Robert Capa: Los negativos ¿descartes?
Como profesional, veo varios puntos oscuros en el asunto de los negativos aparecidos en México. Me llama la atención que los 127 rollos de película se guardasen como tales rollos y no extendidos y en tiras de 6 como se suele hacer en fotografía analógica. En segundo lugar, el sistema de identificación no se sabe si lo ideó Robert Capa, David Seymur (Chim), Gerda Taro o el general mexicano Francisco Javier Aguilar González, que los sacó de la Francia invadida por los nazis. Cuando yo trabajaba en Oriente Medio, allá por 1956, y albergaba a Sharokh Hatami, uno de los grandes fotoperiodistas de la época, teníamos la costumbre de iniciar una película fotografiando una hoja de papel con el nombre de mi compañero iraní o el mío así como la numeración y fecha que correspondía al rollo. No poder identificar hoy a los tres compañeros que vivieron juntos la guerra civil española parece extraño, salvo que alguno hubiese querido apropiarse del trabajo de los otros dos. Gerda, además de enamorada de Robert, murió en julio de 1937, en la batalla de Brunete. En 1939, Capa abandonó París y emigró a EE.UU. cuando el nazismo se extendía por Europa y el joven judío de Budapest prefirió cambiar de aires.
Se sabe que hay más de un centenar de negativos de Robert Capa en manos de Magnum, la cooperativa de fotógrafos que fundaron en 1947 Henri Cartier-Bresson, David Seymour y el propio Robert Capa, entre otros. Esas fotos, archiconocidas, pueden estar sacadas de los 3.000 fotogramas recién aparecidos en México y actualmente en el International Center of Photography de Manhattan. Comprobar fotos de Cerro Muriano (Córdoba) con la célebre muerte de un miliciano permitirá saber si el documento es real o posado. Si estos más de 3.000 negativos son descartes, significaría que Capa y sus compañeros eran muy exigentes a la hora de seleccionar los fotogramas dignos de reproducirse pero ello no resta valor histórico a las fotos desechadas y, en algunos casos, descubrir nuevas obras maestras que pasaron desapercibidas por sus autores. Robert Capa murió a los 41 años por culpa de una mina en la primera guerra de Indochina, en 1954.





Al parecer el rollo del fotograma del miliciano abatido no estaría entre los rollos encontrados. También me parece curioso lo que comentas sobre la manera de conservar los negativos: enrollados
Salu2 y felicidades por el blog
Comentario por Sergio de la Torre — 31 Enero 2008 @ 11:40
La verdad, me dejáis un poco intrigado. En la guerra civil no hacía tantos años que se trabajaba con negativos de 36 mm y no tengo ni idea de si se utilizaban sobres de 6 negativos o no. Y aunque existieran, igual no estaban estandarizados. Desde luego, los negativos de mi abuelo de la posguerra estaban en rollo, como los de Robert Capa. Y no parece una forma muy rara de guardarlos y clasificarlos. La base de nitrato es más difícil de poner plana que en las pelis modernas. Y según Whelan, biógrafo de Capa, fue el empleado que revelaba las fotos, el que entregó los negativos en Marsella al diplomático mexicano. Bien podía guardarlos así. Yo no creo que haya puntos oscuros.
Comentario por alorda — 2 Febrero 2008 @ 17:00
Yo tengo mis películas de celulosa desde 1956 y jamás he conocido a ningún compañero profesional que guardase su trabajo en rollos. Yo utilizaba Ilford, Kodak y a veces Afga. Los 36 fotogramas los guardábamos todos cortados en tiras de 6, puestos al principio de un folio en blanco y doblado tres o cuatro veces,hasta acabar con el folio. Sobre el último pliegue escribíamos los datos pertinentes.
En rollos, si se sacaba uno o varios negativos, había que cortar y volver a enrollar el resto, con el riesgo de que los fragmentos descartados arañasen el resto de la película. Hablo de emergencia porque en 1956 disponiamos de planchas de plástico, también en tiras dobles para 6 fotogramas, desde las que tirábamos planchas de contacto. Los rollos son quebradizos con el tiempo al obligarles la curbatura. Para elegir fotogramas, las tiras son más cómodas que los rollos.
Entre las fotos de Capa y las mías habían transcurrido 20 años. Paris Match tenía 98 reporteros de los que la mitad eramos fotoperiodistas y nunca vi usar los rollos. Lo extraño es que haya negativos en Magnum sacados del archivo encontrado en México, como así parece. Por eso digo que los rollos pueden ser descartes. Dudo que cada rollo descubierto ahora tenga 36 fotogramas cada uno.
Comentario por Enrique Meneses — 2 Febrero 2008 @ 17:29
Salvo los monjes cistercienses en la orilla del Genesee, todos los demás tocamos de oídas. También Meneses, aunque el avanza con cierta enjundia en varios aspectos. No entiendo porque plantea oscuridad en la forma de archivar los negativos enrrollados en vez de cortados y bien archivados. Estamos hablando de inventarse una forma de fotografiar y editar para ocupar espacio en las revistas ilustradas francesas. Desde el campo de batalla de la guerra civil española que es el punto germinal de muchas cosas, en la guerra y en la fotografía. Que en el 56 Meneses disponga su edición en la forma que plantea, no quita que Capa, Gerda y Chim lo hagan de forma distinta veinte años antes. Ahora mismo yo conozco gente que corta en tiras de cinco fotogramas para que no sobresalgan, unos optan por acordeones archivados en cajas y otros por planchas dispuestas en carpetas. Las maletas rescatadas del inframundo de la historia son realmente peculiares pero me parece son anécdota. Más que apropiación del trabajo de los demás veo que pudo haber confusiones en el camino que lleva del disparo del obturador a la puesta en página y paso a archivo y desde aquí a sucesivas publicaciones posteriores.
La duda que plantea Meneses sobre si el documento es real o posado, La muerte de Federico Borrel en el momento del disparo de Capa, está mal enfocada. La muerte en transitivo mientras se abre y cierra el obturador es el hecho indiscutible. No hay pose. Si se encuentra el negativo de esta secuencia, Federico Borrell no va a aparecer en otor fotograma levantándose y con cara de decir vaya costalada me he metido. Capa fotografía el momento definitivo del acto de morir: un francotirador dispara, derriba y mata a Federico justo cuando Capa dispara, no se protege mientras monta el obturador y corre el fotograma, dispara otra vez y retrata a otro miliciano abatido ya en el suelo, mal herido probablemente. Es el prólogo de la dura batalla que sucederá horas después en Cerro Muriano.
Este texto lo he subido hace unas horas en foto36. Me parece pertinente renombrarlo y subirlo en su blog.
Salud y saludos.
Comentario por javier izquierdo — 2 Febrero 2008 @ 21:48
Anda pues no sabía yo que Capa muriera tan jóven.
¡ Qué vida que pasáis los fotógrafos de guerra !
Comentario por Victoriano Izquierdo — 5 Febrero 2008 @ 20:54