Negociar o aplastar, ese es el dilema
Los que me conocen, saben que soy hombre que gusta de arreglar las cosas negociando. Creo que exterminar a un adversario solo representa la conducta de un descerebrado. Comprendo que hay edades, especialmente en los hombres jovenes, que sienten la fuerza de sus músculos y creen que son armas dialécticas. Resolver un problema con la palabra representa un triunfo de la civilización. Si EE.UU. hubiesen perseguido ese tipo de enfrentamiento, los dos cuatrienios de George W.Bush hubiesen resultado menos negativos.
Un funcionario de medio nivel, llamado Alexander Hill, insistió ante Condoleezza Rice que le dejase negociar con Corea del Norte un acuerdo sobre armamento nuclear. No fue fácil hacer que su mensaje llegase al “War President”. Entre sus colegas, pronto le pusieron el apodo de “Kim Jong Hill”, jugando sobre el nombre del líder norcoreano: Kim Jong Il. El hombre se hizo pesado, insistiendo en la posibilidad de obtener un acuerdo sobre el preocupante tema de la amenaza nuclear. Para ello, Alexander Hill logró la ayuda de Condoleezza Rice y se entrevistó varias mañanas con Bush y Cheney para desayunar e informarles de la marcha de las negociaciones. El acuerdo se ha hecho esperar pero, prácticamente, ya no se habla de amenazas nucleares y se dan pasos de acercamiento entre Corea del Sur y del Norte, reunificación familial, comunicaciones ferroviarias y las compensaciones por el abandono del programa armamentista nuclear.
Condoleezza Rice en Israel se ha puesto seria con Ehud Olmert reprochándole permitir los asentamientos. De hecho, los judíos han anexionado la zona Este perteneciente a los palestinos y han construido 1.200 viviendas pra colonos israelíes. El tiempo se le ha pasado a Condie engañando, por orden de su Jefe George W. Bush a la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Delante de Mahmud Abbas se hablaba de un Estado Palestino pero se iba avanzando en la confiscación de tierras y el agrandamiento del Estado de Israel a la vez que se encoge el espacio para un hipotético Estado Palestino. En el engaño han colaborado los Estados Unidos desde hace tiempo, incluso durante los mandatos de varios de sus presidentes. Todo responde a un plan preconcebido y las múltiples reuniones llamadas de Paz, tipo Camp David, Oslo (Noruega no es culpable) o Annapolis han sido capotes para engañar al pueblo palestino durante 60 años. ¿Y hay quien se extraña que Hamás no acepte al Estado de Israel, autor de semejante expolio? No preferirían los judíos una paz honorable, sin el abuso que representa acudir a la mesa de negociaciones con los EE.UU. guardándote las espaldas. Y encima Washington pretende, antes de negociar en serio, que Siria e Irán dejen de apoyar respectivamente a Hezbolá y Hamás.





En cuanto alguien dice algo de Israel, se alza la palabra antisemita y ya no se puede decir nada más. Europa mira para otro lado por los crímenes que se cometieron contra los judíos y no sólo en la Alemania nazi, Polonia presiguió, Francia también y por último Rusia también lo hizo y si mal no recuerdo Suiza contribuyó a expoliar a ciudadanos judíos. No fueron los horrores de los nazis, más el clima de desentendimiento de muchos países europeos fue la tónica dominante.
Lo de negociar es algo que no está en alza, al menos los “ultra liberales” no son nada partidarios
Comment por isadora — 17 Junio 2008 @ 0:13
Los ultraliberales imponen (en ambos significados de la palabra).
Solo negocian cuando no pueden imponer.
¿De quien es la culpa?: De los muchos asalariados (ya casi nadie se considera “trabajador”) que apoyan esas ideologías con sus votos creyéndose poderosos ellos mismos ahora, o que lo llegarán a ser en un inmediato futuro.
No cabe duda que un movimiento de protesta y lucha juvenil de nacimiento espontáneo es absolutamente necesario.
Comment por salva — 19 Junio 2008 @ 13:52