13 Diciembre 2007

Intrusismo y privilegios

Archivado en: Francia, General, Periodismo — Enrique Meneses @ 12:15

huelga_francia_18oct071.jpgLas huelgas de Francia han demostrado que tres cuartas partes de los franceses estaban de acuerdo con Nicolas Sarkozy y no con los huelguistas que defendían privilegios muchas veces anacrónicos. Los cambios del viejo sindicalismo reivindicativo galo se han hecho esperar. Ya nadie concibe que se acorte la edad de jubilación pretextando el daño del carboncillo en los pulmones de los ferroviarios cuando la red de la SNCF está totalmente electrificada desde hace tiempo. Lo que en su día tuvo razón de ser, en Francia se convierte en “columna de las libertades republicanas”. Los adelantos sociales franceses, que tanta envidia nos producían a los españoles, han llegado a ser cargas difíciles de soportar y, además, han favorecido un desarme de parte de la población laboral. Ver quien vive sin trabajar porque “les allocations familiales” se lo permiten, deprime a cualquier francés de origen que, por ende, desarrolla una xenofobia que conduce directamente a la extrema derecha lepenista.

España es un ejemplo de sindicatos que han comprendido cual es su lugar en el panorama económico del país y que cumplen una función de defensa de los trabajadores sin poner en riesgo el desarrollo del país. Las prestaciones sociales españolas son inferiores a las francesas pero, ciertamente, no favorecen el crecimiento demográfico de la inmigración. Cuando aumenta la renta per capita de un país, la natalidad se modera. Fuimos campeones de Europa pariendo en tiempos de Franco, hoy somos los más reacios a cargarnos de hijos cuando los dos miembros de la pareja trabajan y quieren disfrutar de la vida. La carrera al máximo de prestaciones debe llevarse con cuidado para no poner en peligro el conjunto. Nos vienen familias de inmigrantes acostumbradas a la abundancia de hijos, y ello en un país como el nuestro con buena sanidad pediátrica y materna.

En Estados Unidos padecí el ridículo al que puede llegar un sindicalismo reivindicativo a ultranza. Se me encargó participar en una serie de reportajes sobre “Los grandes templos de la Música”. Por residir en Nueva York, me tocaba hacer el “Metropolitan Opera House”. Me puse en contacto con Rudolf Bing, entonces el mandamás del teatro. El actor que representaba Otelo, estaba dispuesto a maquillarse, paso a paso, delante de mis cámaras. Cuando todo estaba listo, apareció un hombre que dijo pertenecer al sindicato de “Iluminadores de Teatro”. Pedía una fuerte suma de dinero. Le dije que yo ni siquiera utilizaba flash sino que trabajaba con luz ambiental. No le importaba. Tenía que pagar y luego hacer lo que me diese la gana. Junto al hombre había otro, esperando su turno, que me dijo ser del sindicato de “Peluquería y Maquillaje”. El cantante dijo que, en el papel de Otelo, siempre se maquillaba él mismo. No hubo nada que hacer. Había que pagar y luego que hiciésemos lo que queríamos. El reportaje no se pudo hacer. Brilló por su ausencia en la serie. La publicidad gratuita hubiese atraído más gente y dinero y ello hubiese favorecido las condiciones económicas de los trabajadores. No. Al no necesitar luz extra ni maquilladora, el actor y yo eramos unos intrusos. Este mal se ha extendido por Francia también y despunta en algunos lugares de España.

Se comprende que haya profesiones en las que el intrusismo es imposible. Medicina, ingeniería, arquitectura son algunos ejemplos pero un buen comunicador, en esas profesiones, hace un trabajo excelente como divulgador o periodista. Féliz Rodríguez de la Fuente era odontólogo pero se convirtió en el hombre que creó en España la conciencia ecológica. Manuel Toharia es Licenciado en Físicas pero ha acabado siendo un gran periodista y excelente divulgador de la ciencia para muchas gentes de todas las edades. La rigidez que encuentro, en una profesión ejercida desde hace 60 años, se me hace difícil de entender. He conocido grandes periodistas que nunca pasaron por ninguna Facultad de Ciencias de la Información y bastantes licenciados que solo querían un título colgado en la pared de un despacho de “Director de Comunicación”, en una empresa sin relación alguna con el periodismo. Cuando oigo gritar contra el intrusismo, ya sé cual es el futuro que espera al indignado o indignada.

8 comentarios »

  1. Hay gente joven que se tira años estudiando interpretación, haciendo teatro por un tubo… y después le dan un papel para una película a un cantante o a una modelo conocidos. Y si se dedicaran de lleno a ello, durante años, todavía tendría un pase, pero lo malo es cuando pican aquí y allá, como una experiencia más en su carrera, y después vuelven a lo suyo. También me acuerdo de un torero que cantaba como buenamente podía… en fin.
    Que se tenga una titulación es relativamente importante; también gana coherencia quien tiene oficio, se dedica a una determinada actividad durante años, de una manera práctica, aprendiendo sobre el terreno. Lo malo es el figurar delante de la galería, apuntarse puntos: “He hecho esto, voy a participar en tal…”

    Comentario por erwillillo — 14 Diciembre 2007 @ 13:36

  2. Hola
    Muchas asignaturas para poder seguir el tipo de formación que un ciuddano quiere y/o necesita, no muy largas y con una actualización continua. Hay programas de formación, muchos, en nuestras facultades, muy caducos. En breve “la medición” de cada uno de nosotros será pública. Esa nota es la que importa.

    Comentario por Occam — 14 Diciembre 2007 @ 18:10

  3. No podía ser de otra manera: Si con unos pocos años de preparación democrática ya nos permitíamos dar clases magistrales sobre el tema al resto de países que llevaban bastante más tiempo moviéndose en dicho terreno, ¡cómo no vamos también a dar clases de sindicalismo y dejar boquiabiertos al resto!

    Comentario por salva — 14 Diciembre 2007 @ 20:08

  4. El sistema de equilibrio es roto por aquella parte que se siente mas fuerte, así un funcionario con el puesto de trabajo a perpetuidad, no actúa de la misma forma que el empleado de empresa privada, ello origina las actitudes gremiales denunciadas por Meneses, y esa defensa anacrónica de ciertos privilegios llevados a lo grotesco por esos ferroviarios franceses que censura.
    Muy bien, los sindicatos españoles son muy responsables,¿y eso de que ha servido don Enrique?.¿Hemos mejorado los trabajadores nuestro poder adquisitivo? ¿Nuestro trabajo es mas estable?, ¿Cómo consecuencia de bajada de costos salariales por la entrada de emigrantes, son mas baratas las viviendas?
    Nada de esto se ha producido, mas bien al contrario los anteriores apartados han sufrido una merma en lo económico y una desprovisión en lo social, léase una absoluta falta de estabilidad en el puesto de trabajo, te indemnizan si es menester y ¡hala! a la calle. Otra carga para el Estado sufragada con los impuestos de todos.
    Eso si, a cambio obtenemos deslocalizaciones de empresas a países emergentes, donde se trabaja a precio más bajo y en muchas ocasiones con baja calidad.
    Así pues al empresario única y exclusivamente le interesan los beneficios, cuando la cadena productiva se rompe como en el caso de la vivienda en España porque su adquisición es inasumible, ellos resistirán fácilmente el embate, porque tienen la espalda bien cubierta, y si por añadidura se consigue con el beneplácito y la sumisión de los trabajadores,”miel sobre hojuelas”.

    Comentario por Zaquirrez — 14 Diciembre 2007 @ 21:21

  5. La SGAE se paseaba ya por NY… otro mal modelo heredado.

    Comentario por Fétido — 15 Diciembre 2007 @ 21:28

  6. “los sindicatos españoles son muy responsables”

    Si claro, son estupendos. Dedicados casi en eclusiva a la cogestión. Un chollo de sindicatos. Y luego se quejan de que hay pocos afiliados…

    Lo que no sé es ni para que existen, dejando a un lado la posibilidad de que se ocupen de preferencia de “lo suyo”, en una economía de mercado como la nuestra.

    Comentario por Marian — 16 Diciembre 2007 @ 13:45

  7. Nos quejamos mucho de las deslocalizaciones, como lo hacemos de los inmigrantes que quitan puestos de trabajo pero olvidamos que el desarrollo español se hizo atrayendo fábricas de automóviles francesas, italianas, alemanas y hasta americanas a nuestro país, además de otras empresas que encontraban nuestros salarios más atractivos que los suyos. Entonces no protestábamos por las deslocalizaciones. Y nuestros emigrantes quitaban puestos de trabajo en el resto de Europa pero en todos los casos, nuestros o de ellos, ambos lados salimos ganando en desarrollo. Ahora se construye en Marruecos, Polonia o Rumanía porque sus salarios son bajos y es rentable para las empresas españolas que, sin esas salidas, las pasarían canutas en nuestro país echando gente a la calle en mayor medida.

    Comentario por Enrique Meneses — 16 Diciembre 2007 @ 14:19

  8. Pues a mi me parece que los sindicatos se crearon para la empresa pública estatal. Tienen más poder de decisión, y mejores “vagancias” para sus enlaces y portavoces. Tiene guasa la cosa, que donde precisamente tienen más implantación sea en las empresas del estado. ¿ En la privada que pasa, que no se atreven o no saben aprovechar sus vocaciones sindicalistas ? Hay que darse cuenta que cuando se ingresa en un hospital o clínica de la S. Social lo primero que aparece son los panfletos de los sindicatos. No sé yo si son tan efectivos como dicen en España. El mercado de trabajo, los derechos de los trabajadores y sus circunstancias se ha visto superado por la globalización y lo mercantil de la contratación.Muy calladitos están los sindicatos.Sin olvidar que la contratación
    mercantilista,la inicio el gobierno de F. Gonzalez.

    Comentario por Libertché — 16 Diciembre 2007 @ 15:58

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