Sabina. Ufff, qué bien estuvo. Las canciones de Sabina las canté todas, las de Serrat no todas, es que es de otra generación. Pero ha sido un lujo poder verle.
Comentario by I. Rekalde — 27 agosto 2007 @ 22:45