¿Seguratas o policías?
La primera vez no creí lo que mis ojos veían: Los centinelas del Ministerio de Defensa en la madrileña Castellana, habían sido sustituidos por unos señores uniformados que pertenecían a una compañía privada de seguridad. “Estarán mejor entrenados que nuestros quintos”, pensé inmediatamente. Luego empecé a ver estos uniformes, variados según las empresas a las que pertenecían. Son compañías que, sobre todo las españolas, formaron sus empleados con esmero para custodiar fondos o proteger inmuebles y bienes privados. La delincuencia aumentó y lo mismo hicieron el número de empresas y sus empleados. Por supuesto, algunas españolas fueron absorbidas por extranjeras que vieron el suculento beneficio y la creciente demanda que de “seguratas” (Vigilantes) había en nuestro país.
Muchos nos preguntábamos cuáles eran los beneficios de sustituir soldados o policías por unos señores de respetable estatura, más bien tirando a fuertes, hartos de fast food y de gimnasio. La calidad de la formación dejó de ser prioritaria. Las retribuciones no eran lo que se paga en Irak a sus colegas americanos de Halliburton. En realidad, ser mercenario es mucho más rentable aunque se tomen riesgos elevados. En el metro, se ha privatizado la seguridad en lugar de aumentar el número de policías. El “bobby” de barrio en el Londres que conocimos hace unas cuantas décadas, representa un factor de tranquilidad. Nunca se comportará como los policías estadounidenses ante minorías raciales. En España hemos preferido gastar el dinero público en empresas privadas presentando a estas como la panacea universal. En general hay razones para ello si vemos los acontecimientos del metro madrileño. Mal pagados y peor formados, su puesto de trabajo pende siempre de un hilo.
Si los policías se comportan mal, tienen sus propios servicios de Asuntos Internos que investigan el incidente. Se establecen responsabilidades y se establece la culpabilidad. Las empresas de seguridad, no tienen esos mecanismos. Es más, por falta de vocaciones, regañan al responsable de una paliza y lo destinan en otro sector. Es como los obispos americanos moviendo sus sacerdotes pedófilos de una parroquia a otra. Pero, lo importante es que Esperanza Aguirre no tiene que responder ante nadie por los desmanes cometidos en los pasillos del metro contra indigentes o simplemente inmigrantes. Deshacerse de un problema, creado por él o ella mismos, es el ideal del político: Se contrata lo privado para favorecer a amistades o, incluso a familiares, se les paga más que a los funcionarios, que siempre hicieron este trabajo, se argumenta que la organización privada es más eficiente que la pública, en este caso encabezada por la misma Esperanza Aguirre. Si tan eficiente es el gestor de la empresa privada (hay 6 contratas de seguridad en el metro madrileño) ¿por qué no se le contrata para organizar y dirigir un bien público?
Entrenar a más policías supone una inversión rentable puesto que el sentido de responsabilidad de estos hombres y mujeres está ligado a una seguridad en la permanencia de su trabajo y el premio de ascenso y aumento de retribuciones. ¿Se dan estas condiciones en las empresas privadas? No todos los vigilantes van pegando palizas a pobres inmigrantes pero cuando se ha dicho que era un caso aislado al aparecer el primer video, han salido cuatro videos más. Y van cinco. De caso puntual, ¡nada! Los mossos d´Esquadra han cometido delitos al maltratar a inmigrantes y lo hemos visto en vídeo cuando unas policías pegaban a una rusa que estaba bebida.
Pero creo y espero que el castigo de estas autoras de malos tratos sea ejemplar y las aparten del servicio. ¿Cual es el origen de este amor por lo privado en detrimento de lo público? Lo vemos en una escuela infantil (privada) que exige a los padres del niño certificado de estar casados por la Iglesia, de que el pequeño esté bautizado, de que se presente un “certificado de vivencia de la fe”. Siendo un centro concertado, el Ministerio de Educación tiene derecho a exigir la supresión de esta intromisión de la religión en la enseñanza, si esta es subvencionada con medios públicos.




Bordao, te ha quedado bordao, es particularmente interesante el hecho de que la responsabilidad no sea del político, no se percibe así, es un hecho.
Extraordinaria reflexión.
Salud.
Comentario by arriba españa a mano izquierda — 8 mayo 2008 @ 19:57