Elvira Lindo y Joao Gilberto
Delicioso artículo el de Elvira sobre su afinidad con el compositor brasileño co-creador de la Bossa Nova. Ella lo descubrió en
los años 80. Yo tuve el placer de hacerlo en 1963. Acababa de romper con su gran amor, Astrud que se fue con Stan Getz, un músico estadounidense con quien habían grabado un disco juntos. Cuando supe la noticia de la huida de la brasileña, me fui al hotel de mala muerte del West Side, un hotel con el teléfono pegado a la pared en el pasillo. Según el Village Voice, no recibía a nadie, ni a la prensa ni a sus representantes en Estados Unidos. Después de dos años estudiando en el Liceo Francés de Lisboa, me defiendo bastante bien en portugués. Desoí la advertencia del recepcionista: “You wouldnt succeed!” (No lo conseguirá). Tras llamar a la puerta, le dije en portugués…..” O Joao Gilberto…estaes sozinho? (La ortografía lusa no es mi fuerte). Unos minutos después, se entreabrió la puerta y apareció un hombre menudo, con ojos asustados y, sin decir palabra, me invitó a pasar. Estaba vestido con un pijama colchonero de rayas azules y blancas. Charlamos durante un par de horas. Le hice ver que no podía seguir encerrado, que tenía que ver la calle, tomar el pulso de la ciudad en la que tenía compromisos profesionales.
Me contó como fueron sus principios tocando bossa nova fuera de una discoteca de Rio de Janeiro donde no le dejaba entrar la competencia. No me hablaba de Antonio Carlos (Tommy) Jobim que con él compartía la autoría de la nueva música brasileña. En 1962 un año antes, La Garota de Ipanema había revolucionado la música intenacional con este nuevo ritmo. En aquella ocasión solo le fotografié sin que se apercibiese de ello cuando tuvo una llamada y salió al pasillo en pijama. Ahí disparé. Me contó que la inspiradora de la Garota (muchacha)tenía 18 años y se llamaba Envida Menezes, nos reimos por la similitud del apellido “algún familiar mío de la rama portuguesa”. Luego me dijo que sentía mucho
el frío de Nueva York y que quería adquirir unos calzoncillos de lana blanca, hasta los tobillos, “como los que lleva John Wayne en las películas del Oeste”. Intenten los lectores, que vayan a Nueva York. encontrar esa prenda interior masculina. La acabé descubriendo en una tiende de West 42nd que vendía memorabilia de los indios Sioux. También vendían copias de ropa y objetos de las familias blancas que conquistaban el Oeste. Luego le llevé a Central Park porque quería ver un pequeño zoo con atracciones de verbena, que había entonces en el famoso pulmón de Nueva York.
A los dos días, nos encontramos en los ensayos de Carnegie Hall. Estaba más aseado y parecía querer reconstruir su vida sin Astrud huida con el saxofonista americano Stan Getz. Me enteré entonces de que yo era un año mayor que él. Al ver su foto actual, me ha asustado el paso inexorable del tiempo. El artículo de Elvira Lindo, me ha traido a la memoria aquel reportaje de 1963, en un Nueva York, unos Estados Unidos, que hervían. Cubrí muchos temas raciales en los Estados del sur y la Marcha por los derechos civiles en Washington. Brasil ha sido para mí, un modelo de integración que hizo posible algo como la Bossa Nova. El año iba a darnos un zarpazo en noviembre, al mundo y a toda América, con el asesinato del Presidente John Fitgerald Kennedy. Conservo mi acreditación para el funeral. Reza:”The White House- Trip of the President” no habían tenido tiempo de imprimir nuevas acreditaciones para la circunstancia. Sí, era “Viaje del Presidente” pero con él se iba una época donde no solo hubo “glamour” sino que se revolucionó la vida de los negros de EE.UU. y se mantuvo a raya a Nikita Khrushev.





Es que si a mi me hubiese dejado astrud, todavía no lo habría superado, es solo comparable a la bacall de bogart…..y las sensaciones que me produce la garota de ipanema en la versión de astrud y stand son solo comparables a ésto http://es.youtube.com/watch?v=MDtcidMR_6I&feature=related
Comentario por charco — 5 Julio 2008 @ 13:56
Una vez mas, otro forma estupenda de explicar/ aprender la Historia
Comentario por nbita — 5 Julio 2008 @ 21:47
De las cosas que más te envidio, Enrique, es haber conocido a Joao, A Bob Dylan, Joan Baez, Pete Seeger… ¿y cuántos más?
Por cierto, esta semana actúa Dylan en Jerez. Voy a hacer todo lo posible por ir.
Comentario por erwillillo — 6 Julio 2008 @ 1:18
Vidas paralelas Sr. Meneses… y si me lo permite le relataré -y a sus amables lectores también- un par de anécdotas de los 80.
Corría el año 1982 y se disputaba el Mundial de Futbol en España. Con aquella maravillosa selección brasileña (Zico, Sócrates, Falcao, Junior, etc.) que fue eliminada por la futura campeona, Italia, en el “grupo de la muerte” de ese campeonato (Argentina, 1er mundial de Maradona, Italia y Brasil). Jugaban en Barcelona y venían de ganar su grupo en Sevilla.
En noviembre del 81 me había mudado a vivir a Nueva York. Y la única condición que negocié, con la empresa, fue pasar un mes en España, por el Mundial. Conocía la legislación laboral americana y sabía que 4 semanas de vacaciones era impensable (máximo tres, para vicepresidentes o 10 años de servicio en la compañía o por acumulación a base de renuncias anuales).
Me dividí entre España (Valencia y Alicante), Francia (fruto de mi padrino Kovacs) y Brasil. Que seguí con Fagner, cantautor brasileño y padrino de mi hijo, que va a cumplir 10 años este próximo septiembre.
Le comenté a Raimundo Fagner que el debut ante Rusia fue afortunado gracias al arbitraje de un español (la FIFA estaba presidida por un brasileño, Havelange). Y que las fiestas flamencas en Sevilla estaban muy bien para nosotros, pero no para el equipo. “Somos brasileños” me decía y “nos gusta cantar y jugar al futbol.”
Consumado el desastre, estaba en la habitación del hotel de Barcelona de Raimundo Fagner y sonó el teléfono. Contesté yo. Era Joao Gilberto. Y me pidió que le pasase con “el responsable de la eliminación brasileña”. Charlaron un rato y al preguntarle que le había dicho, me contestó molesto que lo mismo que decía yo. Le pregunté si eso le crearía mala prensa en Brasil. No le dio esa trascendencia porque “no sale de su apartamento, solo para bajar al mío y encargarle recados a mi empregada –mi ortografía tampoco es buena- y soy de los pocos a los que llama por teléfono”.
Tenía 3 entradas para la final. Las usaron mi mujer, Paco de Lucia y Raimundo.
Me volví a NY y vi la final en Little Italy.
Tiempo después coincidimos varias veces en el piso de Fagner (Leblon). Me pareció una persona introvertida, alejada del mundanal ruido –quizás asustado de su repercusión- pero atento y enterado de todo lo que ocurría en el mundo del futebol y la música, especialmente del flamenco (que le apasionaba).
Comentario por Adrian Vogel — 6 Julio 2008 @ 14:12
No tiene que ver con el artículo, pero su comentario sobre el paso inexorable del tiempo, me lo recuerdan las fotos que pasan por la pantalla del ordenador, y que he puesto para recordar otros momentos. Es devastador a veces y dulce siempre.
Como siempre, me ha gustado leer acerca de sus vivencias
Comentario por isadora — 6 Julio 2008 @ 16:52