José Luis de Vilallonga
Una entrevista que le hice en la revista LUI de la que yo era director en 1979, entusiasmó al viejo José Manuel Lara Hernández, el patrón de Planeta. Simplemente yo había suprimido las preguntas que había hecho con la grabadora en la mano y había publicado solamente lo que respondía José Luis de Vilallonga. En vez del clásico pregunta-respuesta, quedaba un monólogo fresco y ligero. Quería yo presentar más al dandy buen conversador que al hombre que estuvo en la Junta Democrática de París con Santiago Carrillo del PC y Calvo Serer del Opus Dei, él, Grande de España y exiliado de lujo del franquismo después de haber estado en un pelotón de fusilamiento de los nacionales en San Sebastián, a la edad de 16 años. José Manuel Lara me pidió que escribiese un libro sobre la vida de José Luis, en el que le dejase hablar libremente, como en LUI. Así nació “La Nostalgia es un error”, a partir de 50 horas de grabación que conservo en mi poder. El creador de Planeta me pidió que, por razones comerciales, aceptase que no apareciese mi nombre en portada aunque, en la dedicatoria José Luis escribió: “A mi amigo Enrique Meneses sin la colaboración del cual este libro nunca habría visto la luz. Y como siempre, a SYLIANNE y a FABRICE.” Mi participación también la recogía el contrato pertinente, donde íbamos a medias en la propiedad de la obra, y la carta aclaratoria firmada por Lara y que obra en mi poder. Cuento esto porque años más tarde, este asunto de autoría compartida le hizo enemistarse conmigo y publicar un denigrante artículo sobre mi persona en La Vanguardia de Barcelona. Le contesté con una carta abierta en el mismo diario, titulada “Tienes más cara que títulos”. Hoy ha muerto y sólo quiero recordar los buenos momentos que pasamos juntos trabajando en Playboy, en Barcelona, él como Editor y yo como Editor ejecutivo pero no pienso hacer una necrológica al uso ensalzando una persona que fue espléndida, educada pero mezquina, embustera, manipuladora, capaz de plagiar a otros y a sí mismo hasta la saciedad, mal padre para con los hijos que tuvo con Pip Scott-Ellis .
Hace 28 años que nos conocimos. Ha muerto hoy, 30 de agosto, en Mallorca a la edad de 87. Separado de Sylianne, había adoptado a Fabrice, el hijo de ésta, y hasta tal punto estaban unidos los dos hombres que en la ruptura matrimonial, el chico se puso en contra de su madre y se fue a vivir con el Marqués de Castelvell. Hay que aclarar que fueron los franceses quienes lo bautizaron “Marques de Vilallonga”, título que no ostentaba él. En el París de los años 50 y 60, el porte aristocrático de un descendiente del conquistador Cabeza de Vaca, primo hermano del corredor de Fórmula 1, Marqués de Portago, José Luis era una figura muy conocida y apreciada en los salones más elegantes. Había escrito “Les Ramblas finissent à la mer” con gran éxito y había hecho sus pinitos con el cine francés primero y americano después, habiendo participado en “Desayuno en Tiffany´s” con Audrey Hepburn. De su manera de escribir y reescribirse, se pueden decir muchas cosas. Unas buenas y otras no tanto. Era capaz de copiarse a sí mismo con tal de sacar otro libro. Las entrevistas con mujeres famosas le permitían sacar un libro titulado “Femmes” además de haber vendido el original con cada una de ellas a revistas alemanas como Clara. Cuando Sofía Loren se negó a hablar de su infancia en el Nápoles de la Segunda Guerra Mundial, José Luis hizo la descripción sacada literalmente de la que hizo Curzio Malaparte en “La Pelle”. Gustaba utilizar “Le Petit Philosophe de Poche” donde se reunen frases célebres, de ilustres personajes, famosas por su ingeniosidad. Le daba la vuelta a la frase y, sin ningún pudor, la ponía como suya en sus libros.
En cierta ocasión dijo que después de muerto le gustaría ir al infierno porque sabía que sus enemigos irían al cielo. Como tampoco me atrae el cielo, es posible que nos volvamos a encontrar. Como decía Voltaire: “Mon Dieu, s´il y en a un, sauvez mon âme, si j´en ai une” (Dios mío, si hay un Dios, salvad mi alma, si tengo una). Descansa, José Luis.





[…] En la radio lo repetían todo el tiempo en el perfil del difunto: “autor de la única biografía autorizada del Rey”… Muy bien, pero… ¿quién es el autor de la biografía de Vilallonga? […]
Pingback por Rosa J.C. » Blog Archive » La biografía de José Luis de Vilallonga — 31 Agosto 2007 @ 0:09
Muy bien Rosa, al Cesar lo que es del Cesar.
Comentario por Serena — 31 Agosto 2007 @ 4:17
Como él mismo dice que es un jeta…yo le llamaré ladrón o apropiador indebido. En Palomas de Guerra, libro de Preston, se cuenta el inicio de su relación con Priscila Scott, entonces enfermera en el frente de guerra, bando franquista, en 1937. Casó con ella atraído por los castillos de su familia, y viviendo en París le vendió los cuadros y hasta los muebles para sus juergas. Libro entretenido y esclarecedor de la historia, sobre Mercedes Sanz-Bachiller de Onésimo Redondo, la Nelken, la Franco y otras. Descanse en paz
Comentario por gabi — 31 Agosto 2007 @ 16:32
Me corresponde hacer a mí un comentario, viví en su casa durante cinco años, seguidos, y allí fue donde te conocí a ti, Enrique. Fui testigo de todas la citas que tuvisteis los dos en la preparación de “La nostagia es un error”. Otro día hablaremos, de momento tienes toda la razón Enrique, era un hombre muy bien educado, no de buenas maneras, aunque tambien, y ahora que están sus cenizas calientes deberá estar en el infierno como el deseaba, allí nos volveremos a encontrar toda aquella fauna que pasaba por Castellana 70, cuando regresó el marques de Castelbell, Grande de España, de exilio. Una tropa exótica que iba desde Antonio García Trevijano, Francinne, su esposa, a Ramón Salazar, “Calderas de Salamanca”, hermano de Farina, o don Santiago Carrillo. Una de las historias más divertidas que he vivido tiene como protagonista al Calderas, otro día te la cuento, Enrique.
Comentario por Carmen Esteban — 31 Agosto 2007 @ 22:34
Enrique, muy interesante tu artículo sobre Villalonga, pienso que solo quería ser un bon vivant. Me gustaría oirte algo sobre Umbral.
¿Por qué este hombre ha reunido sólo a la cúpula del PP en su funeral?.
He estado fuera de España varios años y no lo leía ya que El Mundo, donde colaboraba, no es de los periódicos que me gusten más.
Comentario por Julio — 1 Septiembre 2007 @ 14:52
JOSÉ LUÍS DE VILALLONGA Y CABEZA DE VACA
Marqués de Castellvell y Grande de España.
Por Rafael del Barco Carreras.
Con la muerte de José Luis de Vilallonga me rebrotan veintidós años atrás. Otro mundo, cuando tropecé tras tres años en La Modelo con un vividor explotando su papel de escritor, socialista y aristócrata, y por casualidades se incluyó entre mis estafas bancarias en el intento de enderezar mis empresas muy dañadas por la ausencia. La compra del coquetón pero desastroso restaurante montado por Syliane, y los créditos del Banco Mercantil de Tarragona, amén de unas letras en el Banco Pastor, le produjeron no menos de treinta millones de los 85. Aunque se los gastaría en su brillante vida de gran marqués, que en aquel momento disfrutaba más su mujer que él con ya 65 años, aquel dinero formó parte de mis últimos años de cárcel. Es curioso pensar que conocí y traté tanto a José Luis de Vilallonga como a Antonio de la Rosa Vázquez, o sea, poco, puntual, para unos negocios, y los De la Rosa me convirtieron en desgraciadamente protagonista, y José Luis, ¡con lo que le gustaba autobiografiarse!, nunca jamás nombró a quién le cubrió sus gastos durante unos años. El 85, 86 y más. El alivio monetario hasta alcanzar el éxito con la biografía del Rey elevando su caché de personaje célebre. El papanatismo. Un retruécano nos involucrara Antonio Parés Neira, administrador del Hotel Ritz de Barcelona, gracias a otra de mis operaciones financieras, y al que, sin recato después de muerto, en una de sus “memorias”, acusó de convertir el devaluado hotel, de antes de su reforma, en un mublé, olvidándose de largas y gratuitas estancias. Una fatal carambola pues en el 80 me recomendó a Luis Pascual Estevill, su abogado, y “perdió” unos documentos clave en el proceso por el Consorcio de la Zona Franca. Tito Parés, además de añadir en mi vida a Pascual Estevill y José Luis, sería uno de los promotores de Tita Cervera con la que el marqués partiría peras al encargarle la biografía del Barón Tyssen. El “club del Hotel Ritz de Barcelona”, donde se parieron tantas truculencias de la Gran Corrupción. Los tres descansan en paz.
Haber conocido a su hermano Alfonso, por los 70, por cliente de la Caja Cooperativa de mi dirección, termina casi cuarenta años de anécdotas de los gran Vilallonga. Una de las grandes sagas, de los mayores terratenientes de Cataluña, se diluyó entre ciclos políticos y despreocupados artistas de mucho gasto. Recuerdo a Alfonso, pisando una finca con otro decrépito caserón y torre de vigilancia en Tarragona, consultándome por la venta en cincuenta millones ofrecidos, o a un grupo madrileño que le ofrecía trescientos si la escrituraban por seiscientos millones. Negocios.
Me gustó leerle en tiempos, pero después de tratarle (otra casualidad, vecinos durante un año en la Castellana nº. 80) y reclamarle judicialmente diez millones de pesetas con sentencia a favor de una de mis sociedades, perdí la afición por su excelente castellano. Por supuesto, nunca cobré, por no encontrar bienes a su nombre a pesar de la declaración al Banco Mercantil por cientos de millones. Los derechos de autor los cobraba entre en negro y un agente francés. Insolvente total, aunque deudas sí sabía contraer, y seguramente por ello el piso en Castellana 80, mil metros cuadrados de doble ático, comprados por 25 millones a finales de los 70, con quizá el último reparto familiar, figuraba a nombre de Syliane.
El tema acabaría con otro expolio a manos del abogado Eduardo Soler Fisas, socio de Luis Pascual Estevill, imposibilitándome la venta del Castillo de Castellbell, que yo consideraba de mi propiedad con poder suficiente para su venta. Una operación con actas corruptas. Mis ex abogados y sus “faenas”. Mal bicho el tal Soler (bufete con el otro ex socio de Pascual, Guerau Ruiz Pena, contratado por el Ayuntamiento) que en 1996 se presentó a juez por el “cuarto turno”, según rezan las listas publicadas en Internet, cuando Pascual alcanzó su máximo poder como vocal del Consejo General del Poder Judicial y su delegado en Cataluña, sin conseguirlo por la estrepitosa caída de su “padrino”. Su “vocación” se despertaría en los viajes a Suiza con el ya juez Pascual distribuyendo saldos. Viajes incluidos en el sumario por “extorsión y chantaje” pero escaqueados en el burle entre trileros de los “profesionales de la Justicia”. Otra historia paralela a la de José Luis.
Sr.Meneses, un recuerdo de aquellos tiempos…aunque con seguridad no se acuerde de mí.
Para detalles www.lagrancorrupción.com
Comentario por Rafael del Barco Carreras — 2 Septiembre 2007 @ 17:47