Burbujas de jabón
Siendo residente en Nueva York hace bastantes años, entregué un talón al cobro en una sucursal del Chase Manhattan Bank. Me extrañó que la cajera no se molestase en comprobar la autenticidad de la firma. La joven alegó que, por debajo de 100 dólares, valía más el tiempo de verificación que el daño ocasionado si el cheque fuese falso. El título de “Public Notary” que ostentaba el dueño del super de la esquina en su vitrina, era perfectamente válido. Él se limitaba a certificar que las personas que estaban ante él, eran quienes decían ser. Por 10 o 12 dólares, si no era complicado el asunto, el acta se obtenía en media hora. Los acuerdos entre ambos habían sido redactados por los respectivos abogados. Como sucede en Europa. Los “Public Notary” americanos son gentes conocidas en su entorno como honrados ciudadanos dignos de dar fe de un acto celebrado en su presencia. Eso en un país donde no hay tarjeta de identidad y donde la de crédito es más aceptada que un billete contante y sonante. Es el país de las oportunidades. Cualquiera encuentra crédito con un mínimo de garantías que, en Europa, hubiesen dado risa a nuestros banqueros.
Un país donde se monta un negocio en un par de días, donde no es difícil obtener crédito, que acepta el carné de identidad de la Biblioteca Pública del barrio, que permite que pongas el texto que quieras en la matrícula de tu automóvil es, realmente, un país ideal para prosperar. Claro, pero también está el lado oscuro. Las “subprimes”, o hipotecas de riesgo, hacen funcionar una parte importante de la industria de la construcción. Lo que llamaríamos “corredores” son intermediarios entre buscadores de créditos y proveedores de fondos. Lo malo es cuando aparecen los morosos y, en cadena, todas las “subprimes” se contagian de la desconfianza. Y lo que sucede en una potencia como Estados Unidos, es lógico que contagie al resto del mundo.
Desde que se inventó la ingeniería financiera y se descubrieron los réditos del miedo, un montón de gentes se enriquece mientras otro mayor se arruina. Lo hemos visto con las burbujas tecnológicas de Silicon Valley. Para un Bill Gates que nace mueren cientos de jovenes que tuvieron una idea “genial” que no funcionó o que otro perfeccionó y vendió mejor. Las medidas que toma George Bush para evitar la recesión hacia la que se encamina su país y, de paso, el resto del mundo, no tienen credibilidad porque le queda un año para abandonar la Casa Blanca y porque son insuficientes aún con la rebaja de intereses de la Federal Bank.
En España, el PP ha tomado la crisis, empeorada por la inflación de la bolsa de la compra, como si la hubiese provocado el gobierno de Rodríguez Zapatero. ¿Cuantos españoles leen “on-line” la prensa francesa, inglesa, alemana o italiana para ver que lo mismo que sucede aquí está sucediendo en el resto de la Unión Europea? La diferencia es que en nuestro país, cuando te dan un crédito es porque has aportado sólidos avales. Decía Alvaro de Laiglesia, director de La Codorniz, que “un banco es una institución financiera que presta dinero a quien demuestra que no lo necesita.” Por otro lado, el Banco de España exige al sistema bancario español que destine un porcentaje elevado de dinero como fondo de reserva. Uno de los más altos de Europa. Esto quiere decir que cuando hablan de la pérdida sufrida en Bolsa por el Banco de Santander, la gente se olvida que está, actualmente, dando un grato dividendo a sus accionistas y tiene colchón para soportar más del 30% de su capital. Los especuladores de la Bolsa perderán o ganarán fortunas en estos días. Los que somos pequeños accionistas, guardemos la calma y no vendamos. Si tenemos ahorros, podemos comprar valores que estén bajos pero que sabemos que han de subir en cuando cambie la situación.
Ni Rajoy ni Zapatero tienen recetas para solucionar el problema de la recesión estadounidense si esta finalmente se confirma. Lo que si es cierto es que España ha demostrado en los últimos años tener un crecimiento superior al de los países de su entorno. El fichaje de Manuel Pizarro, por parte de Mariano Rajoy, parece corresponder a la linea maestra de la campaña electoral que piensa hacer el PP de aquí al 9 de marzo próximo. Pero Pedro Solbes y esa tranquilidad de roca que desprende, no va a ser pieza fácil para Pizarro puesto que el problema esta localizado fuera de España y de Europa. La idea de Bush de devolver dinero a los contribuyentes para que lo gasten y ayuden al consumo, o la de bajar el precio del dinero al 3,5% como ha hecho la “Fed”, alivia pero también favorece la inflación que, en España, es elevada. El pánico alimentará el desorden económico. Conseguiremos por el miedo lo que pretendemos evitar: la recesión. Así es que, electoralmente, no creo que tenga mucho recorrido la teoría de suprimir impuestos a la vez que se combate la inflación.





Burbujas de jabón…
Reflexión de Enrique Meneses sobre inexistente burocracia existente en los EE.UU. para acometer cualquier trámite administrativo y su relación con la crisis de las subprime producidas por la falta de garantias que se solicita para gestionar un créd…
Trackbacks por meneame.net — 23 Enero 2008 @ 19:38
Muy clarito.
Comentario por Milenrrama — 24 Enero 2008 @ 16:13
Lo más triste es que el PP y acólitos crean que todos los españoles son tontos y que achacando la crisis al Gobierno y a que este no hace nada, los españoles le van a votar a él.
Comentario por isadora — 24 Enero 2008 @ 23:30