A mis colegas imparciales
Cuando hace 60 años empezaba yo en el periodismo -y antes si considero que mi infancia transcurrió en el París ocupado por los nazis y que en casa teníamos Prensa Mundial, la agencia que creó mi padre para sobrevivir en aquellos años- siempre se hizo hincapié en la necesidad del periodista de ser imparcial. Tenía que deshacerse de sentimientos y raciocinio y ser un simple relator de los acontecimientos, sin opinar sobre los mismos. Como yo, pensaba una generación a escala internacional. En España, con 19 o 20 años, hice un curso de tres meses para profesionales. Nos enseñaban a valorar la información y ordenarla en un hipotético diario de la manera más absurda. El orden piramidal tenía que ser: El Papa, Franco, los ministros, los demás jefes de Estado, etc… Por ejemplo: Prioridad a “El Papa se fue a descansar a Castelgandolfo”, segundo lugar “Su Excelencia el Generalísimo pescando truchas en Asturias”, tercero “Gabriel Arias Salgado visita RTVE en Paseo de La Habana”, cuarto, “El Presidente de Tartarastán, asesinado”.
¡Qué periodismo aquel! Cuando me fui de España a trabajar en los medios extranjeros de países democráticos, descubrí que la Prensa era, de verdad, el Cuarto Poder. Pero también fuera existía la creencia de que el periodista tenía que ser “imparcial”. Ha llovido mucho desde que llegué a El Cairo en 1954. Dos años después, tres países (Israel, Francia y Gran Bretaña) atacaban Egipto por haber nacionalizado el Canal de Suez que construyeron, pagando con sus vidas, miles de egipcios en el siglo XIX. Todavía nos sentíamos del lado de los invasores porque eran europeos como los corresponsales que cubríamos aquella guerra pero muchos empezábamos a dudar de la justicia internacional. Que una empresa privada -la Société du Canal de Suez- movilizase a dos potencias como Francia y Gran Bretaña para cubrir la acción israelí en el Sinaí, e infligir un castigo a Egipto, nos parecía injusto. ¿Qué decir de la lucha desigual de los palestinos contra el Estado de Israel que Occidente había implantado en su tierra sin pedirles permiso ? A lo largo de medio siglo, muchos periodistas hemos rechazado la idea de que ser imparcial es igual a ser equidistante. El periodista representa los ojos, los oídos y la voz de quienes le siguen a través del medio por los que se expresa. Esto es especialmente vital para quienes no tienen voz. Por eso los poderes querrán siempre controlarnos. (más…)

Hay un esnobismo, por la mayoría de partidarios del PP, que se descubren por muchos puntos coincidentes de lenguaje y apariencia. Es como cuando todos los de Alianza Popular se pusieron de acuerdo para llevar el verde abrigo Loden que tanto popularizó Manuel Fraga. Da la sensación de que ser de derechas es, para ellos, algo así como tener títulos nobiliarios , pertenecer a una aristocracia. Cuando se le llena la boca al l


Los dos han pasado por el quirófano de Iñaki Gabilondo. Primero fue Mariano Rajoy y tuvo sus titubeos a la hora de decir qué haría si se
A cada pregunta de Iñaki Gabilondo, José Luis Rodríguez Zapatero ha contestado sin titubear y con argumentos de peso. No fue así con Mariano Rajoy.
Nicolas Sarkozy es un fan de los países anglosajones contrariamente a la tradición gaullista de Francia. Perder el trasero por
La impresión que me produjo la entrevista del jueves 7, que Iñaki Gabilondo le hizo a Mariano Rajoy, tiene dos caras. La primera es sólo la confirmación de que mi “colega y sin embargo amigo”, como decía Carmen Tessier, columnista de France-Soir, es el mejor de toda la grey periodística. Hizo un trabajo perfecto. Por el otro lado, vi a un candidato del Partido Popular que 

