Egipto: Violencia y Valentía
Cuando llegué a Egipto, los Oficiales Libres que habían derrocado dos años antes al rey Faruk, eran jóvenes idealistas que querían acercar su país al siglo XX. “Eran tan ingenuos que antes de entrar en sus despachos, pedían permiso llamando a la puerta con sus nudillos”. Era uno de los muchos chistes que circulaban por El Cairo de entonces. La vida era bastante agradable hasta la guerra de Suez en 1956. Los chauich (policías) llamaban la atención por su extrema delgadez pero eran, lo que se dice, “buena gente”. Muchas veces tuve que vérmelas con ellos porque, en aquellos años, todas las fotos eran mamnún, (prohibidas). La cosa se arreglaba cuando aparecía un superior que hablaba inglés y cancelaba el asunto. Rara vez llegábamos al Caracol (Comisaría). Incluso, en una ocasión creí que la cosa no se iba a arreglar tan fácilmente. Estábamos fotografiando Sharokh Hatami y yo una manifestación sobre el puente de Kasr-el-Nil, cuando uno de estos escuchumizados policías se abalanzó hacia nosotros con la mano presta para tapar el objetivo de mi compañero. He de decir que Sharokh, entonces uno de los mejores fotógrafos del mundo, había sido campeón de Irán de levantamiento de pesos. El puñetazo que le arreó al chauich puso al desgraciado sentado en el asfalto con brazos y piernas apuntando al cielo. En cualquier otro lugar del mundo, la masa de manifestantes nos hubiese linchado. Pues no pasó nada. Un oficial explicó que los puentes eran objetivos militares y no podían fotografiarse, olvidando que los planos de aquel puente, y de otros más, estaban en Londres.
Los tiempos han cambiado. Todo el mundo, musulmanes, cristianos, judíos, nos hemos radicalizado y consideramos que la fuerza bruta es lo que distingue a los fuertes de los débiles, cuando no es así. En las sociedades actuales se pide mano dura contra todo lo que no se amolda a nuestras creencias o intereses. Un “buen interrogatorio”, o “hábil” como se decía en tiempos de Franco, es aquel que destruye a un ser humano, tenga o no tenga nada que confesar. La policía de Hosni Mubarak no se parece a la de mis tiempos jóvenes, cuando el Comisario Badr el Din de Maadi, acudía a mi piso tras la denuncia de un taxista que nos había visto hacer fotos de una boda beduina y nos describía como espías israelíes. El Comisario, delante de nosotros, dió un par de bofetadas al taxista y nos dijo cual era su matrícula. “Tienen ustedes mi permiso para pincharle las ruedas a este ibn el kalb (hijo de perra) cada vez que se lo encuentren”. El Comisario se había metido el viaje desde Maadi hasta El Cairo –y le quedaba el regreso– para comprobar la denuncia.
Hoy en día se sospecha que los EE.UU. han utilizado Egipto como lugar de detención e interrogatorio de yihadistas de Al Qaeda. Algunos de sus jóvenes policías han adoptado los métodos violentos de las fuerzas americanas en Irak y, sobre todo Guantánamo. Bastantes ciudadanos egipcios se han quejado de los malos tratos a los que han sido sometidos por la policía egipcia. Incluso empiezan a aparecer blogs denunciando esas brutalidades. Wael Abbas ha sacado un diario digital cairota y con videos subidos a Youtube, muestra como un policía varón , a bofetada limpia, exige a una detenida que se desnude. Otras brutalidades también han sido colgadas en la web. Tanto Youtube como Yahoo, retiraron ese material de la red para no favorecer los vídeos de violencia gratuita. Personalmente me hubiese gustado poder contrastar una información que podría ser maliciosa para denigrar el régimen de Hosni Mubarak pero no es fácil en mis actuales circunstancias. Sin embargo, me he decidido a exponer este caso cuando he visto que Youtube y Yahoo han considerado que este material informativo es de denuncia y no de exaltación de la violencia. Después de haber suspendido el diario de Wael Abbas, las dos empresas americanas han repuesto las páginas de este Misr Digit@l. Su fundador y director se juega la vida haciendo un periodismo de denuncia en un país donde, actualmente, los derechos humanos no están debidamente garantizados.

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