Nicolás Sarkozy en pañales. ¡Un añito!
Un hombre que se jactaba de ser el Zapatero francés, que corría perdiendo el culo para saludar a los Bush durante unas vacaciones, que se impuso tantas tareas para levantar Francia de sus depresiones, después de un año tiene todo a medio hacer. Arranca diez proyectos y no los remata. Algunos piensan que todo el abanico de reformas, algunas propias de la izquierda, solo se expresaron para segar la hierba bajo los piés del Partido Socilista Francés (PSF). Consiguió con un apoyo abrumador de los franceses, encontrarse con unos sindicatos (los más cascarrabias de Europa), dispuestos a colaborar en los cambios. Pero como se desinteresa de algunos problemas que ha hecho personalmente suyos, sus ministros solo tienen que esperar ordenes: para entonces, el pequeño bonaparte ya se ha lanzado contra otros molinos.
Parte para China Popular y regresa con varias centrales nucleares vendidas. Excelente, dicen los franceses. Y a continuación, se lanza a capitanear el boicot a los Juegos Olímpicos de Beijing hasta que Beijing negocie con el Dalai Lama. Ni el actor cómico Bourville hubiese metido la pata mejor. Los chinos adoptan represalias boicoteando los numerosos Carrefour instalados en China. Permite a Gadafi que instale su jaima en el jardin del Palacete Marigny, alojamiento tradicional de huespedes ilustres. Según se levante un día y abandone los brazos de Carla Bruni, irá a Londres para sellar una nueva Entente Cordiale, algo así como amistad eterna. Esto con un Labour Party en horas bajas. Pocos días después se echa en brazos de Ángela Merkel a la que condecora con el Premio Charlemagne, emperador al que consideran los franceses primer europeista, olvidando a los romanos. Total, el eje Paris-Londres vuelve a cambiar y se convierte en el tradicional Paris-Berlín. Corre a Túnez dentro de su proyecto de Unión Mediterránea y declara el régimen de Zine El Abidine Ben Ali, el hombre que derrocó a Habib Bourguiba, como una democracia. Se olvida que el periodista Abdala Zuari está en la cárcel por delitos de opinión. No reclama su liberación.
La ruptura prometida por Sarkozy al ser elegido, solo se ha producido “al menos sobre un punto: su popularidad se ha hundido más deprisa y más bajo que la de sus cinco predecesores en medio siglo de Vª República”, explica el diario británico Financial Times (FT). Para este periódico, lo que ha pretendido Sarkozy, con la avalancha de reformas anunciadas desde los primeros días de su Presidencia, estaba destinado a bloquear toda propuesta de reforma de la oposición socialista. Eso además de fichar algunos de los socialistas más válidos que pudiesen destacar en la oposición, como Bernard Koutchner. Ninguna de aquellas reformas anunciadas se ha llevado a cabo. El resultado es que Francia sigue pesimista, angustiada por la globalización como no lo está ningún otro país de la Unión Europea. Desde la desaparición de Jacques Chirac, el mercado laboral, la deuda nacional y el débil crecimiento, siguen igual. Alcanzar el 3% de crecimiento para 2012, parece utópico si el Presidente Sarkozy no e dedica a ello con plena dedicación, cosa que no es fácil teniendo de Primera Dama a Carla Bruni.
El diario Suizo, Le Temps, ha analizado suscintamente este año transcurrido: “Exceso de confianza, distracción sentimental, reformas en la niebla, reiniciar todo ¿Pero cómo corregir?” Visto desde el mundo musulmán, la inicial simpatía que despertaba Sarkozy, pese a su orígen judío, se ha esfumado con su apoyo a Israel y la invitación que ha formulado a Ehud Olmert para la reunión de Paris, constitutiva de la Comunidad Mediterránea, rival de la Alianza de Civilizaciones de Barcelona, sueño de Rodriguez Zapatero que no acaba de despegar y que, ahora, padece la competencia del proyecto francés, mejor dotado económicamente. El déficit presupuestario tampoco ayuda a los proyectos de largo alcance mientras no se reponga la economía francesa. El déficit francés actual no hubiese permitido a Francia entrar en su día en la zona euro (menos del 3% de déficit exigido). Con todo ello, la falta de finura, el excesivo narcisismo más una personalidad agresiva, son factores que han llevado al Presidente Sarkozy, en un año, de 72% de aprobación a un 36%, exactamente la mitad, a la hora de soplar su vela. En idéntico período de tiempo, su predecesor Jacques Chirac disponía de 58% de aprobación al celebrar su primer aniversario en el Elíseo.




El premio Carlomagno es otorgado por la ciudad alemana de Aachen (Aquisgrán). Por lo tanto, Sarkozy no tiene nada que ver
Comentario by Enrique — 7 mayo 2008 @ 15:49
Charlemagne,Carlomagno, fue rey y emperador de los francos y el Patronato del Premio de la ciudad de Aachen, Aquisgrán, Aix-la-Chapelle, entonces en tierra de francos, encargó a Sarkozy, por la circunstancia antes señalada, que entregase a Ángela Merkel el premio físicamente. No he dicho que fuese un premio francés en ningún momento, ni que lo otorgase el Presidente de Francia. Soy de educación francesa y Charlemagne no falta de los estudios desde primaria. Aprobé el Bachillerato en la rama “Philo” (Filosofía).
Comentario by Enrique Meneses — 7 mayo 2008 @ 17:17
Analisis del primer año de Sarkozy: entre el fracaso y la inacción politica…
Después de un año tiene todo a medio hacer. Arranca diez proyectos y no los remata. Algunos piensan que todo el abanico de reformas, algunas propias de la izquierda, solo fueron para segar la hierba bajo los piés del Partido Socilista Francés (PSF)…
Trackback by meneame.net — 7 mayo 2008 @ 18:37
Estoy de acuerdo Enrique, pero creo que un año es demasiado poco tiempo para valorar su gestión. Máxime teniendo en cuenta el gran calado de las reformas que necesita Francia. Y de las enormes resistencias que se va a encontrar. Algunas de las reivindicaciones de los huelguistas del metal eran, sencillamete, antediluvianas. Si le montaron ese número por atreverse a quitar lo que eran unos simples privilegios, no quiero ni pensar lo que puede pasar cuando toque asuntos más graves (Función Pública, Sanidad…)
Lo curioso es que los franceses lo votaron, precisamente, para que hiciera esas reformas.
Veremos.
Comentario by Angel Guirao — 8 mayo 2008 @ 14:11