Manuel Santana, una anécdota
Conocí a “Manolín” en el Club Velázquez. Tenía unos 10 años y era recoge-pelotas. Mi madre, Carmen Miniaty fué campeona de España de tenis en 1928 y no sé si 1927 también, su nombre figura en la entrada del club Puerta de Hierro. Entonces el torneo se denominaba Copa del Rey y Copa de la Reina. No pudo jugar el toneo en 1929 porque estaba embarazada de este que os escribe. Pues bien, en el Club Velázquez, mientras esperaba a su contrincante, mi madre peloteaba con “Manolín” Santana, un chico modesto hasta la caricatura, vestido con un “mono azul”. Alguna vez quise practicar la pala en el frontón del club y me abstuve al encontrarme, en un rincón discreto, con el recoge-pelotas y su madre comiendo de una tartera, modestamente vestida de oscuro y con pañuelo en la cabeza. El chaval era tan inteligente y cariñoso que un matrimonio de socios, amantes del tenis, creo que sin hijos, lo adoptaron virtualmente dándole una educación y haciéndole progresar en este deporte. Llegó a trabajar para Philip Morris durante varios años, recuerdo que en calidad de Relaciones Públicas.
De regreso a España, y tras ver de lejos los éxitos internacionales de Manuel Santana, acudí al Hotel Eurobuilding de Madrid donde tenía cita con un amigo británico. En uno de los salones encontré un multitud de gente en círculo. Parecían hablar con alguien que descubrí era Manolo Santana. Quise darle un abrazo después de tantos años sin vernos. Entrar en la “melée” no me parecía fácil. Bastó que gritase….”¡Manolín!”, como le llamábamos en el club Velázquez para que el gran jugador se abriese camino entre la muchedumbre que le asediaba. “¿Quien me ha llamado Manolín?”, lanzó al aire escudriñando a los que no eramos de la masa de periodistas y admiradores de la que acababa de zafarse. Nos dimos un fuerte abrazo. “Hace siglos que nadie me llama “Manolín”, sólo lo hacen los antiguos del Club Velázquez”.
La importancia de “Manolín” Santana en la juventud y el deporte español, ha sido fundamental para colocarnos tímidamente en la primera línea. La gente descubrió el tenis con Santana y Orantes, el golf con Ballesteros (caddy, equivalente a recoge pelotas) y Olazaga. Aquellos pioneros han servido de fructífera semilla de unos deportes donde la masa de practicantes ha producido media docena de virtuosos en cada especialidad. El recuerdo de los precursores cuando se alcanza la excelencia de un Rafa Nadal, es obligatorio. “Manolín”, además de pobre, fue desde el principio un luchador en el tenis y en la vida.





Maestro y amigo mío.
Cómo y cuándo coño decides terminar? Poner punto final? Joer, cuándo y cómo un artículo, una foto, un repor, un post está acabado y listo para ser publicado?
Venga! Cuéntalo. Cuándo sabes que has acabado y lo lanzas?
Me he leído esta anotación tuya como un suspiro y si el sueño no me vence voy a enlazarla del tirón.
Qué delicia, más allá de la anécdota, la concisión y el homenaje a Rafa Nadal, que aparece en su sitio sin dejar de esplendorear
Bueno compay, hasta mañana
Ciao
Javier
Comment por JFBarrera — 9 Julio 2008 @ 3:05
Conocí fugazmente a Santana en la Coruña con su primera mujer Fernanda, que era gallega, una gran persona y bastante tímido.
Comment por isadora — 9 Julio 2008 @ 22:24